¡OCU-pate de su mejor castigo!

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La Organización de Consumidores y Usuarios, anuncia en su informe de Diciembre que ha puesto en conocimiento de la Comisión Nacional de la Competencia y de la Comisión Europea su convicción de que las grandes marcas con fuerte y reconocible presencia en el mercado español, han pactado una fijación de precios «limitando seriamente la posibilidad de competencia entre ellos y causando un importante perjuicio al consumidor (…) práctica censurable en una economía libre de mercado por cuanto impiden el ajuste de la oferta y la demanda y mantienen precios altos de manera artificial» Además advierten de que dichos fabricantes se valen de su posición dominante para imponer a distribuidores y comercios su monopolista política de precios dejando de abastecer a aquellos establecimientos que se oponen a seguir su dictado.

Por increíble que parezca, los medios de manipulación se han hecho eco de la denuncia, pese a estar enormemente pervertidos por la publicidad que les paga sus palabras – cosa que desde aquí les animo a continuar haciendo. Es así, como nos enteramos de que, tras un concienzudo estudio comparativo de más de 180 productos correspondientes a más de 400 marcas, el precio de los artículos de venta al público era idéntico en el 19% de los casos, de lo que colegimos, la diferencia será más bien escasa en más de la mitad, aunque no se dice explícitamente en el informe. En dicho estudio se citan los 34 productos donde más se vislumbra la posible vulneración de los derechos del consumidor, entre los que merecen ser citados en alimentación, ¡cómo no! nuestros amigos de la Coca-Cola o las queridas Danone, Casa Tarradellas, Carbonell, Koipe y arroz SOS; Entre las marcas dedicadas a los electrodomésticos, se han esforzado para aparecer en la lista Panasonic, Rowenta, Tefal y Philips; Y en la sección de tecnología destacan en trabajar contra nuestra economía las conocidas videoconsolas Wii y Play Station 3; los móviles Blackberry y los GPS Tom Tom.

Este es el modo en como hoy las empresas fabricantes devuelven a sus clientes la confianza que estos depositan en sus productos demandando su permanente presencia en los escaparates de los comercios, las baldas de los supermercados y en cualquier establecimiento. Por ello, de nada sirve que una entidad como la OCU haga bien su trabajo, que los – no sé que término les viene mejor en este contexto, si el de comprados o vendidos – medios de comunicación realicen bien su oficio, e incluso que los organismos oficiales a los que se ha remitido tan escandaloso análisis del mercado terminen por condenar y multar a tan tramposas empresas, si ustedes, irreflexivas bestias consumidoras, no se OCU-pan de inflingirles su mejor castigo por la traición cometida, dejándoles de comprar, hasta que corrijan su indecente comportamiento y pidan perdón públicamente con la misma insistencia con la que nos interrumpen las películas. Y no se me OCU-rre mejor gesto de su parte para que se nos pase el enfado, a modo de sincero arrepentimiento y deseo de enmienda, que la distribución enteramente gratuita estas Navidades de sus anheladas mercancías a la misma población que han chuleado a través de los conductos habituales.

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