Discurso para instalar una central nuclear en tu ciudad

Llegan las elecciones municipales y no quisiera yo pasase inadvertido un asunto coyuntural, como lo es, el asentamiento transversal que habrá de concretarse en algún lugar, cuál es, el de las nuevas centrales nucleares que los partidos estatales tienen previsto construir tan pronto las eléctricas les transfieran el diferencial de la sobrecarga impositiva estática, o lo que es lo mismo, les financien las campañas en justo pago recíproco que es como se hacen las cosas en democracia. Con este ánimo, sirva el presente discurso apologético para que del mismo haga uso cualquier político que tenga la sana intención de contar con el apoyo expreso de los vecinos de la siguiente sede nuclear que bien pudiera ser aquella ciudad donde el alcalde sea de la misma formación que gobierne en la Autonomía y mejor aún en Todo el Estado, para facilitar su imposición democrática por medio de la solidaria disciplina de partido.

¡Queridos ciudadanos! Dado que habéis tenido a bien votarnos, no podéis ahora en momento tan decisivo, mostraros recelosos para con quienes nos sacrificamos por vuestro bienestar y velamos por vuestra seguridad. Creednos cuando os decimos que el futuro de nuestra ciudad pasa por construir aquí una central nuclear que va a ser la envidia de los vecinos. Tanto es así, que como en las Olimpiadas y Mundiales, todas las capitales de provincia pugnan por ser nominadas. En el siglo XXI no habrá localidad que se precie que no albergue con orgullo dentro de su casco urbano una central nuclear, como en su día no hubo burgo medieval que no quisiera erguir entre sus murallas la más alta catedral. Porque…no sé si lo sabéis, pero contar con una central nuclear da prestigio al pueblo que la posee, pues es sinónimo de desarrollo, progreso y civilización. Los países más cultos y refinados de la Tierra, como Francia, Japón o China, han apostado por la energía nuclear mientras los Pigmeos, Bosquimanos o los Yanomami que todavía maltratan a las mujeres, no saben ni lo que son los quarks; ¿Y sabéis por qué? Porque es la energía más limpia y segura que hay mientras no sufre accidentes, accidentes -todo hay que decirlo- siempre debidos a factores externos, cuando no a la propia mano del hombre, que mancillan su inmaculada inocuidad natural.
Porque…¡Sí! Hay peligro de radiación. Pero el que de entre vosotros en sus casa esté libre de radiación, que tire la primera piedra. ¿Quiénes somos nosotros para en nombre de la Naturaleza frenar el progreso de la humanidad? ¿Acaso lo humano no es natural? ¿De verdad creéis que todo lo natural es bueno? Si Volta, Edison, Tesla y compañía hubieran tenido una décima parte de vuestros miedos hoy no tendríamos televisión y no podríais ver la Champions ni ¡Sálvame! Sé que lo que os voy a decir sonará mal, pero es mi obligación como servidor público recordaros que estáis muy confundidos si os creéis herederos de vuestros padres y que podéis hacer y deshacer en el presente como os venga en gana, sino que vivís de prestado de vuestros hijos a quienes debemos dejarles un mundo mejor de como nos lo han dejado y ello supone construir, aquí y ahora, una central nuclear como en su día, nuestros abuelos trazaron el tendido eléctrico e hicieron las autopistas.
O ¿Qué queréis? ¿Ser confundidos con proetarras? ¡Ah! ¿No lo sabíais? ¿O lo habíais olvidado? ETA atentó contra la energía nuclear y asesinó a sangre fría a un pobre ingeniero. ¿Es eso lo que queréis? Sólo los violentos se oponen a la energía nuclear, porque precisamente, es la energía de la Paz. La bomba atómica, es la que ha permitido que gocemos de un periodo de paz como nunca antes habíamos disfrutado en Occidente. Y ello ha comportado mayor riqueza para todos. Pero si queréis que las próximas generaciones vivan a media luz, muertos de frio en invierno, asados de calor en verano dejando a su suerte a huérfanos y ancianos como les sucedía en la antigua Unión Soviética por falta de energía…¡seguid apostando por las renovables! ¿Pero de verdad os creéis que con la energía solar, el hombre podría llegar a la Luna? Una central nuclear creará cientos de puestos de trabajo directo en nuestra localidad y pagará ingentes impuestos aquí, por lo que además de ser una fuente de energía barata para el País, es un chollo económico para el municipio que la acoge, dándose la circunstancia de que, mientras de sus beneficios contantes y sonantes sólo se beneficiarán los ciudadanos de la localidad titular de la central de forma directa a corto y medio plazo, cuando suceda un muy lejano e hipotético incidente contaminante, el riesgo se reparte entre todas las localidades colindantes y aún de la nación entera, por lo que a fin de cuentas la pequeña desgracia que fatalmente acaezca será repartida entre muchos, por lo que tocará a menos a cada uno. Así las cosas…¿Qué queréis que os diga? ¡Alguien tiene que hacerlo! Si no lo hacemos nosotros, lo harán otros, los de arriba, los de abajo, o los de enfrente…y luego nos arrepentiremos. Hay más de quinientas centrales nucleares en el mundo, y en 60 años sólo han explotado 3 ¿Somos tan cobardes en este pueblo que por menos de un 6 por mil de riesgo vamos a dejar pasar una ocasión como esta?
Yo, como vuestro representante democrático, me he atrevido a dar el visto bueno en vuestro nombre para evitaros que corráis el riesgo de equivocaros, porque sé que no sois retrógrados contrarios al progreso, ni proetarras contrarios a la paz, ni deseáis que vuelva la miseria de la que huyeron nuestros mayores y mucho menos sois unos gallinas primitivos que se oponen por miedo a lo desconocido. Por ello os anuncio que en breve contaremos en nuestro municipio con la más avanzada central nuclear cuya tecnología punta, hasta un Homer Simpson sería capaz de entender y cuya cúpula, dejará en vergüenza a la de Brunelleschi.

Un comentario sobre “Discurso para instalar una central nuclear en tu ciudad”

  1. Las centrales ya estan pasadas de moda, lo que ahora mola es instalar un ATC (almacen de residuos centralizado o cementerio nuclear, como lo llama todo el mundo).
    Lo se por mi pueblo materno, el oro y el moro. Calculando a ojo de buen cubero a cada vecino se le podría asignar una cantidad de dinero lo suficiente para comprarse un chalet en Castro, otro en Salou y con un buen sobrante.
    Al municipio, un asilo. Antes se moriran por la propia edad que por el Uranio empobrecido.
    A los pueblos de al lado unas migajas, así que a montar manifestaciones, no se si por que no les hace gracia el ATC o porque es poco dinero, que el piso en Castro es tentador.

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