Extrañas solidaridades estivales…

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Ayer tomé un largo café  ( con hielo ) con Marta  ( 1)  bajo un sol de avío ,gafas de sol y protección 50 .

Como siempre, tenía algo curioso que contarme : » La semana pasada tuvimos una excursión con un grupo de niños saharauis que suele venir durante el verano. Como el pronóstico no era muy propicio , habíamos intentado reservar el frontón de la villa en cuestión para refugiarnos y echar el bocata   pero no nos habían   garantizado su disponibilidad porque < en cualquier momento algún  ciudadano  podía necesitarlo para jugar un partido >. No fue necesario  porque no llovía y nos dirigimos  hacia un parque, pero , desenvueltos los bocadillos, apareció una brigada del ayuntamiento a cortar el césped y nos desalojó sin muchas contemplaciones. Reubicados más arriba tras el consiguiente traqueteo y desasosiego de los chavales, llegó  una señora acalorada reivindicando el banco en torno al cual  nos habíamos sentado. Desesperados volvimos al autobús, pero no nos  pudimos mover porque estaba inmovilizado al carecer de la tarjeta TAO oportuna…»

Y, ya de vuelta a casa, iba pensando en lo poco que tenía que ver lo que  había oído con  esas imágenes un tanto acarameladas que nos ofrece la televisión en las que se ve recibir a niños como estos  en un continuo dechado de solidaridad  estival…

(1) Si alguien no conoce los personajes de esta saga, puede consultar:

http://blogs.deia.com/el-paseante/2016/11/20/dramatis-personae/

«…enfrentarte a tus miedos…a los tiburones»

Abro el periódico bajo la sombrilla multicolor y me topo con el siguiente titular en negrita y calibre 64: » Hay momentos en que debes enfrentarte a tus miedos«.

Busco de inmediato la autoría de tal dictado suponiendo que se trata de un filósofo o psicólogo pre-post-moderno. Pero no: la frase es de Dani Pedrosa, célebre piloto de Honda.

Cierro el periódico y me quedo mirando hacia una playa que- como diría Aitor Mazo- parece las orillas del Ganges. Y me recuerdo a mí mismo en mi mismidad declarando que el deporte es la religión civil más  ( pre)potente de nuestros días. Pues reúne al efecto todas  las condiciones que a todas  las religiones les pusiera Durkheim – dogmas,  ritos, sacerdocios –  siendo  su ecclesia   global  y mundial gracias a las retransmisiones deportivas a la mano en cualquier momento y (casi) lugar.

Así que, aunque   Bergson haya dinamitado los momentos subsumiéndolos en la duración y el tú y el yo se vean ahora como amables ficciones transfreudianas…y no digo ya » los miedos», me levanto dispuesto a seguir la alta indicación de Pedrosa y me voy en carrera hacia la mar dispuesto a enfrentarme al miedo ( terrorífico) a los tiburones  que me acosa desde que ví, otra tarde de verano, aquel magnífico  Tiburón  de Spielberg…

Recordando a Txema (Larrea)

Conocí a Txema a principios de  los ochenta cuando , en un giro decisivo, su vida había pasado de la acción a la documentación: los  Documentos Y pretendían mostrar una lógica de difícil demostración  sobre la evolución de ETA. Aun así,  ahí están para quien quiera comprender la lucha armada de aquellos años más allá de los tópicos interesados.

Pronto, sin embargo, tras aquel aparente ajuste de cuentas, su mirada se fue hacia el euskera, como editor, escritor,  crítico y profesor- hicimos muchos viajes juntos  a Bergara donde trabajó en el Euskal Departamendua de la UNED  – y al día de hoy su lista de publicaciones es ya muy larga, siendo para mí la más sugerente Euskaldungoa erroizturik ( Pamiela, 1994.

El trato frecuente se fue transformando en amistad pendiente, pues lo que nos unía  siempre era menos que lo que nos distanciaba: él corregía mi batua ya desmochado en vizcaíno de Gipuzkoa y se afanaba en huir de mi ariete post- maoísta  desde su  amable misantropía general básica.

En aquel ten con ten hubo muchas comidas  y cenas y tardes sin fin de discusiones y risas, y a pesar de los tantos pesares, Txema no dejó nunca de tener ese toque a la vez nostálgico e irónico que le caracterizaba.

En realidad toda su vida se podría resumir  en esta anécdota que siempre recordaré : Cuando  visitamos a  un traumatólogo amigo para que nos asesorara sobre qué  se podía hacer con las balas que todavía tenía incrustadas desde su detención  a tiros en  Vitoria, preguntado al respecto por el administrativo de turno , su contestación fue directa y escueta : » Accidente laboral «.

Agur, Txema, agur…

VERANO FUL…

Estoy haciendo rigurosa cola en un bar de supuesto reconocido prestigio de una noble villa marítima vasca.

Cuando llega mi turno y levantó la mano para pedir un chacolí ( en castellano, pues a pesar de ser noble y villa y vasca es tan marítima que casi nadie entiende el vascuence) un tipo trajeado, barbado y sudoroso, con un vozarrón de ordago, pide desde detrás  una larga lista de combinados que despista a la camarera y mina su ya puesta en mí mirada.

Tomo las de Villadiego ,me cisco en todos los hipsters de la zona y fuyo hacia una cafetería aledaña de nuevo cuño. Pido un café con leche ( de nuevo en castellano ante la expresión de extrañeza cabe mi vascófona petición. Me siento y pasados cinco  minutos una camarera comparte su atención digital al whatsapp  con una ágil retirada de mi taza con el café mediado.  Protesto, pero me mira mal: ya he ocupado demasiado tiempo esta mesa.

Regreso a mi cubículo estival por ver cómo andan las cosas de la familia, el municipio y el sincato de la mano de algún  telediario vernáculo . Me topo con un concurso de los de antes- nada de masterchefes o vestiditos- y un tipo de expresión emoticona responde  con aplomo  «¡ Truchas!» a la pregunta » ¿Qué se pesca con almadrabas en el Mediterráneo?».Luego, las noticias parecen continuar la cadencia del mentado concurso…Me adormezco recordando las buenas tardes pasadas viendo Verano Azul: por lo menos ya sabíamos entonces que lo que pasaba en la pantalla era imposible que ocurriera en nuestro pequeño pueblo marinero de marras…digo,  de verano…Sic transit gloria mundi…

Un tiempo de silencio

Como las parejas que se dan un tiempo para decidir sobre su futuro, también yo voy a hacer lo propio con esta escriturilla.

Y, como en los conflictos de pareja,  también yo he tomado esta decisión tras comprobar que ambos  dos nos repetimos en temas y  palabras , que a menudo nos aburrimos el uno al otro, que ya no nos miramos  a los ojos y que nuestra fidelidad raya casi en el matrimonio de conveniencia. Por otro lado, y además, al ser nuestras relaciones públicas por publicadas, de la escasa (y siempre agradecida ) respuesta del lectorado, hemos llegado a la conclusión de que somos perfectamente prescindibles en este mundo tan multiplicado de blogs y redes sociales.

Así que , por lo tanto, tenemos que hacer  un alto en el camino, repensar nuestras relaciones, sentir si de verdad nos necesitamos ( y para qué  concretamente) y si aún anida la chispa del amor en el fondo de nuestros corazones.

Cuando las aguas turbias se hayan aclarado y si tenemos algo más  que decir,  lo diremos.  Entre tanto será  este un tiempo de silencio que por estival pasará además  bastante desapercibido…

CUARENTA AÑOS DEL ASESINATO DE GERMÁN RODRÍGUEZ

Cuando llega el comienzo de los sanfermines no puedo evitar el recuerdo de la imagen de Germán Rodríguez  que encabeza estas líneas. Han pasado cuarenta años y nadie ha dado un paso para aclarar lo que ocurrió. Por ello siempre reproduzco lo que un día ya escribí….

«El 8 de julio de 1978, Germán Rodríguez fue asesinado de un balazo en la frente, pocas horas después de la entrada a tiros de la Policía Armada  en la Plaza de Toros de Pamplona con el comisario Miguel Rubio a la cabeza.

No hace falta haber leído a John Le Carré para adivinar que lo que a lo largo de aquel día pasó en la capital navarra fue algo perfectamente organizado, tan perfectamente que todas las investigaciones  acabaron en nada o bajo la excusa de una cadena de mando que se perdía en el infinito.

Germán Rodríguez  fue compañero de clase en el colegio de los Hermanos Maristas, después colega del grupo de teatro que allí se organizó –  de hecho tengo una foto en la que aparecemos los dos muy transidos recitando algo del Romancero Gitano de Lorca- y por fin, camarada de las reuniones clandestinas a las que venía representando a LCR , organización trotskista muy activa durante los últimos años setenta.

Aquel asesinato fue un aviso. Un aviso de que El Estado ,en  el uso del monopolio de la violencia legal aún cuando no legítima (Max Weber dixit)  actuaría con toda su capacidad de matar… En efecto, todavía se puede acceder  hoy en día a un video en el que el mando policial  Vulcano 2 ordena: “Tirad con todas vuestras fuerzas : no os importe matar”(ver abajo la referencia).

Todo esto ocurrió hace ya mucho tiempo, pero yo siempre  recordaré a Germán recitando  estos versos premonitorios, bajo la atenta mirada del hermano José María ( uno de los pocos que nos trataba como a seres humanos)…

Les clavó sobre las botas

mordiscos de jabalí.

En la lucha daba saltos

jabonados de delfín.

Bañó con sangre enemiga 

su corbata carmesí,

pero eran cuatro puñales

y tuvo que sucumbir.

 

(El video:

https://vimeo.com/73122792)

 

LECTURAS DE VERANO: PATILLAS…

Imagen relacionada

Patxi (1) se ha afeitado en el sentido originario de la palabra.  Es decir, que se ha cortado la barba, pero se ha dejado un par de patillas gruesas hasta el maxilar . Nadie se ha dado cuenta, ni siquiera su hermana ( y madre a la vez. Y la explicación  que ayer  daba en el Iruña  es que su cabello es ya tan blanco que lo mismo  da a ojos ajenos  si es largo , corto,  incipiente o piloso.

No era de la misma opinión Mikel, pues a pesar de estar azorado ahora  por los «festivales de verano» (sic) de los planes de calidad tecnocrático-universitarios – que todo lo encomiendan a plataformas digitales haya o no conectividad – no ha perdido la perspectiva crítica ( ni de género.  Y le ha sugerido a nuestro cineasta de más bien poco éxito que revise su política estética ya que las patillas, que en tiempos  fueron significante de nobleza preeminente,  son ahora manifestación de profundas conviciones nacionalistas de variadas y aún opuestas naciones, como puede comprobarse en la calle o en Instagram.

Quedó sorprendido Patxi de la significación y connotación de sus paralelos apéndices y tanto más cuanto que era de notar que apenas se veían, pero Koldo, nuestro psiquiatra siempre de guardia,  profundizó  en su gin-tónic y en la cuestión afirmando  contundentemente que » decimos más  de lo que queremos y queremos más de lo que decimos», con lo cual que la tertulia llegó a una cumbre y  tomó otros vericuetos.

Sentimos, luego , de pronto y todos, el hueco de la ausencia de las chicas, y que sin duda hubieran tenido buena ocasión para su arte y su parte y las echamos y mucho en falta. Aún así no nos dejamos llevar por la facilidad del Mundial ni de La Manada, y nos disolvimos pacíficamente, cada uno camino de su casa, y el Patxi  con la convicción de que se tenía que cortar  hasta las patillas… «O no»… como decía aquel insigne gallego que sin saberlo, hablaba en prosa , eso si un tanto enrevesada…

(1) Quienes no conozcan a los personajes de esta saga, pueden consultar:

http://blogs.deia.com/el-paseante/2016/11/20/dramatis-personae/

 

 

¿CAMIS(ET)AS NEGRAS EN SANFERMINES?

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Escuchaba esta mañana  una tertulia de tutólogos ( y tutólogas) – de esos /as que hablan de todo y sobre todo-  en la que se discutía sobre la iniciativa de llevar camisetas negras el día 6 en Pamplona, como protesta por el excarcelamiento «preventivo» de La Manada.

Por lo general las opiniones eran contrarias a tal iniciativa. Así, una voz reposada argumentaba que, como la propuesta  provenía de » fuera de Euskal Herría», no era cuestión de tenerla mucho en cuenta. Extraño argumento tras décadas de explotación internacional de estas fiestas de la mano  de Hemingway y sus adláteres y más aún en estos tiempos en los que las redes sociales conectan a gentes y grupos de lo más variopinto.

Otra voz,  menos reposada, decía que proponer vestir camisetas negras ataca directamente » la recia tradición sanferminera», y el peso de las palabras casi convertía las tales en camisas negras de tan negras otro sí  connotaciones. Aquí el argumento se iba por la escurridera del deseo, pues la investigación histórica ya ha demostrado cumplidamente que los sanfermines, tal y como hoy los contemplamos y acaso disfrutamos , son el producto de un diseño de carlistas ( más) y falangistas ( menos) que en los primeros años del franquismo se apropiaron de ceremonias ( como la del cohete, ) o paseos ultraconservadores  (como el riau-riau), se inventaron  canciones ( como el » Uno de enero…» o el «Pobre de mí» ) y, por fin pergeñaron una indumentaria en la que combinaron el blanco y el rojo según la disposición habitual. Y todo para premiar a la ciudad de Pamplona – en nombre de la «brava Navarra» que había recibido la Cruz Laureada de la San Fernando » por su contribución al Alzamiento Nacional»- con una fiesta única  en el Ruedo Ibérico. Lo cual que debería  quizá ser revisado a la luz de la Ley de Memoria Histórica…

Pero lo más extraño es que, pasado el tema- el siguiente era  el traslado de presos independentistas  a cárceles catalanas,  en tutología total-  ninguno de los contertulios – y contertulias- ha hablado de esta fiesta en el sentido de que ,como todas las fiestas, es suspensión de la normalidad  y fundamentalmente  recreación acelerada de los vínculos sociales, y entre ellos los sexuales, por mucho que se intenten edulcorar aunque , por supuesto, sí normativizar en sus mínimos, como ahora está ocurriendo por parte de muchas mujeres al calor del «NO ES NO», un mensaje sencillo y rápidamente comprensible…Sorprendente ausencia no ya antropológica, que también, sino adecuada a la cuestión.

Y es que, al cabo, muchas gentes, siguiendo la horizontalidad cutre de la tutología, prefieren que se les hable de menhires sin datar, de  conspiraciones vaticanas  , de criptas secretas … o de unos sanfermines » novelados» al gusto de cada cual…( de una de estas novelizaciones , una de las más toscas y oportunistas, por referirse a los de 1978, hablaré un día de estos…

En la despedida de Silvia ( Fernández Viguera, feminista)

imagen silvia recortada

La ceremonia ha sido breve. Han tomado parte quienes te han acompañado hasta ese final que es la muerte inesperada ,pues la muerte siempre es de los demás  y casi siempre, inaceptable.

Han hablado, por supuesto, de tu larga trayectoria como investigadora y militante feminista y han  recordado cómo hace apenas unos días se conmemoraban los veinte años de la publicación de aquel libro fundamental titulado Ellas, las mujeres en la historia de Pamplona.

Tras el canto del  «Zutik emakumeak» ,me he marchado discretamente. Sin más.No podía quedarme. Y luego he vuelto conduciendo lentamente por las curvas de Lizarrusti. En lo alto del puerto me he detenido .Sentado a la sombra, sobre las ruinas de la vieja venta, todavía con el regusto de la txistorra que había almorzado en Arbizu- ¡esa txistorra que tanto te gustaba! – he estado recordando todo lo que me has enseñado a lo largo de tantos años y también  todo lo que nos hemos reído juntos .Y me he adormecido acunado por un suave viento sur  y el repiqueteo  lejano de unas esquilas.

Después, me he despertado de pronto, he mirado el reloj y he continuado mi camino.

Te han despedido con un alternativo «¡Nos veremos en el infierno!» – supongo que por aquello de que » las chicas malas van a todas partes»- , pero yo creo que debe haber un pedacito de cielo sólo para  tí…

Recordando una conversación en la Grand Place

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«Estoy tomando una Chimay en Le Roy D´Espagne mientras recuerdo a Mario Onaindía – Grand Placen elkartuko gara – que de ser uno de los malos de la película en el juicio de Burgos – menores de cuarenta, recurran a la wikipedia– tras su fase post-militar se convirtió en el senador ( del PSOE) más votado de la Historia. Sobre Onaindia escuché en su momento – ¡Ah Congreso perdido en el tiempo!- y acerca de su prodigiosa habilidad de seducción, una de las frases más ingeniosas que no originales que en el mundo han sido: “No es chamán porque cura sino que cura porque es chamán”. Pero Onaindia era, sobre todo, un animal político (en el sentido contemporáneo que no aristotélico), a fuer de literato justito y ensayista enciclopédico.

Pero en fin, viene Mikael- que a esta plaza le llama, por cierto, Grote Markt- y me trae novedades y se trae una señora estupenda- Thaïs -de esas que tanto le gustaban a José Luis de Vilallonga. Mikael estuvo militando en el Meervoud durante muchos años, pensando que podría reconducir el nacionalismo flamenco desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda y, dada su edad – ya ha cumplido la sesentena- resulta bastante comprensible. En la actualidad  tan sólo es, según dice, un “nacionalista cultural” al que le basta con hablar en lo que llama directamente “neerlandés”.

Por otro lado, no ceja en su empeño de escribir lo que denomina “la novela definitiva” sobre su (mi) generación, una generación alimentada de judeocristianismo basal, marxismo escolar, izquierdismo polimorfo y cierto voluntarismo para-nacionalista. Ha hecho ya varios intentos (muchos), pero la cuestión sigue pendiente. “No sé”, confiesa,” quizá pesen los muertos, mis muertos. Y cierto deseo de decir de ellos, como comenta Roland Barthes”. “Pero los muertos suelen pesar como culpa” le digo yo. Mikael asiente bajando la mirada y Thaïs le toma de la mano con ternura. “Pues sí”, reacciona al cabo, “esa culpa es una culpa por no haber muerto a tiempo, en los buenos momentos, cuando la utopía todavía continuaba vigente…y tener que haber visto cómo estudiantes maoístas y mecánicos trotskistas se convertían en empresarios adinerados…Y tener que haber aceptado que aquello que defendíamos era algo imposible estratégicamente y que obedecía más a un instinto táctico cruelmente dirigido por fuerzas ajenas a nosotros mismos pero que sabían muy bien lo que hacían…”

“Ya” respondo yo por todo comentario. Y me acuerdo otra vez de Onaindía (él sí que se murió a tiempo) y me pido otra Chimay. Mikael y Thaïs se suman y brindamos…por nosotros mismos, tan vivos como supervivientes. “Sapias vina liques” que decían los clásicos (que desgraciadamente no conocían esta maravillosa cerveza. » ( pubicado en 2016)

[El escritor y sociólogo flamenco Mikael Van den Broeck murió el pasado  15 de junio a los 63 años, retornando a una casa del padre lingüística, el neerlandés, una vez que hubo comprendido que esa era la única casa común entre el nacionalismo flamenco de derechas y de izquierdas.

Por todo ello, al final de su vida, sólo escribió en esa lengua aunque habló en unas cuantas más.Y lo que escribió no tuvo ya que ver con La Política en sentido institucional- ¡ él, que había sido un hegeliano estatalista!- sino  con los avatares de la vida cotidiana ( la “petite politique” . Aún así, fue escasamente comprendido,y menos, entendido. Hasta se le llegó a reprochar la inanidad de sus breves artículos y columnas- que sólo leían sus viejos amigos y antiguos camaradas.

Su supuesta obra mayor, la novela generacional  ( Mikael Bildungsroman ) que  siempre quiso escribir, no se ha encontrado entre sus papeles, y todavía hay  serías dudas de que hubiera sido comenzada porque cuanto más la reivindicaba, más miedo , decía, le producía estar en la tesitura de finalizarla.

Descanse en paz el buen amigo….»Ibant oscuri sola sub nocte»…]