Corrupta Matemática

Hace unos días, preparando una ponencia acerca de la estrecha vinculación de la Filosofía con las Matemáticas, habiendo dejado muy atrás sus tiernos inicios presocráticos con Pitágoras y Tales a la cabeza, estando todavía a mitad de camino con Descartes, Spinoza y Pascal, como quiera que estos dedicaran su tiempo al cálculo de probabilidades sometido a la piedra de toque de los juegos con apuesta, a fin de obtener provecho de sus conocimientos sobre la materia, asáltome la duda de si acaso, la corrupción no tenga algo que ver con las Matemáticas, pues, a la vista está que, como en astrofísica, hoy en día para ser un corrupto de éxito, es preciso saberse manejar con los números, cuando menos a nivel contable.

Siempre achacamos la corrupción a una mala educación desde el hogar, a una deficiente formación en valores en la escuela, a los malos ejemplos dados por los medios de comunicación, asuntos todos asociados en la Conciencia colectiva con las mal llamadas humanidades, no siendo pocas las veces que enfoques filosóficos como el Nihilismo, el relativismo, el pragmatismo o la hermenéutica, son acusados a la primera que salta desde los más variados púlpitos que no sólo los hay en la Iglesia, faltando todavía por escuchar responsabilizar a alguna doctrina de corte científico-matemático, salvado el Darwinismo, de la corrupción política galopante que azota a la sociedad, pues digo yo, que aun habiendo alcanzado el rango de Verdad que toda Religión revelada esgrime y un nivel especulativo no inferior al de la Teología medieval en muchas de sus hipótesis y teorías, no creo yo, representen todavía el estadio de una comunidad de santos, antes cuentan en su particular haber, tanto gurús, como herejes y pecados por expiar. Bueno será entonces, echar un vistazo cómo opera un corrupto con la Matemática y cuál puede ser la responsabilidad de esta disciplina por haberse divulgado, para variar.

La matemática corrupta, permite a quien trabaja con ella relacionar el aumento de impuestos con el auge de la corrupción, de igual forma que se hace en economía con salarios e inflación, colando así gato por pollo y ganando de todas en sus cálculos argumentales ideológicos: Los defensores de los impuestos como fundamento de un equitativo reparto de riqueza y responsabilidades defenderán con uñas y dientes su perenne presencia sobre productos, actividades, nóminas y herencias; mientras, los partidarios de combatir la corrupción creyéndose la abusiva relación que arrojan los datos de Pedro Grullo, se obstinarán en eliminarlos; de esta guisa, en ambos casos, la corrupción saldrá de rositas de la refriega, pues esta, desviada de su debate ideológico entre socialismo y liberalismo, es fruto de una falacia, la misma que acontece si ligamos la corrupción con el aumento de la producción, el gasto energético o las cosechas, pues ciertamente donde más hay, más se puede sacar.
La prueba la tenemos en España, donde la descomunal subida de impuestos a manos del PPSOE en IBI, basuras, tabaco, alcohol, gasolina, IVA…no ha servido tanto para aumentar la corrupción de los gobernantes criminales, cuanto para mantenerla, en un momento de crisis cuando más falta hacían los ingresos extra en forma de donaciones y sobresueldos de grandes empresas que no llegaban como antaño, conclusión fácil de extraer dado que servicios y prestaciones sí han bajado a la par que el salario, el poder adquisitivo y el consumo.

La Matemática con la que opera un gobernante corrupto-criminal a la hora de conceder una subvención, cerrar los presupuestos, presentar cuentas a la auditoría o cualquier otra fechoría contra su comunidad que tenga en ciernes cometer, es aquella que le enseñaron desde niño en la escuela donde 19+12=11, sean estos euros, cientos de euros, miles de euros, millones de euros, o litros de gasoil subvencionado por Europa, kilovatios/hora nocturna en energía solar, trajes de Armani, bolsos falsos de Vuitton, viajes familiares, kilos de confeti para cumpleaños….a causa de, 2 y 9…11 y me llevo una; 1 y 1…2 y me llevo otra, resultado 11.

Hermes, Sócrates y Nicolás de Cusa

Leído por encima lo sustancial de la filtrada declaración de la Infanta Doña Cristina ante el excelente Juez Castro, encontrándonos en la misma respuestas evasivas del estilo «No sé» 412 veces; «No lo recuerdo» 82 veces; «Lo desconozco» 58 veces; «No me consta» 7 veces; «No lo sabía» 7 veces; «No tenía conocimientos» 7 veces; se pone de manifiesto que, entre mentir y no contestar, cabe hacer gala de una apresurada formación jurídica previa confeccionada con los más sutiles mimbres provenientes de la Mitología, la Filosofía y la Teología encarnados en las figuras de Hermes, Sócrates y Nicolás de Cusa.
En el cuarto de los Himnos Homéricos, dedicado a Hermes, uno de los más divertidos de la ya de por si entretenida Mitología griega, aparece éste niño-dios robando unas vacas pertenecientes a Apolo. Percatado de la presencia en las inmediaciones de un anciano labrador que lo pudiera haber observado todo, se le acercó y dijo: “¡Anciano! Aunque lo hayas visto, haz como si no lo hubieras visto y aunque hayas oído, se sordo y calla, no sea que lo tuyo sufra algún daño”.
Sócrates, padre de la Filosofía Occidental, reconocido en su tiempo como sabio, paradójicamente ha pasado a la historia por su célebre máxima “Yo sólo sé que no se nada”.
Nicolás de Cusa, grosso modo, advirtió sobre los riesgos de un enfermizo deseo de conocer lo incognoscible, como por ejemplo, la realidad de Dios y en este contexto de la disputa teológica, animó a cultivar humildemente, dado lo limitado del intelecto humano, la Docta Ignorantia, que no fuerza la razón propia más allá de su capacidad.
Mas, entre hacer como que no se sabe cuando se sabe muy bien; declarar humildemente que no se sabe siendo un sabio, y no hacer nada por saber lo que no se puede saber; media una gran diferencia aunque insoslayable para el interlocutor cuando nos hallamos frente a un escueto y sencillo ¡No sé! ¿Cómo saberlo? ¿Cómo distinguir en la proficiente si su afirmación es debida a un ocultamiento interesado de la verdad, a un vergonzante reconocimiento de su ignorancia, o sencillamente a un premeditado esfuerzo por no saber?
Como he adelantado, si nos hallásemos frente a un único ¡No sé! tendríamos serias dificultades para adjudicarle algún valor a la expresión. Sin embargo, tenemos la fortuna de contar con 412 ¡No sé! que sumadas al resto, hacen más de medio millar de expresiones, entre las que hay sitio estadístico suficiente para dar entrada a cuantos casos imaginemos y aún podamos imaginar, pues el retorcimiento de la mente humana es muy ducho a la hora de buscar estratagemas para la auto exculpación propia, cuanto el Derecho hace lo propio para salvar de la Justicia a los culpables y condenar a inocentes.
Es posible que la Infanta Cristina diga la verdad cuando responde ¡No sé! ante alguna factura menor o ante una pregunta técnica sobre la declaración de la Renta; también es factible que interrogada por un hecho acontecido hace cinco años, sea del todo sincera al afirmar ¡No recuerdo! Y hasta muy comprensible que planteados por el Juez asuntos intrincados propios de derecho mercantil relacionados con ingeniería financiera, la contestación más lógica de sus labios sea ¡No tengo conocimiento! Pero es muy sospechoso que no supiera nada de nada, que no tuviera ningún conocimiento, que no recuerde nada, que no le conste nada…porque aun siendo cierta la advertencia de Heidegger “La Nada, nidifica” en este caso parece que sólo nidificó su memoria, su recuerdo y su conocimiento, no las facturas falsas, las subvenciones institucionales, las fundaciones, las firmas, los autoalquileres, los beneficios millonarios injustificables, las empresas tapadera, los gastos, los viajes de lujo, las clases de baile, el palacete, las obras del palacete y cuantas cosas los tribunales hacían como que no sabían, la prensa no quería saber y la ciudadanía ni sabía que no sabía.

Del escándalo municipal como publicidad local

untitled

Desde hace décadas, mi pueblo natal, Castro Urdiales, año sí, año también, es capaz de sobresaltarme, por temas de corrupción, durante mis tranquilos retiros creativos coincidentes con periodos no lectivos, cuando ni familiares, amigos o enemigos, están en condiciones de lograrlo dadas las medidas de seguridad que tomo a propósito como, por ejemplo, apagar el móvil, no abrir el correo electrónico o mantener en absoluto secreto el escondite, proeza conseguida gracias a los medios de comunicación que no dejo de consultar a diario ni aun en dichos periodos de aislamiento.

Siempre he pensado que Castro no merecía imagen tan perjudicial cuanto distorsionada de su realidad, más todavía, cuando la misma era debida a sus representantes democráticos, nunca a sus gentes dedicadas a trabajar de modo honrado en pos de atraer un turismo de calidad con fiestas como “El Coso Blanco”, tradiciones culinarias como los caracoles por San Andrés, Congresos Internacionales de Matemáticas o la más pintoresca representación de Semana Santa en un marco incomparable pese a los desmanes urbanísticos cometidos con el permiso del Ayuntamiento, todavía citable entre los rincones más bellos del mundo con la Iglesia de Santa María, el Puente Romano, la ermita de Santa Ana, y el Castillo del faro, con el mar azul de fondo.

Esta ha sido mi impresión, hasta que el otro día, viendo el Telediario, por enésima vez, fui sorprendido cuchara en mano, con una polémica vecinal acerca de la representación de gaviotas en el escudo municipal encargado por el Alcalde. Lo curioso de la noticia, fuera de los Santos Inocentes, me desvió la mirada del plato a la pantalla. Y allí estaba ¿Cómo no? ¡Castro Urdiales! saliendo en esta ocasión, por algo simpático comparado con otros lamentables incidentes que nos han convertido en pasto de titulares, cámaras y fotógrafos. Tanto así, que al instante advertí, arrastrado por su ingrediente artístico metido en medio de la polémica un marmolista cuya mirada estética confunde vulgares nubes con populares gaviotas, el enorme potencial turístico-publicitario que el caso podría suponer de saberse conducir el tratamiento de la información, teniendo como horizonte lo sucedido en Borja con el mundialmente famoso “Ecce homo”. Por desgracia, el mismo corte informativo recogía la pronta reacción del Consistorio anunciando que llamará a capítulo al autor, con intención de conminarle a corregir la ambigüedad denunciada entre risas por los vecinos y lo que se supone son nubes, dejen de parecer gaviotas del PP.

Mientras rumiaba dirigirme a Ivan González, buen Regidor de momento, lamentablemente vinculado al Partido Popular, para disuadirle de cualquier rectificación de la ambigüedad que daría al traste con el posible atractivo turístico apuntado, como le arrebataría todo encanto a la Gioconda saber si el retrato es de mujer u hombre, el eliminar la inclinación a la Torre de Pisa, o vaciar de agua los canales de Venecia por aquello de evitar su inundación, caí en la cuenta de que, a lo mejor, tanto este asunto como los anteriores, no fueran lo que parecen: casos aislados sacados a la luz contra la voluntad de los mandatarios del municipio implicados en ellos, sino cíclicas campañas de una sofisticada estrategia publicitaria diseñada por expertos en mercadotecnia destinadas a captar la atención mediática que se nos niega por muchas ediciones de FITUR a las que acudamos con nuestras excelencias y no poco desembolso público.

Todos somos conscientes de que para el Telediairio sólo existen cuatro nombres en el mapa dignos de ser mencionados Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia; los demás, ha regañadientes, han asumido pugnar por su cuota de pantalla manteniéndose como sea en Primera División, pues de caer a Segunda, sólo las bajas temperaturas verbigracia sucede con Toledo, Teruel o Soria, los desastres naturales como ocurrió con Lorca, los accidentes de tráfico a la altura de poblaciones como Calatrava o los sangrantes casos de violencia machista, les rescatará del olvido en prensa, radio y televisión. Es en esta tesitura que, inspirado por el eco mediático cosechado por mi querido Castro, propongo que ciudades como Estella, Cuenca, Zamora…sopesen la posibilidad de explotar en este sentido sus casos de corrupción por menudos que sean, o en su defecto, crear artificialmente pequeños escándalos en su política doméstica de toda índole desde un simple rumor sobre un “affaire” entre una Alcaldesa cincuentona del PP con un joven concejal de Batasuna, que daría para sucesivas secuelas en forma de desmentidos, querellas e invitaciones para asistir de invitados a programas de cotilleo, hasta una trifulca programada por los partidos de gobierno y oposición ante las cámaras de la TV local cuyo video aparecería en todas las cadenas del planeta, que además lo petaría en Youtube, corriendo como la pólvora en las redes sociales; todo vale, a fin de hacer sonar sus nombres al gran público en horario de máxima audiencia, de no querer resignarse a aparecer esporádicamente en documentales de la 2 que sólo ven los lugareños afectados con inusitada ilusión, precisamente por lo extraño del fenómeno al que no están acostumbrados.

Infanta Socialista

El pasado Jueves, para mi sorpresa, sin pertenecer yo a eso que se denomina en los medios de comunicación para asignar sillones “Cuota de Partido”, fui invitado supongo que en calidad de “Independiente”, “No adscrito” o como identificaban a los países irrelevantes en la escena internacional durante la Guerra Fría en la ONU “No Alineado” de nuevo a etb2 para participar en “Sin ir más lejos” un programa de debate vespertino de esos que se ven mientras andas con el postre a punto de tumbarte en el sofá a echar una cabezadita escuchando las tonterías del Tontodiario, estiradas por los cuatro costados en boca de los tertulianos de turno y en el que los intervinientes han podido hacer la digestión de las noticias del día conforme dan cuenta del ágape o son maquillados antes de entrar en el plató, para que se note que estamos bien informados y no como el resto.

Precisamente, mientras no me ponían más guapo de lo que soy y aprovechaba para darle un bocado a lo Carpanta a la tortilla de patatas extrañamente española adornada para disimular con el clásico queso con membrillo de las sidrerías vascas, la dirección del programa nos pasó un comunicado de ultimísima hora donde se recogía la irregular salida al paso del Fiscal Horrach, del caso Noos, quien sin ser consultado por el juez, en un informe “Preventivo” se acababa de pronunciar en contra de la imputación de la su Alteza la Señora Doña Infanta Duquesa de Palma, para abreviar de ahora en adelante Cristina de Borbón, también conocida por la prensa rosa como “La Urdangarina” en un esfuerzo por aproximarla al pueblo, aunque también, todo hay que decirlo, con el subrepticio propósito de ir diluyendo poco a poco en la memoria colectiva su incómodo parentesco con el resto de miembros de la Casa Real que ahora es una poco más que un Bungalow por haberse reducido el tamaño legal de la misma por expreso Decreto Real y en la que sólo caben los Reyes, los Príncipes de Asturias y las infantitas, porque, como bien dice su abogado defensor, no Roca i Junyent, sino el fiscal, su mero encausamiento ni imaginar que sucedería con una previsible condena, podría suponer un desprestigio insalvable a la institución monárquica en España, que pondría en grave riesgo su futura viabilidad en el marco político-institucional, pronunciamiento este último con el que disiento, pues siendo como han sido tradicionalmente tan perjudiciales los Borbones para los intereses de España, que desde sus inicios nos han involucrado en distintas guerras empezando por la de la Sucesión al trono, las tres Guerras Carlistas, los desastres de Filipinas, Cuba, el Rif, así como los distintos Golpes de Estado en los que han estado y no estado, sino patrocinados, ¡sí! consentidos yéndose cada dos por tres al Exilio… ¡Ahí los tenemos! en pleno siglo XXI sin escarmiento ellos y sin escarmentar nosotros.

A lo que iba; el caso es que, según avanzaban los minutos de descuento para entrar frente a las cámaras, y aún empezado el programa, no dejaba de darle vueltas al asunto para poder entender la actuación del Fiscal, demasiado descarada a fin de ser de algún provecho para la causa de su defendida, pues basta que el Fiscal diga lo que ha dicho y lo haya hecho de modo tan excepcional y hasta grosero, para que todos entendamos que hay un claro trato de favor hacia la persona de Cristina de Borbón, con lo que tratándose del Juez castro, quien ha demostrado ser un Juez Independiente del Poder y no como la Justicia del Ministerio de Gallardón que lo es de la Verdad, casi, como que el remedio puede haber sido peor que la enfermedad, por sentirse el Tribunal injustamente presionado en dicha dirección, máxime, si tomamos en consideración todas las facturas sacadas a la luz por la prensa donde aparece claramente cómo la interfecta es afecta a autopagarse, autoalquilarse, autodesglosarse, autodesembolsarse…toda suerte de bienes, muebles e inmuebles, tangibles e intangibles a cargo de subvenciones públicas para quienes facturaba la empresa Aizoon de la que es socia beneficiaria al 50% con su esposo Urdangarín que posee el otro 50% quien por ser plebeyo sí se encuentra encausado y con cuya cabeza en principio debería haber bastado de no habernos topado con el Juez Castro, quien de seguir por esta senda de la Independencia, pronto se verá metido en un lio y expulsado de la judicatura criminal que nos hemos dado, mientras Cristina de Borbón, socia de Aizoon disfruta de una buena estancia nada menos que en Suiza, modelo sin par en el que se mira todo Paraíso Fiscal.

En estos pensamientos estaba, cuando el presentador, Claudio Landa, sin previo aviso se dirige a mi persona seguramente por mis mitrofanescos antecedentes y me pregunta: “Y tú, Nicola, ¿Por qué crees que la Infanta en opinión del Fiscal no debe ser imputada?” Pude haber respondido cualquier cosa; Pero, como si de una acción refleja se tratara, exclamé alto y claro “¡Porque Cristina de Borbón es socialista!” O al menos, así sonó al auditorio, porque de inmediato hubo un sonoro cuchicheo entre el público asistente, caras extrañas entre los compañeros de mesa y un giro brusco de silla por parte del presentador. Apercibido de la ambigüedad fonética de la frase, no dudé en reconducir la situación explicando que “Bueno, Cristina de Borbón es socialista, en el sentido de que es socia y lista”. Entonces el murmullo se tradujo en carcajadas y tanto los allí presentes como los telespectadores entendieron bien lo que dije y quise decir…Aunque espero por mi bien, no del todo.

Quiero ser Asesor del PP

Según el último informe del Tribunal de Cuentas, en lo que va de crisis desde el 2008, el PP ha incrementado más que ningúna otra organización política la partida destinada a sus asesores hasta alcanzar los más de 8 millones de euros anuales, casi el 10% de sus ingresos – supongo depurados los beneficios recientemente declarados – que en su mayor parte proceden de fondos públicos que parecen a este menester, por una parte un saco sin fondo y por otra, ir a fondo perdido, porque, como que no les luce mucho la inversión por no decir dispendio, ante lo cual, no me cabe otra que postularme como asesor del Partido Popular.

Soy consciente, que va a ser algo dificil para sus filas ser aceptado por mi trayectoria crítica, pero yo no me lo tomaría muy en cuenta, pues me tengo por un profesional desideologizado dispuesto a ofrecer mis mejores servicios a quien pague bien y como quiera que no se hayan acercado para sobornarme por guardar silencio, intenten al menos contratarme para que les ayude en dar una mejor imagen a la sociedad. ¡No se arrepentirán!

Como tarjeta de visita, empezaría por recomendar a Rajoy, desprenderse de una vez por todas de la espesa sombra de Aznar finiquitando su juguetito que le hace de altavoz, a la Fundación FAES me refiero, pues no son pocos los politólogos que han empezado a emplear el término “Faescismo” para referirse al conjunto de ideas que emerge de su seno, cosa que sin entrar a valorar la genuina doctrina política del “Fascismo” con la que podría llegar a comulgar llegado el caso, como que les hace flaco favor en la actualidad la similitud fonética; Claro que, es peor el chiste que circula por kioskos de media España sobre para qué sirve la FAES, sino es para “Faestidiar” al pueblo con sus continuas propuestas y directrices sobre recorte del gasto público mientras a ese mismo gasto público endosan sus facturas sufragadas mediante las jugosas subvenciones que reciben para aplicarnos lo más pueril e ineficaz de las trasnochadas doctrinas neoliberales ya fracasadas en todo el Planeta como ha quedado demostrado por el FMI.

En segundo lugar, al perfil amable que lo es representado por un Alfonso Alonso, una Soraya Saez de Santamaría e incluso Cospedal, que nada tiene que ver con aquellos caretos de Cascos, Acebes y Trillo, no le vendría mal leerse el “Arte de tener razón” de Schopenhauer para no incurrir en burdos sofismas y escapìsmos, eso, o repasan en un curso intensivo las enseñanzas recogidas por Flora Davis en su celebérrimo “El lenguaje no verbal” porque, se les nota demasiado cuando no comparten lo que están diciendo al llevarse la mano a la boca, tocándose el pelo, agachando la mirada…y así, es imposible que un Gobierno sea creible.

Podría continuar recomendando, ya con mayor concreción, al Señor Presidente que dejara de morderse la lengua y se dirigiese a los españoles con claridad absteniéndose de tomarles por tontos yéndose por las ramas con expresiones como ¡Está lloviendo!, frase del todo desafortunada por cuanto en el argot delictivo viene a significar “¡Cuidado! ¡Están escuchando!”, al Ministro de Hacienda, Montoro, que deje de reirse cada vez que vaya a comunicarnos una subida de Impuestos o al de Educación, Wert, que no confunda la Mayoria Absoluta con una Tiranía; Y en conjunto, a todo el Gabinete junto a la dirección del Partido, que le dediquen unos minutos a coordinarse mejor para evitar bochornos como el de Erasmus, el tirón de orjas de Bruselas o el de los moscosos en justicia y cosas por el estilo…

Mi absoluto desapego a sus siglas y a cualquier sigla, lejos de ser un problema, sería una acierto, pues centraría todos mis esfuerzos en sacar adelante el trabajo con éxito sin las clásicas componendas de quienes desean trepar en la organización a costa de arruinar la carrera de sus asesorados, que de otra forma, no me explico lo que les está sucediendo.