Al nuevo secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, le ha dado un ataque de ansiedad televisiva, lo que le induce a imaginar que la ocupación de las pantallas potencia el fervor social y mejora la respuesta electoral. La invención de este síndrome se atribuye a Pablo Iglesias, de quien se dice que forjó en pocos meses la marca Podemos gracias a su hiperpresencia en la tele. Considerada así, la televisión es ya un producto milagro para la clase dirigente. Esta rupestre teoría explica la intervención -en off- del jefe del PSOE en Sálvame, espacio simbólico de la telebasura y expresión de la bajeza moral del modelo audiovisual privado en España. «Hay que estar donde están los ciudadanos», se ha justificado Sánchez, como si descender a las fétidas cloacas de la maledicencia le homologase como líder cercano y creíble ante esos casi dos millones de espectadores que meriendan inmundicia cada tarde.
¡Qué mal tienen que estar las cosas para los socialistas cuando se ven obligados a buscar remedios salvadores de su debacle en el corro del chismorreo! ¡Qué monumental despiste estratégico! La deriva frívola de Sánchez significa que la izquierda legitima la telebasura y avala un subproducto que ofende la dignidad pública. ¿Ha calculado el PSOE el daño causado a sus fieles votantes y el bochorno de su sufrida militancia? Quizás su bisoño líder no ha entendido que el espectáculo salvaje del Toro de la Vega es a las fiestas populares lo que Sálvame es a la televisión, su peor relato, su estricta degradación. En el gozo de Jorge Javier Vázquez y los jefes de Telecinco por la irrupción de Sánchez en el patio de la maledicencia se retrató la validación socialista del populismo como una opción decente.
Ese mismo día Sánchez se fue al Hormiguero, en Antena 3, a participar en el ruidoso jolgorio creado para el brillo farandulero. Quizás le veamos pronto llamando de madrugada al vidente Sandro Rey o entrando con Mercedes Milá en la casa del Gran Hermano. Los que creen que todo vale, en realidad no creen ni valen nada.
Sin ánimo de exagerar, este mes de septiembre Europa se la juega. Y no en sus aspectos económicos, sino en su modelo de integración. El referéndum escocés del jueves es un hito fundamental de cuyo resultado se pueden deducir nuevos acontecimientos en el continente, particularmente en el estado español. En Escocia hay una campaña de referéndum, sobre todo en televisión, que es el ejemplo de cómo se trata de presionar a la población para que le coja miedo a la libertad a través del terror económico y el juego de las incertidumbres. Me gustaría contar con detalle lo que allí se está haciendo, el tipo de campaña sucia contra el SI, bajo la apariencia de una comunicación libre. Lo hablaremos, más allá del resultado del referéndum y sus consecuencias políticas.
Pero septiembre tiene el 11 como día señalado, un día especial en Cataluña. Lo que hemos visto en la tele es un desigual ejercicio de la libertad de expresión. Por un lado, la tele nos ha vuelto a mostrar cómo los catalanes saben hacer bien las cosas. La monumental V humana formada, de 11 kilómetros, ha sido la demostración de un sentimiento y de un criterio colectivo digno de alabanza. Y ante ese éxito, que algunos señalaban que no se iba a producir, las cadenas españolas (públicas y privadas), para compensar el éxito político de Cataluña, han desarrollado esta secuencia argumental:
1º Los ciudadanos de Cataluña están manipulados y obedecen servilmente a sus líderes. No dicen que son tontos, pero casi.
2º Más numerosos que quienes se unieron a la fiesta reivindicativa de la Diada son los que no salieron, la mayoría silenciosa. Como Franco se apropian de los que callan.
3º Artur Mas y Oriol Junqueras son el verdadero problema y no tanto los pobres catalanes ignorantes, es decir, señalan a los malditos, eludiendo la cuestión política de fondo.
4º La libertad catalana está deslegitimada de raíz por la corrupción de Jordi Pujol y su familia, una falacia muy recurrente que bien podría volverse contra quienes la usan si se aplicase a otros casos de corrupción que afectan al PP (Bárcenas) o el PSOE (Andalucía).
Esto es lo que hay: una estrategia de falsedad argumental con el que encubrir la verdad política: la demanda democrática de Cataluña que solo quiere votar. La tele es su instrumento, pero no se dan cuenta que la tele, como la religión, ya no son influyentes. La gente tiene otros medios de información. La tele ya no cuenta.
2. El minuto de oro
Muere Botín, el fin de una era.
La muerte del banquero Emilio Botín nos sorprendió el miércoles. En este episodio la televisión quizás no ha reflejado, por ese pudor tan nuestro ante la muerte, los rencores que de alguna manera simbolizaba el banquero santanderino. La tele ha sido laudatoria, muy condescendiente y hasta generosa con la trayectoria de Botín, en quien se representa el sistema financiero despiadado con las personas y cruel con los humildes, las pequeñas empresas y los ahorradores. Y frente al servilismo de la tele, las redes sociales han sido más auténticas, con la difusión de caricaturas y chistes de humor negro que han compensado la falta de crítica a la figura de Botín. Quizás en esta falta de crítica pese el hecho de que el Banco de Santander es un financiador de las cadenas privadas y uno de los grandes anunciantes. Ahí está el poder, hasta después de muerto, de Botín: ni después de muerto se atreven con él. La muerte, obviamente, tiene un precio, si lo puedes pagar.
3. La liga de la tele
La guerra de los niños
– Telecinco sorprende con “Pequeños gigantes” y Antena 3 con “Tu cara me suena mini”. Los dos espacios tienen en común que son concursos infantiles, de pequeños talentos. Telecinco llegó nada menos que al 25.1% y 3.312.000 espectadores, el martes. Y Antena 3 al 23.2% y 2.927.000 espectadores, el jueves.
¿Qué está ocurriendo? Que los programas de adultos con niños están de moda. Como los concursos gastronómicos). ¿No bastaba con La Voz Kids? ¿Y no bastaba con Masterchef Junio? Pues no. Otra ración más. Incluso ahora Aimar, el niño de Ortuella que brilló en la primera edición de Masterchef Junior tendrá su programa propio en Disney Channel a partir de octubre.
El peligro de hacer espectáculo con los niños ya lo hemos explicado aquí: se corre el riesgo de alterar su infancia y equilibrio psicológico. La fama temprana es sumamente dañina. Tenemos ejemplos a miles en la televisión, el cine y el espectáculo. Supongo que los padres y madres de estas estrellas tempranas sabrán lo que tienen que hacer. Porque a la televisión le importa muy poco lo que ocurra con estos niños: la tele devora todo y después busca nuevas presas.
– El fiasco del Mundial de Basket en Cuatro
Como sucedió con el fútbol, el baloncesto ha resultado un pésimo negocio para el grupo de Telecinco. Los partidos de la selección española estaban registrando muy buenas audiencias en Cuatro, con tres y cuatro millones de espectadores, acercándose al 20% de share. La previsión de la lechera era que la selección española llegase a la final con estados Unidos; pero se fue al garete ese deseo, y las previsiones publicitarias y de ingresos se han hundido. La eliminación de España en los cuartos de final frente a Francia puede significar una pérdida de unos cinco millones de euros a la cadena, porque si bien hay una publicidad vendida previamente, lo cierto es que se pactan otros precios y más anuncios si juega la selección estatal. Mal negocio para Vasile.
4. Superanuncio
El café y su poder de evocación
El café es uno de esos productos que evocan sensaciones especiales. El café lo asociamos sobre todo al momento de despertar, a un aroma intenso que define una nueva jornada laboral, al empezar el día, a los momentos más personales. Pero también lo asociamos a las paradas del trabajo (al hamaiketako o coffee break). Y esas sensaciones las ha sabido recoger las distintas marcas de café en su publicidad.
El nuevo anuncio de Nescafé instantáneo va en este ocasión un poco más allá y nos presenta una propuesta de empezar cosas nuevas, no ya el día que empieza, sino aventuras y proyectos, pequeños y grandes, en nuestra vida. Es muy evocador. Y muy atractivo como piza publicitaria.
El problema de Nescafé soluble es que quizás no puede sustituir la intensidad del café hecho, el de cafetera, el que hacemos con nuestro café molido y que luego, al gusto de cada uno, mezclamos con más o menos leche y azúcar. No habría placer del café sin esta ceremonia y mucho menos sin la percepción intensa de los aromas. En fin, un precioso anuncio, que gusta a todo el mundo.
5. Noticias de la tele
– “Gran Hermano” otra vez
Este jueves, el jueves escocés, vuelve “Gran Hermano”, temporada 15, uno de esos programas de la televisión que se resisten a morir y que se reinventan en su modelo para continuar durante años. Telecinco en España es quizás la única cadena generalista donde más tiempo está durando este programa. Hay que considerarlo como una rareza, por habilidad de Telecinco o por el carácter cotilla (o afán de conocer la intimidad de los demás). Un producto morboso, que en España es una fábrica de frikis.
– ¿Qué pasa con el programa de Revilla en Cuatro?
El expresidente de Cantabria tenía apalabrado con Cuatro un programa propio a partir del 7 de septiembre. Pero no se ha emitido ni hay fecha de emisión. ¿Qué ocurre? Los mal pensados creen que las presiones del PP sobre Vasile y la cercanía de la precampaña electoral han conseguido congelar este programa. No es conveniente. El problema de Revilla es que está amortizado y Vasile lo sabe. Vasile intenta negociar con Revilla su participación en el próximo programa de debate de los sábados noche en Telecinco y eliminar el programa previsto. En fin, ya veremos lo que ocurre.
Desde antes de que el 11 se convirtiese en un número maldito, me ocurre algo muy extraño: veo el 11 en todas partes y a todas horas. Miro el reloj y son las 11:11 o las 04:11, y así varias veces al día. Veo una matrícula de coche y allí está el 11. Y lo mismo en las señales de tráfico: en el entorno próximo a mi domicilio hay cuatro mojones del kilómetro 11 pertenecientes a cuatro carreteras diferentes. En los restaurantes me sientan en la mesa 11. Veo este número primo en todo donde hay dígitos. ¿Casualidades? Tal vez, pero son demasiadas, porque esto me sucede a diario durante más de una década. Indago en Google, que todo lo sabe, y constato que miles de personas, de los más variados países, cuentan con angustia la misma historia y buscan un significado mágico. Me pregunto si el presidente Rajoy es uno de los que a veces ven onces. Lleva mucho tiempo viendo el 11 en Cataluña y no le encuentra explicación, obsesionado con esa terca realidad.
Cuando el poder niega la realidad, recurre a la tele para reconstruirla a su antojo. Frente a la certeza de que la sociedad catalana reclama una consulta democrática, los gestores de la opinión pública han desarrollado un discurso sedante, siguiendo esta secuencia argumental: primero, los ciudadanos de Cataluña están manipulados y obedecen servilmente a sus líderes; segundo, más numerosos que quienes se unieron a la fiesta reivindicativa de la Diada son los que no salieron, la mayoría silenciosa; tercero, Artur Mas y Oriol Junqueras son el verdadero problema y no tanto los pobres catalanes ignorantes; y cuarto, la libertad catalana está deslegitimada de raíz por la corrupción de Jordi Pujol y su familia, una falacia que Gorka Landaburu esgrimió sin rubor intelectual en ETB.
La tele del viejo sistema está fracasando miserablemente en Cataluña, lo que viene a desmentir a quienes todavía creen en el poder modelador del medio. La tele, como la religión, es cada vez menos influyente. Las personas buscan mejores respuestas y ven otras cosas más curiosas, como yo el 11.
El éxito (el de verdad, no el aparente) es uno de los grandes misterios cotidianos de la condición humana. Como el azar. Como Dios. Como el amor. En realidad, el éxito es una anomalía. Lo normal los proyectos fracasen y que, a lo más, uno entre un millón llegue a triunfar. Incluso se puede decir que los pocos éxitos reales ocurren por casualidad, por error o por azar. Uno de estos éxitos es la campaña viral del cubo de agua helada a favor de los enfermos de ELA (esclerosis lateral amiotrófica), una iniciativa que comenzó en Estado Unidos y que en pocos días, de forma fulgurante, se ha extendido por todo el mundo y la han visto cientos de millones de personas. Un exitazo cuyos creadores no imaginaron jamás. Y es que hay millones de campañas virales que se lanzan y casi todas mueren de indiferencia en la red. Las que triunfan, como digo, son una entre un millón.
La campaña viral de cubo de agua helada que los participantes se echan sobre la cabeza y que retan a otras personas por medio del vídeo que cuelgan en las redes sociales, lleva
recaudados cientos de millones de euros en Estados Unidos y no sabemos cuánto en el resto de países, todo ello con la participación de importantes personalidades, desde la política al deporte. Es una campaña divertida, positiva y muy original. Por cierto, ya existía una campaña, más modesta, en Euskadi bajo el lema Busti zaitez – Mójate por la esclerosis múltiple, en playas y piscinas de Euskadi. Esta es otra cosa.
¿Cómo ha sido posible este milagro? Por una combinación de tres factores emocionales:
– Plantearla como la representación de una broma juvenil, como una gamberrada ingenua, – la plasticidad de su representación – y el sentido divertido del reto.
Y es que nos gusta mucho a todos, sin excepción, revivir los juegos de niños y juventud, y hacer un poco el gamberro. De ahí que tengan tanto éxito los carnavales entre mayores, las fiestas de disfraces y el agua de la playa. Son reediciones de los momentos felices. La campaña asume parte de esta nostalgia, pero hacia uno mismo. Además, la acción es muy visible, muy plástica, no son mensajes o palabras, es una acción muy emocionante. Refrescante. Y finalmente, asume una forma de provocar, mediante el reto, que otros se sumen a la campaña. Una vez empezada, todos queremos participar en la gamberrada, con efectos solidarios.
También hay que contar con que la plasticidad de la campaña ha permitido que la televisión colabore para hacer más amplia la difusión de la campaña. De hecho, la tele e internet se necesitan y se aman mutuamente. No se odian, todos lo contrario. Es una extraña y peculiar pareja, porque internet es muy joven y la tele es una vieja, pero se auxilian la una a la otra, a pesar de sus diferencias de edad y modelos de vida.
Es verdad que la campaña se ha estropeado un poco en el momento en que han entrado los frikis y los famosetes de medio pelo. Esto ocurre siempre, con la particularidad de que importaba más el vídeo del cubo de agua helada sobre la cabeza que el dinero para la investigación contra la ELA. Aún así, la campaña tiene un tiempo más de vida, no mucho, y ha sido un auténtico regalo para la lucha contra esta enfermedad degenerativa que hoy por hoy no tiene solución.
2. El minuto de oro
El fenómeno finlandés
Sin duda, la tele ha reflejado uno de los fenómenos sociales más interesantes y llamativos que se han vivido en Euskadi, y particularmente en Bilbao, con ocasión de los partidos del Mundial de Basket celebrados durante la semana pasada. Dentro del fenómeno social, no muy frecuente entre nosotros, ha llamado la atención la presencia significativa de finlandeses, que han dado color no solo a las calles, sino también a las gradas del Bizkaia Arena. Gente muy correcta que han dejado una estela magnífica entre nosotros. No son tíos rubios y serios con un Nokia en la mano: son personas sumamente divertidas y cordiales.
3. La liga de la tele
Audiencias del mes de agosto: Antena 3 recupera el liderato. Después de 6 meses de liderato consecutivo de Tele 5, las audiencias de agosto han dado la primacía a Antena3, que gana con un 13,5%, frente a Telecinco, que baja al 13%. En tercer lugar, aparece TVE, muy lejos, con un 9,3%, pese a los partidos clasificatorios de la Champions. Esta vez la Cuatro gana a La Sexta, con un 6,9% frente al 6,5%.
En lo referente a ETB, suben ETB1, con un 2,7% y ETB2 también sube con un 8,9%.
Es verdad que las audiencias de verano no son representativas, porque el consumo de TV baja mucho. De hecho, el consumo en agosto ha sido de 192 minutos persona/día,que representa casi un 30% menos que en el resto del año. Lo normal en temporada suelen ser 255 minutos, unas cuatro horas y cuarto diarias. El 16 de agosto fue el día de menor consumo, con 173 minutos de promedio por individuo (menos de tres horas). 24,8 millones de ciudadanos del Estado contactaron con la televisión viendo al menos un minuto, cuando en la temporada ordinaria la televisión es sintonizada por 35/36 millones de personas en cada jornada. Como curiosidad, digamos que el 9 de febrero fue día de mayor consumo de 2014 con 316 minutos de promedio por individuo (¡más de 5 horas y cuarto!) y 37 millones de contactos. Impresionante.
En mi opinión, IKEA hace la mejor publicidad que vemos en la tele. Junto a Apple, exhibe un estilo narrativo que traspasa las fórmulas imperativas (¡compra, sueña, prueba, mira, vende!) y sitúa a la marca en el ámbito de lo admirable. ¿Por qué nos gusta tanto la publi de IKEA? Porque nos habla con inteligencia, lo hace cordialmente, sin agobiarnos, y nos ofrece sin exagerar productos útiles y razonablemente perecederos.
La nueva campaña de Ikea está hecha con muchísimo encanto. Y aunque nadie superará en dos siglos su eslogan, “Bienvenido a la república independiente de tu casa”, el de ahora se queda muy cerca, al decirnos: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza”. Es pura literatura y un tratado de transformación emocional.
El anuncio nos habla del “amor del bueno” y de la ejemplaridad como factor pedagógico esencial. Les invito a disfrutar este pequeño gran regalo de la excelencia comunicativa.
5. Noticias de la tele
– Empieza la temporada. Se puede decir que entre este lunes y el próximo la temporada de TV ha empezado. Todas las cadenas tienen sus productos fuertes en antena. La temporada va a ser ferozmente competitiva, con dos cadenas (Antena 3 y Telecinco) que posiblemente ganarán más terreno a las demás, mientras que estas bastante harán bastante con no perder posiciones.
La clave de este año son las series. Hay una creciente expectación sobre ellas y cada vez se hacen mejores, casi como cine. Y son las series americanas las que, como en el cine, marcan la pauta. Las series son muy caras y necesitan un gran desembolso. Aún así, la mitad de las series fracasarán. Y apenas media docena tendrán una aceptación general.
Seguiremos con la pugna en los programas de cocina, que este año tocarán techo. No creo que sea posible que durante más de tres años se mantenga la moda de los programas gastronómicos en la hora punta de la tele. Las modas pasan y el empacho de telecocina, también
– Atención a la información sobre el septiembre más trascendental de los últimos 25 años.
Cataluña, el 11-S (este jueves) y Escocia el 18-S, tienen dos importantes acontecimientos. Diríamos que un cierto modelo de Europa se juega en Escocia en 10 días. Y ante ese hecho, veremos cómo se aborda la información anterior y posterior al 18-S, porque puede tener una enorme repercusión entre nosotros y el Estado español. ¿Habrá objetividad informativa? ¿Qué grado de manipulación soportaremos? ¿Son neutrales los medios y las cadenas de TV?
Alguien dijo que el éxito es una anomalía. Lo normal es que todo proyecto fracase y solo triunfe una tentativa entre un millón. Incluso en estos pocos casos el éxito se produce por casualidad o error. No existe una teoría fiable del éxito, como tampoco de Dios. Precisamente, por ese margen de azar la campaña viral del cubo de agua helada a favor de los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) ha alcanzado repercusión mundial: nadie previó su fulgurante propagación.
Cada día cientos de miles de iniciativas en redes sociales compiten en la carrera por el impacto y casi todas fallecen por indiferencia. De repente, una hace diana en el corazón del universo y se difunde exponencialmente. En pocas semanas el agua elevada al cubo y volcada sobre la cabeza de las personas ha logrado recaudar millones de dólares en Estados Unidos y a esta divertida red solidaria se han sumado celebridades y líderes de opinión.
¿Cómo se ha hecho el milagro? Con una combinación de tres factores emocionales: la broma juvenil del cubo de agua, la plasticidad de la proeza y el sentido divertido del reto. ¡Hay que ver lo que nos gusta la nostalgia de comportarnos como gamberros ingenuos de quince años! Y naturalmente, ha sido fundamental el apoyo de la tele, cuyas imágenes han provocado la extensión del fenómeno viral. Una vez más se demuestra que internet y la tele están hechos el uno para la otra, se aman y se auxilian mutuamente, a pesar de la diferencia de edad y filosofía de vida entre el joven y la vieja.
Es verdad que la comunicación se ha visto después degradada por el oportunismo de los famosetes de medio pelo, lo que ha desviado la atención hacia lo friki y menguado su propósito humanista: muchas risas y poco dinero. Es inevitable. Por cierto, ya existía el precedente de la campaña Busti zaitez – Mójate por la esclerosis múltiple, en playas y piscinas de Euskadi.
El odio yihadista hace sus virales cortando cuellos de periodistas, mientras la solidaridad se moja festivamente. Dos mundos, dos éxitos de difusión, dos anomalías.
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