
Ramón Zallo Elgezabal ( 1948 – 2026)
Conocí a Ramón a finales de 1975, en las reuniones previas a la aparición de la Revista de Ciencias Sociales EL C¨ÁRABO, que bajo la coordinación de Joaquín Estefanía Moreira- luego director de EL PAÍS- pretendía agrupar la reflexión teórica del conjunto de la izquierda más allá de la socialdemocracia que, por entonces, estaba a su vez agrupada en torno a otra revista: SISTEMA.
Yo apenas había cumplido los veinte años y él veintisete, pero ya era un ideólogo y militante conocido y reconocido, y para mí un maestro, como muchos de los que formaban parte de aquella plantilla editorial, gentes tan diferentes como Jon Juaristi o Luciano Rincón, Pep Subirós, Jesús Leguina o Paco Letamendia- he comentado aquel fructífero ambiente en mi dietario 1978.
Ramón, como muchos y muchas , había pasado por la Juventud Obrera Católica (JOC) , militando después ETA y tras la VI Asamblea se había decantado por la izquierda trotskista. Hasta 1985 fue detenido y juzgado en varias ocasiones.
Posteriormente participó en Elkarri, y fue muy conocido por su faceta como tertuliano en diversos medios de comunicación. Asimismo fue uno de los fundadores de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la EHU, asumiendo diversas responsabilidades académicas hasta su jubilación como catedrático.También es destacable su labor de asesoría en el Área de Cultura del Gobierno Vasco liderado por Juan José Ibarretxe. Últimamente fue uno de los mayores críticos del proyecto de instalación de la nueva sede del Guggenheim en Urdaibai que , por cierto, ya ha sido desestimado.
Hace unos meses Ramón publicó ‘Retrovisor y bisturí’, unas sugerentes memorias que han quedado como testamento de su trayectoria personal y política. Un libro fundamental para comprender las visicitudes de la vida de una generación que hizo del antifranquismo y de la construcción de la democracia los ejes de su actividad pública.
A lo largo de estos años nos fuimos encontrado en varias ocasiones y por diversos motivos. Pero yo siempre le recordaré siguiendo atentamente una discusión mientras acariciaba lentamente el gato de Miguel Castells en cuya casa donostiarra celebrábamos las reuniones del Consejo de Redacción de Euskadi de EL CÁRABO…
(c) by Vicente Huici Urmeneta
Vaya, huici, ya tan joven y con aquellas gentes. ¡Qué precocidad!
Fue fruto de la casualidad, pero para mí aquellas gentes ,que me llevaban por entonces seis o siete años, se convirtieron en un importante referente ideológico y profesional pues me proporcionaron una herramienta intelectual fundamental: el sentido crítico. Y a pesar de que luego fueron por caminos muy diferentes, les estoy muy agradecido.
De todo esto he escrito en mi dietario titulado «1978», editado por Pamiela.