La nostalgia es un sentimiento fascista

Los optimistas del pasado -los nostálgicos- imaginaron la televisión como la gran maestra del pueblo, el sueño de la instrucción pública; pero fallaron en su pronóstico y ellos mismos la han convertido en artefacto de control y manipulación. Hoy, en esencia, la tele no es sino una fábrica de entretenimiento banal y un formidable escaparate publicitario. Las grandes marcas de consumo gastan ahí tres cuartos de su presupuesto y emiten sus mensajes de referencia. Me pongo a temblar cuando, con afán reputacional, segregan moralina e imparten lecciones de conducta.

https://www.youtube.com/watch?v=grTQHDlcI2w

Los suecos de Ikea hacen los mejores anuncios, pero esta Navidad se han pasado de rosca. Nos echan una bronca monumental porque usamos mucho las redes sociales y hablamos poco en casa. Afirman que sabemos más de los famosos que de nuestra gente. Para escenificarlo, adoptan el modo reality con una comida festiva en la que participan cuatro familias, unas treinta personas, que van siendo expulsadas a medida que no recuerdan el sueño pendiente de la esposa, los estudios de la abuela, el libro preferido del hijo o por qué dejó el fútbol el padre; eso después de que hubieran acertado todo sobre Instagram, Los Javis y la última moda en baile. ¡Qué simpleza maniqueísta! Ni la incomunicación intrafamiliar es culpa de la telefonía móvil, ni antes de que ésta llegase los hogares eran paraísos de diálogo bajo un modelo autoritario. Enoja esta melancolía oportunista.

https://www.youtube.com/watch?v=MiXwBNiFM58

Los gallegos de Ruavieja, excelente en orujos y licores, nos recriminan porque no dedicamos el tiempo suficiente a quienes amamos. Lo hace con la intervención del psicólogo Rafael Santandreu y es una llamada al repliegue en lo próximo frente a lo virtual. Es surrealista que los anunciantes, tan dudosamente veraces, se suban al púlpito a regañarnos por nuestros pecados. ¿Nostalgia? Sí, es un sentimiento peligrosamente fascista.

En fin, feliz Navidad.

 

 

Cómo informar sobre Vox sin hacerle un favor

Ya vale. Una semana lleva la tele hablando machaconamente de un partido con nombre de diccionario, el mesías de unos pocos y el apocalipsis de la mayoría. ¿Es que aún no han caído en la cuenta de que le ha hecho la campaña gratis durante meses y que, por miedo o por estupidez, han llevado a Vox al éxito electoral en Andalucía? La inteligencia estratégica de las cadenas ha brillado por su ausencia, quizás porque les importa más el ruido que las nueces. Y en esto, las tertulias de La Sexta han sido su mejor aliado a pesar del veto o por este motivo. ¡Cuánta adoración, gloria y tiempo dedicados a una chirigota de la política hispana, una maliciosa minoría! Ferreras y los suyos han hecho de la información un recurso superficial de entretenimiento.

https://www.youtube.com/watch?v=bIE7Xn10YU0

Con mejor criterio, Jordi Evole se adentró ayer en la guarida del lobo al viejo estilo: de incógnito, haciéndose pasar por otro medio en un acto en que el Duce Abascal le mencionó con desprecio. Todo para mostrar cómo se elabora el veneno del odio y se distribuye en votos. También ETB hizo el viernes un buen trabajo, dejando a la vista la financiación de Vox por la ultraderecha europea y por sectas como El Yunque que persiguen la conversión de España al catolicismo ultramontano. Arantza Ruiz primero y Eider Hurtado después dieron un repaso monumental al joven facha de Amurrio, incluida una precaria entrevista. La decencia democrática exige que nuestra televisión pública construya un eficaz cortafuegos frente el discurso falaz de los salvapatrias. Por eso Vox quiere cerrar Canal Sur.

Abascal ha imitado a Iglesias. Durante años se ha bregado en los debates de Intereconomía y Trece, aprendió a comunicar y trenzar los factores emocionales que los huérfanos del PP demandaban para el alumbramiento de un neofranquismo. Las circunstancias catalanas, la emigración, la momia del Valle de los Caídos, la corrupción y la necedad mediática le han regalado su oportunidad. Sólo le quedaba reactualizar el mítico eslogan de Herri Batasuna en 1987: “Vota Vox. Lo que más les duele”.

 

 

Nos la están jugando

Nos costó años la prohibición total de la publicidad del tabaco y bastantes más la supresión parcial de los anuncios de bebidas alcohólicas en televisión. Hoy toca hacer lo mismo con las plataformas de apuestas on line: su comunicación pública debe ser limitada al máximo por decencia democrática y porque una sociedad tiene que defenderse de los excesos del miserable mercado del ocio. Sabemos que las decisiones contra el alcohol y el humo de los cigarros fueron provechosas, como ahora lo han de ser también frente a la ludopatía. Tenemos que enfrentarnos con criterio a los casinos digitales, una nueva mafia, que nos ha invadido.

¿Contradicciones? Sí, son inevitables. ¿Cabe eliminar los anuncios del juego por internet y mantener las campañas de las loterías del Estado y la ONCE? Los dueños del tinglado mafioso esgrimen esta incongruencia para que no se les expulse de la tele; pero es coherente que, de igual manera que las marcas de vino y cerveza pueden publicitarse a partir de las 20:30 horas y en ningún momento el whisky y otros licores de alta graduación, se corte el paso al marketing asfixiante de las tragaperras digitales por su elevada toxicidad social. ¿A qué espera la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), organismo insuficiente y tardío, para cumplir su cometido? ¿Y la educación ciudadana?

https://www.youtube.com/watch?v=xN0fE5-c_Cw

Con un anuncio horroroso nuestro Carlos Sobera presta su imagen a 888, como Rafa Nadal a PokerStar. Tanto Athletic como Eibar tienen a Bet365 -y el Alavés a Betway- entre sus patrocinadores. Hay que hacer una apuesta ganadora, con la que las webs del juego, televisiones y clubes perderán millones, mientras las personas mejorarán la suerte de su salud mental y economía. ¿Acaso hay dudas sobre las prioridades, el dinero o la gente? Lo único que cabe pedirle al azar es que no sea injusto.

La mejor serie de esta temporada

EXISTEN las historias perfectas. En ellas se reúnen lucha, sufrimiento y superación con personajes creíbles, amor heroico y un fin compasivo. HBO estrenó una la pasada semana, La amiga estupenda, producción italiana de primera clase en ocho capítulos, adaptación de la novela homónima de una misteriosa escritora que firma como Elena Ferrante y que probablemente encubre a la traductora Anita Raja o al marido de ésta, Domenico Starnone.

Los dos primeros episodios abren la odisea de las niñas Lènu y Lila, una delicada y otra fuerte, listas y vitales a rabiar que se conocen en la escuela de un barrio desdichado de Nápoles en la década de los 50. Su conmovedora amistad -y su rivalidad- se prolongarán a lo largo de cincuenta años en medio de un entorno miserable donde se tiraniza a las mujeres y se maltrata a los hijos bajo el asfixiante dominio de la Camorra. La atmósfera artística creada, el color, la ambientación y el casting son insuperables, casi mágicos. Es la serie de esta temporada y el triunfo de la creación europea, merecedora de todos los premios del mundo.

Suponemos que el serial continuará completando la tetralogía de Ferrante, Dos amigas. Sería muy cruel que nos privaran de tres cuartas partes de una historia perfecta. ¿Conseguirá Sony en España que la leyenda de Joaquín Sabina alcance esta categoría? Tiene todos los elementos: hijo rebelde de un policía franquista, precoz poeta que escapa con la hija de un notario, se casa con la niña pija de un ministro, ampara a refugiados de ETA, juega con el fuego de la coca hasta que “el ictus lanzó su globo sonda” y finalmente alcanza el éxito con canciones de una apabullante belleza. Lo imposible es que HBO, ni invirtiendo millones, extraiga una historia perfecta de Patria, de Fernando Aramburu, tan elemental y tan mezquina, tan pretenciosa.

La Navidad es solo un par de anuncios

A Pere Navarro le conocen, incluso a su madre, muchos ciudadanos, porque es el director general de la DGT, el atracador de las multas. A Jesús Huerta, casi nadie; pero preside la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado. A ambos lo que les deleita es promover anuncios impactantes y que se hable de ellos con admiración, quiero decir de sus inspiradores políticos. Y ya han presentado sus credenciales para esta Navidad. Uno se ha pasado diez municipios y otro se ha quedado corto en su aldea.

https://www.youtube.com/watch?v=yIfQXX_UveQ

Tráfico ha regresado al tremendismo, vieja técnica basada en el temor y la realidad truculenta que tanto éxito alcanzó cuando el simplismo era más eficaz que el argumento racional. ¿Fue necesario al irrumpir el SIDA y en la primera época de las drogas duras? Quizás, pero con la reducción de víctimas en carretera, ¿a qué viene este paso atrás en el discurso institucional? Son cosas de don Pere y sus excesos narcisistas. Es una falta de respeto situar al conductor ante el dilema de ser quien vive o quien muere tras un siniestro provocado y se filtren mensajes tan frívolos como que “en un accidente de tráfico lo peor no es la muerte” o “hay quien, esperando lo peor, prefiere estar muerto”. Esto es populismo publicitario. ¿O es nostalgia? Madure, señor Navarro, la sociedad ha evolucionado y está a salvo de los trucos de los asustaviejas.

https://www.youtube.com/watch?v=NgP_b8Ax_3g

El nuevo anuncio de la lotería es un fiasco, un relato barroco sobre un vecino solitario y amargado, atrapado en el tiempo, que cambia de espíritu cuando comparte su décimo con una joven en el bar del mercado. Esto lo contó mucho mejor el calvo o el imaginario Justino. La gente compara y opta por las buenas historias de emociones. ¿No sabe Jesús Huerta que la lotería en Navidad se vende sola y que solo tenía que hacer un anuncio mágico? Qué desperdicio.