Comentario al cuadro de Malévich «Blanco sobre blanco»

Pintura: Cuadrado blanco sobre blanco
Autor: K. Malévich
Estilo: Suprematismo
Año: 1918
Medidas: 78,7 x 78,7 cm
Técnica: Óleo sobre tela
Elementos: Cuadrado y color blanco

A) ¡Ecce Opus! ¡He aquí la Obra! Nos enfrentamos al cuadro de Malévich “Cuadrado blanco sobre blanco” al que califico de culminación del arte por confluir en el dos historias paralelas pero no distintas, a saber, por un lado, la abstracción frente a la figuración y por otra “Mi lucha” la del color blanco, por recuperar el prestigio y relevancia social que me corresponde, en estos tiempos postmodernos en los que soy el blanco de mofas publicitarias que dicen siempre lavar más blanco; que me asocian a la mafia para blanquear dinero sucio; que se acuerdan de mi para decir que están sin blanca; que se han quedado en blanco; Etc
B) La historia empieza, al menos para los occidentales, con lo que se cuenta en la Biblia donde se nos dice que en el primer día de la creación se hizo la luz. ¡Luz blanca

C) El blanco que siempre representa la pureza, lo virginal, la paz, debe este prestigio a que desde el principio de los tiempos estuve asociado a esa luz primigenia que todo lo inunda dando sentido y vida al mundo; pero también ligada a las estrellas de la noche, a las nubes en el cielo azul, a la nieve en las cumbres de las altas montañas, a los cisnes en el lago, etc.
D) Al igual que mis compañeros, el verde, el rojo, el azul… el blanco campaba a sus anchas por el mundo, libre, sin ataduras de ningún tipo.

E) Pero no se sabe muy bien, como ni por qué, de pronto todos los colores se vieron atrapados, enjaulados, encadenados en lo que se denomina líneas, trazos y dibujos, prisioneros de mentes sádicas que solo disfrutan haciendo suyo cual propiedad lo que sin embargo se les concede gratuitamente por naturaleza, cuales son, las sensaciones con las que todo animal se conforma, salvo el Hombre.
F) Todos los colores salvo dos, desde entonces enemigos antagónicos irreconciliables: el blanco y el negro. El blanco pasó a ser ninguneado, avergonzado, apartado, marginado, proscrito. Muy distinto al negro colaborador necesario del trazo y la línea para confinar en las jaulas del dibujo a sus otrora compañeros naturales y ahora prisioneros de la estética.

G) Sinceramente no se que ha sido peor, si vivir enjaulado en los dibujos o haber pasado desapercibido junto al color invisible. Sea como fuere ahí quedé al margen de la historia y a lo mejor por ello, tuve la oportunidad de erguirme mucho después en el salvador y recapitulador de toda ella.
H) Así estaban las cosas en la prehistoria y aún en la edad de los metales. Pero antes de proseguir permitidme que no hable solo de mi, para que comprendáis toda la historia es necesario que también os diga algo de la abstracción, sin cuya constante presencia difícilmente yo podría haber aspirado algún día a recuperar mi posición.
1- La abstracción ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad, desde el paleolítico superior, AURIÑACIENSE, GRAVETIENSE, MAGDALENIENSE… Pintura neolítica, la cultura megalítica…
2- Se mantiene vigoroso durante toda la edad de los metales.
3- Pero con el acontecer de la antigüedad la figuración va adquiriendo cada vez más peso, sin embargo, siempre consigue colarse entre las figuras apolíneas y de corte realista, si bien, hemos de reconocerlo únicamente con función ornamental en las culturas egipcias grecolatinas.
4- No obstante, a través de la geometría, la superposición del plano y la mitología, la abstracción sobrevive en las culturas celtas, visigoda, escitas, ostrogoda, merovingia, anglosajona y vikinga, que constituyen el cordón umbilical que lo mantiene vivo desde la prehistoria a nuestros días. Si bien, fue el arte cristiano irlandés heredero de la oculta tradición egipcia-copta la que triunfa con la ayuda de los monasterios continentales donde San Bernardo contrario a la figuración la hará renacer en claustros, pilastras y capiteles durante el románico.
5- Capítulo a parte, merece el arte islámico y su pujanza e influencia dejó profunda huella con su estilo geométrico abstracto dándose la mano con las corrientes iconoclastas del imperio oriental de Bizancio.
6- De todo lo anterior emergió verticalmente suntuoso el dinamismo gótico proyectando en su ascensión geométrica y colorista los modelos cósmicos ancestrales ya vislumbrados por el hombre en Stonehenge.
7- Durante todo el XVIII y XIX los artistas bebieron de este pequeño acuífero soterrado entre ellos el propio Goya, y alumbraron el camino para que la abstracción ocupara su lugar preponderante en el arte contemporáneo del siglo XX.
I) La prehistoria pasó a la historia, pero ello en vez de mejorar la situación de mis compañeros los colores, la empeoró aún más sin cabe. Tanto en oriente como en occidente, los dibujos atraparon a los colores, así puede observarse desde la China hasta Roma, Egipto y Grecia de por medio.

I) Por culpa de una adaptación genética en occidente para beber leche, y también por culpa de la ganadería ovina, lanar y la industria del lino, mi presencia entre los humanos se hizo mas familiar y ello a la postre condujo a mis familiares crema, nata, blanquecino, etc, a ser enjaulados ellos también en dibujos generalmente de vestimenta. Con todo a mi no me pudieron atrapa todavía.
J) Durante toda la edad media, la cosa no fue mejor salvo por un detalle: se precisaba del color para hacer de fondo y dar sensación de perspectiva. De este modo los colores empezaron a desempeñar un papel más importante que el de meros figurantes. Pero no quedó ahí la cosa, aunque encerrados y amordazados entre gruesas líneas, los colores empezaron a gritar desde sus jaulas significados concretos de corte simbólico, llegando incluso a reconocerse los personajes por el color con el que eran pintados.
K) Yo por mi parte, empecé a aparecer con mayor asiduidad gracias al Nazareno y a los hábitos de los monjes y por supuesto con la proliferación de retratos en el blanco de los ojos.

L) Fue gracias al gran Leonardo, que mis colegas empezaron a gozar de mayores cotas de libertad por medio del sfumato. En cuanto a mi, se empezó a contar conmigo en aspectos de mantelería y en elementos de arquitectura con la aparición de la perspectiva y edificios renacentistas.

M) Y llegó Newton, que descubriría con el experimento del prisma, mi más íntimo secreto: que yo, el blanco soy todos los colores juntos.

N) Todos sospechábamos que Leonardo contaba con máquinas capaces de retratar la realidad, de hecho fue uno de sus discípulos el que se adjudico la Cámara Oscura… pero no fue hasta la aparición de las sales de plata, que el mundo pudo imprimirse en placas de dicha sustancia. La primera fotografía en color de la historia, la hizo Maxwell. De pronto los pintores se vieron libres, también ellos, del dibujo y hasta de la forma y empezaron a utilizar los colores con la libertad que estos aparecen en la naturaleza. Por supuesto los estudios de óptica, tratamiento del color y fundamento último de la realidad, influyeron no poco en la percepción de la conciencia pasándose así de la rigorista figuración realista, naturalista, materialista, al impresionismo, puntillismo, fauvismo, expresionismo y un sin fin de ismos que podríamos recoger en el arte abstracto contemporáneo.

Ñ) Y es aquí donde los colores y la abstracción se entrelazan en mutua solidaridad para que nunca mas se repita la historia que acabo de contar.

Salida

Un bañista, 1911

Hombre llevando un saco, hacia 1911-1912

Campesina con cubos y niño, hacia 1912

La mujer de los cubos, 1912

Instrumento musical / Lámpara, 1913

Retrato perfeccionado de Iván Vasilievich Kliunkov, 1913

Un inglés en Moscú, 1914

Cuadrángulo, 1915

Aeroplano en vuelo, 1915

Suprematismo de la pintura. Masas pictóricas en movimiento, 1916

Blanco sobre blanco, 1917

O) Yo estoy muy orgulloso de haber aparecido en este cuadrado blanco sobre blanco, que lo considero una de las cumbres del arte, si bien Nicola tiene algo más que decir.

Comentario de “Cuadrado blanco sobre blanco”

Como ya se ha dicho, en esta obra confluyen por un lado la culminación de un proceso dialógico entre la abstracción y la figuración, y de otro, el resultado de las distintas especulaciones en torno al color desde sus vertientes simbólico-filosóficas hasta el estudio científico del comportamiento de la luz y sus consecuencias físico-sensoriales.
Malévich llegó a este cuadro tras un serio y profundo esfuerzo técnico-filosófico. Este autor dominaba la técnica pictórica como cualquier otro maestro anterior, Rafael, Velásquez, Monet, etc. Pero su sensibilidad, fruto de la época y del empuje de la tradición, le llevó una vez dominadas las técnicas anteriores, a buscar algo más y conectar con las corrientes científico-espirituales de principios del siglo XX. Por ello, animo a todos a contemplar éste cuadrado blanco sobre blanco, no como una broma —que podría serlo— sino como una sincera concreción materializada de una sutil reflexión que necesariamente obligó a su creador a mostrarla al mundo, teniendo valor para hacerlo.
El proceso de sublimación de los distintos elementos que aparecen en éste cuadro, son la cúspide selecta, escogida y depurada de una trasgresión de los límites pictóricos del momento en que la vieron nacer, creándose un antes y un después de su aparición pública en 1918. La frontera figurativa en la que hasta entonces aún el arte abstracto inaugurado por Kandinsky se veía atrapado, fue traspasada en “Cuadro blanco sobre blanco”. Estos elementos a los que debemos prestar atención en la obra, son la superficie-plano, la percepción del movimiento, la figura del cuadrado, y el color blanco, en un tratamiento totalmente distinto a como hasta entonces se había imaginado y se había podido imaginar. Tanto es así, que el propio autor, creador, en íntima relación auténtica y genuina con su obra, no tuvo más remedio que inventarse un nuevo término para poder expresar con palabras lo que su pintura trasmitía, naciendo así, el conocido “Suprematismo” al que no se le puede encontrar significado etimológico y que precisa todavía un apostillado de “no objetivo” ilustrando en su propio nombre la ruptura o hiato intelectual con lo hecho hasta entonces, si bien, interpelado por una pujante tradición que la eclosiona, de las distintas sensibilidades, exploró la potencia encarnada de un E=mc2 artístico, traduciendo la pintura en pensamiento y el pensamiento en pintura; cosa que por cierto, también hacen los grandes científicos que como Einstein materializaba sus genialidades en imágenes y decía necesitar pensar con ellas para poder comprender mejor los distintos detalles y aspectos de su teoría.
En “Cuadrado Blanco sobre Blanco” tenemos una obra mística, donde el autor por medio del color blanco, busca ahondar en la problemática de la Nada y su infinitud. Pero no se trata de una Nada estática o parmenídea, se trata de una Nada heraclitiana, que fluye en el devenir espacio-temporal de una superficie-plano relativista sin arriba ni abajo, ni adelante ni atrás, sin objetos que den sensación de profundidad, haciendo de todos sus puntos un todo nadificado en su mismidad. De igual modo que Einstein, prescindió del éter para explicar el movimiento de la luz en el espacio, así Malévich prescinde de la perspectiva del fondo, del aquí y ahora, para situar al espectador en una trascendencia superior al firmamento de la bóveda celeste trazada por el azul o el rojo del atardecer. La conciencia en esta superficie-plano sin referencias, donde el espacio-tiempo confluyen con el movimiento simbolizado por la inclinación del lado del cuadrado, presiente su pureza y grandiosidad sin verse depositada en los objetos de una realidad que la ata a sus sentidos, pudiendo navegar sin cadenas intuitivas en la profundidad de la obra donde se encuentra así misma a través del goce estético y sublime coincidiendo el yo con el no-yo del idealismo trascendental fichtiano.
No obstante, aunque esta obra y este autor me encantan, después de haberla mirado atentamente y estudiado con detenimiento, debo reconocer cierto grado de insatisfacción pues esperaba mucho más de lo que aparece. En mi opinión, queda un recorrido por hacer y es el que me dispongo a mostraros en lo que sigue:
1º paso que trasciende la obra de Cuadrado blanco sobre blanco: en primer lugar, creo que el cuadrado sobra, porque querámoslo o no, deja un poso de forma y donde hay forma, hay materia.
2º paso que trasciende la obra de Cuadrado blanco sobre blanco: creo que el blanco que se ha escogido no es el más representativo del blanco, claro que puede ser un defecto óptico de la cámara que lo recoge. Si fuera así, este paso no tiene porqué darse. Pero sospecho que no se pintó el cuadro con el blanco más puro que cabe expresar, en cuyo caso sería necesario realizar también esta modificación.
3º paso que trasciende la obra de Cuadro blanco sobre blanco: hay dos formas de afrontar el asunto:
Camino a) Si se desea culminar el recorrido expresivo material sobre el blanco entonces antes de un cuadrado blanco sobre blanco, habríamos de preguntarnos si antes no sería más simple colocar un triángulo blanco sobre blanco, acaso más perfecto un círculo blanco sobre blanco, seguramente más sutil punto blanco sobre blanco, si se quiere mayor espontaneidad, pincelada blanca sobre blanco, etc. De hecho, este es el recorrido histórico que yo he realizado a lo largo de estos veinte años que me separan desde la primera vez que contemplé el cuadro en tercero de filosofía, durante las clases de estética. Cuando aquello, sólo me atreví a disertar sobre la obra de P. Mondrian “Composición en rojo, amarillo y azul” pero siempre me quedó la insatisfacción de acometer el comentario de ésta obra con mayor profundidad, que por la brevedad estoy realizando aquí. Sin embargo, en estos años, he escrito cómo se puede trascender al cuadrado blanco sobre blanco.
Camino b) Si se desea prescindir de toda materialidad y culminar el verdadero proceso al que lleva toda la reflexión, empezaríamos preguntándonos que más puro y sublime que “Cuadrado blanco sobre blanco” o “X sobre blanco”, sería sencillamente una obra blanca, sin más titulada “Cuadro blanco” con todo, ello no sería la culminación total y absoluta del proceso, porque en verdad el blanco no es en sí mismo la realidad espacio-temporal. Cierto es que, ante un espacio en blanco, la mente humana siempre ha buscado rellenarla con mayor o menor profusión, desde el esquematismo japonés, al barroco o churrigueresco. Pero esto no solo le ha acontecido al color blanco, como digo, esto le ha ocurrido a todo espacio vacío, indistintamente de sus características, desde la pared de una cueva, hasta las grandes estancias aterciopeladas de los palacios de Madrid o Versalles. Por ello, la obra cumbre que he ideado consiste en una sencilla etiqueta portátil en la que sólo figura el nombre de la obra y el autor, que se puede colocar allí donde a uno le apetezca, sin por ello estropear, tocar o modificar superficie-plano alguno.