VACUNAS( y anti-)

Durante una reciente visita a Valencia – atraído por la causa final de la magnífica exposición Jorge Oteiza- Eduardo Chillida. Diálogo en los años 50 y 60, comisariada por Javier González de Durana para la Fundación Bancaja- paseando una soleada tarde por la plaza del Ayuntamiento de la capital del Turia, me topé con una concentración anti-vacunas.

En un panfleto que se estaba repartiendo pude leer que la concentración estaba convocada por colectivos bastante variopintos como Policías por la Verdad o un tal Partido del Pueblo, y comprobé que entre la turbamulta se alzaban y agitaban de vez en cuando varias banderas españolas con el aguilucho preconstitucional así como una gran enseña carlista.

Además, enseguida me di cuenta de que en torno al grupo más vociferante, entre cuyos miembros algunos parecían reprimir el saludo a la romana, había un a modo de corona circular silente constituida por varones barbados canosos y mujeres canosas de faldas floreadas, de la tipología que una buena amiga de gran perspicacia sociológica suele denominar «jipijos» y «jipijas».

Y sin profundizar más, que bien se pudiera, en esta curiosa combinación «anti ( ¿Sistema?)», y aunque la causa primera de todo el decurso COVID-19 será revelada oportunamente en el futuro y acaso en clave John le Carré ( como en su momento ocurrió con el VIH), lo cierto es que la causa formal se está manifestando como un confuso y a veces delirante conflicto político sensu stricto entre los tres poderes propuestos por el camarada Montesquieu, y los poderes , subpoderes, contrapoderes y copoderes que nos informan.

Otro sí, mientras la ciudadanía cumple mayoritariamente con lo que considera el deber cívico de vacunarse y hasta acepta estupefacta los cambios algorítmicos de protoloco epidémico disciplinadamente , asumiendo incluso , y quizá con delirio, el copago disfrazado ( en el País Vasco se han gastado 4.300.000 de euros en la compra de 867.856 test privados de antígenos durante las pasadas navidades), una minoría se resiste numantinamente al pinchazo y a la mascarilla haciendo gala de su libertad individual.

Y para más inri , esa minoría anti-vacunas acaba siendo incluida, cómo no, en el conjunto de grupos «vulnerables» señalados por la expertise, tal y como los mayores de setenta años, las mujeres embarazadas o quienes padecen una enfermedad crónica grave, en nutriendo generosamente hospitalizaciones y camas de las UCIs del denostado Sistema.

Unas prestaciones sanitarias que esta facción de illuminati coherentemente debería rechazar… O aceptar, aceptando también ese impuesto especial que ya se estudia implantar en Quebec…

N. B. Me había propuesto no hablar más del COVID-19 y sus circunstancias, pero la «ira brevis» navarra ha podido con mi «reserva mental» jesuítica.

Publicado por

Vicente Huici

Sociólogo, neuropsicólogo y escritor.

20 comentarios en «VACUNAS( y anti-)»

  1. Otro articulito a favor del pensamiento único con los elementos típicos de los sistemas totalitarios: desvío de la atención del tema principal, ridiculización de los colectivos disidentes y «olvido» de las contradicciones de la idea a imponer.
    Ni siquiera es original.

  2. Bueno, haciendo abstracción de todo lo demás del comentario, y comprendo que es mucho abstraerse, lo cierto es que, a día de hoy el SISTEMA (social, económico, cultural) es el que es, así que “ en esta curiosa combinación «anti ( ¿Sistema?)»” entran personas con valores bastante distintos, distantes y hasta contrapuestos con los que en nuestros tiempos jóvenes y rebeldes considerábamos “antisistema”. Hoy lo que prima en “nuestro sistema” es el consenso progre, lo políticamente correcto y la satanización y cancelación del disidente de dicho consenso. Por eso en muchos casos la juventud abraza ideologías que a nosotros en nuestros tiempos nos parecían obsoletas y aberrantes. He seguido, por motivos afectivos, con bastante atención las elecciones de “medio mandato” en Argentina y me ha impactado el efecto de la campaña, con éxito reseñable, de Javier Milei, sobre todo entre la juventud bonaerense.Con un discurso radicalmente liberal en lo económico y con un enfrentamiento frontal con el “progresismo” en lo cultural. Vamos, como Isabel Díaz Ayuso pero en heavy. Creo que estos son los actuales “antisistema”. Tal vez los “progres” de los sesenta y setenta nos hemos pasado de frenada. Pero bueno, esto es la historia de la humanidad, lo de los vaivenes pendulares y todo esa mandanga.

  3. Pues más allá de su satanización a priori, yo no lo veo así. Pues : 1º No me desvío un pelo del tema principal que es el movimiento anti-vacunas, como se indica en el título;2º No ridiculizo solo a «colectivos disidentes», sino que ironizo en general- relea, por favor, lo relativo a los cambios de protocolo sanitario y a la cifra desorbitada gastada obsesivamente en test de antígenos-;3.- Respecto al galicismo «la idea a imponer», que usted parece saber y que yo desconozco, el mismo vacío que consecuentemente genera vale tanto para un barrido como para un fregao, así que: ¿ cuál es ?- dígala por favor; Y en lo relativo a la originalidad, creo que debería consultar el D.R.A.E para comprender el significado de lo que dice porque dista mucho de lo que acaso ha querido decir.
    En fin, que más que un Politincorr, resulta usted un defensor encriptado de ese pensamiento único que detecta en todo lo que no le parece bien.

  4. Cuando me refiero al «tema principal» – según mi punto de vista – me refiero a cuál es el origen de la pandemia: ¿Cómo surgió o quién la creó y para qué? Teniendo en cuenta que viene de China, no me espero nada bueno. Y que se ha utilizado por gobiernos de todo el mundo para controlar más a la población y recortar derechos. O que hay medidas absurdas. O que no sepamos realmente qué contienen esas vacunas que los laboratorios han creado tan deprisa; en algunos casos, cabe reconocerlo, con buen ojo porque han pasado de una situación delicada a estar cotizadísimos en Bolsa. O que los medios han contribuido a crear un estado de pánico e histeria generalizados. O que se nos dijo que con un 70% de vacunados habría inmunidad de rebaño y que con un 85% no haya ni siquiera inmunidad individual… En fin, ¿para qué seguir? A usted no le importa nada de eso; sólo le importa que haya ciudadanos que decidan no ponerse una vacuna en la que no confían, con razón o sin ella. Pero sí, aunque a usted le parezca motivo de cachondeo, forma parte de la libertad de cada uno. Y, por favor, no me venga con lo de «proteger a los demás». Chantajes emocionales, hipocresías y manipulaciones, los justos. Y tampoco me venga con «negacionismos» ni puñetas similares porque yo no niego que haya una pandemia.

    Póngase usted todas las vacunas que quiera y no se preocupe, que nueva variantes que necesiten nuevas vacunas no le van a faltar.

    Pero quizás – sólo quizás – también le vendría bien algún refuerzo para la otra gran víctima del virus: el sentido crítico.

  5. Los anti-vacunas son gente muy inteligente y atenta a los detalles. Los poderes nos quieren engañar y todo eso. Los que escriben libros contando tonterías anti-vacunas que no se creen ni ellos para ganar dinero sabiendo todos los tontos que hay por el mundo dispuestos a creerse cualquier cosa que suene rara, esos, no engañan. Seguro que si a los que no se vacunan no se les permite entrar en la sanidad pública si enfermaran, o en otros sitios, acabarían captando ese detalle también y se vacunarían, aunque estuvieran en contra. No os preocupéis, que ya resolverían esa contradicción haciéndose pro-vacunas de toda la vida o lo que fuera.

  6. Sr. Politincorr ( ¿ por qué se oculta? ¿ Por qué no se da a conocer si lo tiene todo tan claro?):De su respuesta deduzco que no se ha leído detenidamente mi columna ni ha desplegado los links ad hoc que en ella aparecen, o que se la ha leído sólo para encontrar «incorreciones». Reléala,por favor, si de verdad quiere enterarse de lo que planteo, y se dará cuenta de que SÍ trato los aspectos que usted dice que ignoro. En cuanto al espíritu crítico, o sea evaluativo – que es lo que etimológicamente quiere decir y no simplemente formulado medievalmente «a la contra» – debería bastarle con echar una ojeada a las más de doscientas columnas sobre el COVID-19 y sus circunstancias, publicadas en este medio(V. G.: https://blogs.deia.eus/el-paseante/2021/12/18/covid-y-el-orden-del-discurso/)

  7. Es cansino leer, escuchar una y otra vez el argumento de que las vacunas no son seguras.
    Es cierto, las vacunas no son seguras.
    En este mundo no existen las seguridades más allá del nacimiento y la muerte. La seguridad en el mundo natural no existe. En nuestro mundo tecnificado, gracias al conocimiento científico acumulado, nos hemos acercado a esa seguridad utópica, pero nunca alcanzaremos el 100%. Es, sencillamente, imposible. Del mismo modo que es imposible alcanzar la velocidad de la luz.
    El conocimiento científico acumulado junto con el método científico son nuestros faros en la oscuridad de la NATURALEZA retadora, fuente de vida y muerte a partes iguales. El ser humano que no comprenda esto, carece de los mínimos necesarios para apoyándose en las mal denominadas humanidades haga juicios críticos en una situación de crisis mundial como la actual y las venideras. Digo mal llamadas, por crear la falsa idea de que las ciencias y las humanidades son caminos que no se llegan a cruzar o a fundir en un único conocimiento global.
    El Sr. Politincorr es una evidencia palmaria de este tipo de humano carente de ese conocimiento científico básico capacitante para poder elaborar un argumento de peso en un asunto de la importancia de la actual pandemia.

  8. ORDENANZA DEL 8 DE JULIO DE 1942:
    Se prohibe a los JUDÍOS frecuentar todos los establecimientos públicos y asistir a las manifestaciones públicas de la siguiente lista:
    1.- Restaurantes
    2.- Bares
    3.- Teatros
    4.- Cines
    5.- Conciertos
    6.- Locales de música
    7.- Cabinas de teléfono público
    8.- Mercados
    9.- Piscinas
    10.- Museos
    11.- Bibliotecas
    12.- Exposiciones públicas
    13.- Castillos y monumentos de carácter histórico
    14.- Manifestaciones deportivas, participando o como espectador
    15.- Pistas de carreras
    16.- Lugares de acampada
    17.- Parques

    Hicieron creer que los judíos transmitían enfermedades.
    «Entre todas las vacunas que he conocido en mi vida (tos ferina, difteria, tétanos, sarampión, rubéola, sarampion, hepatitis, meningitis y tuberculosis): nunca he visto una vacuna que me obligue a usar una mascarilla y mantener mi distancia social incluso cuando estás completamente vacunado.

    Nunca he oído hablar de una vacuna que haga que el virus se propague incluso después de la vacunación antes de esto.

    Nunca habíamos oído hablar de recompensas, descuentos, incentivos para vacunarse.

    No hubo discriminación para aquellos que no lo hicieron.

    Si no estabas vacunado, nadie intentó hacerte sentir mala persona.

    Nunca he visto una vacuna que amenace la relación entre familiares, compañeros y amigos.

    Nunca he visto que una vacuna sea usada para amenazar los medios de vida, trabajo o escuela.

    Nunca he visto una vacuna que permita a un niño de 12 años reemplazar el consentimiento de sus padres.

    Después de todas las vacunas que he enumerado anteriormente,
    Nunca he visto una vacuna como esta, que discrimine, divida y juzgue a una sociedad como es.

    Y como el tejido social se aprieta… mientras luchamos entre nosotros.

    Electricidad cara
    Gas súper caro
    Gasolina carísima
    etc etc etc etc etc…

    ¡Es una vacuna poderosa! Hace todas estas cosas mencionadas excepto la inmunización.

    Si aún necesitamos una dosis de refuerzo después de estar completamente vacunados y aún así necesitamos obtener una prueba negativa de test después de estar completamente vacunados, y aún necesitamos usar una mascarilla después de estar completamente vacunados, y aún así ser hospitalizados después de haber sido completamente vacunados…

    Probablemente llegó el momento de que admitamos que nos han engañado por completo.»

  9. Sr. Huici, es usted, junto a Íñigo Landa, el único bloguero de Deia que respeto porque son los que admiten comentarios que están en contra de lo que ustedes opinan. He leído el enlace que me ha recomendado y me sorprende aún más que meta en el mismo saco a negacionistas, pijos aburridos, ultraderechistas y a los que nos negamos a vacunarnos porque, simplemente, creemos que la vacunación debe ser una decisión personal, libre y voluntaria aún a riesgo de estar equivocados; también es posible que no le haya entendido bien.

    En cuanto al comentario de andoni ortiz sanchadice:16 enero, 2022 a las 2:09 pm.

    Supongo que, a estas alturas, casi todos tenemos claro que la vacunación, y la pandemia en general, no es un asunto exclusivamente sanitario, ¿verdad? Ojalá, pero no es así.

  10. Le agradezco las aclaraciones. Como sociólogo me guío fundamentalmente por la acción ( social) que puede aunar actores diferentes («negacionistas, pijos aburridos, ultraderechistas y a los que nos negamos a vacunarnos porque, simplemente, creemos que la vacunación debe ser una decisión personal, libre y voluntaria»), pero procuro, en términos weberianos, diferenciar la objetividad de lo subjetivo entre el conjunto de esos actores. Y, por supuesto, respeto la libertad individual que , además, está protegida constitucionalmente.
    Y, en efecto, y como he manifestado en varias ocasiones desde estas mismas líneas, considero que la pandemia del COVID-19 no es un asunto meramente sanitario, sino que, por el contrario, ha tenido y tiene ( y probablemente seguirá teniendo) unas connotaciones políticas de gran trascendencia para el futuro ( vid. v.g.: https://blogs.deia.eus/el-paseante/2021/12/01/pasaporte-covid-sin-mas/)

  11. Yo, personalmente, quiero lejos a negacionistas y ultraderechistas aunque creo que éstos últimos están más cerca de los que quieren obligar a vacunar que de mí. La medidas anticovid deben estar fundadas y no ser absurdas. Muy interesante su artículo sobre el pasaporte covid: cómo se acaba por aceptar cualquier recorte de derecho . de verdad, no de tomar cañas – y cualquier control social en nombre de una seguridad que es una ilusión es preocupante. Tan preocupante como ver que una parte nada desdeñable de la ciudadanía ha aprovechado la pandemia para ejercitar su lado autoritario. Sin duda: no nos hallamos ante un fenómeno puramente sanitario sino que tiene muchas y nada halagüeñas implicaciones.
    A todo esto, parece que nadie tiene mucho interés en ver cómo surgió la pandemia… Pero sólo pensar que lo hizo en una China que está muy poco afectada y cuya economía parece haberse beneficiado del bicho da, como poco, «cosica». Pero tenemos a un porcentaje de población más preocupado por saber si el vecino se pone la vacuna. Así nos va.

  12. Para Jorge Mugarra. Dice Vd. “ En este mundo no existen las seguridades más allá del nacimiento y la muerte”. Bueno, de acuerdo, pero yo, junto con Benjamin Franklin, añadiría como contingencia inexorable LOS IMPUESTOS.

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