Diálogos imperfectos

Un metro es mucho. O poco, según. La distancia de respeto entre dos personas que hablan cara a cara y sin escudos es un metro; pero también hay cosas que se dicen separados por milímetros o kilómetros. En Euskal Telebista han estrenado A un metro, un formato de entrevistas íntimas a cargo de Juan Carlos Etxeberria con personalidades diversas, muy locales, más o menos desconocidas. Todo está inventado en el género de la entrevista y las hay a decenas en la tele. Buenas son las de Evole, por su mezcla de descaro y cercanía. Malísimas son las de Plano General, en La 2, con Jenaro Castro, de plástico y catecismo. Interesantes son los coloquios de Aimar Bretos; pero será por poco tiempo, pues va camino de relevar a la insustituible Angels Barceló en la SER. Los diálogos son baratos de producir, con dos sillas y poco más, y todo lo arriesgan a la lucidez del invitado y la inspiración del preguntador.

La primera entrega fue con José Luis Rebordinos, que deja la dirección del Festival de Cine de Donostia tras 15 años de excelente gestión y fallos clamorosos, como la Concha de Oro en 2024 para Tardes de soledad, un espantoso panegírico taurino. Su resistencia frente a los censores (caso de la entrevista al criminal Josu Ternera) está entre sus valores. El diálogo contuvo nobleza, emoción, un fuerte posicionamiento político (apuesta por la ilegalización de Vox) y un punto de amargura, incomprensible en quien ha cumplido de sobra.

La entrevista con la campeona de trail runner Malen Osa nos mostró el alma de una joven hija de las montañas del país. Lástima que no acertara a responder a la pregunta “¿en qué piensas cuando corres?”, todo un misterio. Con el forense Paco Etxeberria, “el lector de huesos”, el interés estuvo en la memoria traicionada de un país que desprecia a sus muertos.

JOSÉ RAMÓN BLÁZQUEZ

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