«Lo que no me quisiste contar»

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Cristina es alta y espigada y  su rostro se puede resumir en una amplia sonrisa.Sin embargo ha publicado un libro- Lo que no me quisiste contar– que trata de un tema tan duro y crudo como es el robo de niños durante el franquismo.
A caballo entre la ficción y la documentación, la obra recorre, a partir de un encuentro casual, toda la deriva de una madre  a la que, como a tantas, una vez pasado el parto , le comunicaron que su hija había muerto cuando lo cierto era que ya estaba en manos de otra familia, previo pago de  «una donación» .
De que un robo es un robo y de que un robo de niños es un robo de niños no puede quedar la menor duda como tampoco de que una vez más, en estos caso, las mujeres quedaban reducidas a poco menos de la nada al no otorgarles ni siquiera la categoría de madres efectivas ( Emakume: emon ume). Pero sobre la interpretación de los hechos siempre quedará la sombra de la duda acerca de porqué aquellos médicos, enfermeras y monjas , más allá de los intereses económicos, entendieron que hacían algo correcto apartando a aquellos hijos de sus madres.
Se reían los soldados republicanos de los detentebalas colorados que llevaban cosidos en sus camisas los carlistas en la última guerra civil, pues eran fácil blanco sobre blanco, pero más allá de matarlos certeramente, no podían comprender que  sus enemigos, conjurados por Dios, la Patria y el Rey, si se lanzaban tan impunemente al combate era porque creían firmemente que defendían una causa divina y que, por supuesto, sus corazones de fieltro  rojo  (¡Detente bala , el corazón de Jesús está conmigo!) harían rebotar los proyectiles republicanos…Y que si tal no ocurría era por la voluntad soberana de aquel dios que vindicaban.
Llegar  a comprender  cómo fueron posibles algunas conductas, más allá de condenarlas moral y legalmente, es siempre una cuestión pendiente, en este tema y en tantos otros, y no supone excusarlas sino prevenirlas.
Así que de todo  esto hemos estado hablando  Cristina y yo mientras nos tomábamos  un café matutino en la Plaza del Ensanche.

 

Publicado por

Vicente Huici

Sociólogo, neuropsicólogo y escritor.

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