
Los tres Reyes Magos, que al parecer no eran ni tres ni reyes ni magos, han traído a la actualidad dos hechos supuestamente inconexos.
Así, por un lado nos hemos enterado del secuestro quirúrgico de Nicolas Maduro y la implantación en la República Bolivariana de Venezuela de un gobierno que va a garantizar la explotación de la mayor reserva petrolífera del mundo – en la que por cierto participará con gran entusiasmo Repsol en palabras de Iosu Jon Imaz – o de los cultivos de coca ( Jon Juaristi dixit).
Y por otra parte se ha anunciado, con el protocolo navideño ad hoc, la concesión del 82 Premio Nadal a la obra intitulada La ciudad de las luces muertas del joven escritor David Uclés , que ya había triunfado en la lista de los libros más vendidos con sus 300.000 ejemplares de La península de las casas vacías.
Ambos hechos han desatado en sus diferentes ámbitos una densa e insistente polémica. En el caso del presidente estadounidense , por sus pretensiones imperialistas hacia todo el continente americano y su más allá de Groenlandia saltándose a la torera el derecho internacional, y en el caso del escritor peninsular por su oportunismo al cambiar de cuadra editorial ( de Siruela a Planeta) y fabricar un original a la medida de un nuevo best-seller.
Pues bien, como decía al principio, ambos hechos, noticias para la mayoría de los mortales, tienen un vínculo que no es , por otra parte, nada extraño ni ajeno a los tiempos que corren y que se resume en el mercantilismo neoliberal en el que el beneficio es ya el mandamás explícito.
Dicho lo cual, y para diferenciar los cestos de manzanas en esta época de sidras tempraneras, es de esperar que al presidente rubicundo y bailongo le pongan en algún momento en la reserva la ciudadanía y las leyes de la primera democracia histórica conocida y que Uclés insista en su obra, ahorre ahora todo lo que pueda y que se compre ese piso en Madrid que tanto anhela, porque vendrán otros tiempos y no serán mejores…
(c) by Vicente Huici Urmeneta
No he leído nada de Uclés. Un amigo me ha dicho que se trata de realismo mágico.A la vista del titulo de la columna pensaba que planteabas que le hubieran podido dar el Nadal a Trump como realista también mágico por lo de MAGA,je, je.