Otoño caliente en la tele fría

La tele en Onda Vasca (8 septiembre 2014)

 

1. El tema de hoy

El éxito elevado al cubo

http://www.youtube.com/watch?v=rECxl_oJzf8

El éxito (el de verdad, no el aparente) es uno de los grandes misterios cotidianos de la condición humana. Como el azar. Como Dios. Como el amor. En realidad, el éxito es una anomalía. Lo normal los proyectos fracasen y que, a lo más, uno entre un millón llegue a triunfar. Incluso se puede decir que los pocos éxitos reales ocurren por casualidad, por error o por azar. Uno de estos éxitos es la campaña viral del cubo de agua helada a favor de los enfermos de ELA (esclerosis lateral amiotrófica), una iniciativa que comenzó en Estado Unidos y que en pocos días, de forma fulgurante, se ha extendido por todo el mundo y la han visto cientos de millones de personas. Un exitazo cuyos creadores no imaginaron jamás. Y es que hay millones de campañas virales que se lanzan y casi todas mueren de indiferencia en la red. Las que triunfan, como digo, son una entre un millón.

La campaña viral de cubo de agua helada que los participantes se echan sobre la cabeza y que retan a otras personas por medio del vídeo que cuelgan en las redes sociales, lleva
recaudados cientos de millones de euros en Estados Unidos y no sabemos cuánto en el resto de países, todo ello con la participación de importantes personalidades, desde la política al deporte. Es una campaña divertida, positiva y muy original. Por cierto, ya existía una campaña, más modesta, en Euskadi bajo el lema Busti zaitez – Mójate por la esclerosis múltiple, en playas y piscinas de Euskadi. Esta es otra cosa.

¿Cómo ha sido posible este milagro? Por una combinación de tres factores emocionales:

– Plantearla como la representación de una broma juvenil, como una gamberrada ingenua,
– la plasticidad de su representación
– y el sentido divertido del reto.

Y es que nos gusta mucho a todos, sin excepción, revivir los juegos de niños y juventud, y hacer un poco el gamberro. De ahí que tengan tanto éxito los carnavales entre mayores, las fiestas de disfraces y el agua de la playa. Son reediciones de los momentos felices. La campaña asume parte de esta nostalgia, pero hacia uno mismo. Además, la acción es muy visible, muy plástica, no son mensajes o palabras, es una acción muy emocionante. Refrescante. Y finalmente, asume una forma de provocar, mediante el reto, que otros se sumen a la campaña. Una vez empezada, todos queremos participar en la gamberrada, con efectos solidarios.

También hay que contar con que la plasticidad de la campaña ha permitido que la televisión colabore para hacer más amplia la difusión de la campaña. De hecho, la tele e internet se necesitan y se aman mutuamente. No se odian, todos lo contrario. Es una extraña y peculiar pareja, porque internet es muy joven y la tele es una vieja, pero se auxilian la una a la otra, a pesar de sus diferencias de edad y modelos de vida.

Es verdad que la campaña se ha estropeado un poco en el momento en que han entrado los frikis y los famosetes de medio pelo. Esto ocurre siempre, con la particularidad de que importaba más el vídeo del cubo de agua helada sobre la cabeza que el dinero para la investigación contra la ELA. Aún así, la campaña tiene un tiempo más de vida, no mucho, y ha sido un auténtico regalo para la lucha contra esta enfermedad degenerativa que hoy por hoy no tiene solución.

 

2. El minuto de oro

El fenómeno finlandés

Sin duda, la tele ha reflejado uno de los fenómenos sociales más interesantes y llamativos que se han vivido en Euskadi, y particularmente en Bilbao, con ocasión de los partidos del Mundial de Basket celebrados durante la semana pasada. Dentro del fenómeno social, no muy frecuente entre nosotros, ha llamado la atención la presencia significativa de finlandeses, que han dado color no solo a las calles, sino también a las gradas del Bizkaia Arena. Gente muy correcta que han dejado una estela magnífica entre nosotros. No son tíos rubios y serios con un Nokia en la mano: son personas sumamente divertidas y cordiales.

 

3. La liga de la tele

Audiencias del mes de agosto: Antena 3 recupera el liderato. Después de 6 meses de liderato consecutivo de Tele 5, las audiencias de agosto han dado la primacía a Antena3, que gana con un 13,5%, frente a Telecinco, que baja al 13%. En tercer lugar, aparece TVE, muy lejos, con un 9,3%, pese a los partidos clasificatorios de la Champions. Esta vez la Cuatro gana a La Sexta, con un 6,9% frente al 6,5%.

AGOSTOetbEn lo referente a ETB, suben ETB1, con un 2,7% y ETB2 también sube con un 8,9%.

Es verdad que las audiencias de verano no son representativas, porque el consumo de TV baja mucho. De hecho, el consumo en agosto ha sido de 192 minutos persona/día, que representa casi un 30% menos que en el resto del año. Lo normal en temporada suelen ser 255 minutos, unas cuatro horas y cuarto diarias. El 16 de agosto fue el día de menor consumo, con 173 minutos de promedio por individuo (menos de tres horas). 24,8 millones de ciudadanos del Estado contactaron con la televisión viendo al menos un minuto, cuando en la temporada ordinaria la televisión es sintonizada por 35/36 millones de personas en cada jornada. Como curiosidad, digamos que el 9 de febrero fue día de mayor consumo de 2014 con 316 minutos de promedio por individuo (¡más de 5 horas y cuarto!) y 37 millones de contactos. Impresionante.

 

 

4. Superanuncio

https://www.youtube.com/watch?v=lKgpjmyXjNg

Ikea, líder emocional

En mi opinión, IKEA hace la mejor publicidad que vemos en la tele. Junto a Apple, exhibe un estilo narrativo que traspasa las fórmulas imperativas (¡compra, sueña, prueba, mira, vende!) y sitúa a la marca en el ámbito de lo admirable. ¿Por qué nos gusta tanto la publi de IKEA? Porque nos habla con inteligencia, lo hace cordialmente, sin agobiarnos, y nos ofrece sin exagerar productos útiles y razonablemente perecederos.

La nueva campaña de Ikea está hecha con muchísimo encanto. Y aunque nadie superará en dos siglos su eslogan, “Bienvenido a la república independiente de tu casa”, el de ahora se queda muy cerca, al decirnos: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza”. Es pura literatura y un tratado de transformación emocional.

El anuncio nos habla del “amor del bueno” y de la ejemplaridad como factor pedagógico esencial. Les invito a disfrutar este pequeño gran regalo de la excelencia comunicativa.

 

5. Noticias de la tele

– Empieza la temporada. Se puede decir que entre este lunes y el próximo la temporada de TV ha empezado. Todas las cadenas tienen sus productos fuertes en antena. La temporada va a ser ferozmente competitiva, con dos cadenas (Antena 3 y Telecinco) que posiblemente ganarán más terreno a las demás, mientras que estas bastante harán bastante con no perder posiciones.

La clave de este año son las series. Hay una creciente expectación sobre ellas y cada vez se hacen mejores, casi como cine. Y son las series americanas las que, como en el cine, marcan la pauta. Las series son muy caras y necesitan un gran desembolso. Aún así, la mitad de las series fracasarán. Y apenas media docena tendrán una aceptación general.

Seguiremos con la pugna en los programas de cocina, que este año tocarán techo. No creo que sea posible que durante más de tres años se mantenga la moda de los programas gastronómicos en la hora punta de la tele. Las modas pasan y el empacho de telecocina, también

– Atención a la información sobre el septiembre más trascendental de los últimos 25 años.

Cataluña, el 11-S (este jueves) y Escocia el 18-S, tienen dos importantes acontecimientos. Diríamos que un cierto modelo de Europa se juega en Escocia en 10 días. Y ante ese hecho, veremos cómo se aborda la información anterior y posterior al 18-S, porque puede tener una enorme repercusión entre nosotros y el Estado español. ¿Habrá objetividad informativa? ¿Qué grado de manipulación soportaremos? ¿Son neutrales los medios y las cadenas de TV?

Habrá que observarlo y aquí lo contaremos.

 

Elevados al cubo

https://www.youtube.com/watch?v=Rk4_Hvi5sfQ

Alguien dijo que el éxito es una anomalía. Lo normal es que todo proyecto fracase y solo triunfe una tentativa entre un millón. Incluso en estos pocos casos el éxito se produce por casualidad o error. No existe una teoría fiable del éxito, como tampoco de Dios. Precisamente, por ese margen de azar la campaña viral del cubo de agua helada a favor de los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) ha alcanzado repercusión mundial: nadie previó su fulgurante propagación.

Cada día cientos de miles de iniciativas en redes sociales compiten en la carrera por el impacto y casi todas fallecen por indiferencia. De repente, una hace diana en el corazón del universo y se difunde exponencialmente. En pocas semanas el agua elevada al cubo y volcada sobre la cabeza de las personas ha logrado recaudar millones de dólares en Estados Unidos y a esta divertida red solidaria se han sumado celebridades y líderes de opinión.

¿Cómo se ha hecho el milagro? Con una combinación de tres factores emocionales: la broma juvenil del cubo de agua, la plasticidad de la proeza y el sentido divertido del reto. ¡Hay que ver lo que nos gusta la nostalgia de comportarnos como gamberros ingenuos de quince años! Y naturalmente, ha sido fundamental el apoyo de la tele, cuyas imágenes han provocado la extensión del fenómeno viral. Una vez más se demuestra que internet y la tele están hechos el uno para la otra, se aman y se auxilian mutuamente, a pesar de la diferencia de edad y filosofía de vida entre el joven y la vieja.

Es verdad que la comunicación se ha visto después degradada por el oportunismo de los famosetes de medio pelo, lo que ha desviado la atención hacia lo friki y menguado su propósito humanista: muchas risas y poco dinero. Es inevitable. Por cierto, ya existía el precedente de la campaña Busti zaitez – Mójate por la esclerosis múltiple, en playas y piscinas de Euskadi.

El odio yihadista hace sus virales cortando cuellos de periodistas, mientras la solidaridad se moja festivamente. Dos mundos, dos éxitos de difusión, dos anomalías.

 

Dos jueves de septiembre

28de98d674f45a6aa3717e05caebbf94Hay dos jueves de septiembre que relucirán más que el sol: 11-S y 18-S. Me preocupa cuál será su tratamiento informativo en la tele, si con verdad o falsificación. Fijémonos en que Europa o, mejor dicho, una idea reducida de Europa se la juega en estas fechas. El jueves 11, Cataluña ensayará en su Diada el poder popular para la consulta del 9 de noviembre, por lo que todas las miradas se concentrarán en los actos simbólicos, organizados en torno a un hito histórico del que se cumplen tres siglos. Habrá dos formas de comunicar: la mesura y la negación. La primera procurará ser leal con la cifra de participantes en la construcción de una gigante V humana entre las calles Diagonal y Gran Vía de Barcelona; y la segunda minimizará todo lo que le permita su bajeza moral el número de personas integradas en esa reivindicación escénica y la comparará con la movilización y el entusiasmo del pasado año, que sedujeron a 1,6 millones de catalanes. De antemano conocemos el falso mensaje: el independentismo se ha desinflado.

Situados como espectadores, lo que veremos es una parodia psicológica de la realidad donde el factor principal del ensayo son las emociones. Punto de partida: el fervor independentista, previo al paso por las urnas, es mayoritario. Quiero decir que, por concepto y dignidad, casi todos los ciudadanos son partidarios de la emancipación. Para hacer frente a la aspiración de libertad se suelta la jauría de los miedos. Por todos los medios y especialmente por televisión. Se anticipa un futuro de pobreza, una nación aislada, un país ensimismado, una hostilidad exterior… temores falsos y sensaciones presentadas como certezas infelices contra los rebeldes. El viejo sistema con que los reyes amenazaban a sus siervos en caso de sedición. El mismo que tradicionalmente ha atado a mujeres e hijos al hogar. Solo que ahora es más sutil: el objetivo es que parezca una decisión libre. Menudo fraude.

Prepárese para una continua película de terror, que está finalizando en Escocia, sigue en Cataluña y se proyectará en Euskadi.

 

De lunes a sábado

San-Mames-iluminado-estrellas-Champions¿Qué extraño cálculo está detrás del regreso, del lunes al sábado, del partido de liga en abierto? ¿Ha sido una decisión autónoma de los gerifaltes de la LFP o se ha tomado bajo la influencia todopoderosa de alguna cadena de televisión? ¿O quizás es producto de un ataque de cordura? En cualquier caso, este cambio tendrá importantes efectos en las audiencias y serán favorables para Mediaset por el previsible desvío de espectadores de La Sexta y Antena 3 hacia Cuatro en la competitiva noche de los sábados, donde los canales de Atresmedia llevaban la delantera con sus debates y películas. Juegue quien juegue, entre dos y cuatro millones de televidentes desplazados darán la victoria a Telecinco por goleada. ¡Buena jugada, Vasile!

Puede que la competición deportiva sea cosa de tres equipos; pero el negocio audiovisual es coto exclusivo de una o dos empresas. Telefónica, con más del 80%, y Telecinco, con el resto, son propietarios del monopolio de la televisión de pago (consentido por Rajoy y por Almunia) y, además, poseen los derechos del partido de emisión abierta. A TVE le queda -y no por mucho tiempo- la baza de la Champions y a Antena 3 las migajas de la Copa del rey y la segunda división. Con una premeditada política de precios, junto con el fenómeno social del fútbol en los bares, conseguirán el objetivo soñado: que la cifra de clientes fijos suba a diez millones y que los quince euros mensuales que cuesta el abono a todos los partidos de liga se dupliquen o tripliquen a medida que los ciudadanos queden cautivos de la trampa de la suscripción y la compulsión del espectáculo. La futbolización popular ya la hizo Franco. Ahora, la democracia heredera aspira a la suscripcización de su consumo.

Si los sociólogos supieran algo de marketing, al que odian cordialmente, podrían explicar con criterio lo que está ocurriendo. Cada vez una mayor porción de nuestras compras están programadas por encima de la libertad de elección. No habrá opciones ni aficiones, solo necesidades. Y el fútbol televisado ya es una de ellas.

Cuatro estaciones de Euskadi

referendos--644x362Lo bueno del futuro es que no sabemos lo que nos deparará; y lo malo, que quizás no estemos allí para verlo. Aún así podemos anticiparlo, condicionarlo, incluso adivinarlo. Y a pesar de lo previsible de las cosas en un mundo rutinario, hay margen para la sorpresa y la novedad. La sorpresa es la diferencia entre lo esperable y lo ocurrido y no el suceso en sí; pero también es la ceguera ante lo que está cambiando y se rehúye mirar, el choque traumático con la realidad rechazada. De estas negaciones está Euskadi repleta y de ahí que vayamos de susto en susto y de desencanto en desencanto.

Hagamos un ejercicio de prospectiva sobre los próximos doce meses, no tanto como ejercicio de adivinación intuitiva, sino como proyección de lo que, con la menor carga de estimaciones personales, podría acontecer en la política vasca y sus afluentes con el Estado español. Un viaje de cuatro estaciones sin paradas.

Otoño caliente

Todos los otoños vascos amenazan con ser calientes; pero el clima de este año dependerá de si Rajoy se sacude su proverbial molicie y mueve ficha en el proceso de normalización política. Hay un peligroso estancamiento debido a que las dos partes (Gobierno y ETA o PP e izquierda abertzale) retroalimentan sus respectivas racanerías partidistas: como una parte no flexibiliza la política penitenciaria ni hace gesto alguno para terminar con la dispersión de los presos, la otra parte paraliza el impulso del desarme, ralentiza la solicitud de reinserción y evita gestos más explícitos del reconocimiento del daño causado por el terrorismo y la estrategia política que lo acompañó. Y así, entre estas dos obstinaciones estúpidas, la sociedad vasca otoñará en la incertidumbre y el desasosiego. Lo más probable es que nada de esto cambie por lo menos hasta las elecciones generales de 2015.

Recibirá Mariano Rajoy a Iñigo Urkullu en septiembre, claro; pero a una reunión de este calado se le piden resultados concretos, como el traspaso de la competencia de prisiones (artículo 10.14 del vigente Estatuto de Gernika) y el cumplimiento de la flexibilización penitenciaria, a la que el presidente español se había comprometido con el lehendakari, entre otros avances. Si después de las demoras el encuentro no fructifica en soluciones tangibles, me pregunto de qué sirve tener instituciones tan costosas.

A pocos días de la transcendental cita de Escocia, que decidirá no solo el futuro de aquel pueblo, sino el de toda Europa, Euskadi se siente concernida en ese referéndum con el deseo de poder ejercer algún día el mismo derecho democrático que los británicos no niegan a los escoceses. Pero sin ingenuidad. Hay tanta conspiración contra la independencia escocesa, por miedo al efecto contagio a escala continental, que es dudoso que la mayoría de sus ciudadanos puedan sustraerse al terror económico que se les está infundiendo desde la metrópoli. La previsible victoria del No cobarde derivará en una catarata de consignas destructivas -mediáticas e institucionales- contra los movimientos de liberación de Cataluña, Euskadi y otras naciones sin estado. Se necesitará mucha conciencia política y un criterio cabal para neutralizar la propaganda antinacionalista que nos viene.

Cataluña es la segunda estación de la libertad en Europa. Al contrario que Escocia, a los catalanes se les va a impedir, por la dudosa legalidad constitucional y la amenaza de la fuerza, el ejercicio de su derecho a decidir. No habrá referéndum, seguramente; pero de esa negación surgirá, por lo menos, una mayor voluntad de secesión, teñida de frustración e ira. Cabría soñar con que las instituciones de aquel país respondieran con el desacato e intentasen celebrar la consulta popular. Y que, en consecuencia, se decretara la suspensión de su autogobierno. O, mejor aún, que se produjese una intervención militar. ¡Ojalá! Cuando la privación de la libertad es tan manifiesta solo el conflicto democrático y su osadía pueden cambiar, con riesgos pero con sus oportunidades renovadoras, el rumbo de la historia.

Invierno ardiente

El invierno será netamente preelectoral. Los comicios municipales y forales (y autonómicos en España) mostrarán el retrato del sentir ciudadano, bajo la influencia de la crisis bipartidista y la irrupción de nuevas fuerzas políticas. El PP, con la nada creíble recuperación económica, busca salvarse del desastre ayudado con una reforma electoral en solitario que, si bien podría garantizarle el mantenimiento de su hegemonía, no evitaría que a la vuelta de unos meses una sucesión de mociones de censura le dejaran sin numerosas alcaldías y gobiernos autónomos. ¿O también se van a usurpar las desinfectantes mociones de censura?

Lo que tienen las precampañas de ahora es que, por ley, están vacías de propaganda, de inauguraciones de urgencia y enfáticas cuentas de resultados; pero nadie impedirá que, de una u otra manera, quien quiera pueda actuar anticipadamente con sus balances de gestión, candidaturas y programas. La prohibición de la publicidad institucional en precampaña solo ha perjudicado a las imprentas y agencias, porque por lo demás la imaginación comunicativa tiene muchas posibilidades en la calle y los medios digitales. Poner trabas a la política real en una sociedad movilizada es como intentar detener un río en su camino hacia el mar. Habrá precampaña, ya lo creo.

Primavera electoral

Las elecciones de mayo son un hito entre nosotros. Siempre lo han sido, dado que nuestra estructura institucional otorga a las corporaciones y las diputaciones forales un peso específico relevante. Se juegan mucho los partidos en mayo, frente a su propio desgaste y contra las siglas de nuevo cuño. En esto, entiendo que hay una cierta exageración sobre los cambios que provocará la irrupción de Podemos. En las elecciones municipales hay un fuerte componente local: en gran medida se opta por la gestión cercana y los nombres propios. Aún así, la izquierda, incluida la nacionalista, vivirá su convulsión con inevitables traspasos de votos. ¿Hay transversalidad en las adhesiones al partido de Pablo Iglesias? Tal vez, pero no lo suficiente como para que, en lo esencial, su caso no vaya más allá de una lucha fratricida en el espectro de la izquierda ideológica.

Mayo será un primer test para la izquierda abertzale después de su incorporación a la normalidad democrática. Su gestión, particularmente en Gipuzkoa, pasará por la reválida de las urnas y entones veremos, desprendida ya del victimismo de las ilegalizaciones, en qué queda su porción electoral. Sea cual sea el resultado, que nadie espere frentes anti Bildu, tan deseados por populares y socialistas, como tampoco se producirán alianzas estratégicas, con reparto de parcelas de poder al estilo de la década de los noventa. Aquello se acabó. El resultado estricto en cada lugar motivará acuerdos diversos y asimétricos, complejos en su operatividad, pero más democráticos que los basados en pactos generales. La política vasca tiene que ir aprendiendo que hoy la transversalidad construye mejor que las alianzas clásicas.

Verano revuelto

Tras la constitución de los nuevos ayuntamientos y entidades forales, la mirada se volverá hacia el Estado, donde se han de celebrar elecciones generales a finales de 2015 y en las que Mariano Rajoy -el presidente de los recortes y los escándalos de corrupción- será examinado por el tribunal de la gente. Frente a él, un novato Pedro Sánchez, con nueva labia y vieja savia. Y ambos, atosigados por la quiebra del modelo bipartidista, porque en el menú electoral hay otros platos apetecibles.

A Rajoy le cabe la esperanza de que para entonces la economía y el paro le salven del desastre. Y como es su única y desesperada baza, su Gobierno se prodigará en la alquimia de los números para convencer a su hastiado electorado de que, pese a las evidencias, no son más pobres que hace cuatro años. El problema de España es que tiene mal cambio: necesita una catarsis total; pero le falta humildad y grandeza para emprenderla.