Ninguno es de los nuestros

Ayer he recibido un correo de un desimpatizante que paso a reproducir en lo relevante textualmente: “ (…) me ha defraudado con su nueva actitud (…) ha dejado de criticar a Zapatero para ponerse a degüello contra Rajoy sin darle los cien días de gracia (…) Yo le tenía por uno de los nuestros (…) ¿Se puede saber de parte de quién está usted?” Sirva cuanto sigue como mi respuesta:

Apreciado lector, lamento mucho haberle defraudado. Nunca estuvo en mi mente intentar agradarle a usted ni a nadie; Para eso ya hay demasiada gente a sueldo. Yo me contento no defraudarme a mi mismo. Cuenta usted en su enfadado mensaje, que le extraña mi repentino cambio de objetivos, pues si antes día sí, día también arremetía contra Zapatero y el PSOE, de buenas a primeras la he tomado con Rajoy y el PP ¿No se pregunta usted por qué? ¿Qué ha cambiado en estos días? Usted se ha equivocado de cabo a rabo. Yo no escribo contra menganito o fulanito, dando caña a un Partido o a otro. Yo siempre enfilo mis diatribas hacia el Gobierno y advierta que no digo “contra el Gobierno” porque, más que escribir en contra, siempre busco hacerlo “a favor”…a favor de la gente, del Pueblo, de los ciudadanos que estamos inermes e indefensos ante el crimen organizado.

Usted me reprocha no haber respetado los famosos “Cien días de cortesía” que tradicionalmente concede la prensa al gobernante entrante. Créame que esa era mi primera intención. Pero, ¿A caso nos los ha concedido Rajoy a nosotros? ¡Buenos sí! ¡Tontos no! Es posible que quienes sean de su parecer, vean la política nacional a modo como se vive un partido de fútbol, o sea, celebrando los goles como propios y sufriendo las derrotas del equipo local como si le fuera algo en juego, en la ingenua sensación de que tal Partido es de los nuestros y los otros adversarios a batir. Yo lo contemplo de modo muy distinto.

Si en fútbol hace tiempo que sólo soy del Athletic cuando gana – a los dieciséis años me fijé que nuestro profesor de física siempre venía contento a clase, dicharachero, no ponía deberes…mientras el de mate entraba al aula bruscamente, dejaba caer los libros sobre la mesa y hacía “control sorpresa”; El contraste era tan evidente, que procurando encontrarle una explicación, caí en la cuenta de que el primero era hincha del Real Madrid, mientras el otro lo era de un club de esos que siempre ronda el farolillo rojo. Así comprendí que convenía ser de un equipo de los que gana casi siempre, o mejor aún, ser sólo de tu equipo, cuando gana, por las repercusiones morales, sentimentales y hasta sociales que implicaba que tu felicidad dependiera de terceros. – Imagínese entonces, que no ocurrirá con los Partidos políticos.

De pequeño, mi Santa y Sabia madre, me previno de que en los Partidos políticos hay más enemigos dentro que fuera. Pero luego yo por mi cuenta, he averiguado que todos son enemigos. ¡Pero no entre sí! como quiso darme a entender en su ingenuidad, sino que son ¡Enemigos nuestros! Son nuestros más eternos rivales, nuestros más encarnizados oponentes. De nuestra desgracia depende su supervivencia. ¡Y lo saben!

Ahora bien…usted pretenderá rebatirme diciendo que cualquiera en democracia puede ser político y Gobernante, por lo que no hay diferencias entre ellos y nosotros, por lo que son representantes nuestros, unos de unos y otros de otros y en consecuencia, ¡sí! puede decirse, que unos son de los nuestros, los que hemos elegido… Sin entrar en demasiados matices genealógicos parentales que le dejarían con tres palmos de narices sobre su afirmación, le diré que la Casta Parasitaria, siendo como es de inferior status a la que sirve y de la que es deudora dependiente, conocida como Casta Explotadora, es lo suficientemente permeable para filtrar a los de su calaña para asegurar su continuidad. De este modo, en un primer momento se permite el ascenso a su condición de gente honrada, buena, y de sanas costumbres a los quienes se somete inmediatamente a la “Prueba de corrupción” en cuanto llegan. Los que pasan la prueba, se quedan; El resto son depurados o se marchan asqueados ellos solitos. Así, si bien no todos los que van a la política, van a lo que van, se puede sostener que todos los que se quedan, es porque se quedan. Y en consecuencia, dejan de ser como nosotros, pasando a ser miembros de ellos de pleno derecho.

Así, pobre insensato, bajo la pluralidad de opciones que te ofrece la imaginaria división entre derechas e izquierdas, liberales, comunistas, socialistas, populares, nacionalistas, radicales…subyace una Parmenidea verdad unitaria, cuál es, la de que todos son de los suyos. No hay ninguno de los nuestros. Por eso yo no estoy con ninguno de ellos e imploro todos los días al buen Dios para que los fulmine sin excepción con un rayo.

Un comentario sobre “Ninguno es de los nuestros”

  1. Vaya, que engañado nos tenias, yo tb te habia tomado por uno de los nuestros, y esa foto en la que sales tan sonriente junto a Mariano?

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