TIEMPOS ELECTORALES ( o ¿ más de Lo Mismo?)

Los tiempos electorales son propicios para las promesas, pues no tendría mucho sentido convocar a la ciudadanía para ofrecerle más de Lo Mismo.

Sin embargo, cuando lo que ha desaparecido es precisamente Lo Mismo a causa del paréntesis de la pandemia , no resulta fácil ofrecer grandes novedades.Más bien se tiende a postular la recuperación de la dinámica de Lo Mismo y tanto más cuando tras el fantasma de la muerte biológica, un nuevo fantasma recorre Europa – y el mundo : el fantasma de la crisis económica.

Y el problema de ofrecer la recuperación de Lo Mismo y con urgencia, ciega cualquier reflexión sobre la catástrofe vivida y sus circunstancias.

De manera que más allá de medidas tácticas, directas e indiscutibles, como el fortalecimiento de un sistema sanitario público que se ha visto colapsado o la revisión de la política social de residencias de mayores, en donde se ha producido el 70% de las muertes, poco más se ha alzado la mira estratégica.

Y, consecuentemente, poco o casi nada se habla de un modelo productivo que precariza a los trabajadores e hipoteca el futuro de los jóvenes, de un sistema educativo que se balancea sin mucho equilibrio entre lo público y lo privado… o de un PIB que se quiere incrementar con la receta obsoleta de un turismo masivo que ya ha arrasado muchas ciudades y pueblos, llenando los bolsillos de los consorcios multinacionales.

Pero, incluso yendo a lo más próximo, tampoco se ve mayor contradicción entre proclamar un nuevo rumbo de política energética más ecológico y reafirmarse , a la contra de las nuevas tendencias, en proyectos urbanísticos mastodónticos, de altas torres y enormes sótanos de garajes, celebrando el resurgir de la la construcción , la actividad industrial más especulativa y fiscalmente más opaca.

Y así parece que la recuperación de Lo Mismo , formando parte de la Nueva Normalidad , es la cuestión pendiente, pues aquí no ha pasado nada, y ahora paz y después gloria…

2 comentarios en «TIEMPOS ELECTORALES ( o ¿ más de Lo Mismo?)»

  1. Un viejo amigo y distinguido colega universitario me ha comentado al respecto «De acuerdo. El problema es que la gente , la que vota se entiende, vive bien así y no quiere cambios sustanciales y el sistema mucho menos, claro.» Y más allá de reverdecer en mí el concepto de línea de masas, en tanto que no me considero » parte del sistema», ¿deberé de dejar de votar para ser consecuente?

    1. Yo discrepo con su amigo en una cosa: todos los votos no son iguales. «Las armas las carga el diablo» y cada uno metemos en nuestro voto la carga que queremos. Aunque en el sobre sólo hay una papeleta, porque en caso contrario se consideraría voto nulo, lo cierto es que esa papeleta puede estar cargada de:
      – Ironía. Recuerdo el cómico francés, aunque no recuerdo el nombre, que se presentó a un par de presidenciales y que en primera vuelta (no creo que llegó nunca a la segunda) obtenía unos estupendos resultados. La pornostar Chichiolina creo que llegó a conseguir (o estuvo muy cerca) acta de diputada en Italia. En España el partido fundado por Ruiz Mateos tuvo un éxito importante en las europeas (cuando muy poca gente creía en Europa) y unos meses después en las municipales creo que no consiguió ni un sólo alcalde y muy pocos concejales y sólo en pueblos pequeños.
      – Crítica: aumento de votos en blanco o votos con cualquier papeleta con inscripciones expresivas pero que anulan el voto.
      – No sé si decir PESIMISMO gente a quien no le convence ninguna de las opciones o cree que es imposible cambiar lo que hay, y que no le gusta, y termina votando a partidos que sabe que se van a quedar lejos de obtener algún resultado positivo.
      – Miedo, en muchos casos procedente de las propias campañas donde todos nos venden «o yo o el caos»… y el caos tiene muy mala prensa.
      La abstención, si es activa, puede ser muy significativa, pero, como todos sabemos, los partidos Del Sistema tienen perfectamente fagotizada la abstención (todo el mundo sabe que, según el sistema electoral la constitución del 78 fue ampliamente apoyada en Bizkaia, por ejemplo. La realidad fue que de 875000 votantes 503000 no votaron; 78000 votaron NO; 20000 lo hicieron en blanco y 7000 fueron votos nulos con lo que gracias a la matemática electoral la Constitución la aprobó en Bizkaia un 73%)
      Un saludo y perdón por haberme alargado. «me equivoqué, no volverá a ocurrir»

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