
Desde hace unos días he ido oyendo y leyendo diversas noticias sobre unas declaraciones del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES),Fernando Simón , comenzando por la mención indirecta de sus propias disculpas, siguiendo por la condena leve del ministro Marlaska y Margarita Robles, y finalizando por la condena gravísima del Colegio General de Enfermería.
Esta última institución afirma en su comunicado oficial que las declaraciones de Simón «son un atentado contra la dignidad de la mujer y contra la dignidad de una profesión sanitaria imprescindible para nuestro sistema sanitario» y reclaman que el gobierno de España lo cese de inmediato.
Alertado por estas terminantes palabras y tras una prolija búsqueda he encontrado , por fin, las citadas declaraciones, hechas,por lo visto y oído, en una entrevista de tono jocoso on line realizada por los hermanos Pou, «escaladores y alpinistas profesionales mundialmente conocidos» según las redes y totalmente desconocidos para quien suscribe , en la que uno de ellos preguntó a Simón: «Fernando, no nos ha quedado muy claro si te gustaban las enfermedades infecciosas o las enfermeras infecciosas», a lo que el director del CCAES respondió: «No les preguntaba (a las enfermeras) si eran infecciosas o no, eso se veía unos días después».
Puede ser que la respuesta no sea muy adecuada , pero como mínimo es ambigua y hay que tener un espíritu muy retorcido para ver en estas palabras «un atentado contra la dignidad de la mujer y contra la dignidad de una profesión sanitaria imprescindible de la que se burla y menosprecia».
No es la primera vez que le pillan a Simón en un renuncio, y lo cierto es que siempre que se ha equivocado ha pedido disculpas: quizá debería darse cuenta de que, por muy «persona normalita» que sea es una figura pública relevante, por su papel (eficaz o no) en el control del COVID-19, y todo lo que diga y haga se va a mirar con lupa.
Pero por otro lado, la reacción parece excesiva y en mi opinión, al mostrarse sin matices, favorece la aparición de un esperpento que puede cubrir verdaderas y acertadísimas reivindicaciones, más allá de sumarse, acaso inconscientemente, a la ola de puritanismo que nos informa , como casi todas las olas, desde el Eje del Bien norteamericano.
Quizá todo esto no sea sino una muestra de una susceptibilidad aguda, tan propia de tiempos como estos en los que se ven enemigos contaminantes, físicos y metafísicos, en todas las esquinas.
Más no habría que olvidar que siempre habrá quien quiera sacar tajada política de estas dejadas: la portavoz del PP, Cuca Gamarra ya ha tomado la iniciativa, y dicen que se ha sumado a la propuesta del Consejo General de Enfermería para reprobar parlamentariamente a Simón… ¡Acabáramos!







