Yo soy de sangre medio vasco, de cultura y nacimiento medio español, de parte de padre medio siciliano y medio italiano y por parte de madre medio brasileiro. Ahora que lo pienso…Demasiadas mitades para un hombre solo.
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De la Riqueza y el Dinero. Ocurrencia
Cuando los pobres se decidieron a hacer suya la riqueza que generaban, fue entonces que se extendió el uso del dinero. ¡Pobres!
Sólo los cuenta la Iglesia

La Plataforma Para el Saqueo Organizado de España, más conocida bajo las siglas de PPSOE, cuya primera función consiste en velar por el fomento del crimen y la comisión continúa de delitos en toda la geografía estatal, en sus más de treinta años de gestión en la sombra, ha impedido que las Instituciones donde operan sus distintas empresas tapadera, hallan creado en todo este tiempo, algún Organismo Oficial que compute el número de personas sin hogar que mueren en nuestras calles. Cosa extraña, pues si algo pirra al Poder, es llevar sádicamente la cuenta, como hiciera el Régimen Nazi, que a estas alturas de la Historia, ciertamente ha sido superado con creces al respecto, pues aquí, se cuentan los muertos por sobredosis, los muertos en las cárceles, los muertos por suicidio, muertos en carretera, muertos en accidentes laborales, los asesinados en atentados, los excursionistas muertos en la montaña, las muertes sociales de los apuntados al paro, las familias desahuciadas…Listas y más listas de muertos que sus autores se recrean en revisar a diario con gran placer de poderlo contar en el Tontodiario de la mañana, tarde y noche, para deleite de los que todavía no han caído pese a ser meros zombies atrapados en el limbo del sistema al que sirven como esbirros.
Pero 473 personas sin hogar han fallecido en España desde 2006. ¡Una cada cinco días! ¡Fenómeno que va en Expansión! según ha dado a conocer el Centro de Acogida Assís, queriendo el destino que entre las dos tétricas exclamaciones aparezcan las cabeceras de dos medios de difusión financieros… Este centro de acogida, es uno más de los muchos que la Iglesia Católica tiene repartidos por todos los rincones de nuestras ciudades. Lamentablemente, fue fundado 11 años atrás, a raíz del cruel asesinato de Rosario Endrinal quemada viva mientras dormía en un cajero de Barcelona. Desde entonces, atiende como pueden a marginados sociales del distrito de Sarria. Pero, sus más de 200 voluntarios, no se quedaron en esta labor paliativa. El asesinato de Rosario les hizo comprender que lo sucedido, no era un caso aislado. Con esta inquietud, ante la absoluta falta de datos oficiales e incluso periodísticos sobre el asunto, se pusieron a recabar información dispersa publicada en distintos medios de comunicación.
Gracias a esta paciente labor colectiva de iniciativa particular, ahora contamos con un exhaustivo informe titulado «Violencia directa, estructural y cultural ejercida contra personas sin hogar» donde se explica con sumo detalle como muere esta gente en nuestro Estado del Bienestar: 27% víctima de agresiones, 8% por hipotermia y un 14% de accidente al dejar el fuego encendido para protegerse del frío. Durante el periodo de estudio, hubo personas que murieron por aplastamiento mientras se resguardaban en los contenedores de basura, otros de intoxicaciones, ahogos, insolaciones, caídas, atropellos, y otras muchas causas susceptibles de aparecer en las páginas de sucesos. La media de edad de los fallecidos es de 47 años y sólo un 25% lo fueron por causas naturales, «si por causas naturales se considera morir en la calle”, como bien puntualizó el Director del Centro, Jesús Ruiz.
Cada vez me siento más orgulloso de declararme Católico. Una vez más, la Iglesia, comunidad humana que no de santos, con todos sus errores, ha demostrado estar de nuevo a la vanguardia moral en sus actos más allá de los debates sociales de palabra. Sólo a ella parece importarle de verdad las muertes de esa pobre gente que no reportan rédito alguno para nadie, salvo para las facultades de medicina; por ello mismo los cuenta, porque para ella cuentan aún muertos.
Los Partidos criminales con miles de sedes y millones de subvenciones no se han ocupado de ello; tampoco lo ha hecho el Ministerio del Interior con la policía patrullado las calles; menos ha hecho el Ministerio de Injusticia con la legión de Jueces, fiscales, procuradores y abogados que tiene a su cargo; únicamente, durante esas campañas de recaudación sensiblera para sufragar el Oenegismo de postal, se han ocupado de hacernos saber el drama, como si no lo supiéramos. Ahora, por lo menos, lo conocemos con exactitud.
¿Cómo están Ustedes?
Hace treinta y siete años que no tengo siete; desde entonces, nunca he respondido al diplomático “¡Hola! ¿Qué tal?” de mi vecino con la inocente contundencia exclamada frente al televisor en blanco y negro al protocolario saludo con el que los payasos Gabi, Fofó y Miliki iniciaban su espectáculo. En parte, porque ya se sabe que, un “pesado” es aquel al que preguntas “¿Qué tal te va?” Y va él y te lo cuenta…Mas también, porque a partir de dicha edad, es cuando la Conciencia despierta a la amargura de la Existencia con miedo al amanecer de un nuevo día, sintiendo como la cruel monotonía disipa ante los ojos las infantiles ensoñaciones a las que la mente nostálgica retorna por melancolía.
Me disponía a iniciar un párrafo en el que reconocía que la muerte de Miliki no me había afectado tanto cuanto la de su hermano Fofó. Pero justo cuando lo estoy redactando, un agujón me ha subido por la nariz haciéndome derramar varias lágrimas viéndome forzado a parar, primero para recomponer el espíritu y segundo para recomponer el texto. ¡Es absurdo! ¿Por qué estoy llorando? Al final resulta que nunca dejamos de ser niños. Por eso no puedo dejar de imaginármelos en el Cielo empezando la función:
-Gaby “Cómo están ustedes? ¡Bien!
-Fofó “No se oye nada. ¿Cómo están ustedes? ¡Bieeen!
-Miliki “Nada de nada. Más fuerte. ¿Cómo están ustedes?” ¡Bieeeeeeeeeeen! Ahora ¡Sí! Mucho mejor.
Fofó: ¡Gabi y Miliki! ¿Creéis que estos niños comen bien? A mi me parece que cada vez comen peor por la crisis económica. ¿Qué os hace mamá para comer? ¡Es verdad! Qué cabeza la mía. Las mamás ya no cocinan. Ahora se compra todo precocinado. ¿Y qué os dan entonces en casa? ¡Ah! ¿Qué ya no coméis en casa? ¿Habéis oído eso? ¡Los niños ya no comen en casa…¡Comen en el colegio! ¿Qué raro no? Al colegio se va a estudiar. ¿Cómo? No lo entiendo…¿Que no estudiáis en el colegio? ¡Estudiáis en casa!
Miliki: ¡Muy lógico! Tu no lo entiendes, pero yo sí. Es la crisis de la familia. Preocupados desde que se levantan por la prima arriesgada, no tienen tiempo para darles el desayuno. Los niños sin desayunar, van al colegio con el estómago vacío con ansias de comer y no tienen ganas de estudiar. Luego, de vuelta al hogar, mientras sus papás están trabajando ellos hacen los deberes solos pasando hambre, por eso sacan peores notas. Y por sacar peores notas, los padres les castigan sin cenar. Es la crisis educativa.
Gaby: Pero, qué crisis económica ni familiar o educativa. Los niños comen ¡Cada vez mejor! Los alimentos prefabricados tienen muchas vitaminas, proteínas y además, en el colegio se come maravillosamente. Tanto es así, que en España, cada vez son más los niños que sólo comen en el comedor escolar cuyo menú cuesta el doble a sus padres que el de los políticos en el Congreso de los Diputados.
Fofó: ¿No será que ya no pueden comer en casa porque ya no tienen casa? Me he enterado que los bancos se quedan con las casas de la gente y las convierten en comida. Por eso quienes se quedan sin casa tienen comida gratis en el Banco de Alimentos que es el Banco bueno, y el que se queda todas las casas es el Banco Malo.
Miliki: No se me había ocurrido. Los padres de los niños cambian sus casas para obtener comida y ropa gratis por eso ya no necesitan trabajar más y se apuntan al paro. Al no trabajar disponen de tiempo libre para llevarlos al comedor social de diario y los fines de semana al Ikea ahorrándose el comedor escolar.
Gaby: Los dos sois casos perdidos. No os enteráis de nada. Ya les habéis oído con que rotundidad reconocen estar ¡Bieeeen!
Enrique San Francisco: ¡Jodidos! ¡Bien Jodidos!
Sobre la Ley. Ocurrencia
La Ley se queda justa, justo cuando debe hacer justicia.