PREGÓN ( de Semana Santa)

Según el calendario católico estamos en la Semana de Pasión a la que seguirá la Semana Santa y será culminada por la Semana de Pascua.

En las postrimerías del franquismo, la escuela cerraba el Miércoles Santo y abría el lunes siguiente a la Semana de Pascua. Se suponía que era un periodo vacacional, pero no tenía mucho de asueto pues no había cine- el mayor de los divertimentos- y sí en cambio la obligación de las visitas del Jueves Santo, las procesiones del Viernes Santo y Sábado Santo y , en fin , la función de las Siete Palabras. Ni que decir tiene que, a la menor oportunidad, nos juntabamos en casa de algún colega y procurabamos acabar con cualquier licor para fomentar una laica sacra conversazione.

Todo esto parecía haber cambiado, pues el retiro de lo sagrado particular ha puesto de manifiesto lo sagrado social ( y acaso comercial ) por medio de la circunvalación de los ritos públicos, ya casi reducidos a algunas representaciones vivientes de la pasión del Cristo y a las procesiones de diferentes Cofradías y Hermandades , aparallaje surgido en estos lares mayormente en los años más negros del franquismo, por mucho que se les atribuya una «larga tradición «.

Es más, a la vista de las estadísticas al efecto, es comprensible que para la mayoría de la ciudadanía, no muy embargada por sentimiento religioso alguno, la Semana Santa y la Semana de Pascua sean directamente sinónimo de vacaciones en sentido absoluto, con la excepción del Domingo de Resurrección , Aberri Eguna para el nacionalismo vasco.

Por todo ello,resulta cuanto menos curioso que el director de la pinacoteca bilbaína más conocida, en pública y manifiesta calidad de tal a pesar de presentarse como un » humilde cristiano «, haya leído un denominado «Pregón de Semana Santa». Y ya más que curioso que ,si como dicen las crónicas, en la lectura del tal pregón haya calificado al propio Jesús de Nazaret como » el primer retratista al dejar marcado su rostro en la Sábana Santa»…

Curioso, sí,pero alguna explicación habrá ¿no? ¿O es una mera cuestión de fe para la que no caben , ni se deben dar, explicaciones?

LA DISCUSIÓN SOBRE LAS «FAKE NEWS»( o el camino hacia la censura digital)

Un fantasma recorre el mundo digital: el fantasma de las fake news. Todas las fuerzas del viejo y nuevo mundo se han unido en Santa Cruzada para apuntalar ese fantasma: el Papa y Facebook, Putin y Trump, los brexiters y los hackers populistas de izquierdas y de derechas.

Frente a este fantasma de noticias falsas o manipuladas se ha alzado una tensa discusión de supuesta gran altura intelectual y grave trascendencia social que ha enhebrado disciplinas como la Filosofía, la Psicología, la Ciencia Política y hasta la Semántica.

La razón de tanta agitación quizá se deba a que este fenómeno fantasmático ya no sólo se vincula al mero juego que permite una red de redes electrónicas en la que todo puede ser falseado algorítmicamente, sino que , alimentado por cierta prensa supuestamente progresista, ve en su positividad, o sea, en las fake news, un peligro, un gran peligro hasta para subsistencia de la democracia.

Se critica así sotto voce la libertad de expresión tildándola de libertinaje, acompañándola de cierta urgencia subliminar por controlarla, sin , por otro lado, indagar en la dimensión de una cultura crítica de la recepción: es decir, al cabo se viene a postular que hay muchas noticias falsas que convencen a mucha gente manifiestamente estúpida.

El desequilibrio entre uno y otro aspecto, y sobre todo la ausencia de exigencia de un mayor desarrollo crítico, lo cual no es posible sin una mejor educación o por lo menos de la difusión de unas sencillas indicaciones prácticas, queda ubicado así, causa finita, a favor de la opción de la censura: es decir, ya que la mayoría del personal es concienzudamente estúpido, es mejor que no acceda a las fakes news porque las tomará por verdaderas.

Hasta hora han sido los propios administradores de las redes sociales quienes se han ofrecido (¿gratis et amore? ) a ejercer sumariamente esta censura- algunos con escaso éxito como ha ocurrido recientemente con Google, que hasta ha disuelto su «comité de expertos» ad hoc – pero queda por ver si no se estará generando el caldo de cultivo adecuado para que , dentro de poco, la opinión pública de las democracias acepte con humildad que los gobiernos vigilen y censuren las comunicaciones digitales, como de hecho ya se hace en algunos lugares del planeta.

Y entonces, cuando el proceso haya culminado, quienes se han relamido de gusto cacareando el peligro de las fake news, ¿ qué nos dirán? ¿Que ya no hay fake news porque no hay news? Y algunos ( y algunas, I suppose) preguntaremos- de facto, ya lo preguntamos ahora: ¿es que nunca, antes de lo digital , ha habido fake news?

RRSS ( o » the times are changing», pero poco a poco)

Mi columna anterior ha generado todo tipo de reacciones, como era de esperar.

Así, por un lado, y muy rápidamente , se han manifestado los neo-luditas, descargando sobre mis palabras toda una balacera de negatividades – lo digo por el tipo de argumentaciones- que han ido desde la deshumanización que generan las RRSS ( alguno ha citado al Papa) hasta los peligros de las radiaciones de la wifi pasando por la destrucción de puestos de trabajo.

Por otro lado, he recibido, algo más tarde, alguna que otra apología de lo electrónico, una , sobre todo, un tanto sobrecogedora por cuanto tildaba a quienes no se suben a este carro digital de retrógrados, de inútiles o de » viejunos»(sic).

Como casi todas las reacciones anteriores rondaban el insulto a las opiniones contrarias, con ese espíritu tan vernáculo que parece que padecemos desde Indibil y Mandonio, me he limitado a leerlas, pero no les he dado el nihil obstat para que aparecieran en la sección de «Comentarios», ya que no quería convertir el tal apartado en un patio de pelea de gallos.

Sí he reproducido, y con mucho gusto, los comentarios más equilibrados y constructivos, aquellos que abrían las puertas a la reflexión y que no cerraban las ventanas a los nuevos vientos por muy fríos o calientes que fueran. Pues pienso que en esto , como en casi todo, todavía vale el «virtus in medio» , aunque en ocasiones la indignación pueda hacer salir de la mano un oi-tsuki verbal directo al esternón mental, como comedidamente recomendaba Aristóteles en su Ética a Nicómaco.

Por lo demás, y como he dicho, de extremos y extremismos siempre hemos ido muy vestidos…Así recuerdo cómo a finales del siglo pasado – ¡ cómo suena esto!- y participando activamente en la implantacción del Campus Virtual de la UNED, un entusiasta vicerrector dijo sin inmutarse que con los nuevos procedimientos de docencia y evaluación electrónicas, desaparecerían las aulas y el profesorado sería una especie a extinguir.

Probablemente quería decir que la enseñanza ( al menos la universitaria) tal y como la habíamos conocido hasta entonces, iría desapareciendo, pero sus palabras levantaron a tirios y troyanos, unos ( y unas, of course) contra otros ( y otras, of course too), obviously. La pelea se perdió en sí misma con el transcurrir de los años y tras unas inversiones en formación, hardware y software millonarias ( sólo el programa WebCT costaba al día …¡ 6.000 euros!)

Hoy en día el campus virtual de la UNED y de muchas otras universidades forma parte de su estructura educativa y se acepta su existencia con naturalidad ,aún sabiendo de sus ventajas e inconvenientes . Pero ni las aulas físicas han desaparecido, ni el profesorado se ha convertido en una especie protegida…Y es que, como ya vacitinaba Bob Dylan, » the times are changing», pero poco a poco…


REDES ( y sociales)

En su «Carta al curioso lector», prólogo de Miguel Morey a la edición de los Apotegmas de Sabiduría Antigua de Erasmo de Rotterdam, se menciona que el humanista holandés fue muy consciente de que el invento de la imprenta de Gutenberg había abierto una época y concluye que “la poderosísima capacidad de influencia del erasmismo le debe mucho a este nuevo invento – hasta el punto de que no sería exagerado decir que es la primera doctrina, el primer pensamiento que halla en el libro impreso su forma idónea de expresión, su vehículo exacto y adecuado” .

La cita viene a propósito del debate al que ahora se asiste sobre las comunicaciones electrónicas, sea por vía de esa gran autopista que es internet, o a través de sus derivaciones como el correo electrónico, Whatsapp, Instagram, Twitter o Facebook.

En su momento, y en un mano a mano con mi colega Andrés Davila de la Universidad del País Vasco, ya se dio cuenta de la nueva figura que se veía emerger en estas recientes formas de comunicación interpersonal y que denominábamos el «zoon elektronikón» (1), y yo mismo analicé no hace mucho desde una perspectiva crítica el fenómeno de Facebook (2)

No obstante, y aún sabiendo las condiciones monopolísticas de todo este entramado-desde 2012 la empresa actualmente dirigida por Mark Zukerberg controla Instagram , y desde 2014, Whatsapp- , sus derivaciones comerciales- como la venta masiva de datos de Facebook a Cambridge Analytica en 2014- o incluso su utilización directamente política o socialmente infecciosa , a través de las denominadas fake news, mi experiencia particular no deja de resultar positiva.

Pues estos nuevos sistemas de comunicación, en última instancia tan controlados acaso como los anteriores sólo que bajo diferentes maneras, me han permitido recuperar amistades perdidas, estar en contacto con las más alejadas de mi peri-mundo, intercambiar informaciones de interés y compartir referencias insospechadas. Todo ello, por supuesto, intentando siempre mantener una básica prudencia en la elección de los contactos y en la formación de los grupos, y procurando, como apuntaba Sherry Turkle (3) , que lo que no es sino un medio, se convierta en un fin en sí mismo.

Supongo, en fin, que con una utilización adecuada de estos canales electrónicos, no estaremos sino aceptando las condiciones de comunicación de una nueva época, como ocurrió con la aparición del libro impreso , del cual se valió y tanto aquel humanista hoy tan olvidado que fue Erasmo de Rotterdam.

NOTA BENE.-
Queridos (y queridas , of course) colegas: Va este aluvioncillo de citas, por si el fin de semana sale muy frío y/o lluvioso, y no os apetece salir de casa, y queréis darle a la neurona en un paseo metafísico por el sofá… ( Si hay algún problema en la descarga de los textos, los puedo enviar por email, a petición)

(1)«Del Zoon Politikón al Zoon Elektronikón. Una reflexión sobre las condiciones de la socialidad a partir de Aristóteles» :

(2) «Crisis y  zoon elektronikón . Reflexiones sobre La red social de David Fincher»

(3) «¿Conectados, pero solos?»



ESOS GUARDIAS-JURADOS ( que nos vigilan)

En su expurgado dietario Diario del artista seriamente enfermo publicado en 1974 ( hay edición completa y sin censura de 2015) , Jaime Gil de Biedma transcribe una conversación con el filósofo marxista Manuel Sacristán.

En ella ,Sacristán , una vez leído el original de Las afueras del poeta catalán ,le indica que la obra le parece » la realización inteligente de un tema que fundamentalmente no lo es «, por su escasa importancia.

Y es que parece que en este país, Estado, nación o lo que fuere España , y en las naciones, regiones o nacionalidades respectivas ,hay siempre un guarda-jurado ( la reflexión es también de Gil de Biedma en la misma obra) que en idiomas o dialectos varios , por la derecha o por la izquierda, está permanentemente dispuesto a señalar sin titubeo alguno lo importante y lo secundario.

Pues bien, los guardias-jurados que ahora nos vigilan han decidido hace tiempo – y ahora más ante la coyuntura electoral- que todo lo que no sea lo macropolítico, por más que resulte fétido o denigrante, predomine frente a todo lo demás en un chascarrillo monocorde y reiterativo.

Y así, queda mal hablar de las bicis que invaden indolentemente las aceras ( me dicen que en un municipio próximo , en un alarde de bicicletismo, se han inventado una señal para convertir una carretera local en una calle más) , de los transportes públicos cada vez menos eficientes por más privatizados en sucesivas subcontratas, de los eventos deportivos ( o esas procesiones incesantes que tanto molestan a Javier Marías) que colapsan la vida ciudadana salpicándola de maratones, medias-maratones, clásicas o «de género» ( ¡ Ah aquellos domingos tan tranquilos de vermú con rabas!) , mientras se demoniza la ocupación de las calles como resultado del ejercicio tan duramente conquistado del derecho a huelga y a manifestación, o de las lista de espera en el seguro médico, convertidos los facultativos ( y facultativas, of course)- junto con, por cierto, el profesorado en todos los niveles- en administrativos que tiran ya más de la tecla del ordenador que del fonendo ( o de la palabra.

Pues estos guardias-jurados, dispuestos en cualquier momento a pontificar con la severidad de un sentido común que sólo es de ellos ( «¡seamos serios!» claman levantando la barbilla) no son sino los perros de presa de unas cabezas decimonónicas articuladas por unos iluminados tecnocratillas juguetones que mientras tanto les van sacando la pasta a base de esotéricos programas de calidad de intítulos anglosajones, tan variables como los sofwares que precisan.

Es posible, muy posible, que esta macrocefalia de lo político absoluto que se preocupa tan sólo de ganar una elección tras otra y de pactar sin que se sepa muy bien para qué o para quién, sea la culpable del descrédito de la política misma y de la consecuente abstención o de la activación populista más reaccionaria… Pero ¡ qué le vamos a hacer!…Como se dice por aquí , «Pekatuan, penitentzia»…

SÁNCHEZ FERLOSIO ( en el recuerdo)

Corría el año de 1988 y de la mano del ministro Solchaga se alternaban reconversiones en pleno despegue de una nueva fase de bonanza capitalista- yo llegué a negociar subidas de hasta dos dígitos como representante sindical.

En el centro UNED-BERGARA, donde por entonces trabajaba, me encargaba de la organización de unos Cursos de Postgraduacion, al calor de la buena disposición de su director Iñaki Maiza y de la mejor voluntad del ICE de la Universidad del País Vasco.

Aquel año estuvo invitado Rafael Sánchez Ferlosio a un curso cuyo título – «Entre la Modernidad y la Post-modernidad»- da cuenta hogaño de las preocupaciones de antaño. El contacto me lo había pasado Agustín García Calvo ,un invitado habitual.

Por aquella época Sánchez Ferlosio había ya casi abjurado de la narrativa ( su última novela se había publicado dos años antes -El testimonio de Yarfoz (1986) – y odiaba, según dijo, su famoso El Jarama, por el que había obtenido el Premio Nadal en 1955 y el de la Crítica en 1956. De hecho, se dedicaba al estudio y al ensayo con la ayuda de todo tipo de farmacia – «¡ Cómo me iba a leer sino todos esos tochos de semántica!». En este nuevo camino abierto – en el que ya había destacado anteriomente con Las semanas del jardín, de 1974 – su obra se había multiplicado adquiriendo un perfil polifacético y por ello pareció oportuna la invitación.

Tras una larga conversación en la que tuve que insistir en que yo nada tenía que ver con no se qué «texto para un catálogo de abanicos «(sic), Sánchez Ferlosio no vio conveniente su intervención: estaba cansado de ser tan reclamado y , además , no le apetecía nada moverse de casa.

El Curso salió adelante. Y la obra de Sánchez Ferlosio también, multiplicándose en cantidad y calidad, como bien prueban sus gruesos cuatro tomos de Ensayos publicados recientemente.

El uno de abril, fecha sin duda muy celebrada por su padre Rafael Sánchez Mazas, uno de los fundadores de la Falange Española, ha fallecido a los noventa y un años. Sus escritos y su misma figura han dejado muchos discípulos, entre ellos el siempre lúcido antropólogo Juan Aranzádi, otro habitual de aquellos Cursos de Postgraduación, quien en 1981 sorprendió a tirios y troyanos con su libro Milenarismo Vasco.Edad de Oro, Etnia y nativismo, sin que hasta hoy se haya preocupado de escribir un » Milenarismo español» tal y como en su momento- ¡ ahora ya es agua pasada!- le propuse.

Pero en fin, con Rafael Sánchez Ferlosio se ha ido un ensayista de la densidad y erudición de Michel de Montaigne y de la agudeza de Baltasar Gracián. Leer su obra será siempre un placer y un estímulo para la resistencia crítica.

VOX( o reir de sobrado)

Si bien , por lo general, y como dicen que le ocurría a Juvenal, la indignación suele amartillar mi imaginación, no me ha ocurrido así durante este fin de semana.

Pues que me he estado riendo por lo bajini, para no levantar liebres inoportunas, al confirmar algo que en principio parecía una de esas feiknius que tan prolijamente nos llegan.

Y era tal que el nuevo partido denominado VOX, había distribuido unos carteles y pegatinas en los que se leía el eslogan «DE CAÑAS POR ESPAÑA «con unos puntos suspensivos que terminaban en » EN CUENCA», todo ello superpuesto a una fotografía espectacular de la ciudad de Cuenca, de la República del Ecuador.

Es de suponerse que un partido ontológicamente apretado en la prisa de la inminencia electoral sufra estos avatares de la siempre , y en este caso más, turbia suerte, pero en el estudio de caso que nos ocupa la cantada es de dimensiones wagnerianas , ya que choca frontalmente con la idea de Reconquista de la Unidad de Destino en lo Universal que defienden para España.

A la vista de todo lo cual, yo me pregunto: ¿ habrá oculto tras algún casco brillante y pizarresco un militante indigenista? , ¿ será acaso esa empinada barba de legionario que aquel exhibe, la añagaza de un espíritu oculto anti-colonial?. O sease, ¿ tendrá VOX también entre sus filas alguna voz quintacolumnista?

Muchos ( y muchas, of course) andan tanto irritados como si de una urticaria se tratara con esta voz que se dice nueva pero que suena a catacumba del Valle de los Caídos, pero tras un episodio como el relatado, ¿ de verdad son tan de temer? ¿No se estarán pasando los tanto irritados ( e irritadas, of course) en darle tantas vueltas – y avivando así la curiosidad y su publicidad- abocándose a morir de necios por discurrir sobrado que diría Baltasar Gracián?

¿No será mejor reir de sobrado?

BRITANNIA ERIT ( o del Brexit)

Steel engraving of Desiderius Erasmus Roterodamus October 28, 1466 – July 12, 1536

Ahora que , por fin, parece que el Parlamento británico , tras largas y matizadas votaciones, no ha decidido nada sobre la salida de Gran Bretaña de la Comunidad Europea, abocándose a una caída libre, puede ser también el momento de que Europa, y una gran parte del mundo, se libere del inglés como lengua imperial e imperiosa de necesario aprendizaje y cumplimiento.

Y es que resultaría una gran paradoja mantener la preeminencia de dicha lengua cuando ya no sea sino francamente minoritaria – tan sólo se utilizaría en Irlanda.

Pero, y entonces, ¿ qué lengua la podría sustituir como común a Europa? Un amigo, con el que suelo tomar café de vez en cuando, lo tiene muy claro: el latín.

Ya veo, ya , la sonrisa inmisericorde en tu rostro, querido lector, querida lectora ( sin of course), pero antes deberías escuchar las razones de este mi también querido amigo.

Y pues dice que es una lengua muerta muy viva y no sólo porque en ella continúe escrito casi todo lo nuclear de Occidente , sino porque pervive ocultamente en el léxico de la mayoría de los idiomas que usamos, hasta en los ajenos al tronco indoeuropeo.

Otro sí ,que su aprendizaje, a más de sustanciar por lo anterior los idiomas mentados, no resultaría particularmente más dificultoso que otros , por ejemplo, los sajones,pudiendo convertirse , además, «en una alternativa de activación neuronal para las gentes menos duchas en matemáticas» ( sic).

Y, por fin, que así la identidad europea daría un paso de gigante sin desligarse de sus raíces ni inventar un nuevo idioma, como fue la pretensión sin futuro del esperanto.

No sé. Sería cuestión de pensarlo. A fin de cuentas, en el pasado, el latín, bien es cierto que de la mano del cristianismo de todo pelaje, facilitó la impresión de una cierta europeidad: no hay más que pensar en Erasmo de Rotterdam, de quien acaso no por casualidad se tomó el nombre de esos programas «Erasmus» que traen y llevan por Europa a nuestros ( y nuestras) estudiantes …

Erasmo , quien ,por otra parte, escribió en latín, un Elogio de la locura (Stultitiae Laus) – o de la Estupidez, según otras traducciones – que acaso debería ser de obligada lectura, dados los tiempos que corren…

SUÁREZ ILLANA ( o el quintacolumnista)

No suelo hablar de política en estas columnillas, porque un poco como afirma Stefan Zweig en su delicioso libro dedicado a Erasmo de Rotterdam – Triunfo y tragedia de Erasmo de Rotterdam – me suele ser suficiente con el » guarda e passa! del Dante».

Pero hay veces en las que el kairós griego, esa oportunidad que la pintan calva, emerge con tanta nitidez que me resulta imposible, por no decir inmoral, no aceptar el guante y entrar en el duelo, aunque sea de palabras y no de espadas o pistolones.

Esta vez la ocasión se ha pintado alta, desgarbada, y sobre todo canosa. Y un señor del que no se sabe más que que aparece cada cierto tiempo en la escena pública para fracasar estrepitosamente y regresar a su cubículo de abogado y/o en una denominada «Fundación Concordia y Libertad», se ha largado con una frase metafísicamente imposible que literalmente decía: » En Nueva York se acaba de aprobar una ley por la cual se permite el aborto después del nacimiento «, añadiendo como experto antropólogo que «los neandertales también lo usaban, lo que pasa es que esperaban a que naciera y, entonces, le cortaban la cabeza» .

Lleva el tal – que según dice Màrius Carol en La Vanguardia, también quiso ser torero- un nombre y un apellido que evocan a otro señor que desmovilizó el Movimiento desde su propia Secretaría General, abriendo paso a lo que hoy entendemos por democracia aun en sus insuficiencias, pero aquel era hombre muy y bien informado , de palabra exacta y mesurada. Su progresivo y terminal alzheimer le impidió probablemente darse cuenta de quien heredaba para su desgracia sus atributos nominales…E incluso se puede llegar a sospechar que, a la vista de lo que dejaba, acaso hubiera cambiado radicalmente su opinión sobre el aborto, pero esto es ya mucho especular.

Any way, en esta ronda de fichajes a cual más delirante que se está produciendo en la » derechita» española, la de este señor alto, desgarbado y canoso, supone un antes y un después, pues nunca estuvo más claro qué es un quintacolumnista: » Con enemigos así…¡Quién necesita amigos!», pensarán algunos ( y algunas, of course.

Seguro que el ex-comisario Villarejo, magnífico personaje, digno de un novelón de Graham Green o de John Le Carré, tendrá algo que ver en todo esto, pues , como se suele decir, la venganza es un plato que se sirve frío. Algún día nos enteraremos…

ALBERTO CARLOS RIVERA ( antes Albert)

Mientras me tomo un café con leche bien hecho y una tortilla de patatas sin mandangas en el Gorliz – mi oficina de urgencia – leo en un periódico que el ínclito líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha mudado su nombre por el de Alberto Carlos Rivera en la lista electoral ad hoc. El cambio me sorprende ( el nuevo nombre suena a telenovela) y no me sorprende, pues así es mas espanyol.

Fuentes del mentado partido han afirmado que de trata de un error, pero, y aún siéndolo, parece más bien un acto fallido de esos tan divertidos que comentaba Freud en su Psicopatología de la vida cotidiana.

Lo del cambio de nombre y su profunda significación tiene una gran tradición en nuestra cultura, sobre todo en su vertiente judeo- cristiana , y todo cambio nominal ha parecido conllevar siempre una mutación ontológica, dejándose de ser quien se era para ser un otro ( u otra, of course) : hasta tal punto llega la fe en las palabras como creadoras de mundos. Al fin y al cabo, aquel Yahweh Elohim del Génesis creaba hablando .

Por estos lares también he visto en primera persona curiosos cambios de nombres. Así, algunos amigos han pasado de ser Juan a Jon, otros de Luis a Koldo o de Pedrito a Kepa, y uno, incluso, ante la constatación de que su primer apellido era sin duda castellano, lo resumía en una mayúscula con un punto tras su nombre convenientemente vasconizado y antes del segundo apellido, claramente eusquérico.Yo mismo, cuando figuraba como » abertzale interno» militando en el maoísmo setentero, me llamé una temporada «Bin» por Bingen, pero como todo el mundo lo confundía con Vim ( clorex) y continuaba llamándome y muy anticlandestinamente » El Peli» , hube de rendirme. (Nota: ahora no sería procedente lo de Bin…

Por fin, el cambio más curioso por histórico, me lo contaron en una de aquellas lejanas noches de Vinogrado en las que Jon Juaristi y Txema Larrea bebían mano a mano: al parecer a un conocido prohombre nacionalista, Sabino Arana le propuso que dejara de llamarse Ángel y adoptará el nombre de Aingeru, que aceptó. Pero, cuando al cabo de un tiempo, Arana le propuso un nuevo cambio, de Aingeru por Gotzon, recibió una severa negativa y un primer aviso a la totalidad.

En fin, nombres y cambios de nombres…¡Si fuera tan fácil que todo cambiara llamándolo simplemente de otra manera!

Así que Alberto Carlos o Albert…¿Y porque no de Rivera a Ribera? ¡Ah! ¿Por José Antonio Primo de Rivera?