PPSOE: Coalición de derecho

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La coalición de hecho entre las dos bandas políticas mayoritarias PP y PSOE, tiene sobrados motivos ideológico-prácticos para presentarse en las próximas elecciones, sean estas municipales, autonómicas o nacionales, en coalición de pleno derecho, ante la ciudadanía, su militancia, sus simpatizantes y potencial electorado, pues a día de hoy, quién más quien menos, aceptamos que en líneas generales entre ambas organizaciones, son más las semejanzas que las diferencias; lo que les une que lo que les separa; lo que comparten que lo que se disputan…aunque sobre esto último podría discutirse todo un curso de semiótica aplicada, por motivos de redundancia.

 

Porque, va siendo hora de reconocer que, más allá de las siglas, PP y PSOE, son dos caras, muy caras, y bien que caras, de una misma moneada. ¿De qué moneda se trata? Se preguntarán ustedes. De la moneda con que se paga la vida pública de la Democracia. Las dos bandas son partidos con vocación de gobierno; ambas organizaciones aceptan el statu quo, sea cual sea este; ambas organizaciones están a a favor del libre mercado criminal, del libre despido criminal, de la privatización criminal de los servicios públicos sanitarios, educativos y de transportes, de los recortes, de la congelación salarial a los funcionarios; los dos partidos están a favor del aborto, si bien es cierto que de abortos distintos, las dos estructuras son partidarias de salvaguardar los intereses de la banca especulativa en detrimento de los derechos de la ciudadanía trabajadora, sus cuadros dirigentes emplean la puerta giratoria no tanto para reforzar a la clase dirigente del país cuanto para canalizar el soborno de las grandes empresas a sus bolsillos, ambas bandas lacrimales obtinen muy oscura financiación en forma de donativos anónimos, son objeto de créditos blandos, privilegios fiscales…en ambas formaciones las Señorías reciben un trato preferente que nada tiene que ver con el dispensado a los preferentistas en cuanto a sueldo, jubilación, pensiones, subvenciones, dietas, sobresueldos, tarjetas, gastos de representación…las dos entidades PP y PSOE desde el inicio han amparado a sus militantes corruptos, han orquestado desde la dirección tramas financieras para el saqueo organizado de España, han permitido toda clase de chanchullos escudándose en la presunción de inocencia mientras no haya una sentencia firme, porque saben muy bien que como sentenciara Cervantes “aquí la falsedad tiene alas y vuela, mientras la verdad le sigue arrastrándose, de modo que para cuando las gentes se dan cuenta del engaño, ya es demasiado tarde”. Pero, ahí tenemos raudo y veloz al refranero para recordarnos que ¡Nunca es tarde si la ducha es buena!

 

Yo siempre he mantenido que es mejor una buena mentira que una mala verdad, entendiendo por “buena mentira” aquella que mientras no se descubre su falsedad, funciona como explicación y por “mala verdad” esa que no convence por muy correcta que sea su formulación. Es así que, como quiera que las personas inteligentes, cultas y bien informadas, para quienes la entente habitual PP-PSOE en la alternancia del Poder no haya sido más que una pantomima, sean abrumadora minoría entre la población analfabeta funcional, indolente y despreocupada, que les ha dado mayorías absolutas que han llegado a rozar el 90% de los votos emitidos, podemos convenir que, pese a todas nuestras quejas aquí arrojadas, la coalición de hecho del PP-PSOE ha funcionado muy bien. Pero, con la misma rotundidad que mantengo esta extraña afirmación, también aviso de su más clamoroso fracaso actual, porque es hora de pasar de una mala mentira, a una buena verdad, cuál es, el anuncio de una gran coalición de derecho llamada PPSOE que garantice la gobernabilidad de España, mientras se acomete la regeneración política, se emprenden reformas para hacerla más transparente y se recupera la confianza de los ciudadanos, cometido ingente que, salvo procesos virulentos y revolucionarios, sólo puede ser emprendido desde dentro del sistema, por los mismos que lo han manipulado, corrompido, expoliado, tergiversado y degradado hasta la máxima expresión, que de casta le viene al galgo, y ahí tenemos como Hoja de Ruta a seguir, el modelo de la Transición.

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