
España arde política, forestal y fronterizamente. Vive agarrotada y a garrotazos. Polarización es la palabra de moda, pero ¿no es la vieja maldición de “las dos Españas”? Se define como la división extrema entre posiciones que se alimentan del mutuo rechazo en lo ideológico (derecha o izquierda), económico (liberal o socialista), religioso (fe o laicismo) o histórico (tradición o cambio). Como romántico empedernido no veo en esas diferencias motivo para enemistarme con nadie, a no ser que amenacen mi dignidad y derechos. España prefiere la disyuntiva a la copulativa, la “o” en vez de la “y”, opta más por estar “contra” que “con”. De ahí su tendencia a despedazarse.
Culpan de la polarización a las psicopáticas redes sociales y a un modelo de televisión que acompaña sus crisis; pero la virulencia digital y mediática es el síntoma más que la enfermedad. Estamos ante la inmadurez de un amplio sector del Estado que no entiende que la convivencia se basa en el pluralismo y la aceptación de las diferencias para garantizar una comunidad equilibrada y justa. El franquismo inoculó la mala educación y la intransigencia. Y tras el fraude de la transición, la democracia resultante es una feria de desprecios y desestima.
La rabiosa lucha por el poder quiebra la cohesión. La agresividad contra TVE es más por sus altas audiencias que por el sesgo socialista. Antena 3 es ariete de demolición social. Cuatro es ya un canal ultra con el carroñerismo de Iker Jiménez. ETB se inclina por EH Bildu, La Sexta adoctrina malamente y Telecinco agoniza. Están todas en guerra y hay quienes lo celebran: los que prometen aniquilar el autogobierno, decretar ilegalizaciones, expulsar a los emigrantes y empobrecer a jóvenes y viejos. El neofranquismo de PP y Vox está en la cosecha del odio.
JOSÉ RAMÓN BLÁZQUEZ
Tras el fraude de la transición, la democracia resultante es esta que se está padeciendo con el neo franquismo del PP y Vox. Los hipócritas dictadores siguen recurriendo a “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”…y si ni así logran convencerte intentan confundirte.
Malditos aquellos políticos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan.
Necesitamos estar dispuestos a cambiar la vida que nos planificaron para lograr tener un mejor futuro…pero, como dice el dicho, para que crezca una piel nueva es necesario que caiga la vieja…
Optemos por el radicalismo democrático: la democracia real, verdadera, tangible en hechos y conciencia, poderosa frente a las dictaduras visibles e invisibles.
Un abrazo.