
Ha muerto Bernardo Bertolucci y , casi de inmediato se ha desatado la polémica. Pues en vez de recordar algunos de sus films maestros, como El conformista, Novecento o El último emperador, algunas miradas se han dirigido hacia El último tango en Paris y, concretamente a la secuencia en la que una joven al borde del desarraigo ( María Schneider) era sodomizada por un decadente desarraigado ( Marlon Brando), utilizando mantequilla como lubricante.
La polémica, supongo, no habría tenido su cruz sin la cara de las largas colas que se formaron en su momento en Biarritz o Perpiñán, para ver esta escena de esta película. Pero todo lo que sube baja , y en la correción política actual lo que era una escena cinematográfica y, por lo tanto y como se ha explicado un buen número de veces , una «ficción»- pues ni hubo verdadera violación ni sodomización, sino «representación»- se ha convertido en motivo de reprobación, no ya de toda la obra del cineasta , sino de él mismo como persona.
No seré yo quien discuta sobre lo «políticamente correcto» que ahora nos informa. En primer lugar porque mi punto de vista quedaría desautorizado automáticamente por el sexo – que no el género- masculino que se me atribuye en el DNI .Y , además , porque sin que sea cobarde, soy prudente – » Mas vale loco con todos, que sabio a solas» que dijo Baltasar Gracián que en censuras y persecuciones era un experto.
Pero sí recordaré un viejo dicho anglosajón que resumiría muy bien lo que quisiera añadir , más allá de los detalles escabrosos que pululan por las redes : » Conoce la obra, pero no al Poeta». Pues, a pesar de que las obras puedan ser expléndidas y redondas, los poetas, y los creadores en general suelen ser altivos, egocéntricos, envidiosos, irascibles, endiosados, en fin, bastante insoportables…Como la mayoría de los mortales si se les pone a prueba.
Y, por otro lado, la maldita escenita de la mantequilla – que por lo menos tenía un » texto» y un » contexto» – se queda en menos de una gota de agua en el proceloso océano de la pornografía-a-la-mano…( en terminología heideggeriana, no se equivoquen…
[ BELARRI PREST]






