
(D.V.)
Vivimos tiempos de sombras amenazantes que se ciernen sobre lo hasta ahora conocido y hay cierta nostalgia de alguna luz del pasado que ilumine el futuro. Valen Riaño, activo miembro del Seminario de Escritura Creativa que coordino, ha dado cuenta de estas incertidumbres en este texto titulado Luces y sombras, en el que , por otro lado, parece evocarse a Peter Handke o a Junichiro Tanizaki:
«Me despierto con este mantra, pensando que todo tiene su pro y su contra, su bien y su mal, y donde hay algo, allá está su contrario.Y pienso en la confrontación y en la complementariedad, y esto y aquello.Y en el bien y en el mal. Y si uno existe es por su opuesto. En este lío me muevo. ¡Vaya despertar más travieso!…Sonrío en mi dislate.
Y ahora el negro y el blanco, la mentira y la verdad, la paz y la guerra. En vaya lío me he metido. Mi cabeza en el piñón fijo. Todo y nada.Y ¿por qué? Y ¿por qué no?
Y entonces releo una frase: “Las más bellas lámparas a veces son esas que encendemos, no para ver la luz, sino para ver la sombra”.
Luces que dan sombra en una misión extraña, en una contradicción.Y no alumbramos la oscuridad, sino que la creamos. Para vivir en lo oculto. Ruido y silencio, de nuevo la cantinela, pero esta vez con la intención.
Regodeándonos de nuestro martirio. Y fíjate, el masoquismo elevado al anhelo, casi a la necesidad.
Al final les vamos a dar las gracias a todos esos dictadores que nos hacen admirar la sombra de la realidad, buscando el otro lado de la moneda«.
(c) Valen Riaño
Excelente escrito el de Riaño. Sí, detectar las posibilidades de lo que por ahora queda en la sombra porque desde ellas se abrirá el futuro.