Lo importante es participar

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Durante la carrera, el insigne helenista W.K.C. Guthrie me convenció de que el origen de la Filosofía tuvo lugar en Grecia no tanto por la madurez de su cultura – la egipcia ya era antigua como bien advirtiera Heródoto – ni por el caudal de conocimientos acumulado, aspecto en el que iban muy por detrás de los distintos pueblos mesopotámicos, indios u orientales; sino por no verse sometidos a un único sistema Teocrático en el que nada podía discutirse como eran los de aquellos primeros imperios de la civilización, pudiendo así contrastar los diversos modelos de gestión de los recursos y gobierno de las gentes cuyo máximo exponente fuera la rivalidad entre Esparta y Atenas retratada por Tucídides.
Con la experiencia de la vida, creo que el principio de la Filosofía, no es muy distinto del de la Religión, el Arte, la Magia o la Ciencia, cuál es, dar respuesta a la particular desgracia humana. Para confirmar mi sentencia, ustedes mismos pueden realizar el siguiente experimento: Tomen a un niño de entre 6 y 10 años, preferentemente hijo suyo o en su defecto sírvase de uno de acogida. Sitúese en frente y sin mediar palabra propínele una torta, ni suave ni brusca. De inmediato la criatura exclamará ¡¿Por qué?! ¡He ahí un filósofo!
Y es que, la pregunta del ¿por qué? aparece de súbito ante un accidente, un infortunio, una fatalidad o cualquier circunstancia que interrumpa la ilusoria película mental del Derecho Natural a que nos acontezca cuantas cosas positivas damos por descontado en nuestro transito existencial, sin reparar en que, si la existencia nos asegura algo en la vida, es un triste sufrimiento continuo salpicado de algo de placer que damos en llamar Felicidad.
La gente cree que vivir es gratis y por eso no se suicida más de lo que ya lo hace, por agotar las existencias, como los niños no dejan sin terminar nunca el refresco en los bares; sin embargo, el dolor, la angustia, el padecimiento y demás formas en que se reviste nuestra peregrina presencia espacio-temporal son el tributo impuesto por haber sido, moneda de cambio que despreciamos por abundante, mostrando, empero, gran empeño en hacernos con lo más escaso, ahondando aun más en nuestra desazón.
A la edad de dieciséis años, resolví todos mis problemas existenciales mediante el siguiente razonamiento: “Exista dios o no exista, sea el Universo eterno o limitado, se funda mi Conciencia con el Todo o la Nada, lo importante es haber sido.” Actualmente he avanzado mucho en mi discusión interior y soy consciente de que dicha afirmación, además de muy partidista por proferirla un existente, no es más que el reflejo de una consolación fallida en la imposible Teodicea que intenta entender el Mal junto a un Dios Bueno, mirada por el intelecto de reojo con el mismo recelo que los perdedores escuchan la tan odiosa frase de Ethelbert Talbot “…lo importante es participar”.
Es en este contexto argumentativo donde me explico los ríos de tinta que han corrido tras la caída de la candidatura de Madrid como sede Olímpica: que si nuestros representantes no eran los adecuados por ser uno miembro de una Familia Real bajo sospecha, otro Presidente de un Gobierno bajo sospecha y una tercera emparentada con el trió calavera de las Azores; que si la reciente disputa por Gibraltar ha restado votos de miembros de la Commonwealth; que hablar de ajuste y austeridad puede estar bien para engañar a los españoles pero que por ahí fuera es del todo contraproducente; que si los discursos en inglés fueron mal pronunciados, que si ha habido una conspiración franco-alemana para que en 2024 Paris y Berlín sean la sede…cuando sencillamente se ha tratado de una competición en la que sólo podía ganar uno y ha sido Tokio.
Algunos soñaban con que se cumpliera automáticamente el dicho ¡A la tercera va la vencida! Y sí, vencida ha sido, pero no en el sentido que se esperaba, por lo que ahora toca asumir deportivamente el resultado y decirnos todos al unísono ¡Lo importante es participar!

El origen de la Filosofía. Ocurrencia

Tomen a un niño de entre 6 y 10 años, preferentemente hijo suyo o en su defecto sírvase de uno de acogida. Sitúese en frente y sin mediar palabra propínele una torta, ni suave ni brusca. De inmediato la criatura exclamará ¡¿Por qué?! ¡He ahí un filósofo!

Volavamos al Latín

Para una cosa que hacen bien nuestros políticos como es hablar mal inglés, asunto en el que sí me siento satisfactoriamente representado, van los “expertos” y les ridiculizan en público por enésima vez a causa de la pasada presentación de la candidatura de Madrid para sede Olímpica 2020 achacándoles un defecto que no lo es, elevando por el contrario a los altares al próximo tronado Felipe de Borbón a quien todos llaman Don.

Porque, que yo sepa, saberse expresar correctamente en la lengua Ted Bandy, el primer asesino en serie reconocido como tal, no aporta nada bueno a personas formadas en la cultura meridional de la cuenca mediterránea, al menos, en las cosas importantes que como puede apreciarse en estas lides, son las que menos importan, verbigracia, no nos rejuvenece la piel, no nos mejora la salud, no nos hace más felices, no potencia el desarrollo cognitivo del individuo, no eleva las expectativas de vida, no acrecienta la Renta Per Cápita del país, siquiera ayuda a mantener la dieta.

Pueden contarse por decenas los artículos por mi dedicados a desmontar el mito de la importancia de hablar inglés – pueden encontrarse en mi blog Inútil Manual – aludiendo al problema genético que el pueblo anglosajón tiene asociado al oído lo que explicaría su nula capacidad para pronunciar y reconocer su propio idioma y que exista entre ellos la costumbre de deletrear convertido en juego infantil; a los problemas neurológicos que provoca su aprendizaje en cerebros latinoparlantes; a las perniciosas consecuencias morales que comporta estudiar su idioma; a los oscuros intereses económicos que subyacen en la industria editorial, musical y cinematográfica derivados de su inmerecida propagación universal basada únicamente en la conquista a sangre y fuego; a la complicidad de todo el pueblo inglés para cambiar sus modismos y terminologías cada veinte años al objeto de entorpecer lo más posible nuestra suficiencia en la transmisión de su idioma obligándonos generación tras generación a comprar nuevo material escolar por ellos editado, a necesitar de sus nativos en su enseñanza y hasta que nuestros Profesores, Licenciados y Doctores precisen de reciclarse en su inhóspito país donde llueve, la gente no te entiende y se come mal…posición que puede parecer exagerada tanto en su extensión como en los razonamientos esgrimidos, que responde seguramente a la ley del péndulo para equilibrar la no menos exagerada relevancia que se le da desde todos los ámbitos de la sociedad a esta lengua, una más entre las miles que hay en la humanidad.

Las bondades que cantan los expertos del inglés, de su aprendizaje o el bilingüismo, podrían igualmente predicarse de cualquier otra lengua, si bien, hemos de reconocer al idioma de Jack “El Destripador”, la ventaja de su sencillez en la formulación de los tiempos verbales básicos, cualidad que lo ha convertido en el sistema de comunicación preferido por los monos de laboratorio de todas las facultades de psicología, qué no decir entonces del Latín.

El degenerado genéticamente mundo Anglosajón, lleva siglos buscando la ruina del Mundo meridional mediterráneo: primero combatieron el Imperio Romano sumiéndonos a todos en la oscuridad del Medioevo; luego destruyeron la unidad de la Fe abrazando el Protestantismo y la creación de la Iglesia Anglicana; nos llenaron el mediterráneo de colonias desde Gibraltar hasta Palestina durante el siglo XVIII; saquearon nuestros vestigios culturales arquitectónicos de nobles pueblos como el Griego o Egipcio expuestos vergonzosamente cual botín de guerra en el repugnante British Museum en el XIX – Por una vez, la informática se pone de mi parte: si ustedes van a su ordenador y escriben British Museum, apreciarán cómo la palabra inglesa es reconocida como correcta mientras la latina aparece subrayada en rojo como equivocada. Hasta este extremo hemos llegado; durante el siglo XX han provocado Dos Guerras Mundiales que como las han ganado han atribuido su autoría a la perdedora Alemania…Conseguidos todos y cada uno de sus objetivos militares y financieros, los bárbaros anglosajones, de mentalidad cruel y sanguinaria sedientos todavía de muerte y destrucción, no satisfechos con nuestra ruina económica, nuestra dependencia política de la UE, nuestra condición de Aliados-Rehén en la OTAN, buscan aniquilar nuestra cultura hasta sus más mínimos cimientos conocedores como son de que el más ínfimo vestigio de nuestro pasado es suficiente para hacerle sombra a su efímero presente que nada bueno ha aportado al género humano.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los anglosajones han perseguido por varios procedimientos socavar nuestra cultura mediterránea: primero inoculándonos por medio de la propaganda Hoollywoodiense patrones de comportamiento y belleza del todo ajenos a nuestra idiosincrasia ancestral que nos ha causado un muy perjudicial complejo de inferioridad que se ha traducido en una estúpida asimilación de lo peor de sus modas, vestimentas, formas de vida y alimentación, abandonando del todo las nuestras quedando así a su merced. Pues bien, el arma de destrucción masiva empleada para hacer añicos nuestra natural resistencia a su imperial presencia, ha sido el idioma inglés.

Tomar conciencia del problema, es el primer paso para, si no invertir la situación, cuando menos, frenarla un poco, hasta que de aquí a veinte años, el gigante Chino, relativice un poco las cosas y saber inglés pase a la historia como una anécdota. El segundo, es recuperar el aprendizaje del Latín que como lengua común, de europeos, norteafricanos y Asiáticos, no tiene parangón, lengua madre cuyo estudio ayuda mucho a a prender otras bellas y nobles lenguas como portugués, francés, italiano, catalán o rumano, sin por ello verse sometido a la perenne vergüenza de no dominarlo del todo. Este es el motivo por el cual, mientras existe el dicho ¡sabe latín! no hay paralelo ¡Sabe inglés!, pues el primero trae a la memoria a Julio Cesar, Catón o Cicerón y lo segundo recordaría a G.W. Bush, Mc Donalds, y Mickey Mouse.

Aportación Sociocultural de dos noticias sobre bancos

Todos los medios de comunicación se han hecho eco la última semana de dos noticias singulares relacionadas con los bancos: una acaecida en Asturias donde un hombre provisto de una garrafa de gasolina ha prendido fuego a una sucursal sin mediar palabra y otra en Madrid, donde ha caído una banda que se servía de la red de alcantarillado para acceder y huir de las entidades financieras. Y qué quieren que les diga…el tratamiento de la información, a mi modo de ver, deja mucho que desear, como le sucede a los reportajes sobre cualquier inclemencia del tiempo que está repleta de topicazos y vista una vistas todas. Los relatos parecen despachados directamente de la comisaría con todo lujo de detalles sobre su arresto y modus operandi, pero sin el más mínimo análisis sociocultural sobre el particular, carencia a cubrir con esta humilde aportación:
En el caso asturiano, los hechos han sido descritos como propios de un enajenado mental, de un pirómano que sin propósito aparente ha decidido pegar fuego a un banco. ¡Ya es casualidad! Con las ganas que media España tiene de hacer lo mismo y se nos adelanta un loco. Ningún periodista se ha atrevido a relatar el asunto como una venganza, acto de justicia, muestra de simpatía para con los desahuciados, los estafados de las preferentes y demás, por la cuenta que les trae. Yo tampoco lo haré; pero no me resisto a contemplar el acontecimiento como un acto estético de arte creativo, con enorme fuerza simbólica, gran carga emocional desencadenante de efluvios catárticos en la psique colectiva en una eclosión eufórica de entusiasmo contenido estando como estamos en Estado de Sitio, cuyo autor, bien merece ser aplaudido en la próxima edición de ARCO cual artista revelación.
En el caso madrileño, los integrantes de la banda han sido presentados a la opinión pública, primero como perdedores, hablando de ellos en calidad de detenidos y después como peligrosos delincuentes para no despertar melancolías postreras de su quehacer, en un país donde en la mente de los lectores, radioyentes y telespectadores, pese al concienzudo lavado de cerebro operado por la propaganda, asalta entrelíneas indómito el refranero popular que clama “quien roba a un ladrón, mil años de perdón” rebelde pulsión que no se sofoca con la moralina de respetar la propiedad privada cuando los criminales financieros no respetan la nutrición de los niños, la jubilación de los mayores, la salud de los enfermos, la casa de nuestros padres, en resumen la vida, pudiéndose haber aprovechado la ocasión para desde los titulares promover la historia como digno motivo de la industria editorial o cinematográfica, teniendo como tiene todos los ingredientes para convertirse en un Superventas de la literatura o en una película de éxito, con un jefe autoproclamado “Robin Hood de Vallecas” que aprendió y heredó el digno oficio de su progenitor quien le enseñara desde su más tierna infancia los pormenores del trabajo, que con menos en Hollywood ya estarían rodando. Por lo demás, los redactores del suceso podrían haberse rascado un poco detrás de las orejas y haberle seguido la pista a la feliz circunstancia de que siendo como son los bancos los mayores beneficiarios de lo que el Catedrático Roberto Velasco ha denominado “Las cloacas de la economía” donde va a parar todo el dinero negro de la prostitución, el tráfico de armas, de las drogas, la trata de blancas, la industria pedófila, el mercado de órganos, de la evasión fiscal, la corrupción política, etc, para su lavado y puesta legal en circulación, ha sido precisamente por las kilométricas alcantarillas madrileñas que algo de cuanto se sustrae de la riqueza nacional le haya sido a su vez arrebatado por una facción autónoma de la vanguardia moral, a quienes la propaganda se empeña en desprestigiar ante los ojos del ciudadano que en lo más recóndito de su corazón les honra y admira.