No podemos ceder

“Menos del 30% de la población mundial vive en sistemas democráticos. Hace dos décadas era más del 50%”. Esto que dice el historiador Steven Forti en Ctxt debe preocuparnos y ocuparnos. No podemos dar un paso atrás, no cederemos, no pasarán, literalmente. Llevo años bastante seguro de que si mi hija o mi hijo participan en política tendrán a los fascistas enfrente, como los tuvieron mis abuelas y mis abuelos. Lo que no esperaba es que yo fuera a verlo de modo tan claro y evidente. Los Trump, Putin, Netanyahu, y los populistas de base fascista de mucho más cerca tienen que saber que no les dejaremos avanzar.

Cuidado con algunos demócratas

Fascistas, aparte, no por ser demócrata voy a estar de acuerdo con alguien. Estaré de acuerdo en lo básico, pero no en el resto, necesariamente. Esto de Antonio Agredano en The Objective, sin ir más lejos, define perfectamente el rechazo que algunos demócratas pueden generarnos: “El tonito del todo mal. El tonito del aquí los listos y allí los demás. El tonito. El tonito sanchista. El tonito de sus alrededores. La caída de párpados de Yolanda Díaz. El paso acelerado del ministro Bustinduy que es el paso acelerado de esos compañeros de trabajo que van con prisa a todas partes porque en realidad no hacen nada”.

Para esto sirve Europa

Del mismo modo que no esperaba que el fascismo avanzase tan rápidamente, no esperaba que en 2025 tuviéramos que esforzarnos en explicar que la Unión Europea es beneficiosa para nuestras vidas, y menos en este contexto en el que Europa es, precisamente, una reserva mundial de la democracia. De la democracia y de los derechos de las personas consumidoras: “Los pasajeros de la UE podrán llevar equipaje de mano gratis en los aviones sin recargos” (Euronews). “Hasta siete kilogramos” podremos subir a la cabina. Por supuesto, las compañías han reaccionado anunciando subidas de precios. Europa tendrá que intervenir otra vez.

Y tendrá que hacer más

“La infraestructura digital europea está en manos de quien menos respeta nuestras instituciones y nuestros valores”, avisa Enrique Dans en su blog. Es cierto: tecnológicamente, Europa está en manos de empresas estadounidenses que, especialmente ahora, responden ante autoridades que ni siquiera entienden nuestros estándares. Por lo que urge “romper” nuestra “dependencia”. Dans considera que Europa tiene una oportunidad: su mercado interno. Y sugiere algo muy interesante: nuestros gobiernos deben ser intervencionistas si es necesario para impulsar desde lo público el desarrollo tecnológico, como hace China.

A la mierda los y las ultrarricas

Sí, me molestan porque aportan poco y porque su única habilidad consiste en convencernos de que necesitamos las mierdas con las que ellos amasan dinero que gastan sin responsabilidad. La boda de Jeff Bezos en Venecia demuestra que gravar el 100% de los ingresos a partir de los 100 millones me parece hoy una urgencia global. Amy Odell en The New York Times lo dice tiene muy claro: “Tras la segunda elección del presidente Donald Trump, la vida lujosa está a todo volumen”. “La suntuosidad y la ostentación han sustituido a la riqueza discreta. Alardear está de moda”. Y acuña el término “VIC” para referirse a las clientas (mujeres, sí) importantes.

Debates recurrentes

Desde que Trump volvió a la Casa Blanca solo hablamos de él. Se me escapa el cómo, pero estoy seguro que eso le está haciendo aún más rico. Pero algunos temas no se han esfumado, al contrario: si no les prestamos atención el daño se hará mayor. “Los nativos digitales no existen”, sentencia Wicho (un histórico del Internet en castellano) en Bluesky. “Siempre he dicho que meter ordenadores en el aula sin más no sirve de nada. Y básicamente es lo que dicen estas familias”, concluye antes de enlazar una noticia de La Voz de Galicia sobre las dudas que tienen las familias de un centro sobre el impacto de la tecnología en el alumnado.

Sin personas no hay empatía

Esta noticia no solo es pésima para quienes perderán sus empleos: “La moderadora de contenidos de Meta registra un ERE histórico: 2.062 despidos en Barcelona” (Activos). Sin personas que moderen no hay moderación. Es una perogrullada, lo sé, pero me temo que hay que insistir en ella. Y ya puede anunciar Meta que tiene una inteligencia artificial alucinante que puede hacer esa moderación, que no va a ser lo mismo: si las personas tienen sesgo, la IA también lo tiene pero ni es el mismo ni se le va a parecer. Aquí la humanidad es importante, eso lo aprendimos con Philip K. Dick y el test Voight-Kampff.

No mejoramos

“Starlink lleva seis años creciendo sin competencia. Ahora un competidor ambicioso ha empezado a lanzar satélites: Amazon”. Leo este titular en Xataka y pienso que no mejoramos: de un millonario con rasgos evidentes de sociopatía (Elon Musk) a otro millonario que ha construido su fortuna sobre un impacto medioambiental irrecuperable (Jeff Bezos). La conquista del espacio ya no es algo entre estados y agencias públicas, sino entre empresas privadas de ricos egoístas que solo piensan en beneficios y su propia fama. ¿Qué puede salir mal? O los seres humanos tomamos las riendas de nuevo o esta civilización colapsa.

Pero, ¿lo necesitamos?

La empresa china Temu muestra el incremento del precio de sus productos por los aranceles que impone Trump a China y, sobre todo, muestra al cliente final en EE.UU. que los va a pagar él. Vale, muy bien, muy hábil, muy listos, muy clarividentes y aleccionadores, pero yo iría más allá: ¿realmente necesitamos esa cantidad de productos baratos que importamos desde China y que cuyo transporte hasta la puerta de nuestra casa (el modelo de negocio que ha hecho muchimillonario a Jeff Bezos, de Amazon) está siendo extraordinariamente negativo para nuestro planeta? Esa es la cuestión, no cómo presentan la factura.

La consecuencia

La suma de la tecnología que no necesitamos (mi hija y mi hijo cargan cada día sus iPads, con los que no hacen nada que no harían con libros de texto y cuadernos), las inteligencias artificiales, la carrera espacial privatizada y los envíos hasta casa de fruslerías, genera este resultado: “Las observaciones confirman que los mares del planeta se calientan más rápido de lo esperado” (Cazatormentas). Esto va de supervivencia y no de ideología. O cambiamos nuestro modelo de consumo o nos abrasamos. Y por cierto, solo se salvarán Musk, Bezos y quien ellos elijan, en sus bases espaciales privadas.

Qué feliz hace Eneko a Pello

Lo que está pasando con el TAV en Euskadi es grave: me refiero a los retrasos injustificables por parte del Gobierno español; me refiero a cómo PSOE y PP, alternativamente, lo ofrecen como moneda de cambio al PNV para ir sacando leyes y presupuestos generales; me refiero a la hipocresía de la izquierda abertzale; me refiero al oportunismo ecologista, que tanto daño hace al ecologismo, como todos los oportunismos; y me refiero, por supuesto, al empeño de Eneko Andueza (al que ahora se suma Ekain Rico, siempre antes antinacionalista que cualquier otra cosa) de hacer feliz a Pello Otxandiano con polémicas inoportunas y poco edificantes.

Si a él no le da vergüenza, a mí, sí

Estamos en Semana Santa, tiempo de recogimiento, de fe, de piedad, si tomamos con literalidad las fechas. Es tiempo de cultura (la tradición católica es nuestra cultura, aunque no nos guste) y de sentimientos, por qué no. Yo no voy a negar eso que nos hace humanos: que algo me mueva. Es lamentable que Trump culpe a Zelenski de los últimos ataques de Putin sobre Ucrania, y por eso nos agita (o debería) por dentro a poco que tengas cierta empatía. Si a él no le da vergüenza ser así, a mí sí que me da vergüenza oír lo que dice y cómo lo dice. No pienso renunciar a mi humanidad porque él haya renunciado a la suya.

¿Pero las y los consumidores sí tenemos que fiarnos?

No me parece mal que, dadas las circunstancias, la Comisión Europea tome precauciones tecnológicas (que implican otro tipo de precauciones) ante los posibles viajes a EE.UU., como el uso de teléfonos desechables (que no sabía existían pero he confirmado que sí). Lo que me llama la atención de la pieza de Xataka es que habla de estos dispositivos como “una medida reservada a China”. La misma China a la que viajó Sánchez para decirnos que es buena, la misma China a la que Europa mira con ojos del Gato con Botas de Dreamworks para recibir algo de casito. Somos expertos en echarnos en los brazos equivocados, cual adolescentes. 

No, no es un logro feminista

Quien vende que el viaje al espacio de una tripulación exclusivamente femenina (empezando por Katy Perry) en una nave de la flota privada de Jeff Bezos, como un logro feminista o vinculándolo a la importancia de la mujer en la ciencia, intenta vendernos un mojón. Nada más lejos de la realidad: que sean mujeres es circunstancial, una llamada de atención, un truco de marketing burdo. En Público lo enfocan muy bien: “Las megarricas también eligen el espacio como nuevo destino turístico”. De hecho, ante la noticia, hay que preguntarse por el flaco favor que esto hace a la igualdad y por el enorme gasto energético que requiere la excursión.

“Un material valioso”

Pablo Iglesias es el puto amo: controla un partido sin figurar en ningún organigrama, sigue con sus clases en la Complutense, vende aceite de Marinaleda, se queja en tertulias de grandes medios (también públicos) de lo mala que es la prensa, monta una taberna de éxito y un crowdfunding para ampliarlo (porque los préstamos los pedimos los pobres), y charla con una periodista para que le escriba un libro que se convierte en “un material valioso para entender cómo funciona la ideología”, según leemos en su propio medio digital (¿de verdad nadie se sonroja allí ante el modo en el que hacen la rosca al jefe?). Parece el Leonardo del siglo XXI.

Claro que es la oferta

No me cansaré de decir que la aprobación de la Ley Española de Vivienda tuvo más que ver con el ciclo de campañas electorales que se echaban encima a PSOE, Sumar, Bildu, Podemos y ERC (que luego denunció invasión competencial) que con querer arreglar realmente el problema. Esa ley ha generado una crisis de oferta de viviendas, y eso solo provoca su encarecimiento. Es superfácil entenderlo. Pero también es fácil hacer populismo, y en eso estuvieron y están los mencionados. No proteger también a las personas propietarias “puede estar desincentivando todavía más la escasa oferta”, según El Blog Salmón.

La vida era mejor cuando había quioscos

Los quioscos mejoran la vida de las personas. No es el resultado de ninguna investigación, sino de mi propia experiencia y, estoy seguro, de la de cualquiera. Cuando empezaron a desaparecer empezaron nuestros problemas: más móvil, nuevos riesgos para la juventud, mucho más tiempo conectados al trabajo y, por supuesto, la pandemia. Ahora que los quioscos han desaparecido de nuestras calles, salvo raras excepciones como la que han encontrado en EPE, el mundo ha enloquecido con la dupla Trump-Musk, con Putin, Netanyahu… Que se han aprovechado de la protección que nos ofrecían los quioscos en nuestras calles.

No nos rasguemos la camisa todavía

Leemos que “Jeff Bezos anuncia que ‘The Washington Post’ no publicará opiniones contrarias al libre mercado” (Público) y algunos se vuelven un poco locos porque ese diario, que el dueño de Amazon compró como inversión, puede dejar de ser progresista. Pongamos los hechos noticiosos en su contexto, por favor: por muy “progre” que sea un diario que forma parte del establishment estadounidense, dudo mucho que este haya publicado alguna vez opiniones contrarias a ese libre mercado, la propiedad o el sistema capitalista. La noticia, de hecho, es que Bezos ha querido dejar claro a Trump y Musk que no va a salirse del carril.

Vamos ganando

“La fuga de diseñadores clave y la caída libre de las ventas empujan a Tesla al precipicio”, leemos en El Confidencial, donde enumeran la colección de problemas de la marca: “Crisis de modelos, tecnología anticuada, mala calidad y reducción de la lealtad a la marca”, y por supuesto, “la tóxica actividad política del jefe”. Eso, sin hablar de la competencia, que se ha movido rápido y mejor de lo que esperaba un Musk que fía todo siempre a su infinita capacidad. Voy a ser directo: ¿qué pensamos cuando vemos un Tesla por la calle? Aquí, sí, vamos ganando. Ojalá que sea solo la primera batalla.

Hay que leerlo

Hace solo unos días estábamos profundamente preocupados por Europa. Quienes sufrieron viendo a Trump y Putin repartirse el mundo tienen que leer el texto: “Tres ‘gyozas’ a diez euros” en The Objective sobre “la vieja Europa anestesiada”. En él, Antonio Agredano llama a las cosas por su nombre: “El triunfo del trumpismo es el fracaso de todo lo demás”, “Podemos y Vox podrían contener trazas de trumpismo”, “sociedades pueriles eligen líderes pueriles y la nuestra hace ya muchos años que llenó de Funkos las estanterías, ocupando el espacio de los libros”. Por suerte, termina arriba: “Europa es una aspiración, pero no debería ser una utopía”.

¿Por qué solo en X?

Todas y todos tenemos claro que X es un pozo de guano sin fin. Entonces, ¿por qué en EH Bildu han decidido que solo en esa red social van a colocar este mensaje? Me refiero al corte y al tuit en el que Arnaldo Otegi aboga por “fijar un horizonte sin presos, refugiados y deportados” (y con 850 muertos). También afirma que “es una aportación a la convivencia” (¿otra vez la sociedad vasca debe hacer una aportación para que quienes rompían la convivencia no vuelvan a hacerlo?). ¿Hace EH Bildu un reconocimiento explícito, con la omisión de este corte en el resto de redes, que el de los presos es un contenido que alimenta a sus ultras?

Esto es tener morro

Lo que pretende el PSOE con su nueva ley contra los juicios basados “en recortes de prensa” va más allá: su intención es paralizar las causas en curso (la de la mujer de Sánchez, la de su hermano, pero también la de Puigdemont, denunciado por Vox) que hayan sido promovidos por partidos o asociaciones, no por las víctimas de los actos. Esto puede generar dudas, vale, pero lo que no es permisible es exhibir tanto morro: “Podemos defendió la acusación popular en 2014 y 2017 y ahora cuestiona la ‘ley Begoña’. El partido se personó en varios casos judiciales para denunciar las ‘tramas corruptas’ políticas y empresariales” (The Objective).

Buenas matizaciones

Me ha gustado esta pieza en Público ya desde el titular (no me ha gustado lo que le ha pasado a Antonio Maestre, por supuesto): “Vito Quiles acosa en plena calle al periodista Antonio Maestre”. Vito Quiles es Vito Quiles y Maestre, un periodista. Empezamos bien. Pero sigue mejor: en el digital se refieren a Quiles como un “agitador ultra” y “pseudorreportero”. Son buenos eufemismos de lo que realmente es (no puedo escribirlo, no quedaría bien). Quiles persiguió a Maestre, que lanzó su micro al otro lado de la calle. Y ahora el mamarracho acusa al periodista de agresión (que no se ve en el vídeo que él mismo difunde, según Público).

¿Un piquito?

El anterior presidente de la RFEF, Luis Rubiales, plantó un beso sin su consentimiento a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española de fútbol. Su sucesor, Rafael Louzán, es el responsable de las “fuentes” de su organización que dicen “que las mujeres de los futbolistas del Mallorca confundieron en Arabia Saudí ‘acoso’ con ‘un agobio’”. Ah, bueno, entonces aquí no ha pasado nada, podemos dispersarnos, volver a nuestras cositas y pelillos, a la mar. La falta de vergüenza y de sensibilidad en la RFEF es alarmante. Un mal, evidentemente, enquistado, orgánico, inevitable. Como su ambición por el dinero.

¿Qué puede salir mal?

El guionista portugalujo Raúl Díaz tuiteó algo parecido a esto: hemos pasado de una carrera espacial entre países a una entre personas, en referencia a la de Elon Musk y Jeff Bezos. También hemos pasado (y esto ya es de mi cosecha) de una carrera espacial científica a una comercial (que acabará en la salida de los ultrarricos fuera del planeta cuando este quede arrasado, no tengo pruebas pero tampoco dudas). ¿Qué puede salir mal dejando la explotación del universo a millonarios ambiciosos? Y ya que estamos: ¿qué hago separando los tetrabriks si cada lanzamiento de prueba contamina más que yo en varias vidas?