
Mi columna anterior acerca del conflicto suscitado por David Uclés al renunciar a acudir a unas jornadas por la presencia en ellas de líderes de la derecha y de la extrema derecha, ha tenido su eco.
Pues , en efecto, me han llegado algunos email y comentarios, solidarizándose con el joven escritor por no permitir blanquear – este es el término que se ha utilizado- una serie de actos reaccionarios.
Pero, como explicaba al efecto, no soy partidario de la política de la cancelación, tan de moda en algunos sectores progresistas, pues cancelar a alguien, siendo incluso enemigo ideológico , es cancelarse como sujeto ideológico, dejando vía libre a la imposición por defecto de la opción contraria y renunciando a uno de los principios articuladores de la democracia como es la libre discusión, objeto del deseo castrador del autoritarismo trumpiano.
No, no hay que evitar el conflicto. Hay que acudir , y más si media una invitación, dar la cara y decir lo que se estime oportuno, sea o no políticamente correcto según el lugar y la ocasión. Y hacerlo ,a ser posible , según aquellas líneas del capítulo LVIII del Tao- Te- King » recto pero no tajante / anguloso pero no hiriente / firme pero no insolente».
Y, por supuesto apoyando cualquier iniciativa que fortalezca el estado de derecho para que se eviten acosos , amenazas y odios, pues el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo, como ya se va viendo…
(c) by Vicente Huici Urmeneta
Totalmente de acuerdo Vicente.
Gracias por el comentario.