
El próximo martes día 3 de noviembre, a las siete de la tarde, si el tiempo o la autoridad no lo impiden, presentaré en la Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao mi nuevo libro, Poética del lugar en el paisaje de Ortega Muñoz , un ensayo socio- estético sobre este pintor extremeño que pretende ser además una reflexión sobre el arte y el espacio.
Se da la casualidad de que hace un año presenté en este mismo lugar y acompañado del politólogo Kepa Bilbao,un dietario que bajo el título de 1978 pretendía y pretende ser un fragmento de memoria generacional.
Algunos buenos amigos me han preguntado por la versatilidad de estos mis diferentes registros de escritura y creo que les debo una explicación.
Como menciono precisamente en 1978, en mi familia ha habido una cierta tradición plástica: en la rama Huici ha habido varios pintores ,destacando por sus retratos y paisajes Javier Viscarret; entre los Urmeneta, mi tío Miguel Javier Urmeneta, más allá de su actividad política, fue un excelente acuarelista, como conocidos artistas han sido sus hijos, mis primos Mikel y Asisko Urmeneta. Así que yo me recuerdo desde la infancia entre lápices de colores y acuarelas dibujando y pintando, actividad paralela y silenciosa que he practicado hasta la actualidad.
Además, por amistades interpuestas, a mediados de los setenta (¡ del siglo pasado!) entré en contacto con Xabier Morrás – de quien ahora hay por cierto una exposición antológica – director de la Sala de Cultura de la CAN,y durante unos años me desempeñé allí como asesor de comunicación lo que me permitió conocer a la mayoría de los artistas navarros del momento.También fui durante ese periodo corresponsal de la revista Batik, dirigida por Daniel Giralt- Miracle.
Por otro lado, desde los tiempos de la adolescencia y por influencia de algunos amigos como los escritores Jesús Ferrero y Miguel Sanchez -Ostiz, me ha interesado la poesía, decantándome por la escritura de haiku, habiendo publicado dos obras : Teoría del extraño movimiento y Breve ensayo de cartografía, con ilustraciones de otro buen amigo, el pintor Pedro Salaberri, a quien había conocido preparando el catálogo de una de sus exposiciones en la mentada Sala de Cultura.
Supongo que, debido a todo lo anterior, cuando Javier González de Durana me dio a conocer la obra de Godofredo Ortega Muñoz, quedé fascinado, encontrando una multitud de resonancias que, por un lado, intenté reflejar copiando torpemente muchos de sus cuadros bajo la tutorización de la pintora Amanda Proy, y por otro, reflexionando en voz alta acerca de los vínculos estéticos que me suscitaban , fruto de lo cual fue un ensayo titulado «Ortega Muñoz y la esencia del haiku«.
Así que, ante la propuesta de escribir un ensayo de mayor profundidad sobre la obra de este excelente artista extremeño – que por otro lado tiene tantos paralelismos con la del vasco Chillida – la acepté sin dudar un solo momento, si bien dicha aceptación supuso enseguida y consecuentemente integrar una nueva dimensión, la de la Sociología del espacio , innovadora especialidad a cuya investigacion he dedicado profesionalmente muchas horas bajo la dirección de otro gran amigo ya desaparecido, el catedrático de la EHU Jesús Arpal.
El resultado ha sido una breve obra poliédrica en la que junto a varios haikus se van desarrollando tres partes: una aproximación inicial a la mirada pictórica del artista extremeño seguida de una introducción a su obra paisajística; a continuación, una breve disertación sobre las concepciones del espacio plástico que pueden servir de referentes a la hora de analizar su obra como plasmación del “sitio” como estructura fenoménico-existencial, y, por fin, unas breves conclusiones relativas a esta nueva visión de sus paisajes.
Creo que la aportación más relevante de este ensayo es el análisis de la mirada pictórica de Ortega Muñoz plasmada en sus cuadros, una mirada que enseña a mirar de otra manera, invitándonos a pensar el paisaje como lugar, experiencia y espacio cargado de significado, de forma y manera que la reflexión específica surgida de este caso concreto, por otro lado tan relevante, pueda ser una pista para una reflexión global sobre nuestras relaciones con los espacios vividos en tanto que lugares habitados , desvinculándonos así de una mera concepción matemática o geométrica del espacio.
Y de todo estos charlaremos el pr´óximo martes día 3 por la tarde en compañía del profesor Javier González de Durana, Director artístico de la Fundación Ortega Muñoz, y del pintor Jesús Mari Lazkano. Vale!
(c) by Vicente Huici Urmeneta
Vaya , huici,¿ Ycqué importancia puede tener esta cuestión del lugar, el espacio y tal ante lo que se nos viene encima?