
«No se meta con los ediles de su querido Bilbao, don Vicente, que le echan»…me ha escrito un corresponsal fiel y amable.
Y yo le he respondido: «Como se diría en términos militares y aceptando la jerarquía que les han otorgado las urnas…Con el debido respeto«
Pues claro que con el debido respeto, pero , ya se sabe , lo cortés no quita lo valiente.
Recuerdo al efecto que en un Acto de Inauguración de Curso Académico en el cual operaba yo como Secretario ad hoc, el encargado de dar la Lección Magistral, un conocido y reconocido gestor cultural, aprovechó la ocasión para hacer una crítica razonada de la política del ramo en presencia de varias autoridades a las que no les gustó mucho el tenor de sus palabras.
Pasado el trago, y en la recepción social subsiguiente , requerido el protagonista de la tarde de alguna explicación por una de las autoridades máximas allí presentes, reivindicó su «condición de funcionario» y su disposición permanente al servicio de la Institución que le pagaba y no a la de los políticos que la gobernaban por turnos, sancionados , eso sí, democráticamente.
El político en cuestión murió hace algún tiempo y desgraciadamente dejó tras de sí un último recuerdo impregnado de triste corrupción. El funcionario dejó de serlo y continúa ofreciendo sus servicios allá donde por su altura profesional es requerido, por lo general lejos de estos lares.
El que suscribe no es ya funcionario de ninguna Institución, de hecho está , según algunas fuentes, «fuera del sistema» ,y tampoco ha sido ni apocalíptico ni integrado ni ambos dos oficios a la vez ( que dijo Umberto Eco) ,pero el ejemplo mentado ha sido siempre para él un modelo de ciudadanía crítica, tal que lo fue el de Sócrates quien no se calló, pero aceptó la cicuta por mor del respeto a la autoridad.
Aun así, ganas de callar no faltan ante la impotencia frente a la estupidez, la incultura, la incompetencia, la ingratitud y los malos modos…Osease, que me lo pensaré…Y tanto más puesto que nadie me paga por esto…








