Pocas esperanzas y muchos sueños

La televisión no es igual que el fútbol, pero se le parece, sobre todo en la carrera de fichajes y la fábrica de ídolos. Por eso son socios en comandita en la gran empresa del entretenimiento popular. Se asemejan en que dividen su actividad por temporadas, bajan en verano y son mortalmente competitivos. Y que sus resultados se miden, llámense panel de audiencias o clasificación por puntos. Con una tremenda diferencia: si en el balompié suele ganar el mejor, en la tele vence el peor. Telecinco, con su oprobiosa vulgaridad, es el líder absoluto desde hace años y no se vislumbra una alternativa. Sin embargo, la mejor por calidad, en mi opinión, es #0, de la plataforma Movistar+ que, por cierto, ayer abrió otro canal, #Vamos, de contenidos deportivos.

Sigamos comparando. Los fichajes de Telecinco para este año son: Isa Pantoja, Makoke, Aramís Fuster, Ángel Garó, Darek, El Koala y otros genios de la sabiduría universal y preclaros ejemplares de la moralidad, que ya han comenzado su encierro en Gran Hermano VIP, con un rotundo éxito, casi un 25% de share. Muy democrático, porque ha sido por decisión del público. En el otro extremo, #0, a través del espacio más creativo de las pantallas, Late motiv, que presenta Andreu Buenafuente, ha contratado al pianista y escritor británico James Rhodes, afincado en Madrid y tenaz paladín de la lucha contra la pederastia. Confrontemos los honorarios. A la hija de la tonadillera y la ex de Matamoros les pagan 20.000 euros semanales y a la vidente crepuscular entre 3.000 y 12.000 euros por programa. Más que un ministro. ¿Cuánto percibirá el autor de Instrumental? No lo sabemos, quizás la mitad del menos remunerado en la cadena de Berlusconi.

Esta es la maldición, que gane el peor, con 2,5 millones de espectadores, y pierda el mejor, con apenas 50.000. No tiene sentido. O quizás sí, para demostrarnos, si no estaba claro, que la vida no es perfecta ni justa. Llegados a este punto de depresión, recurro a mi consuelo mundano: tengo tan pocas esperanzas que solo me quedan sueños.

6 comentarios sobre “Pocas esperanzas y muchos sueños”

  1. Me ha parecido muy interesante su artículo abordando lo mejor y lo peor de la televisión. Creo que es lo peor y lo regular porque no hay nada bueno en la televisión.
    Una vergüenza que a unas personas les paguen en Telecinco 20000 € semanales sin ningún reconocimiento ni experiencia profesional en ningún tema simplemente el cotilleo.
    Es patético todas las personas que ven Telecinco.
    Hay varias cadenas que tienen muy bonitos documentales música hablan de libros pero las personas que están todo el día pendiente de los cotilleos que se puede esperar de ellas qué sociedad estamos creando?.
    Muchas felicidades por su artículo.

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