Domingo 13 de septiembre de 2026
El martes pasado en Donibane Lohizune se celebró el Día de la Diáspora. Tras el acto de colocar una corona ante la tumba del Lehendakari Agirre, en el Auditorium local tuvo lugar una representación que tenía por guión el título del libro escrito por Agirre. ”De Gernika a Nueva York, pasando por Berlín”. Es una obra que basa su guión en la fuga de Agirre vía Berlín, algo más que una aventura de espías, que salió bien de verdadero milagro. Tres actores en el escenario, el grupo de bailes de Tandil (Argentina), el coro de Bayona, recursos y al final, y hecho por la IA, el propio Lehendakari Agirre dialogando con el Lehendakari Pradales desde la pantalla. Fue algo muy novedoso, insólito y muy bien logrado. Ojalá se muevan por Euzkadi, pues vale la pena ser espectador de algo tan novedoso y original, amén de emotivo.
Y he titulado este artículo con el nombre del libro de José Ignacio Salazar, con la biografía de José Félix de Lequerica, el embajador de Franco en Paris y luego en Vichy, aquel gran canalla que con todo un grupo de gentuza represora del régimen, anduvo tras los pasos del Lehendakari Agirre como lo hicieron con Azaña, Companys, Rivas Cherif, Zugazagoitia, Ansó y varios republicanos y nacionalistas. El Lehendakari, se salvó por el apoyo de los cónsules panameño y venezolano así como por el P. Chalbaud y sus amigos Intxausti y su suegro Zabala.
LA FASCINACIÓN DEL PESEBRE.
En noviembre de 2002, en una sala del hotel Dómine de Bilbao, nos reunimos con Xabier Arzalluz, Josu Erkoreka, Koldo San Sebastián, Javier Vizcaya y yo. Estábamos muy preocupados por la intensa y continua ofensiva de quienes desde el centro del poder estatal llevaban una ofensiva por tierra, mar y aire tratando de poner bajo sospecha democrática al PNV .”Tienen los mismos fines y apoyan los mismos medios” decía Aznar. Ante aquello nos habíamos reunido para tratar de contrarrestar, con pobres recursos, la acción diaria de “la brunete mediática” que llenaba los medios y las librerías con sus publicaciones cargadas de pólvora, bilis y manipulaciones y que tenían por objeto aunar a ETA con el PNV. Era toda una estrategia bien diseñada con un claro y destructor propósito sintetizado en dos palabras: nacionalismo igual a terrorismo.
Lo malo es que desde el Gobierno Vasco no se contrarrestaba aquella ofensiva tan brutalmente antidemocrática con ediciones y acciones planificadas, mientras que, políticamente el llamado Plan Ibarretxe era acusado de todo. La pelea era como nadar con las manos atadas a la espalda.
En esa comida decidimos, entre otras iniciativas, crear la colección “La Fascinación del Pesebre”, una serie de biografías de esos vascos que van a Madrid y se convierten en alfombras solo preocupados en pedir perdón por ser vascos, reconvirtiéndose en vascos que desollan a otros vascos que son para ellos “muy malos y peligrosos”
Mayor Oreja, Jon Juaristi, Fernando Fernández Savater, Uriarte, periodistas y escritores, presuntamente bien pagados para aquella infamia. Las librerías daban cuenta de ello, así como los continuos actos públicos y los premios que se daban unos a otros de manera continua.
Ante aquel panorama, decidimos comenzar a tratar de ofrecer argumentos con libros sobre quienes eran aquellos vascos-felpudos que lograron medrar en Madrid gracias a sus genuflexiones, limpiadera de botas, y repetir lo de “si señor” con firmeza, aunque aquello tenía el riesgo que nos acusaran de poner en la diana a los susodichos por lo que empezamos por los ya fallecidos tales como Manuel Aznar, José María de Areilza, José Félix de Lequerica, Joaquín Zugazagoitia, Esteban Bilbao…….
Erkoreka y yo abordamos las dos primeras biografías pero se quedó en el tintero la del ex alcalde de Bilbao José Félix de Lequerica, un cínico que se definía como “carguista”, de cargo. Es lo que era. Y un franquista de tomo y lomo, amén de muy mala persona como solo sabía serlo él aunque la profesora María Jesús Cava lo ha tratado continuamente de blanquear y convertirlo en una cerveza sin alcohol, y en un fascista light. Lo malo es que la Universidad de Deusto le pagó dos ediciones de un libro infumablemente hagiográfico. Algo impresentable. ¿Rectificarán?.
EL LIBRO DE SALAZAR
José Ignacio Salazar es un acucioso profesional que ha sido secretario de varios ayuntamientos y que tiene tras de sí una sólida trayectoria de investigación histórica y ahora, ya jubilado, ha dado buena cuenta de la biografía del ex alcalde Lequerica que se presentó en la Tolda de la última Feria del Libro en el Arenal de Bilbao. Previamente advertí del hecho al Ayuntamiento de Bilbao, pero no hubo nadie del Consistorio y menos del periódico BILBAO. Algo incomprensible habida cuenta que había sido un alcalde represor de la Villa.
En estos días de duelo en Noruega tras el fallecimiento del rey Harald V se ha recordado como la familia real y el gobierno noruego se opusieron a los nazis y tuvieron que exiliarse. Nada que ver con los Borbones. Quien tuvo el poder hasta el año 1945 fue Vidkum Quisling que al final de la guerra fue juzgado por malversación de fondos, asesinato y alta traición por lo que fue fusilado. El término Quisling se convirtió en sinónimo de traidor. Algo que deberían haber hecho tras la guerra con el ex alcalde y ex embajador en Vichy Lequerica y sin embargo aquí hoy nadie sabe de él y las instituciones no nos cuentan las fechorías que hizo. Ahí está la diferencia democrática que tenemos con la sociedad noruega.
Salazar en el Arenal hizo una magnífica descripción de lo que fue aquel sátrapa que iba de intelectual del Lyon d´Or y que perdía todas las elecciones donde se presentaba que eran ganadas por el PNV, lo que le hizo acumular un odio concentrado que lo demostró en sus escritos, en sus depuraciones en el ayuntamiento y allí donde estuvo sirviendo al franquismo. Fue el clásico fascista disfrazado de liberal y con una obsesión clara: acabar con el PNV.
Es un libro magnífico el que ha escrito y que recomiendo, aunque no hayan tenido, tampoco en EITB, ni otros medios el menor interés en publicitarlo. Lo puedo entender en El Correo español ya que el libro reproduce una de sus páginas de apoyo a aquel asesino que decía que era Caudillo por la Gracia de Dios, pero no en medios libres actuales. ¿Falta de profesionalidad?. Es lo más suave que se me ocurre.
Cuento todo esto, para que la gente sensible se anime y compre este ejemplar de Pamiela. Si actualmente la ultraderecha avanza, entre otras cosas, es por el desconocimiento supino que se tiene de la historia inmediata sobre un tipo nefasto que odió mucho a Euzkadi y que amó mucho la España Imperial.
INSPECTOR DE EMBAJADAS
Hace tres años, en un trabajo realizado en cuatro años por investigadores y coordinado por Joan María Thomas, sobre las maniobras de Franco para sobrevivir después del fracaso mundial en la guerra del nazi-fascismo en 1945, centran en Lequerica, parte de ese éxito. ”Lequerica fue un gran colaborador de los alemanes en la Francia ocupada y tramitó las listas de centenares de políticos que los franquistas querían extraditar”. El brindis del embajador Lequerica en Paris por el éxito del ataque de Japón a Pearl Harbor y su fervoroso pangermanismo inicial llevaron a los demócratas estadounidenses a negarle el placet como embajador, cuando fue enviado como “inspector de embajadas” a Nueva York. ¿Cuál era su misión?.
Los franquistas tras la muerte de Roosevelt daban por hecho el triunfo del republicano Thomas Dewey en las elecciones presidenciales y contribuyeron con fondos a su campaña, pero sorprendentemente ganó Harry S. Truman. Ante aquello, Lequerica contrató a un lobista profesional, el mismo que ejercía para el dictador dominicano Trujillo, el que secuestró en 1956 en Nueva York al delegado vasco Jesús de Galíndez, para asesinarlo, y a un bufete de abogados para que se moviesen en los pasillos del Senado con el fin de obtener un cambio de política de EE.UU hacia la España de Franco. Hay que recordar que el Lehendakari Agirre, junto con Galíndez e Irala y el presidente republicano José Giral, habían logrado la retirada en 1946 de los embajadores de los países aliados en España. Fue un acuerdo de Naciones Unidas (UNO) que los franquistas en la Plaza de Oriente corearon con su pancarta “si ellos tienen UNO, nosotros tenemos DOS”. Fue un golpe duro para Franco.
El presidente Truman, antifranquista, condicionaba el cambio de política a la democratización de España y ante eso Lequerica jugó la carta del poder legislativo tratando de forzar por ésta vía el cambio y obtener créditos públicos así como que su régimen pudiese beneficiarse del Plan Marshall.
Gracias a los manejos de Lequerica, subvenciones y sobornos consiguió dos créditos, en 1950 y en 1951 con la oposición del presidente. Para ello utilizó fondos reservados franquistas para pagar a lobistas profesionales, hacer regalos, subvencionar a prensa estadounidense e incluso corromper al menos a un senador, Pat McCarran, de Nevada, junto con Ralph Owen, Brewster, los más profranquistas del Congreso. Además cultivó extensas relaciones en el Congreso y en la Administración, incluyendo militares, que a su vez estaban interesados en contar con bases navales y aéreas en España. Su actuación molestó sobremanera a Truman y no logró lo que pretendía que era el cambio de su política. Tal cambio posterior vino por el estallido de la guerra de Corea y la agudización del anticomunismo de la que hacía gala el régimen y Lequerica. En 1954 Lequerica fue sustituido por el otro ex alcalde bilbaíno, José María de Areilza. Dos exalcaldes de Bilbao. Dos traidores a la democracia y a sus conciudadanos.
El libro de José Ignacio Salazar es un gran aporte a una historia tan desconocida, manipulada, silenciada y que sigue siendo incomprensiblemente blanqueada en el ámbito universitario mencionado, concretamente en Deusto, y en los medios de comunicación. El homenaje del martes en Donibane el Día de la Diáspora, al Lehendakari Agirre y al exilio vasco no se entiende bien, sin saber quién fue y qué hizo este “carguista” apellidado Lequerica, que aquí se blanquea incomprensiblemente.

La editorial es Pamiela, no Alberdania.
Por lo demás, un libro interesante y muy recomendable.
Yo no voy a salir en defensa de Lequerica,para ti era malo entre los malos.
El pueblo español sufrió lo indecible,porque EEUU le negó los créditos de la operación Marshall,algo que no se explica,aunque luego apoyo al pueblo español.
En Hendaya,se consiguió no entrar en la guerra mundial,para evitar más sufrimientos.
Dices que Lequerica contrato lobbistas,y quien no ha contestado lobystas.
Imagínate si la guerra la hubieran ganado los estalinistas,Ibarruri y cia.
Todo es muy relativo,y admite diferentes lecturas.
Hay una campaña para que en la celebración del Alderdi seas portador de la ikurriña,me alegraría por ti,lo mereces,se que te gustaría.
Iñaxio.Agradezco tu comentario pero te adelanto que no saldrá .Y lo que sería bueno es que los sobrevivientes de aquel EBB 1977 que aprobó la celebración,no yo,izáramos la ikurriña si eso que dicen que la cadena no se rompe,es verdad.Que para mi,no lo es.
Corregido Jokin