
La noche del 24 de diciembre, tras el mensaje de navidad del Rey Felipe VI, y poco antes de la cena, recibí un email de un lector habitual de este blog, reprochándome el pesimismo que a su juicio destila mi dietario 1978 recientemente publicado.
La coincidencia , como suele ser habitual, no me pareció ser tal, pues todo lo que elogió el monarca y sobre todo el acuerdo constitucional de aquel año, era lo que yo, por entonces y a pie de obra, veía y anotaba como problemático.
Por si sirve de algo, quizá sea preciso recordar que, muerto en la cama «el enano de El Pardo», el entonces » pelele Juancarlos» era considerado una prolongacion del franquismo bajo la forma de una monarquía ilegítima.
Y otro sí ,que el Partido Comunista de España era la fuerza más relevante de la oposición sin comparación con el PSOE, ni por supuesto con la izquierda anarquista, trotskista o maoísta (en la que yo, por cierto, militaba).
Por todo ello, la aceptación de la monarquía por parte de un PCE hasta la fecha republicano resultó incomprensible y todavía más su adhesión a una constitución que sancionaba el concordato con la Iglesia Católica alejando cualquier atisbo de laicismo , y dejaba sin resolver el problema de las sensibilidades territoriales reafirmando la existencia de una sola nación , España, cuya unidad quedaba garantizada por las fuerzas armadas.
En fin, que si en mi libro 1978 se puede percibir cierto pesimismo, se trata de un sentimiento que desgraciadamente pudo estar legitimado a la vista de la deriva delincuente de Juan Carlos I, la subvención anual de 12.000 millones de euros a la Iglesia Católica y sus casos de pederastia y pelotazos inmobiliarios, la respuesta represiva ante el procés catalán o los intentos de golpe de estado militares como el del 23 -F ( por no hablar de los que algunos consideran judiciales)…
Y puntualizo todo esto a pesar de que puede ser acaso peccata minuta ante la ola de iliberalismo que amenaza hasta una constitución tan burguesa y liberal como la que ha reclamado el sucesor del Demérito, el Rey FelipeVI…
(c) by Vicente Huici Urmeneta