Trump y los bollos de mantequilla

 

El desayuno de los martes de hoy se ha celebrado en casa de Patxi, ya que está convaleciente de la gripe que asola las urgencias. Patxi vive, como ya he comentado en otras ocasiones, con su hermana en una casa de la Gran Vía con vistas  a la plaza elíptica- en el padrón, Moyúa. Es una casa muy grande, de la que usan tan sólo algunas habitaciones , un poco al modo – y en escala- como ocurría con el palacio de El Gatopardo de Lampedusa.

Luisa, la hermana, ha preparado un café excelente que compra en Arauca y  Mikel ha traído unos no menos excelentes bollos de mantequilla de Zuricalday (no ha especificado si de Martina, Hijos o Sucesores de…

El tema – monotema ha sido, como no podía ser menos, las andanzas del nuevo presidente Trump. Marta ha estado sulfurosa y me siento incapaz de reproducir todas las imprecaciones que ha soltado- algo así como racista, machista, populista…- pero Mikel, no sé si por el efecto sedante de los dos bollos que ha devorado a la vez-  esto es  posible, como era posible que el amigo Scott-Fitzgeral fumara un par de cigarrillos al unísono-  ha dicho que confiaba mucho en los jueces y fiscales  estadounidenses para hacer frente al «velociraptor» ( sic): » Se podrá decir lo que se quiera de los yankis, pero es una sociedad que tiene un sistema político donde funciona la división de poderes… Y no como aquí. Y además el cuarto poder todavía pesa mucho: ¡A ver quién le para los pies al The New Yok Times

Patxi ha sonreído. Ha dicho que Michael Moore se va a poner las botas y que  los documentaries  que había hecho hasta ahora – desde Bowling for Columbine hasta Where to Invade Next– se iban a quedar en nada ante tanto , magnífico y nuevo material. Es muy posible. Como también que , por estos lares,  el amigo Moore se aburriera  porque la corrupción siempre suele ser  muy cutre y da poco para la farsa- salvo por ejemplo, el caso de aquel Consorcio de Aguas de no se qué ayuntamiento valenciano que celebraba sus reuniones en…Abu Dabi.

A las diez en punto, Luisa, que tiene una aire- y es- de hermana mayor, nos ha puesto de patitas en la calle, y yo me he ido a comprar otro bollo de mantequilla a la pastelería de otro de aquellos chocolateros guipuzcoanos ( «hijos,nietos o sucesores de «como dice Alberto Santana) que invadieron Bilbao con su dulzura.

Pridie Kalendas Februarias Anno MCDLXX ad Bilbao condita

 

«To protect and to serve»

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La Fiscal General norteamericana presentó hace unos días un informe en el que  denunciaba  el abuso de la fuerza policial en Chicago y proponía un acuerdo para promover un «proceso de reformas dentro del cuerpo policial».

Y, efectivamente, de todos los dispositivos institucionales que se derivan del análisis de nuestras sociedades realizado por Michel Foucault, la policía continúa siendo la que acumula mayor nivel de discrecionalidad, y, por lo tanto, de arbitrariedad.

Pues, ciertamente, la responsabilidad del panóptico, sistema de vigilancia par excellence del régimen burgués, ha sido transmitida a las  frías cámaras de vigilancia – delicia de las series policíacas- y hasta la judicatura ha perdido por estos lares la figura del desacato que podía penalizar por el mero hecho de discrepar de una sentencia.

Sin embargo continúa siendo muy difícil discrepar, en la práctica, de cualquier policía en acto de servicio. Y no se trata de “discrepar”  respecto de acciones tan contundentes como  aquellas a las que nos tienen acostumbrados los “Mossos d´esquadra”, o de   las acciones polisémicas de la Ertzaintza ( todavía colea, desgraciadamente, el «caso Cabacas»), por no hablar de los viejos tiempos en los que la Guardia Civil dejó de ser republicana para convertirse en  un eje fundamental de la represión franquista.

No, no hace falta. Poniéndonos en el perfil más bajo, en el ámbito de la circulación rodada, más allá de una sanción legitimada por un velocímetro o un alcoholímetro, un policía puede efectuar una denuncia por el resultado de su mera observación, sin que sea posible discrepar ya que todavía, por una atribución diríase  que divina, resulta ser fedatario de la verdad ante terceros, convirtiendo por ley a cualquier ciudadano en  un posible mentiroso. Por lo demás, la posibilidad de un recurso, desmenuzada en letra pequeña, solicitando pruebas o testigos resulta tan disuasoria como atractiva la posibilidad de librarse de la mitad de la multa correspondiente por pronto pago (para sonrojo de  la pedagogía  en general y en particular la de las  auto-escuelas).

Y todo esto  no deja de ser preocupante cuando se atisba  en el horizonte del descalabro del Estado de Bienestar, la emergencia de una policía privada que podría cumplir precisamente las funciones más arbitrarias de  cualquier policía sin mucha garantía de formación previa ni casi nada de control institucional.

Algo tendrían que decir al respecto los mandamases públicos. proponiendo reducir ese nivel de arbitrariedad subjetiva restante- más propio del Antiguo Régimen – que se esconde tras la denuncia administrativa, sustituyéndola por una recomendación salvo que haya una posibilidad objetiva de contraste.

Quizá sólo entonces podamos comprender mejor el “To protect and serve” que figura en  la carátula de la Policía Metropolitana de Los Ángeles desde 1955 y que ha sido pretendido (esperemos que de  verdad) por todas las policías que en el mundo han sido.

Basque Culinary Centers…

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Al parecer, tras la toma de posesión de Donald Trump  como presidente de los Estados Unidos de América, la versión en castellano de la página web de la Casa Blanca «está en obras».

Y, en fin,aún sabiendo que para algunos la noticia será motivo de fasto y para otros,de  nefasto, el mensaje, por ahora, no puede ser más claro: «el que quiera enterarse de lo que digo que aprenda inglés». No sé que pasará en el resto de las instituciones, o en las grandes ciudades. Recuerdo que , por ejemplo, en Chicago, todos los anuncios o carteles significativos eran bilingües( eso sí con el mensaje en castellano en letra de menos calibre. Y tampoco sé si  esta política linguística, una vez más proteccionista,tendrá mucho éxito. Pues la preeminencia de las lenguas es histórica, es decir que cambia con el transcurso de los años.

Es  una anécdota muy conocida que, en su momento, José Ortega y Gasset  recomendó a Octavio Paz que aprendiera el alemán y se dejara de monsergas. En mi adolescencia y juventud el francés era la «lengua de cultura» como lo había sido en las Cortes europeas durante el siglo XIX. Luego vino el inglés como resultado de la expansión, entre otros factores, del rock en todas sus variantes, precuelas y secuelas( y enmendado la plana al British Council.Hace unos pocos años, mi profesor de chino, me decía que » el mandarín es la lengua del futuro» ( aunque luego comprobé que a muchos chinos no les hacía mucha gracia que les hablara en la lengua unificada.

Yo, a mis estudiantes, les recomiendo que aprendan efectivamente chino mandarín y también,y por supuesto,árabe. Koldo, por otro lado, siempre ha defendido que las lenguas vascas son tres: el euskera , el castellano y el francés. Desde la Consejería de Educación del Gobierno Vasco se ha propuesto un «plan educativo vasco» donde de nuevo tiene gran preeminencia el inglés y el personal no deja de poner nombres en inglés a todo tipo de iniciativas, unas macrofísicas – Bilbao Exhibition Center (BEC)-, otras   microfísicas, como el Donostia International Physics Center (DIPC), y otrosí tan patafísicas como el Basque  Culinary Center (BCC).

Ya sé, ya, qué el inglés ha sido hasta  ahora una lengua internacional.  Pero, ¿continuará siendo una de las lenguas oficiales , una vez que el denominado Reino Unido abandone definitivamente la Unión Europea?

¿O es que en fondo anida el oscuro deseo de formar parte de los United States,del United Kingdom o de la Commonwealth?

Art-Içarra goicetan…( meditaciones matutinas bajo la luz de Venus)

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El paseo de hoy me ha llevado por  el Campo Volantín al amanecer. En lo alto brillaba con su fulgor invernal Venus , la estrella de la mañana o , por aquí, también, Artizarra. Ha sido un paseo silencioso , atento tan sólo al fluir lento de la ría.

Ya en casa he abierto el dietario  de Josep Pla titulado Notas para Silvia y me he encontrado con un apunte del  25 de abril de 1957, sobre el paso de un cometa: «Lluis Medir ha dicho: Este, ya no lo volveremos a ver jamás. Estas palabras nos han sumido en un mutismo abrumadoramente triste.No existe la menor duda: este no lo volveremos a ver jamás…»

También John dos Passos hace  una mención semejante en la primera parte de su autobiografía –Días inolvidables– , aludiendo a la contemplación   del Cometa Halley en 1910.

Yo tuve ocasión de ver  dicho cometa en 1986 y, en efecto, estando previsto su retorno para  el año 2062, tampoco tendré ocasión de verlo. Sí, para ese año… Todos criando malvas, como se decía antes.

Pero la historia es de los vivos. Y el sentimiento de caducidad que genera es especular: somos caducos cuando nos ubicamos en el tiempo cronológico, no en el tiempo de la duración o en el de la ocasión ( kairós. Y, en realidad, morimos para los demás. A nosotros, talmente, la muerte ni nos va ni nos viene salvo que se crea en una vida post mortem, lo cual , aún cuando legítimo, no deja de ser una creencia.

Sin embargo, mientras estamos vivos, la caducidad, ese  ser-para-la-muerte heideggeriano, nos hace reflexionar sobre lo que dejaremos  más allá del recuerdo en unos pocos, que suele ser voluble y, en ocasiones, interesado. Lo que dejamos  es lo que dejamos materialmente. Son nuestras obras. Y entre esas obras están nuestros descendientes, y los productos de nuestro cerebro y de nuestras manos: la silla o la biblioteca que hicimos, el cuadro pintado y la escultura, aquella fotografía, lo escrito y quizá publicado- ¡estas mismas líneas!

Pero la obra material precisa de un reconocimiento. Reconocimiento de una mirada o de una mano. No muchas necesariamente, basta una. Y entonces se produce el paso del sentimiento de caducidad al sentimiento del aprovechamiento. Aprovechamiento del tiempo restante, o mejor, del que puede restar. La pregunta, entonces, es  ¿qué quiero dejar? O mejor: ¿qué puedo dejar?

Si la pregunta se formula de manera culposa- ¡algo hay que dejar!- la culpa busca  su catarsis en forma de disciplina, como bien lo explico Dodds en su libro Los griegos y lo irracional. Disciplinarse es modelar la vida en función de unos fines, e insistir por encima de los avatares del resto de la vida caducable. Pero, ¿acaso podría formularse esta pregunta de manera  no culposa? ¿No es ya el sometimiento a lo cronológico una aceptación de la culpa? Así es, en efecto. Y entonces aparece  de nuevo la dimensión cósmica de nuestra vida de seres de un día que  » es de una tristeza aterradora, inmensa» ,como terminaba el párrafo Josep Pla.

Quedan ciertamente, la duración y la ocasión, pero no suelen ser «productivas». Simplemente están ahí, como Venus en el cielo…

 

El codex calixtinus y los vasco-navarros

«Este es pueblo bárbaro, distinto de todos los demás en costumbres y modo de ser, colmado de maldades, oscuro de color, de aspecto inicuo, depravado, perverso, pérfido, desleal y falso, lujurioso, borracho, en toda suerte de violencias ducho, feroz, silvestre, malvado y réprobo, impío y áspero, cruel y pendenciero, falto de cualquier virtud y diestro en todos los vicios e inquiedades; parecido en maldad a los getas y sarracenos, y enemigo de nuestro pueblo galo en todo. Por sólo un dinero mata un navarro o un vasco, si puede, a un francés. En algunas de sus comarcas, sobretodo en Vizcaya y Alava, el hombre y la mujer navarros se muestran mutuamente sus verguenzas mientras se calientan. También usan los navarros de las bestias en impuros ayuntamientos. Pues se dice que el navarro cuelga un candado en las ancas de su mula y de su yegua, para que nadie se le acerque, sino él mismo. También besa lujuriosamente el sexo de la mujer y de la mula»- ha leído Koldo muy despacio, sin poder evitar que en algún momento le saliera una risita contenida.

«Pero  eso, ¿qué es?» ha preguntado Laura con un gesto de asco. «Esto es un párrafo del capítulo séptimo del libro quinto del Codex Calixtinus, un manuscrito de mediados del siglo XII acerca de Santiago y del Camino de Santiago. »

«Mira», ha comentado Mikel,» una buena muestra de que por aquí  hace ya  unos cuantos siglos se hacía casi de todo…Bueno,  siempre puede haber algún listillo o listilla que vea en este texto  algún rasgo de identidad  y proponga que el origen del «cunnilingus»es vasco-navarro…» » O del bestialismo…» ha añadido Koldo con sorna.

«Así que las mujeres y las mulas…» ha dejado caer Marta.

Y yo he pedido otra ronda de cafés descafeinados ( y la doble malta para Koldo) por ver si nos relajábamos un poco y podíamos volver a nuestras ocupaciones habituales. ¡Vaya  desayuno de los martes!¡Este ha sido de los que dan que pensar!

Ante diem IX Kalendas Februarias Anno MCDLXX ad Bilbao condita

 

Trump y la «Euskal Hiria…Mikro-Sozialista»

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Estoy dando mi paseo dominical con Mikel.El sol ha salido por fin y la ría fluye lenta, refulgente y plateada.

«¿Qué te ha parecido lo de Trump? «suelto como si hablara del tiempo.»Según las previsiones » contesta Mikel sin mirarme y como si también hablara del tiempo. «¿Y eso?»

Mikel se detiene bajo el Zubi Zuri ( protesto brevemente pero sin éxito por aquello de evitar alguna de las modalidades del «Calatrava te la clava»), se vuelve hacia mí y me apunta con el dedo índice de la mano derecha: » Tanto darle vueltas a la modernidad líquida y a la disolución de todo lo que era sólido, y mientras tanto  un gran escualo como el de la película Tiburón, iba creciendo y engordando alimentándose de identidad suma, gran-nacionalismo, proteccionismo ralo, sexismo de siempre, viejo racismo y nuevo imperialismo… Ahí tienes a Trump, sí, pero también a May, a Putin, a Erdogan… Y, en fin, al ISIS… Así que frente a la delicuescencia ilustrada, siempre atenta a hacerle la cama a otro por aquello de mantener el respeto democrático,vuelve  y con más fuerza, la vieja religión nacional».

Le aparto el dedo y le tomó del brazo como si fuéramos hermanos o seminaristas o las dos cosas a la vez.  Continuamos nuestro camino. «¿Y qué se te ocurre? «.Mikel, que ya está desde hace años en fase  post-poli-mili, me mira de arriba abajo y sonríe. «Bueno,  la otra religión civil que nos ha sido otorgado conocer ha sido el socialismo. Y antes de que el nuevo gran-nacionalismo se convierta, como antaño, en nacionalsocialismo, yo apostaría por un neo-socialismo de pequeña nación, casi de connurbación…».  «O sea, por aquí algo así  como una Euskal Hiria…». «…Mikro-sozialista añadiría yo». » ¡Tú lo has dicho! »

En ese momento se ha escuchado un fortísimo graznido sobre nuestras cabezas.  Nos hemos agachado y La Gaviota del Ensanche ha pasado en vuelo rasante sobre nosotros…

 

Del Nervión al Deba pasando por el Yang- Tsé

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Cada dos o tres días- y por motivos profesionales-  alterno mi largo paseo de  Abandoibarra por otro más corto, recorriendo la orilla  derecha del  Deba en su tramo de Bergara.

El Deba es un río breve y bravío y a mí me gusta  seguirlo ya por la noche, a paso lento, entrecerrando los ojos para escuchar mejor sus aguas fluyendo entre las piedras.

Siempre me han gustado los ríos. En mi infancia, el Arga me parecía ya enorme contemplado desde la huerta del abuelo Vicente a su paso por la Rochapea. Y tanto más cuando, abierta la presa de Eugui, se desbordaba y  toda la familia  nos dedicábamos a  levantar sacos de semillas para evitar que germinaran. Más tarde, en la adolescencia, el Ebro, a la altura de Tudela, fue testigo de mis incipientes y primeras verguenzas, toda vez que, en fiestas, nos bañabamos desnudos con las amigas de la cuadrilla.

El río más frío en el que me he bañado ha sido el Miño en su desembocadura al pie del Castro de Santa Trega- de pocas me tienen que sacar en parihuelas; y el más cálido, el Tajo  en su desembocadura lisboeta. El más ancho , el Yang-Tsé a su paso por Wuhan, en la provincia china de Hubei y el más estrecho, el Urederra a unos metros de su nacimiento al otro lado de la sierra navarra de Urbasa.

Los ríos tienen, creo yo, el encanto del agua que fluye, y generan un cierto sentimiento leve de verticalidad ,muy diferente a la mar que en su ir y venir enmarca siempre un horizonte que , como su propio nombre indica, es horizontal. De hecho,  el antropólogo Paul-Lévy afirmó en su momento que precisamente la perspectiva marítima que siempre tuvieron los griegos en la antiguedad generó no sólo una vocación colonizadora y mercantil sino también, en el mundo intelectual,  una nueva concepción del espacio abstracta y continua, homogénea y vacía y con pretensión de universalidad ( como casi todo lo que pensaron, por cierto.

En fin , que a mí , seduciéndome mucho el mar ( y marinero que he sido), cada vez me atraen más los ríos, desde los más grandes  hasta los más pequeños…

Y tú , querido lector, querida lectora,.. ¿Tienes también «tu río» ?

 

Entre Josep Pla y Pío Baroja

Ayer, mientras me dirigía en el metro hacia Deusto, un joven de cabeza rapada y gruesas patillas irlandesas, ocupó el asiento de enfrente. Al poco, tras rebuscar en su mochila, sacó de ella un grueso volumen y comenzó a leerlo. Yo pensaba que sería algún best-seller al uso. Pero no: era El cuaderno gris de Josep Pla.Y me quedé muy soprendido.

Pues aunque para mí ese libro es uno de los pocos faros todavía encendidos en la literatura de la piel de toro, su lectura se ha visto postergada una y otra vez  al emanciparse el texto tanto de su autor empírico como de las clasificaciones comerciales habituales.

El Cuaderno grisEl Quadern gris, en el original-  se apartó , en efecto, en su momento del mismo Josep Pla toda vez que algunos historiadores demostraron que la precisión y delicadeza del texto no se correspondían con  una persona bastante zafia y oportunista que, por ejemplo, fue miembro de los servicios secretos franquistas durante  nuestra última Guerra Civil ( probablemente también por amor a su por entonces  amante y no se sabe si luego esposa Adi Enberg.

Y , así mismo, los críticos literarios, demostraron que lo que en principio parece el diario de un joven veinteañero, no es en realidad sino una obra largamente escrita y reescrita que incorpora materiales de otras obras con gran habilidad, una gran ficción , por fin, que alude a  los años 1918 y 1919 , pero que está publicada en  1966. Todo ello con la consiguiente fusión  práctica de géneros literarios antes de que las obras se  clasificaran en el anglosajón Ficción/No Ficción y que se hiciera saltar el  buenista «pacto autobiográfico»  de Philippe Lejeune, adelantándose a eso que ahora está tan de moda  – y que al parecer cansa tanto – como la «autoficción».

Por aquí también tuvimos nuestro particular Pla y conectó muy bien con él en su correspondido anarquismo de derechas. Fue Pío Baroja, de quien el catalán se sentía confesamente discípulo y a quien el catalán le reprochaba que continuara escribiendo novelas, o sea,» esas narraciones infantiles para adultos», mientras pergeñaba su «cuaderno».  Un cuaderno que en su más reciente edición  crítica en catalán ( de Narcís Garolera ) y todavía en la  magnífica traducción que en su momento llevaron a cabo Dionisio Ridruego y su mujer Gloria de  Ros, continúa llevándonos por el mar y la tierra de Catalunya con suavidad y cierto toque de humor.

En fin todo esto le hubiera querido decir a aquel joven  que no levantaba la vista del libro, pero yo ya tenía que bajarme  y , además, no quería pasar por un abuelo cebolleta…

Desde el «Iruña» y sobre el «Guernica» y las «Cadenas de Navarra»

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Esta mañana, dado el frío que hace – y guiados por La Gaviota del Ensanche- hemos celebrado el desayuno de los martes en su sede matricial, es decir, en el Café Iruña.

Patxi  nos estaba ya esperando y se ha levantado  dirigiéndose a mi con los brazos abiertos. Por lo que le he entendido entre sus balbuceos – ¡es tan sentimental!- estaba muy agradecido por mis últimas columnas sobre  los 8 apellidos vascos, sus precuelas y sus secuelas y por la entrada de ayer sobre el Guernica de Picasso. Me he zafado de él  como he podido y le he respondido con aquella frase que decía Pla que decía Stendhal: » No hay que contentarse con apuntar , es preciso disparar»- aunque en esta tierra, la verdad, no sé si es una frase muy «afortunada», como se dice ahora.

Mikel ha venido revuelto. Como ya he comentado en alguna ocasión anterior , en la uni le han «sugerido» que se presente al Label-no-sé-cuantos de «euopean excellence» y está hasta las cartolas de subir documentos a su «portfolio». Marta ha llegado guerrera. Le parece bien toda esa labor «arqueológica » que estoy haciendo, pero cree que no vale para nada: «Ahí tienes el caso de tu pariente  Ambrosio Huici,que demostró que lo de las cadenas de Navarra y  la batalla de las Navas de Tolosa  era una pura patraña…Y las cadenas  continúan en el escudo de la Comunidad Foral».

Sí, ciertamente, cuando algo llega a formar parte de la mitología de un pueblo, la ciencia puede decir lo que quiera y aunque  gane en conocimiento siempre perderá en popularidad. «Para eso, mucho mejor lo que hizo Sabino Arana que se inventó todo, un nombre para un país, una bandera y tantas cosas más- incluso contra la opinión de sabios como Arturo Campión- e inauguró con ello un tiempo nuevo indiscutible…» En este punto, Mikel se ha subido al carro: » Eso, eso, ¿qué haría hoy, cien años después, un Sabino Arana?

Y con esa pregunta  en el aire nos hemos quedado todos. Bueno todos ( incluida Marta), menos Patxi que todavía se estaba regodeando  , repitiendo en voz baja un par de frases sobre «Vaya semanita»…¡Ah!…Y Koldo que mientras escuchaba esta rápida conversación ponía cara de mus. O sea, que en realidad , casi todos …Aunque Itzi y Laura no han venido por motivos domésticos. O sea, que la mayoría de los presentes…

Y a las 8:45, se ha dado por concluido el desayuno.

Ante diem XVI Kalendas Februarias Anno MCDLXX ad Bilbao condita

 

¿Y si el «Guernica» de Picasso no es Gernika?

Esta es la pregunta que se plantea el siempre lúcido Vicente Verdú  en su columna de los viernes, titulada Corrientes y Desahogos. En ella se hace eco  de la investigación de José María Juarranz, en la que , al parecer, se demuestra que , frente a lo que hasta ahora se había pensado, el» Guernica» de Pablo Picasso fue en realidad un apaño del pintor para cumplir con el compromiso adquirido con el gobierno español , reutilizando materiales previos de carácter autobiográfico que nada tenían que ver, como luego se ha repetido  una y otra vez con Gernika ni con el bombardeo del 26 de abril. Y que la asignación de tal título al cuadro » provendría de la exclamación que uno de los nacionalistas vascos hizo al visitar su estudio en 1937″.

Estas afirmaciones pueden conllevar, desde mi punto de vista, tres consecuencias. Una inmediata, otra a medio plazo y una final que se diluirá poco a poco en los próximos años. La primera sería la deslegitimación de la reivindicación política del traslado del «Guernica» a Gernika: si dicho cuadro, en realidad nada tiene que ver con la villa vizcaína, no tiene ningún sentido  su reivindicación ( por otro lado, ya caída en desuso.

La consecuencia a medio plazo tendría que ver con la función desmitologizadora de la ciencia, siempre atenta  a dar palos a las ideas recibidas. Aún así cuando la ciencia , en este caso histórica,dilucida  aspectos tangenciales (como la fecha de la muerte de un rey o el precio del trigo en un determinado periodo) el efecto no tiene mayor trascendencia; pero cuando afecta a aspectos nucleares, como la identidad, genera una polémica en cascada en la que  la idea recibida siempre tiene las de perder, pues frente al «no datamos» siempre habrá , y para todo, una datación. Al respecto no quedaría otro camino que reivindicar la identidad de género, social, nacional o galáctica por que sí, como ya apuntó el espíritu burgués progresista en su momento.

Finalmente, habría una tercera consecuencia en el ámbito estético.  Pues desde  la irrupción de las vanguardias entre las dos guerras mundiales, los significantes y los significados ( si es que se puede hacer esta distinción) se han dispersado, empoderándose los significantes  en el art pour l´art. En nuestros lares se  hizo un gran esfuerzo para puentear » lo vasco» desde los aldeanos de  Arrúe hasta la  «desocupación de la esfera» de Oteiza. Oteiza mismamente no desbarraba mucho en sus explicaciones de tal proceso y además era divertido. En el caso de Txillida, otros lo hacían por él, citando incluso a Heidegger ( mejor no oírle  hablar al escultor porque éste sí que desbarraba y mucho, y quizá por ello y por sus pretensiones demasiado universales, su obra no ha terminado por encontrar acomodo en estas tierras. Y es que, desde luego,  el arte ( plástico, audiovisual o literario) precisa hoy en día  de la última instancia del «sujeto», pero para ello debe dejar de ser «individuo» ( en términos de Foucault), o sea, educado,y  que, por ejemplo, en una exposición sobre  el Hiperrealismo- como la celebrada recientemente en el Museo de Bellas Artes de Bilbao- no estime necesario recrearse en la exactitud de la reproducción de la vulva de una escultura de mujer. Por lo demás, y aún así, todo quedará en un juego entre «connaisseurs» y de mercado, como bien apuntó Pierre Bourdieu y como sabe , perfectamente, Vicente Verdú que además de escritor es pintor.