
«Ya tan solo nos encontramos los días de elecciones o en los funerales» he oído nada más salir a la calle.
El barrio estaba muy animado, las terrazas repletas y las calles casi intransitables. Ni parecía domingo ni de mayo.
Al cabo hemos llegado a la escuela en la que estaba ubicado el colegio electoral. En el ascensor, a mi izquierda una señora aparentemente rubia se quejaba a otra aparentemente pelirroja sobre su prótesis de cadera . A mi derecha un señor de traje y corbata le decía a la que debía ( de) ser su hija que ya tenía que tomarse el sintrom. Una vez superado este breve episodio de «dolorismo recreativo»- según Josep Pla- hemos podido votar.
A la salida alguien me ha tocado en el hombro y me ha dado un comunicado de la Asociación Abando Habitable y Saludable : dada la crisis de la empresa constructora encargada de llenar el vacío del agujero del que he hablado en varias ocasiones, se abre la oportunidad de una permuta que permita aparejar un jardín ,desplazando la mole arquitectónica que pretendía hacer la Diócesis a un lugar más despejado y sine die.Leído el comunicado, he pensado que si como se sabe ,de sabios es rectificar, la nueva mayoría municipal incluirá esta rectificación en habiendo entre los ediles algún que otro sabio ( o sabia, of course).
La tarde ya va cayendo y la principal noticia está siendo el incremento de la abstención. Si se confirma, los votos se reorganizarán algorítmicanente y habrá sorpresas. ¿ Estaremos ante un cambio de ciclo político? ¿ Por quién «doblarán las campanas», Ernest? ¿ Habrá más elecciones? ¿ Habrá más funerales?
No lo sé, pero por si acaso he dejado en la mesilla de noche mi viejo, manoseado y subrayado ejemplar de El Gatopardo…
[Maiatzak 28, arratsaldeko zazpietan idatzirik]








