Nos la están jugando

Nos costó años la prohibición total de la publicidad del tabaco y bastantes más la supresión parcial de los anuncios de bebidas alcohólicas en televisión. Hoy toca hacer lo mismo con las plataformas de apuestas on line: su comunicación pública debe ser limitada al máximo por decencia democrática y porque una sociedad tiene que defenderse de los excesos del miserable mercado del ocio. Sabemos que las decisiones contra el alcohol y el humo de los cigarros fueron provechosas, como ahora lo han de ser también frente a la ludopatía. Tenemos que enfrentarnos con criterio a los casinos digitales, una nueva mafia, que nos ha invadido.

¿Contradicciones? Sí, son inevitables. ¿Cabe eliminar los anuncios del juego por internet y mantener las campañas de las loterías del Estado y la ONCE? Los dueños del tinglado mafioso esgrimen esta incongruencia para que no se les expulse de la tele; pero es coherente que, de igual manera que las marcas de vino y cerveza pueden publicitarse a partir de las 20:30 horas y en ningún momento el whisky y otros licores de alta graduación, se corte el paso al marketing asfixiante de las tragaperras digitales por su elevada toxicidad social. ¿A qué espera la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), organismo insuficiente y tardío, para cumplir su cometido? ¿Y la educación ciudadana?

https://www.youtube.com/watch?v=xN0fE5-c_Cw

Con un anuncio horroroso nuestro Carlos Sobera presta su imagen a 888, como Rafa Nadal a PokerStar. Tanto Athletic como Eibar tienen a Bet365 -y el Alavés a Betway- entre sus patrocinadores. Hay que hacer una apuesta ganadora, con la que las webs del juego, televisiones y clubes perderán millones, mientras las personas mejorarán la suerte de su salud mental y economía. ¿Acaso hay dudas sobre las prioridades, el dinero o la gente? Lo único que cabe pedirle al azar es que no sea injusto.

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