La conjunción como la disyunción, separa lo que está unido.
Categoría: General
Sobre la Mierda. Ocurrencia
Sólo huele mal la mierda ajena.
Gobierno por puntos
Hasta hace bien poco, los colectivos humanos fueran familias, clanes, tribus, regiones o razas enteras, estaban asociadas por generaciones a un determinado orden que regulaba la existencia de sus miembros en cuanto a sus relaciones sociales, sexuales, laborales, políticas, económicas, culturales, de habitabilidad, vestimenta, nutricionales, etc. Muchos de estos techos de cristal que oprimían el libre desarrollo de la personalidad individual fueron resquebrajándose primero gracias a la religión cuando accedió a fijar la preocupación divina en el alma individual más que en la Alianza de todo un pueblo; Después, tras su particular culpa emanaría su responsabilidad penal recogida por separada del resto de sus familiares y vecinos, con lo que se distanciaba del castigo colectivo indiscriminado de los primeros Códigos de justicia; El problema de legitimación de la aristocracia distinguió entre primogenituras, bastardos, de modo que una convención utilitarista se colocó por encima de la sangre para distinguir quien habría de disfrutar herencias y privilegios en sucesión; En las sociedades complejas la especialización supuso de hecho que los oficios pasasen de padres a hijos con igual fidelidad que desde la revolución agrícola del neolítico lo habían hecho los roles sexuales. Otro tanto sucedía en el plano del poder político, si bien aquí hubo siempre intentos de reparto del mismo; De hecho con el avance de la burguesía se instauró la famosa división de poderes y el acceso a ellos bien a través de la meritocracia como ocurre en Justicia, bien por vías democráticas como acabó imponiéndose en los recientes Estados Modernos nacidos del Absolutismo.
En esta trayectoria histórica en pos de limitar la duración temporal de una determinada condición del sujeto en cualquier esfera de su vida, a la fuerza centrífuga por deshacerse de ataduras que lo tenían sometido al pasado de sus ancestros, se le oponían fuerzas centrípetas que buscaban conservar dichas ligaduras en favor de una añorada certidumbre y estabilidad. Por ello, todavía existe el atraso social que supone la herencia, propia de sociedades donde la escasez obligaba a tan rudimentario modo de conservar la riqueza entre los suyos; Por ello, los Estados introdujeron el funcionariado fijo, las empresas el contrato fijo, el mercado los precios fijos y los títulos académicos vitalicios. Pero los tiempos han cambio desde que el teléfono pasó de fijo a móvil, todo un aviso para navegantes que pocos tomaron en consideración y detrás vino el célebre carnet de conducir por puntos, toda una avanzadilla de lo que en breve sucederá con las Licenciaturas, al menos con aquellas cuyo ejercicio pueda suponer un riesgo para terceros como son las de medicina, abogacía y demás; los de mi gremio estamos a salvo.
Visto el éxito obtenido en la reducción de accidentes de tráfico por la introducción de esta novedosa medida que no incide sobre la variable temporal de la condición de “Conductor” obtenida por mérito en un examen en una determinada fecha del pasado, sino por un mal ejercicio de su derecho a conducir, juzgo muy oportuno ensayar la experiencia en el ámbito político. Me explico:
Es verdad que al poder político ya se le ha limitado bastante: primero eliminando su heredabilidad; segundo evitando su condición vitalicia; tercero legislando contra el nepotismo; cuarto introduciendo la separación de poderes; quinto proclamando la vía democrática como la menos perniciosa; sexto, estableciendo periodos generalmente de cuatro años para su refrendo o reprobación en los cargos…Pero por lo que podemos apreciar, lo bastante, como nos lo demuestra el alarmante caso de Rajoy y el Partido Popular, no es suficiente. Es perentorio introducir el Gobierno por puntos.
El Gobierno por puntos, sin entrar en otras reformas del sistema, consistiría en establecer un baremo objetivo mediante el cual, un determinado Ejecutivo legítimamente elegido por las urnas, accedería al poder con, pongamos cien puntos. Estos puntos, indistintamente de los diputados que sostengan al Gobierno, podrían perderse por varias razones, a saber: incumplimiento del programa electoral, tantos puntos menos por no hacer a mitad de legislatura tal cosa, bien por hacer lo contrario nada más comenzar; también por perder la confianza de los ciudadanos en las encuestas de manera sistemática; o en función de lo que aumente el índice del paro, o en función de lo que disminuyan las pensiones, las becas, el poder adquisitivo del dinero….hay mil modos de restar. Mientras el Gobierno mantuviera el 33% de los puntos, digamos que su legitimidad democrática le salvaría; Ahora bien, cuando se hubiere bajado de dicho porcentaje, el gobierno debería, no como en la actualidad someterse a una moción de confianza entre un parlamento de amigotes, sino dimitir y que el pueblo vuelva a elegir.
De la Información. Ocurrencia
No debemos confundir la noticia con la información. De la primera los medios de comunicación se ocupan de que nos llegue a raudales; de la segunda buscan el modo de ocultarla.
Dos palomos en Zarzuela
Esta semana pasada hemos asistido a una pantomima que no por muy ensayada en sus precedentes sesiones habidas deja de ser bochornosa en su representación; A la convocatoria por parte de la Casa Real y dócil asistencia de los monigotes Fernández Toxo y Cándido Méndez en su calidad de quintacolumnistas del movimiento sindical de los trabajadores, me refiero.
¿Se puede saber qué diantres van a hacer dos presuntos representantes de la clase obrera al Palacio de la Zarzuela? Se mire por donde se mire, la única explicación válida apunta a prestarse solícitamente a hacerle el juego a una Institución que está de capa caída. Porque veamos: que el Rey se entreviste entre cacería y cacería con la flor y nata de la Patronal local e internacional, es lógico, a fin de cuentas, es su negocio como ha quedado probado reiteradamente; que mantenga despachos continuos con los Presidentes de Gobierno de turno y los distintos dirigentes autonómicos, es imprescindible para coordinar sus fuerzas contra el cuerpo social; Pero ¿reunirse con los sindicatos? ¿Para qué?
Según ha trascendido a la prensa, durante la sospechosa reunión los presuntos sindicales han trasladado a la suya Majestad, la convicción respecto a la necesidad de someter a referéndum las políticas económicas que está desarrollando el Gobierno, al ser radicalmente diferentes a las planteadas en las últimas elecciones generales. ¡Vaya! Seguramente cuando les den la orden de acudir a Moncloa a entrevistarse con Rajoy le transmitan a este la necesidad de convocar un Referéndum específico sobre la Monarquía ahora que va a acontecer un cambio generacional y no procede que lo que decidieron nuestros abuelos, afecte más de lo debido a sus nietos. Y ya puestos, visitarán a Roucco Varela en el Obispado para que condene espiritualmente la usura de la banca, a Botin para que presione a favor de que la Iglesia pague el IBI y así con todo, a saber: mal, a destiempo y donde no procede.
También ha trascendido que en la conversación pudieron mostrarle a su Majestad Don Juan Carlos la ¡terrible! preocupación que embarga a las centrales sindicales por la situación que atraviesa la minería del carbón, los mineros y sus familias. Lo que no me ha llegado ha sido la reacción del Monarca, pero me la puedo imaginar: seguramente el a su vez les habrá confesado que el asunto más de una vez le ha impedido conciliar el sueño.
Mississippeada la duración de su paso por palacio, lejos de ser lenta como corresponde al dicho, fue ligerita; lo justo para saludarse, despedirse, hacerse la foto sonrientes y pronunciar las frasecitas antedichas que deberían justificar su extraña presencia en el lugar. Y con este entremés de la función política veraniega, con este sainete vacacional de entre huelgas, se nos quiere hacer creer que es posible un Pacto por la estabilidad institucional y social.
Por descontado, reconozco la labor del guionista, del tramoyista y de los acomodadores; el problema radica en la sensación de franca impostura que transmiten los actores en la escena ante las cámaras, pues a pocos nos escapa que la sinceridad con la que les atiende el Rey corre pareja con la que se pronuncian los dirigentes de CCOO y UGT.
Es una pena que ya no vea la tele, porque antaño, con la poca vista que tengo, me daba para contar las genuflexiones de estos vendeobreros cuando acudirán a reuniones con la CEOE, gesto que por si solo lo decía todo del entreguismo con el que se acudían a ellas. Pero la foto del cazador exhibiendo a los dos palomos atrapados en sus corbatas, no tiene desperdicio.