
Hace ya algún tiempo llevé a cabo una breve reflexión sobre la inminencia de la versión televisiva de la novela Patria, de Fernando Aramburu.
La serie en cuestión se ha cumplimentado de la mano de la multinacional HBO, y ha sido recientemente presentada en el Festival de Cine de San Sebastián con un gran despliegue de cartelería que ha contrastado con el lloro emocionado de una de las protagonistas de la que no se sabía si continuaba o no actuando.
Hay pocas dudas sobre el sentido de oportunidad que han tenido la dirección y la producción de esta serie, pues tan solo han necesitado subirse a un caballo ganador sin arriesgar mucho. Y asimismo, es de esperar que el infantil esquematismo de la novela se haya trasladado a la pantalla sin mayores matizaciones.
Todo lo cual cerrará un nuevo círculo en lo que Jorge Fernández Díaz, ex-ministro del Interior, miembro del Opus Dei, y actual imputado por crear una llamada «policía patriótica» , denominaba «vencer a ETA en la batalla del relato»,como ha recordado El País.
En esta gran operación mediática, que fue precedida por otra literaria y avalada incluso por la COVITE, poco ha importado que Patria presente claros rasgos de intertextualidad con las memorias del ex-miembro de ETA Iñaki Rekarte, ni que se hayan revelado sus manipulaciones idiomáticas, ni siquiera que fuera escrupulosamente criticada como mera narración.
Tan solo ha importado su carga de fondo política ,directa, banal, maniquea ,que en su supuesta utilidad moral seguirá alargando la penitencia de no poder comprender el fenómeno ETA , sus contradictorias implicaciones y sus más que complicadas virtualidades al día de la fecha.
Otra oportunidad perdida en la que la batalla por el relato no dejará ver la guerra que subyace agazapada entre tirios y troyanos…








