DE RODODENDROS ( elecciones y democracia)

Dicen que cuentan que en una ocasión, dando un paseo con un amigo, el célebre poeta Rubén Darío se detuvo de pronto extasiado ante un arbusto floreado y que preguntó qué era aquello, a lo que su amigo le respondió : «Esto, querido Darío, es un rododendro, uno de esos arbolicos que sueles mencionar tan a menudo en tus poemas».

Es sin duda excusable que en el mundo de la literatura se le pueda conceder a Darío y a otros tantos una licencia poética como la que se manifiesta aquí, incluso aunque asuma una dimensión ontológica en versión nominalista, pero no está muy claro que tales excepciones sean trasladables a otros ámbitos de la vida como, por ejemplo, la política.

Y así ocurre en algunas circunstancias que a los políticos se les llena la boca con palabras como Constitución o Democracia , pero luego se les tiene que recordar algunos artículos frecuentemente olvidados de la primera y varios procedimientos establecidos en la segunda, lo cual que resulta bastante penoso.

Ahora que se acercan unas nuevas elecciones en medio de la astenia primaveral en la que mayo mucho marcea, convendría no olvidar estas distinciones ,pues es legítimo llamar a la participación tanto para ganar como para derrotar, para detener o, en su caso, aislar, arguyendo «que nos jugamos mucho», acaso «el todo por el todo», configurando estos comicios casi como revolucionarios en la medida en que de ellos dependería una radical alteración de lo que hasta ahora tan solo ha evolucionado, sea el huevo de la serpiente o el fuero y el huevo.

Pero alzando la mira, en ese nivel macro-político es más que posible que , como le hacía decir Giuseppe Tomasso de Lampedusa al Príncipe Salina en El Gatorpardo , todo cambie para que todo siga igual, porque así es el juego político, y sea quien sea quien tenga el mando en plaza, nadie va a renunciar al marco liberal burgués que todos llevan en su esencia y que es la condición de su existencia.

Y si bien, en primera instancia, es posible que al menos podamos librarnos de aquello de que «volverá a reír la primavera que por cielo, tierra y mar se espera», todo apunta a que los verdaderos cambios (¿revolucionarios?) provendrán más bien, como ha comentado mi viejo amigo Paco Martínez, de que se creen la condiciones para ellos, para lo cual se precisa un esfuerzo colectivo y cotidiano de muy larga duración, sorteando con habilidad los enjuages ling¨´üísticos que confunden las palabras y las cosas… Por ejemplo, los rododendros con los rododendros, o la democracia con la democracia…

(c) by Vicente Huici Urmeneta

¿SPOILER? ( Sí, por favor)

Según vengo comprobando una y otra vez, en las presentaciones de libros de narrativa suele haber un a modo de contención a la hora de hablar del contenido para , según se dice, «no hacer spoiler».

Curiosa expresión este anglicismo que se usa con el sentido de ‘revelación de detalles de la trama de una obra de ficción’, según la RAE que , a su vez, recomienda usar en su lugar destripe ( como acción de anticipar el desenlace de una historia a quienes no lo conocen») que ciertamente suena «más peor» – que dirían en la Ribera- y otro sí, menos cuqui.

Pero justamente «spoiler» era lo que se hacía en la Grecia clásica al resumir antes de cualquier representación teatral el argumento de la obra, pues la importancia se otorgaba no tanto a la trama sino a la forma en que se (re)presentaba, es decir a la habilidad expresiva de quienes actuaban o cantaban y a los «decorados» que les rodeaban.

Este rito o costumbre, por lo que se sabe, se fue manteniendo durante la Edad Media y hasta los albores de la modernidad ,y acaso fue progresivamente desapareciendo cuando la novela asumió la primacía social frente al teatro (Bourneuf, R. – Ouellet, R. La novela ,1983) ,acentuándose con las novelas por entregas de los primeros periódicos y más adelante, de mano de la novela negra, madre de todas las intrigas que en el mundo de hoy son, han sido- ¿y serán?

Pero, aun así, no parece que la elusión del» spoiler» permita generar muchas expectativas pues salvo contadas ocasiones los argumentos son tan canónicos como repetitivos, pues como destacaron los formalistas rusos con Vladimir Propp a la cabeza, las situaciones y los personajes son limitados a pesar de sus aparentes variaciones.

Así que, bienvenidos sean todos los «spoiler» posibles, pues de esa manera se dirigirá la atención hacia la evaluación de la forma en que se presentan los argumentos, con lo que , de paso, se podrá valorar mejor el trabajo de creación que hay detrás de lo leemos línea tras línea…

(c) by Vicente Huici Urmeneta

100 HAIKUS (de Valentí Gómez-Oliver)

Siendo conocida mi inclinación por la literatura japonesa, hace unos días me llegó por correo 100 HAIKUS (Lapislatzuli, 2024), de Valentín Gómez-Oliver.

El autor (Barcelona, 1947) cuenta con una dilatada trayectoria como profesor en La Sapienza y en la Università degli Studi Roma III y en tanto que experto en literatura comparada, así como traductor y escritor.

En esta ocasión, Gómez-Oliver ha elegido un centenar de haikus de entre los muchos que ha escrito para presentarlos en forma de libro a lo largo de cinco capítulos, en los que las ilustraciones del propio poeta se alternan con traducciones de los poemas , originariamente escritos en catalán, a diferentes lenguas como el castellano, el inglés, el francés, el alemán, el italiano y el japonés.

No hay duda de que en esta recopilación se lleva a cabo un uso singularmente personal de esta breve forma poética japonesa tan sugerente , pues por un lado, y desde el punto de vista formal, cada haiku incorpora una inusual rima generalmente en consonante entre el primer y tercer verso , esbozando entre los dos últimos un a modo de contraste sorprendente (¿kireji?).

Y, por otro lado, su temática es muy variada , pues yendo más allá de los motivos habituales con su correspondiente mención estacional (kigo), asume breves apuntes reflexivos aproximándose al aforismo- Inte.ligècia: ho fa la pensa:/ aprende coses noves/ gran recompensa (XLIII)- o desarrollando un anecotario referido a personajes históricos y mitológicos – Minotauro: Animal mitic/ meitat home i toro/Teseu fou crític (LXV) – o a coyunturas recientes- Coronavirus: covid-19/ s´ amaga i ens tortura/ un virus nou (LIX)-.

Conclusivamente, ambos aspectos confieren a 100 HAIKUS una particularidad acaso objetual, más allá de los principios teóricos tradicionales en los que se ha articulado mayormente la creación haikista.

Quedando a la espera de una prometida antología de los haikus de Gómez-Oliver en euskera, he de confesar que para mí, que en estas lides soy más bien clásico, uno de los mejores de este libro es el titulado Sicilia: el taronger/ l´ olivera, la vinya, / el mar proper (XXXIII)…

(c) by Vicente Huici Urmeneta

UNA FOTO DE ESPERANZA ( ¿Gaza?) por Valen Riaño

El cruel conflicto que se está desarrollando en Gaza está teniendo también eco en el Taller de Escritura que coordino. Una buena muestra de ello es este texto de Valen Riaño:

«Mis ojos lo iban escrutando todo. Cualquier detalle era vital, y eran muchos. El dolor me absorbía. Sin poder resistir empecé a llorar, no podía soportar lo que veía. Maldije la decisión. – ¡Vaya sueño de mierda! Se me escapó de los labios. Me di la vuelta y volví al hotel.

Cuando vienes de la civilización, la guerra es un horror. No piensas en los motivos, en la posibilidad de la liberación con la barbarie, solo ves el horror.

No hay futuro, solo presente. Y el drama es el presente.

En mi habitación pensaba en el papel que había elegido. Las cámaras encima de la cama me esperaban ansiosas, dispuestas a captar el escándalo.

Pero, ya no tenía esa necesidad. Los disparos reales y los morteros impactando en los edificios, me habían centrado en una realidad sin destellos de color, en un blanco y negro de miedo y dolor.

Revolví en mi cerebro, rebusqué en las ilusiones de la Escuela, donde nos enseñaban a seguir la noticia hasta el final. No encontré esa lucecilla, solo vi la desgracia y la indignidad.

Seguí allí parado, y pensé en mis padres, en sus rabias, en las angustias que vivieron en su conflagración. Y las lágrimas me volvieron a desbordar.

Así recuperé la chispa. En el fondo, era por ellos, por todos los silenciados, por lo que había elegido este camino.

Recogí el chaleco amarillo de prensa, las cámaras y el teléfono.

Necesitaba, no ya la foto del “pulitzer”, el triunfo, el reconocimiento ajeno.

La imagen denuncia, esa era mi lucecita, y necesitaba el grito, el alarido de la rabia.

Con el pensamiento erizado comencé mi caminata, moviéndome entre la destrucción. Una ráfaga de metralla me hizo retroceder.

– Unos pasos de precaución nunca están de más. Pensé, mientras me agachaba. Metros y metros, agazapado, esquivando el odio de todo aquello. Un combatiente, a mi lado, me gritaba, en mi protección. Y yo entre los escombros. El fuego de un edificio iluminaba la oscuridad de la mañana. No se oían voces, solo disparos, el sonido del tableteo. El combate era angustioso, directo, el enemigo enfrente, el exterminio gritando.

Di la vuelta, entre los cascotes de un edificio derruido. Y allí estaba mi horror, mi denuncia en imagen. Lo vi fácil, lo vi real, lo vi miserable. Pensé en el horror, desde fuera, sintiéndome el denunciante.

Una cría, de apenas 6, 7 años, haraposa, sucia, con los ojos negros infinitos, sujetaba a un bebé inmóvil, desvencijado, sin vida, entre sus brazos. No lloraba, solo miraba, solo sentía como el calor le abandonaba, cómo se quedaba sola en un mundo hambriento de muerte, sin padres, sin hermano, sola.

Le di al disparador de la cámara, una y mil veces, queriendo olvidar aquello, queriendo inmortalizarlo. Entonces sí lloré, intentando lavar la conciencia de mi culpa, en la vergüenza de ser persona.

Me agaché y les abracé, en mi desagravio. Oí otro clic, detrás de mí.

La historia la recompuse de camino del hospital, internet hizo el resto. Mi noticia se publicó con éxito. Me sentí reconocido.

La foto dio la vuelta al mundo, no la mía, sino la de mi compañero. El premio fue para él. Pero yo conseguí uno mejor.

Han pasado 4 años, y aún recuerdo aquello con lágrimas. Pero ahora mi hija de 10, juega en los columpios y en sus ojos negros, ahora, hay felicidad».

[VHUk argitaratuta]

TASIO (40 years after)

Se acaba de estrenar en el Festival de Cine de Cannes una copia restaurada de Tasio, la opera prima del cineasta navarro Montxo Armendariz. El film original vió la luz allá por 1984…

…En una cena que recordaré siempre, y en la que se comentaron algunos aspectos del guión y del rodaje, un desgraciado equívoco, fruto de las intrigas intestinas del mundo del cine de aquella época y que ninguno de los implicados ni implicadas quiso aclarar -recuerdo haber pedido al respecto más de un careo- me apartó personalmente de su director cuya obra sin embargo he seguido con mucha atención.

Era yo por entonces un joven inocente y bastante habladorico y , en ciernes de publicar mi primer poemario – Teoría del extraño movimiento -, todavía pensaba que el mundo de la creación artística era un ámbito tan puro como el de mis haikus, en el que tan solo se intentaba conseguir una cierta perfección estética.

Con con el tiempo me fui dando cuenta ,y acaso aquel incidente fue el primer aviso,de que en dicho mundo como en otros barrios del quehacer humano hay envidias solapadas y amoríos inconfesables, fidelidades coyunturales e infidelidades oportunistas, y sobre todo muchos intereses ocultos de los que darían muy buena cuenta tanto la psiquiatría como la economía.

Pasados cuarenta años, no puedo sino alegrarme de la recuperación institucional de esta película que marcó un antes y un después en el devenir del cine español contemporáneo , y acompañarla con el aplauso que en su momento me fue a priori negado.

Y, en cualquier caso, sería conveniente recordar para el futuro que son las obras quienes hacen a los artistas y no los artistas quienes hacen las obras, mal que les pese…

(c) by Vicente Huici Urmeneta

LA FÁBRICA DE MI PADRE ( o un pasado no tan lejano)

El documental La fábrica de mi padre debería ser de obligada visión y activo comentario en colegios ,escuelas y universidades, para dar cuenta de la vida cotidiana del mundo obrero, de sus reivindicaciones y de sus luchas, en un pasado no tan lejano pero acaso ya olvidado.

Me acerqué ayer por la tarde al Palacio Euskalduna Jauregia de Bilbao donde se presentaba el documental La fábrica de mi padre, tras haber recibido la invitación de Mikel Toral (ex-camarada sensu stricto), coguionista y codirector del film junto a Txutxi Paredes.

La sala estaba llena de supervivientes del mundo obrero y progresista del tardo-franquismo y de los primeros años de la Democracia, y el acto fue presidido por la Diputada Foral Teresa Laespada.

Esta doble condición volvió la convocatoria muy significativa a fuer de emotiva pues , por un lado ,se pudo asistir al relato puntual y sucesivo de los testimonios de trabajadores y trabajadoras de las grandes fábricas vizcaínas de aquellos años, como Luis Alejos , Marijose González o Txato Etxaniz, así como del abogado laboralista Perico Ibarra, y por otra parte se sumó el reconocimiento institucional, plasmado en la ayuda prestada para producción del film.

Un reconocimiento en forma de memoria articulada ya que , como destacó Imanol Zubero, sin memoria no hay perspectiva de futuro, avanzando la conclusión de que los derechos conquistados , y entre ellos los laborales, no lo son de una vez para siempre y que es a través de la organización y de la lucha como se deben mantener, siendo este último el mensaje del mínimo común multiplicador que se puede transmitir a las nuevas generaciones.

Así, La fábrica de mi padre debería ser de obligada visión y activo comentario en colegios ,escuelas y universidades, para dar cuenta de la vida cotidiana del mundo obrero, de sus reivindicaciones y de sus luchas, en un pasado no tan lejano pero acaso ya olvidado…

(c) by Vicente Huici Urmeneta

MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ Y EL BARÓN DE MÜNCHHAUSEN( ( sobre «Osadías y descalabros»)

Libro único y directo, ajeno a la autocomplacencia o al alegato, Osadías y descalabros nos abre de nuevo «el cuarto de los baúles de los viajes ultramarinos» siempre por hacer en «el riesgo de buscar sin descanso la ventura…», y nos recuerda el valor prístino de la escritura, esa coleta de la cual se puede tirar para no hundirse en la oscura ciénaga, como el barón de Münchhausen…

Para quien alguna vez ha sentido el scripturire, esa manía de escribir de la que habla Roland Barthes citando a Sidonio Apolinar en su La preparación de la novela, no hay nada como recibir el último libro de un colega y más si además es amigo de larga duración, pues se adivinan detrás de las páginas recién impresas, el peso de ganas y desganas, de entusiasmos y tristezas, y de muchas, muchas correcciones.

Así lo he he sentido yo al recibir Osadías y descalabros, de Miguel Sánchez-Ostiz, primorosamente editado, como es habitual , por Pamiela.

Y de todo lo mentado hay en este libro, fruto de un renacimiento digno de aquel barón de Münchhausen  que logró salir de una ciénaga tirándose de su propia coleta.

Pues bien que ha tirado de sí mismo M S-O, tras sufrir un ictus que le dejó fuera de combate durante unos meses y cuyas secuelas ha ido superando gracias al cuidado, la farmacia y una nueva apuesta en el juego que mejor ha dominado , la escritura, un juego del que ha salido siempre triunfante, como lo prueba la cincuentena de obras publicadas , entre novelas, poemarios , dietarios y ensayos por las que fue reconocido con varios galardones, entre ellos el Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2001.

En este caso, el escritor navarro ha dado cuenta valientemente de esta vuelta a la vida frente a una muerte que «se mete en el espejo profundo de la sala de reposo y desde esa lejanía te observa, paciente…», consiguiendo que renazcamos con él a través de sus palabras.

Libro único y directo, ajeno a la autocomplacencia o al alegato,Osadías y descalabros nos abre de nuevo «el cuarto de los baúles de los viajes ultramarinos» siempre por hacer en «el riesgo de buscar sin descanso la ventura…», y nos recuerda el valor prístino de la escritura, esa coleta de la cual se puede tirar para no hundirse en la oscura ciénaga, como el barón de Münchhausen…

(c) by Vicente Huici Urmeneta

LUNES ( en plan Pla)

Dice Josep Pla en su dietario Notes Disperses que Max Scheler afirma que uno de los rasgos que caracterizan la forma de pensar de la clase alta en una sociedad es la tendencia a la identidad.
Recupero para este lunes un viejo texto escrito a mano y que he encontrado reordenando carpetas:

«Dice Josep Pla en su dietario Notes Disperses que Max Scheler afirma que uno de los rasgos que caracterizan la forma de pensar de la clase alta en una sociedad es la tendencia a la identidad, frente a la clase baja que tiene una comprensión más dialéctica o interrelacionada de los seres y de las cosas.

Sería interesante definir con exactitud las expresiones «clase alta» y «clase baja» y observar si el peso de la definición recae sobre la renta ( alta o baja), sobre la capacidad de decidir políticamente ( alta o baja) o sobre la disponibilidad de recursos simbólicos ( alta o baja, aquí Bourdieu), teniendo en cuenta que la posibilidad de una combinatoria triple por arriba o por abajo está en nuestros días muy alterada por los medios de comunicación y la globalización.

En cualquier caso, parece que la tendencia la identidad, a ser uno/una (s) mismo/a (s), cualesquiera que sean sus unidades básicas – individuo o grupo- indica un deseo de permanencia en la situación actual y un miedo explícito al cambio de cualquier género. Y también que un punto de vista dialéctico es un manifiesto deseo de disolución de la situación actual y una apuesta más o menos consciente por el cambio.

Algo así como que la clase alta quiere continuar siendo alta y que la clase baja quiere dejar de serlo.

No obstante parece también que los problemas habituales ( de renta, políticos y simbólicos) de una sociedad de clases se agudizan cuando una parte de la clase baja se ubica ideológicamente en las formas de pensamiento de la clase alta contribuyendo al mantenimiento de la clase alta como clase alta y ratificando inconscientemente y humillantemente su condición vicaria de clase baja.

Roland Barthes , en su sugerente ensayo Sade, Fourier, Loyola llegó a decir que este fenómeno era inevitable ya que la ideología dominante es dominante porque domina y , sobre todo, en las clases bajas, pero ya Carlos Marx advirtió mucho antes que Barthes que de la conciencia de la dominación nacería cualquier género de liberación. De liberación de la identidad, por ejemplo».

Es posible que el texto sea excesivo para comenzar la semana, pero a la vista de cómo está el patio en estos lares y allende los mares atlánticos y mediterráneos, puede ser que proporcione alguna pista…No sé. Ustedes dirán…

(Entre tanto recomiendo a quien pueda interesar el libro Un cor furtiu- Vida de Josep Pla ( Destino, 2024 ) de Xavier Pla que ahora estoy leyendo y del que daré cuenta oportunamente)

(c) by Vicente Huici Urmeneta

EL AGUJERO Y EL OBISPADO (y la Ley de Murphy)

En el barrio de Abando de Bilbao hay un agujero vergonzoso y vergonzante del que deberían dar cuenta tanto quienes desde el Altar tomaron la iniciativa de este desastre como quienes desde el Trono del mando en plaza lo han permitido.

La versión popular de la Ley de Murphy dice que «Si algo puede salir mal, saldrá mal».

Y para rato se iba a imaginar el ingeniero estadounidense Edward A. Murphy Jr.  que esta ley serviría para explicar una de las cantadas más sonoras que se han producido en la política urbanística de Bilbao.

Pues el ya tantas veces mentado proyecto de construcción de una gran sede diocesana – Bizkeliza Etxea -en una parcela del barrio de Abando en la que antes se ubicaba la Escuela de Magisterio de la Iglesia Católica (BAM), comenzó mal basándose en una recalificación de terrenos un tanto surrealista, continuó mal cuando se modificó el proyecto inicial para dar entrada a la Clínica Mutualia y ahora ha se encuentra en una fase mala malísima, ya que la constructora Murias- absorbida por URBAS en el 2020- ha entrado en concurso de acreedores.

De todo esto hay una cumplida crónica en la página de Abando Habitable y Saludable, la plataforma vecinal que se se ha opuesto desde el principio a lo que algunos han denominado el corte inglés episcopal.

Pero también hay un gran agujero, ahora abandonado, tras haber derruido un edificio probablemente no muy singular, pero que formaba parte de la memoria colectiva del barrio, con su estilo vagamente colonial acentuado por dos grandes palmeras.

Un agujero vergonzoso y vergonzante del que deberían dar cuenta tanto quienes desde el Altar tomaron la iniciativa de este desastre como quienes desde el Trono del mando en plaza lo han permitido.

Y sí, la Ley de Murphy dice  «Si algo puede salir mal, saldrá mal», y esto ha salido muy mal : lo más extraño es que quienes podían apelar a la inspiración divina para conjurar una ley tan humana se dejaran llevar por la especulación más rancia , en contra acaso de sus principios morales…Bekatuan penitentzia!

(c) by Vicente Huici Urmeneta

AUSTER ( y el realismo)

El azar es parte de la realidad; continuamente nos vemos transformados por las fuerzas de la coincidencia

Ha fallecido el escritor estadounidense Paul Auster, autor de una singular obra literaria, en la que sobresale por motivos propios su ya famosa Trilogía de Nueva York.Inclinado como soy a la escritura autodiegética disfruté y mucho en su momento con  La invención de la soledad. Y también con una larga reflexión sobre el realismo de la que me hice eco en Aproximaciones a la Razón Narrativa (Historia, Novela, Autobiografía):

«En una entrevista de la obra miscelánea  Experimentos con la verdad, dice Paul Auster a propósito del realismo: “ El azar es parte de la realidad; continuamente nos vemos transformados por las fuerzas de la coincidencia. Lo inesperado ocurre en nuestras vidas con una regularidad casi paralizante. Y sin embargo, existe  una idea generalizada de que las novelas no deberían abusar de la imaginación. Todo lo que parece improbable se considera necesariamente forzado, artificial, irrealista. No sé en qué realidad ha vivido esta gente. Están tan inmersos en las convenciones de la  denominada  literatura realista que su sentido de la realidad se ha distorsionado. En estas novelas, todo ha sido uniformado, despojado de su singularidad, encerrado en el predecible mundo de causa y efecto. Cualquiera que tenga la sensatez de asomar la nariz fuera del libro y analizar lo que tiene frente a él, comprenderá que ese realismo es una absoluta farsa. Para decirlo de otro modo: la verdad es más extraña que la ficción. Supongo que mi propósito es escribir una ficción tan extraña como el mundo en que vivimos”.

La cita merece la pena, ya que en ella se plantean, al menos, dos interesantes  cuestiones. La primera  es la que  intenta desbaratar la convención del realismo, mostrando la falsedad de la ecuación realidad = representación realista. Aquí Auster no puede ser más explícito: por lo general, eso que  se llama «realismo» es una absoluta farsa ya que pretende hacer pasar por una representación exacta de la realidad lo que no es sino una reducción uniformada de la misma, sometida a la coherencia obligada del vínculo causa – efecto. Sabiendo, desde Schopenhauer, que el mundo es, para los seres humanos, fundamentalmente representación, lo que el escritor norteamericano apunta es el abuso de una modalidad de representación que se afirma como normativa de todas las demás, utilizando para legitimarse un sentido común que suele tener  muchos intereses particulares. El realismo, así, no es tan inocente como parece, además de ser falsario.

La segunda es la distinción implícita entre fantasía e imaginación, proponiendo la  incorporación de esta última al dispositivo creador y desterrando la primera  como potencia falseadora y  pretenciosa. En efecto, el uso de  la imaginación  abre   la exploración de lo que podría ocurrir a partir de lo que ocurre, incorporando la dimensión del azar. Por el contrario, el recurso a la fantasía opera con una combinatoria arbitraria de ocurrencias que reivindica, al cabo, una verosimilitud imposible. Como se ha podido ver en muchas ocasiones, la confusión terminológica y, sobre todo, conceptual, entre estas dos potencias humanas, abre camino a  su sinonimia, haciendo un flaco favor al espíritu crítico.

Además, curiosamente, de la reflexión cruzada acerca de estas dos cuestiones, puede llegar a deducirse que lo que Auster denomina «realismo», o «representación realista»,  es  más bien el fruto de un empleo inconsciente del recurso de la fantasía, y que su propuesta literaria, tildada por algunos como  de pseudo ciencia-ficción, resulta de una aplicación muy medida de la tantas veces confundida imaginación»( 48-50).

Y reproduzco estas palabras de Auster – que, por cierto, presentó en septiembre de 2017 en Azkuna Zentroa de Bilbao la novela ‘4 3 2 1‘ – porque acaso pueden servir de referencia reflexiva en estos tiempos de auto-ficción en el espacio literario… Y de fake-news en el ámbito político…

(c) by Vicente Huici Urmeneta