
¿ Qué mejor debate electoral que aquel que versa sobre una boda de tan alto tronío?
( para Andoni)
Según mi kioskero de guardia, el lunes , desde primera hora de la mañana ,había ante su chabisque una cola que daba la vuelta a la manzana a la espera de la llegada del ¡HOLA! con el reportaje de la boda de Tamara Falcó – por el que la revista rosa par excelence, ha pagado (dicunt) un millón de euros en triplicando su tirada habitual y que hasta se ha pirateado en .pdf por whatsapp llegando a miles de personas.
Y a primera hora de la noche , asaz canicular en algunos predios, Atresmedia comenzó la retransmisión de un debate entre el de iure Presidente del Gobierno español y un de facto Jefe de la Oposición , y que tuvo (dicunt ) la menor audiencia de la historia de los debates televisados.
Estas diferencias relativas a la atención popular pueden sin duda ser debidas a que todavía seduce más el espectáculo aristocrático- y en grado máximo si como fue el caso tiene reverberos medievalizantes – que la discusión política, sobre todo si, como también fue el caso, se reduce a dos contendientes e ignorando la pluralidad partidista, y además con el a priori garantizado de una tosca porfía.
Y si lo que se aprecia en la superficie de ambos susedidos es un desentendimiento general básico respecto del futuro de la democracia burguesa que ya se tilda de iliberal por ser meramente formal, lo que traen como corriente de fondo es un profundo cambio social en el que se combina el narcisismo de la instantaneidad – » Y recuerda, no dejes para mañana lo que puedas disfrutar ahora!»- con una revalorización de los principios más reaccionarios articulada en el cansancio político.
Esta es al menos la tesis del filósofo y escritor Santiago Alba Rico que comenta en un reciente artículo : «Una mujer a la que conozco y quiero desde mi infancia, a mi pregunta de por qué un barrio de trabajadores había votado al PP y podía votar eventualmente a Vox, me respondía del modo más lúcido y sintético: ellos quieren ser ricos y la izquierda les pide sobriedad y solidaridad; quieren divertirse y la izquierda les aburre; llegan cansados del trabajo y la izquierda les regaña, les pide un esfuerzo feminista o ecologista o antropológico. Mi amiga explica a su manera que se ha producido una ruptura total entre una izquierda elitista muy puritana y una clase trabajadora formateada por el deseo neoliberal a la que le importa mucho más la seguridad que el voto y que está dispuesta a votar, por tanto, contra la democracia: ETA y los okupas presiden buena parte del horizonte mental de personas normalmente buenas que siguen regalando una cebolla a sus vecinos, prestándose a cuidar a sus hijos y visitándolos en el hospital cuando se ponen enfermos. El PP y Vox, apoyándose en sus medios de comunicación, han convertido ese cansancio en odio».
Erabateko haustura gertatu da ezker elitista oso puritanoaren eta desio neoliberalak formateatutako langile-klasearen artean.
Y ¿ qué mejor cuidado paliativo para quienes sufren el cansancio de la post modernidad sin haber apurado la copa de la modernidad que una evocación radiante del Antiguo Régimen con sus pompas y sus sobras? ¿ Qué mejor debate electoral que aquel que versa sobre una boda de tan alto tronío?
(c) by Vicente Huici Urmeneta








