FLÂNER ( o «ir de propio»)

Josep Pla

( para A.G.)

En El payés y su mundo, comenta Josep Pla que la única recomendación que haría a los jóvenes ansiosos de aventuras sería recorrer a pie su país. Recorrerlo poco a poco, y, a poder ser, ni siquiera por carreteras secundarias sino por caminos perdidos y atajos. Si al mero deambular, añade Pla, se le suma una lenta contemplación de todo lo que se va viendo y alguna que otra charla con el paisanaje, mejor que mejor.

En lares de proximidad, el exandalán, excantante, expoeta ,exdiputado, y ya desaparecido José Antonio Labordeta , siendo ya entrado en años, siguió, probablemente de manera muy consciente, la recomendación de Pla, y se dio una larga vuelta por las Españas de hogaño, reflejada luego en una serie de televisión (Un país en la mochila).

Más discreto fue, en lares ajenos, el escritor ( y Premio Nobel, malgré-lui) Peter Handke que, según dice(n) se recorrió a pie de norte a sur y de este a oeste su Austria originaria, con especial atención a la eslava Carintia, aunque, muy propio de él, no dejó testimonio directo de su hazaña, aunque sí otros indirectos como La tarde de un escritor.

La propuesta de Pla es, en todo caso, muy sugerente. Y no sólo para los jóvenes sino también para  más talluditos que no tengan una fascitis plantar “in pectore”, perdón, “in pede”. Y no sólo como recomendación para conocer un país, sino incluso, una ciudad, hasta la ciudad propia, que , en muchos casos, todavía oculta barrios absolutamente desconocidos.

Pero , claro, el mero caminar , en el sentido del flâner parisiense o en el de «ir de propio» navarro, no está fácil , pues las sendas suelen estar repletas de gentes de espíritu sportif, dotadas de todo tipo de bastones, cronómetros , cuentapasos y otros tipos de adminículos electrónicos, y las calles, aun las denominadas «peatonales» por el poder municipal, son un peligro continuo para el viandante que debe sortear con habilidad cirquense bicis (también eléctricas y municipales, por cierto), patinetes, segways , así como hábiles repartidores-saltimbanquis semimotorizados de compañías de venta on line

JEDM ( sobre el COVID, los Premios Goya y los 510)

La Junta Extraterritorial del Desayuno de los Martes (1) se ha reunido hoy lunes a partir de las 19 horas en la terraza del Café Iruña, sede oficial y primigenia.A la convocatoria han acudido casi todos los miembros y miembras de la susodicha Junta, en festiva congratulación colectiva por vernos de nuevo las caras con ocasión del decaimiento de las mascarillas y de otras restricciones sanitarias.

Una vez aprobada el Acta de la Reunión anterior, se ha producido un pequeño tumulto en petición de palabra (¡eran tantas las ganas de hablar!) que Yo, en calidad de Secretario Perpetuo ( como las famosas preferentes),he intentado ordenar D. M. Dada la diversidad temática y su al menos aparente inconexión paso ahora a resumir sucintamente las varias intervenciones.

Mikel, en su calidad de sociólogo impertérrito ha propuesto un análisis intensivo y a la vez extensivo de la dinámica social de este «periodo funesto-funambulesco» ( sic) que está constituyendo «la trama COVID» (sic). A la sugerencia se ha sumado de inmediato Amanda que asumirá la vertiente jurídico – política de La Cosa con imparcialidad y sin ira, insistiendo en los poderes y contrapoderes que se han manifestado y la situación de control social que se ha generado.En este punto ha tomado la palabra Koldo que, una vez más, había salido esta mañana de una larga y conflictiva guardia psiquiátrica, y ha propuesto el vertido de varias toneladas de alprazolam en los depósitos de las Aguas Municipales, «para calmar al personal» (sic), algo que con buen o mal juicio han desestimado tanto el ponente como la co-ponenta. Finalmente y al respecto, se ha acordado que ambos dos últimos preparen los informes correspondientes para próximas y sucesivas reuniones de nuestra eximia Junta.

Sin solución de continuidad, pero gin- tónic mediante, Patxi se ha lamentado en voz alta muy alta no tanto de que los Premios Goya 2022 hayan recaído mayormente en El buen patrón y en Maixabel, sino de que haya pasado desapercibida una cinta como Seis días corrientes , de la realizadora catalana Neus Ballús. Débese la ausencia, según nuestro juntero, tanto a los pactos entre los lobbies cinematográficos carpetovetónicos que «tanto montan , montan tanto Icíar como Fernando» (sic), como otro sí al oportunismo ascendente vinculado al debate sobre víctimas y victimarios– Patxi ha terminado su intervención preguntándose con voz tronante sobre el origen y utilización de este último palabro.

Sobre la mentada discusión victimaria- victimista se ha hecho eco Marta al efecto, al comentar la noticia de que 510 miembros de diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado se han personado como víctimas para su evaluación por la denominada Comisión de “Víctimas de vulneración de derechos humanos en contexto de violencia de motivación política” y cómo la mentada Comisión ha resuelto esta contradictio in terminis , negando la condición de víctimas a quienes se dedicaron a apalear – cuando no a balear- al personal de a pie anti – franquista. Marta ha dado por concluida su perorata con una cita en tono kantiano en afirmando la condición de imperativo caradural de los individuos personados.

Han venido a continuación chismes, cotilleos, murmuraciones, divagaciones, especulaciones y otros entes discursivos de similar condición que no merecen consignarse, fruto sin duda de la larga ausencia de la presencia y , por supuesto,de las rondas sucesivas de los encausados. Y al cabo , no habiendo más temas que tratar , tras un cuarto de hora de estricto silencio beodo, se ha levantado la sesión a las veintitrés horas y cincuenta y tres minutos, cuatro rondas más tarde.

De todo lo cual doy fe postridie Idus Feb. Anno DCCXXII ab Bilbao urbe condita.

[ firma ilegible]

(1)https://blogs.deia.eus/el-paseante/2016/11/20/dramatis-personae/

PODER (Judicial)

Leo en la prensa que la democracia española ha bajado de calificación en el Índice democrático que elabora anualmente el The Economist, situándose en el puesto 24 de la clasificación con una puntuación de 7,94 lo que se traduce cualitativamente en una democracia “defectuosa”. Parece que esta recalificación- descalificación está directamente relacionada con el bloqueo del Consejo General del Poder Judicial, que ya dura más de tres años y que por cierto viene denunciándose desde hace ya mucho tiempo desde diversas instancias jurídicas.

Más allá de que este tipo de rankings tengan mayor o menor fundamento – opiniones las habrá al respecto- lo cierto es que su difusión genera una sensación de desasosiego ciudadano sobre todo porque recuerdan a aquellos y aquellas que mostraron abiertamente su escepticismo sobre algunos aspectos de la denominada Transición.

Y como esta semana he intentado reivindicar desde los alfozes norteños la figura escritor valenciano Joan Fuster , me he encontrado con un texto suyo, titulado «Los residuos del antiguo régimen» y publicado en La Vanguardia en 1979, y que , entre otras cosas, decía lo siguiente :»La maquinaria del Estado español, en todos sus aspectos, es una criatura franquista: la reciente Monarquía constitucional no puede desprenderse de ella, aunque quisiese. Los múltiples escalafones que constituyen el tinglado proceden de una época y de una mentalidad antidemocráticas, y hay que esperar el relevo. Que se jubilen. Es dar tiempo al tiempo. Y dar esperanza a la esperanza. Cuando, un día, los jueces, los empresarios, los coroneles, los delegados de Hacienda, los registradores de la Propiedad, la entera burocracia pública, desde los ministerios a los municipios, y la otra burocracia, la privada, tan decisiva como la otra, se renueven, otro gallo nos cantará. Tendrán acceso a esos puestos-clave individuos ya no “franquistas”. No me hago demasiadas ilusiones: no serán “franquistas” y se quedarán en “conservadores”. Menos da una piedra. Un “conservador” inteligente -si no es inteligente ya no será «conservador”, será “fascista”- sería la eventualidad afable«

Y se me ha ocurrido tener uno de esos malos pensamientos que por no afectar al sexto mandamiento casi nunca se evacuaron en el confesionario. Y es el tal que quizá los pronósticos de Fuster sobre la jubilación de los miembros correspondientes de la cúpula del poder judicial eran bastante ajustados y que acaso en sus renovaciones sucesivas haya predominado la transmisión de un franquismo sociológico metodológico entre togas y birretes, de manera que lo que quedó «atado y bien atado», no se pueda desatar…Ni desatascar…

FUSTER (Joan)

Entre el verano y el comienzo del invierno de este nuevo año pandémico , he tenido la oportunidad de visitar las Casa-Museo de dos escritores de ámbito catalán , uno mallorquín y otro valenciano.Así, a finales de agosto visité Can Sabater de Llorenç Villalonga , en Binissalem y en diciembre el Museu Joan Fuster, en Sueca.

Personajes de muy diferente perfil ideológico y pol´ítico – Villalonga, conservador y militante falangista; Fuster progresista y nacionalista- ambos cultivaron el mallorquín y el valenciano, sin insitir mucho en los vínculos linguísticos con el catalán normatizado, a fuer, por supuesto, del castellano.

De y sobre Villalonga ya traté en su momento,y ahora quiero traer al recuerdo a Joan Fuster, ya que este año se celebra el centenario de su nacimiento.

Nacido en Sueca, Valencia, el 23 de noviembre de 1922, en el seno de una familia carlista, Joan Fuster estudió Derecho pero no llegó a ejercer, dedicándose desde muy joven al periodismo. En 1954, publicó en en Mallorca el ensayo El descrèdit de la realitat, al que siguieron varios trabajos sobre la literatura catalana y valenciana, siempre en un tono erudito, pero también muy incisivo y preciso. En 1962,Edicions 62 le publicó Nosaltres, els valencians, un compendio multidisciplinar que generó una gran polémica pol´ítica que se mantuvo vigente a lo largo de toda su vida , convirtiéndose en un blanco permanente y preferente de la extrema derecha: sufri´ó dos atentados, uno en 1978 , y otro en 1981 con una bomba que casi lo mata y que destrozó la fachada de su vivienda.

Este perfil político,como teórico del nacionalismo moderno de los Països Catalans, impidió una buena recepción de su obra ensayística, a la altura de las referencias intelectuales del siglo XX, así como su labor como creador de una lengua propia y adecuada para la literatura de lo que convencionalmente se denomina no- ficción. Libros como Diccionari per a ociosos , Babels i babilònies , Causar-se d’esperar , El descrèdit de la realitat o L’home, mesura de totes les coses, la mayor parte de ellos traducidos a otras lenguas,pasaron desapercibidos, si bien fueron estimados y mucho por lectores atentos y cultos como Josep Pla con quien , por cierto, y a pesar de las discrepancias , le unió una gran amistad- buena prueba de ello es el largo capítulo que le dedicó el escritor ampurdanés en Homenots ( Novena serie ) .

Ignorado por la izquierda y la derecha, por el unionismo y el nacionalismo, desconocido tanto en Valencia como en Cataluña, es de esperar que en este 2022 en que se conmemora el centenario de su nacimiento, con apoyo institucional de los gobiernos catalán y valenciano, pueda al fin reconocerse el legado de Fuster que a juicio del sociólogo Toni Mollà que le hizo una de las últimas entrevistas, “es el intelectual más importante de la cultura catalana del siglo XX”, y , según Rafael Conte y Josep Maria Castellet, «el ensayista más importante del país»…

(Entre tanto, siempre es un placer volver a leer el Diccionario para ociosos– Edicions 62, Barcelona)

DRIVE MY CAR ( don’t, please)

Conminado por tirios y troyanos y aprovechando «el día del espectador» ,he ido a ver esa pel´ícula y no me he salido de la proyección, como parece que tuvo que hacer un reconocido crítico cinematográfico.

Así que he podido visionar ,como dicen ahora los modernos, los 179 (ciento setenta y nueve) minutos del film que, por cierto se presenta como » drama japonés» o » road movie» ( a elegir).

Y si me pidieran – y si no, no sigan leyendo, please – una impresión rápida de esas casi tres horas, diría que se trata de una sucesión de diálogos pretenciosos con ínfulas trascendentes ( sobre todo para quienes no conocen los tópicos de la cultura clásica griega, en plan de «conocete a tí mismo»– ¿quizá los japoneses? … Pero ¿ es que tampoco fueron convenientemente aculturizados por Confucio o LaoZí?) bastante mal traducidos, por cierto, – a la versión española- , con fallos en eso que antes se llamaba «continuidad» ( de la época de las script-girls), y que quizás ahora forme parte de la post-modernidad ultramoderna, encarnados (los diálogos) por personajes de actores tan suficientes como eficientes, sobre todo en el caso de una actriz que hace de actriz muda, incorporando así, se supone, en su doble condición, la representación de una doble marginación.

Y, uf, otro sí, todo lo anterior sustentado en una trama-drama de violencias y arrepentimientos tan al estilo Takeshi Kitano – con un toque de Samuel Beckett y un sifonazo de Chéjov – que más allá de los guiños descarados a El imperio de los sentidos de Oshima o al Dersú Uzalá de Kurosawa, recoge una propaganda continua y explícita de la marca sueca SAAB ( dedicada a la produción de aviones de combate ) y otras implícitas y ocasionales de Coca-Cola, de la cerveza Sapporo, de los cigarrillos Gitanes, del Mac Book Pro…y de otras marcas comerciales que se me han escapado porque me daba corte encender el móvil para dar cuenta de ellas en una nota…

De manera que ante el aluvión de críticas apologéticas y recomendaciones entusiásticas, y más allá de que ya algún listillo ha profetizado que «no es para el gran público», el fenómeno (en sentido culto y callejero) solo se puede explicar recurriendo al viejo cuento recogido por Hans Christian Andersen, que lleva por título «El traje nuevo del emperador»…O a los lobbies de los Premios y Festivales.

Any way, I´ m sorry, but don´ t DRIVE MY CAR, please…

EL ESPACIO (conservador)

Compruebo que , una vez más, las disputas sobre la territoralidad están de nuevo al pil-pil, bien desde una óptica macro, como en el caso de Ucrania, o bien micro, como en la delimitación del ámbito de la negociación laboral, o incluso mini, como en los referéndums ( ya sé que debería decir referenda) que tras convertirse en unos siferéndums de larga tradición hispana, favorecen las dexanexiones de barrios enteros y verdaderos.

Pero basta leer en diagonal el célebre tratado Hombre y Espacio, de O. F.Bollnow, o si se va de vagoneta el prólogo ad hoc de Víctor d´´ Ors , para constatar – sin alabar ni condenar- que la reivindicación de lo espacial frente a lo temporal pertenece en principio al ámbito ideológico conservador.

Pues desde el siglo XIX ,ante los avatares temporales – sobre todo, ¡ Oh cielos! ante La Revolución- el espacio consuela y sirve de refugio al tradicionalista, ya que le permite huir del «tiempo explosivo» – que diría Georges Gurvitch – tan devorador del orden y concierto del Antiguo Régimen, y aislarse en lugares privilegiados ,rigurosamente vigilados desde las atalayas de las correspondientes casas-torre ( físicas y metafísicas)

Y es que, otro sí, a la vista está que todos los conservadores que en mundo han sido, desde los junkers hasta los jauntxos, han intentado soslayar el cambio , cualquier cambio, afianzándose en un territorio más o menos histórico ( cuando no histérico– en su sentido etimológico), reivindicando mayormente algún tiempo “muerto” de datación problemática o incluso sin datación, como ocurrió en su momento con la morriña por la Edad Media (bastante idealizada, por cierto) de los neo-conservadores alemanes que luego legitimaron el nazismo.

La conversión de la burguesía progresista en conservadora en clave gatopardiana – «cambiar todo para que nada cambie» – transmitió la bandera roja liberal a lo que por entonces ya se denominó izquierda, pero el pecado original de la impronta espacial, alentada por los nacionalismos emergentes de todo pelaje, no permitió despejar la incógnita temporal. Y gran parte de la izquierda se mantuvo en esto de derechas, en una voltereta más complicada de explicar en algunos casos que el milagro de la transubstanciación…

…Pero compruebo que me voy, me voy, y que me lío ( líes, líe, líomen…) y tan solo me queda reformular una pregunta que no por menos clásica puede ser menos acertada: Quosque tandem abutere finibus, sinistra?

SABIDURÍAS ( y tal)

«Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a la risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invencion, el grave no la desprecie ni el prudente deje de alabarla»

Esta es la larga frase que he encontrado subrayada en la página por la que ha quedado abierto el primer tomo de Don Quijote de la Mancha cuando se ha caído de una estantería, mientras , O my god!, buscaba una vieja edición del Tao Te King ( ahora Dào Dé Jīng )

Y es que esta manía ya disciplinada de rodearme solo de autores ( y autoras, ) muertos y bien muertos – a salvo los contemporáneos, si de amigos o de recomendaciones amicales se trata – me lleva a enfrentarme a estas sorpresas anteroretrógradas pero sin duda felices, pues veo en ellas la mano del kairós, de esa oportunidad que no es sino un rayo de luz eterna sobre la torpe sucesión del tiempo cronológico.

Y claro, ante la concisa precisión cervantina, he estado meditando sobre si estas columnillas cumplen o, mejor, pueden cumplir con tales requisitos cuando he de contar esas historias sobre los alfoces ideológicos y políticos de la pandemia del COVID-19, sobre la oscurantista especulación inmobiliaria de la Iglesia que nos informa o acerca de la memoria desmemoriada del franquismo transmitida de hoz y coz ( y no sobra ni la hoz ni la coz).

Y he llegado a la conclusión de que con que «el melancólico se mueva a la risa» – añadiendo la corrección histórica oportuna, o sea, incluyendo a «la melancólica»- ya puedo tener suficiente y sobre ello prometo enmendarme, apartándome de esa «ira brevis» que me precipita del empeño al despeño – que diría mi otro sí admirado Baltasar Gracián.

Pero, recolocado el Quijote en su sitio (preferente), ha resultado que sin tener mucha conciencia de ello iba yo buscando una cita de Lao Tsé ( ahora LaoZi) que dice: «recto pero no tajante, anguloso pero no hiriente, firme pero no insolente, claro pero que no deslumbre»… Y , uf, ya no he podido soportar ( en sentido sportif) tanta sabiduría…

IR AL CINE (breve divagación sobre «L´ Atalante», de Jean Vigo)

En estos ya largos tiempos pandémicos, siempre puede ser un placer abandonarse de vez en cuando a la ficción. Y si bien los medios electrónicos han facilitado y mucho estas escansiones , más allá de la lectura de un libro ,que mayormente se hace en soledad, acudir a una representación teatral o a una sala de cine – con las precauciones oportunas- añade el plus de la vivencia colectiva, algo que muchos y muchas continuamos echando en falta.

Esta inmersión en lo que Peter L. Berger y Thomas Luckmann denominaban en su célebre obra La construcción social de la realidad , «zonas limitadas de significado» que desvían la atención de la realidad de la vida cotidiana, pero que permiten luego regresar a ella como «si se volviera de un paseo» , la he experimentado de nuevo recientemente en toda su intensidad durante la proyección de la película L´ Atalante- La barcaza que pasa, de Jean Vigo, filmada en 1934, y primera del nuevo ciclo sobre CINE Y CIUDAD -PARIS, organizado por el COAVN en su sede de Bilbao.

L´ Atalante ,considerado uno de los doce mejores films de la Historia del Cine por la crítica anglosajona, según comentó el erudito a fuer de entretenido Eneko Lorente en la presentación, se articula en el viaje de una pareja de recién casados por los canales del Sena, sumido él en la navegación y ella en el ansia de conocer la Ciudad de la Luz.

A lo largo del recorrido, más allá de mostrar de un modo documental la vida cotidiana de un Paris de entreguerras, con sus nuevas construcciones y descampados, con su vida frívola de bailes y la más oscura de colas de parados, con los coches de caballos todavía circulando entre los nuevos y ligeros automóviles, la trama aparece pespunteada por sucesivas muestras de amor y de amistad, de aceptación y de reconocimiento mutuo que conmueven por su carácter directo y sencillo.

Y poder emocionarse con una obra realizada hace ya casi cien años que además da cuenta de unos modos de vida periclitados, inclina a pensar que el arte, en este caso cinematográfico, puede seguir siendo una clave relevante para la supervivencia de hogaño, en esa dinámica de abducción y devolución a la realidad de todos los días que nos propone.

Algo , por cierto que , en esta ocasión hay que agradecer al Colegio de Arquitectos Vasco Navarro que en este nuevo ciclo va a proyectar a lo largo de este curso y en su sede bilbaina, films como Milou en mayo , de Louis Malle, Los niños del paraíso, de Marcel Carné, o Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut.

PASAPORTE COVID ( ¿ y una Cruz de Hierro?)

Esta mañana estaba leyendo en la versión digital de un periódico que en la tarde de ayer, domingo 23, hubo en Bilbao una gran manifestación contra la emisión y utilización del denominado Pasaporte COVID.

Los lemas de la marcha , no por conocidos eran menos repetidos, destacando aquellos que denunciaban el pasaporte en cuestión como una operación táctica de una estrategia general de control social que se quería imponer desde El Sistema.

Era de suponer que, mayormente , los asistentes no estaban vacunados ( ni vacunadas, of course) y que la mascarilla les sobraba a juicio de la foto que acompañaba a la información.

Por la curiosidad que siempre me informa como sociólogo en excedencia, he ampliado la foto para poder observar detenidamente el paisanaje de las primeras filas de manifestantes. Entre los portadores de la pancarta – «STOP- PASAPORTE A LA DICTADURA- DIKTADURARAKO PASAPORTEA»- de cinco , dos de ellos parecían estar más bien ocupados por sus smartfones, y de estos dos, uno llevaba una visera ribeteada que me ha parecido muy curiosa. He ampliado la foto y he podido comprobar que la gorra llevaba incorporada una Cruz Templaria, diseño básico de la Cruz de Hierro prusiana que en la cultura popular aparece vinculada a la Alemania Nazi.

El hallazgo me ha dejado un tanto anonadado, y de inmediato he recordado la manifestación de colectivos anti-vacunas que presencié en Valencia durante las navidades pasadas y en las que ondeaban banderas españolas con el aguilucho franquista y emblemas carlistas.

Y, a pesar de que sé que un golondrina no hace verano, ni un cuervo negro invierno, no he podido evitar pensar en todos los que caminaban detrás de este individuo sin saber la Cruz que llevaban delante y que probablemente la incultura del portante sobresignificaba, escupiendo en la memoria de los Templarios.

A continuación,he recordado aquellas sabias palabras de Sigmund Freud en su El porvenir de una ilusión , que decían “calificamos de ilusión una creencia cuando aparece engendrada por el impulso a la satisfacción de un deseo, prescindiendo de su relación con la realidad” y que sin ser yo precisamente freudiano – y para nada ortodoxo freudiano- se alzaban ante mi preguntándome sobre la satisfacción de qué deseo movía a estos y a estas manifestantes, toda vez que parecía manifiesta su discrepancia radical con eso que llamamos, construcción social mediante ( Berger y Luckmann), la realidad.

Pero, ¡oh maravillas de la era electrónica!, de pronto la noticia en cuestión ha desparecido de mi pantalla y ha sido imposible recuperarla. Así que no sé si todo ha sido una fake-new ( si es así , no renovaré la suscripción a este medio) o una ilusión de la resaca del lunes , o una pesadilla en forma de Cruz de Hierro…

EL FÚTBOL Y LA DES-MEMORIA (sobre…)

Mis dos últimas entradas en este blog han resultado reveladoras de las inclinaciones del lectorado y serán sin duda buenas pistas para encauzar esta scripturire ( o manía de escribir según Roland Barthes) que padezco.

Así , la penúltima – LA SUPERCOPA ( y unos puntitos negros)-versaba, en un tono tragi-cómico, acerca de la elusión de las condiciones en las que se celebró la final de la Supercopa de España, fiándolo todo al aspecto deportivo y obviando vergonzosamente que Arabia Saudí es una monarquía autoritaria en la que las mujeres , además, carecen de los más elementales derechos.

Pues bien, esta columna ha sido una de las más leídas en los últimos años- llevo escritas cerca de 1.300- pero ha generado un mutis fori general, salvo entre los lectores militantes. La razón es obvia: estaba de por medio el Athletic Club de Bilbao y todo lo relativo a su actividad goza de un nihil obstat permanente, legitimado socialmente – «y me parece bien» diría El Gatopardo- , incluso para celebrar partidos multitudinarios en plena pandemia del COVID-19 – esto también ocurre con la Real Sociedad como bien lo destacó recientemente y entre dientes Eneko Goia, el alcalde de San Sebastián/ Donostia, al comentar las severas restricciones impuestas , por el contrario, a las tamborradas.

La columna siguiente y última- MEMORIAS (y desmemorias)– tomaba como referencia las memorias del democristiano Óscar Alzaga – bienhabiente, por cierto, del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

De ellas se destacaba la labor documenticida de Rodolfo Martín Villa que se encargó de quemar en 1977 miles de documentos comprometedores llevados en camiones hasta la sede central de la Guardia Civil, condicionando así gravísimamente la tarea de la futura investigación histórica.

Pues bien , esta entrada apenas si ha sido leída, generando no obstante un par de certeros comentarios. En este caso la razón también está muy clara: tales asuntos no resultan interesantes y menos en la situación sanitaria en la que vivimos que requiere más bien- y es comprensible- panem et circenses.

Se quejaba hoy , día 23, Iñaki Anasagasti en este medio – «Andreotti y la desmemoria colectiva»– , de la poca atención que parece suscitar la Historia en nuestros días y sobre todo entre la juventud y avisaba de que , como decía José Saramago, la desmemoria conduce a la indiferencia. Y en este caso, coincido con él, a pesar de no hacerlo en otras cuestiones igualmente trascendentales.

Todo lo cual, como decía al principio, son pistas y de las buenas acerca de lo decible y lo indecible y de los límites de lo uno y de lo otro, sin tener que ampararse en aquel «así son las cosas y así se las hemos contado» con que solía terminar los noticiarios un ya provecto presentador de televisión…Y se admiten, por supuesto, comentarios…