La muñeca de Aintzane

Viernes 16 de febrero de 2018

Acaba de fallecer en Santa Marina (Bilbao) la hija del Lehendakari Aguirre, su hija mayor Aintzane. Mujer que se caracterizó por su bondad y discreción. Era imposible sacarle dos palabras sobre la rica historia que le había tocado vivir y por eso cuando hablamos de ella, comentamos generalidades. De ahí que para conocer aquel entorno cariñoso en el que vivió, permítanme sacar del baúl de los recuerdos unas letras entre el diputado alavés Javier de Landaburu y el Lehendakari Aguirre. Describen un trato, un ambiente, unas vicisitudes, una sensibilidad y un acordarse de la joven Aintzane que seguramente coleccionaría muñecas.

El ex diputado por Álava del PNV, Javier Landaburu tuvo que exiliarse, tras la sublevación militar de 1936, viviendo casi todo su exilio en París. Allí, en los años cincuenta trabajó en la Unesco, sin dejar de atender sus obligaciones para con la Delegación del Gobierno Vasco en París y su protagonismo en los organismos internacionales europeos. Cuando falleció el Lehendakari Aguirre fue designado Consejero. Falleció en 1963.

Publico tres cartas de Landaburu y una contestación de Aguirre cuando en noviembre de 1956 acudió como delegado a la Novena Sesión de la Conferencia General de la Unesco. Estas cartas amén de muy bien escritas, denotan un agudo sentido de observación y de anticipación de acontecimientos ya que estamos hablando de una fotografía de hace casi sesenta años.

La carta alude a Aintzane y a una muñeca, pero de otras cosas, es ésta.

“New Delhi (India), 28 Noviembre de 1956

Sr. D. José A. de Aguirre

PARÍS

Querido Lehendakari:

Recibí ayer tu simpática carta del 21. Veo en ella que tienes buen humor, excelente síntoma de buena preparación para hacer frente a los ataques “reaccionarios” de Jesús y de Manuel. En este requeté me extraña mucho que haya tomado con tanta pasión la defensa de los franco-ingleses cuya acción vista desde aquí no se justifica y les ha costado ya una pérdida enorme de prestigio y de autoridad en este enorme continente que debieran tener más en cuenta si pretenden seguir siendo de los Cinco Grandes.

Estoy muy de acuerdo con tu calificación de “insigne imprudencia” referida a esa aventura. Nadie creía que ingleses y franceses tomasen iniciativa en el camino de las armas y, pasada la primera sorpresa, la condena es unánime en estas latitudes, mucho más fuerte para Inglaterra que para Francia de quien aquí creen que no ha hecho más que secundar planes británicos. Si la India no ha roto con el Commonwealth ha sido por la actitud de los laboristas. La separación de este país de la comunidad británica podría causar a Londres perjuicios tan serios, a la larga como las fantochadas de Nasser, personaje no muy simpático, por otra parte, para estos orientales.

En fin, dejemos los comentarios políticos para hacerlos personalmente ahí dentro de unos días. Estoy dispuesto a afrontar los reproches cariñosos de Jesús y los anatemas severos y un tanto gritones del ministro. Puesto yo de tu lado hasta en la apreciación de la política americana en este episodio, tendrá que salvar la unidad de “Pentágono” el buen juicio y la moderación de Felipe, menos apasionado que nosotros cuatro aunque no menos rígido en sus sentencias.

Salgo el día 4. El 5 a media noche, si no hay retraso, estaré en París. El 6 os llevaré el mensaje del Oriente. Todos los demás vascos van en aviones posteriores, salvo la chica de Agesta que viene en el primero. Como es clásico, después de pasar unas semanas con trabajo relativo, estos días tenemos hasta sesiones de noche para frenar el retraso y para que la Conferencia pueda acabar el 5. Pero el trabajo sigue siendo soportable y nos deja muchas horas para seguir viendo cosas muy curiosas. Tengo mucho que contaros mientras llega D. Alberto, 48 horas más tarde. Yo os contaré lo que él no puede contar.

Hemos visto juntos muchas cosas y hemos tratado de asimilarlas todo lo posible para los occidentales. Hemos salido de Delhi para ver las mezquitas maravillosas y las tumbas solemnes que los mongoles sembraron en este país. El domingo pasado fuimos hacia el Norte, camino del Himalaya, que vimos de muy lejos, para conocer, cerca de las fuentes del Ganges, la religión hindú en su zona más pura. Vimos los baños rituales en el río sagrado, recorrimos una viejísima ciudad formada de templos habitados por monjes y ermitaños, conversamos con algunos de ellos y aquí, en Delhi, hemos podido apreciar algo del budismo pues está reunida la conferencia internacional budista en el mismo edificio de la de la Unesco. Ayer vi muy de cerca al Dalai Lama y a su hermano el Panchem Lama que han bajado del Tibet para asistir a esas reuniones.

También hemos visto una verdadera muchedumbre de bonzos y santones con los que nos cruzamos en estos pasillos con la misma indiferencia con que nos cruzamos en Passy con los vecinos de la propia casa. La nota de color que dan túnicas y mantos es espléndida y el pintoresquismo llega a un tono imposible de lograr en pueblos donde se usan la corbata y el asfalto. Hemos visto mucho, nos hemos informado de mucho –gracias sobre todo a la curiosidad insensata del canónigo- y ahora la cuestión es poder hacer una síntesis que resuma nuestras impresiones. Todavía hoy tengo que ver la Radio invitado por un amigo indio casado con una francesa.

Un diputado también indio nos invita el jueves o viernes a presenciar una sesión del Parlamento. Mañana por la mañana estamos también invitados a una fiesta en honor de Chou-En-Lai. Hemos visto a U.Nu, el “expremier” de Birmania que ha dejado la política por la religión. También pasó por aquí el Negus. Esto tiene un movimiento internacional extraordinario y la gente espera con mucho interés la visita de Nehru a Eisenhower. Bandugg va a pesar mucho en el mundo. Los nacionalistas de cualquier país tenemos mucho interés en seguir ese movimiento, lejano en la geografía, pero muy cercano en principios y tácticas.

La muñeca para Aintzane adorna mi cuarto hace días. No quiero presumir de hombre atento, pero como en nuestras andanzas por el mundo cucharillas y muñecas suelen entrar en nuestras maletas al mismo tiempo, al comprar aquí las cucharillas tradicionales, me acordé de las muñecas de Aintzane, te sustituí en la compra y le llevo una con sari, pulseras y collar. La cortesía alavesa se había anticipado por una vez a tus atenciones de padre de familia.

Todos llevamos la mar de cosas. Nos hemos gastado todas las rupias de las dietas en hacer compras inverosímiles. Hay quien ha tenido que arañar del sueldo para satisfacer esos afanes de comprar todo lo que ofrecen. Yo mismo hubiera comprado muchas cosas más si no fuera porque tengo que contar las rupias más que nadie y porque mi casa no se presta por falta de sitio y por las iras de mis hijos a exponer en ella muchas cosas bonitas y baratas “made in India”.

Referí a don Alberto el incidente de Gernika que no conocía. El canónigo está magnífico. Cuando llegue él a París, tendrás que reunirnos una tarde para que él cuente y yo corrija. Mi naturaleza alavesa y mi sentido volteriano, aún con estas religiones, pondrá en su justa medida las narraciones de un hombre que no ha hablado más que en púlpito y por micrófono, es decir, sin censor ni contradictor.

Hasta el día 6. Vamos por Abadan, Estambul y Roma. El viaje es más largo que al venir. Si tenemos el buen trato de entonces no será demasiado pesado.

Afectos en tu casa y recuerdos en la Delegación.

Un abrazo fuerte.

Xabier”

 

Un comentario sobre “La muñeca de Aintzane”

  1. Y de los fraudes de las empresas de comedores escolares??? No sabemos nada??….Es una ruina para las economías débiles, un latrocinio gastronómico y consentido …. Investigue a un tal Santamaría que se paseó por educación en esos años de la externalización…

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