Diario de cuarentena. Día 82. Repelega/Fuenteovejuna

El barrio de Repelega está en Portugalete, en la margen izquierda de la Ría de Bilbao. Un núcleo obrero, de gente sencilla y trabajadora. Por su espíritu de justicia y fuerza combativa se ha convertido en el símbolo del poder de la unidad del pueblo contra lo ilícito. Al grito de “El pueblo unido, jamás será vencido”, el mismo bajo el que se hizo la revolución de los claveles en Portugal contra la dictadura salazarista, en 1974, la gente de Repelega liberó ayer una vivienda del barrio ocupada por unos delincuentes, siguiendo el mismo método -frente popular- con el que desocuparon la casa de Vitori, de una señora de 94 años, de la que se habían apropiado unos sinvergüenzas en octubre del pasado año. La justicia del pueblo, lisa y llana.

La surrealista ley actual impide que la policía saque de una casa a sus violentos okupas. Cuando se produce se inicia un interminable proceso judicial, con lo que el propietario no puede entrar a su vivienda hasta que el juez dictamine su desalojo. Y mientras llega la justicia parsimoniosa a hacer su tarea, los delincuentes incurren en gastos de luz, gas, agua y electrodomésticos y, normalmente, saquean la casa y la destrozan sin miramientos, en la seguridad de que, dado que suelen ser insolventes, no irán a la cárcel y no pagaran los daños y gastos producidos. Una ley kafkiana. 

La gente de Repelega volvió ayer a hacer pacífica pero contundentemente lo que no hace la justicia del Estado: provocar la huida de los delincuentes, devolver la propiedad a sus dueños y restaurar la paz en el barrio. Frente a ellos, la Ertzaintza y la Policía Municipal hicieron de parapeto para evitar males mayores y que los usurpadores no sufrieran el proporcionado castigo de los vecinos. Nada grave ha ocurrido. A lo más, uno de los okupas ha recibido una buena tunda y acabado, algo caliente y magullado, en el hospital de la zona. Eso es mejor que la tardía e inutil sentencia del juez.

Lo curioso es que la vivienda liberada pertenecía a un banco y había sido desahuciada a una familia durante la pasada crisis. No era como la vivienda de Vitori. Aun así, el vecindario se movilizó y se plantó delante de la casa con tal resolución que provocó la huida de los ladrones que han salido escoltados por los beltzas de la Ertzaintza ya de madrugada.

Por si fuera poco, los manguis han gritado a la gente ¡Viva Franco! y ¡Viva España! O sea, además de bandidos, fachas. Eran tres o cuatro jóvenes sin cultura ni seso, forasteros y con un amplio historial de violencia. Por la mañana, una señora mayor había sido asaltada, lo que encendió la indignación del pueblo. 

Que cambien esa ley oprobiosa que protege al ladrón. Repelega ha sido de nuevo Fuenteovejuna, escenario de la obra de Lope de Vega, cuando el pueblo hizo contra el abusador lo que la justicia no quiso: “¿Quién mató al Comendador? / Fuenteovejuna, señor. / ¿Quién es Fuenteovejuna? / Todo el pueblo, a una”.

4 comentarios en «Diario de cuarentena. Día 82. Repelega/Fuenteovejuna»

  1. Una pregunta: ¿Cuando los antiguos propietarios fueron desahuciados, cuál fue la respuesta de Fuenteovejuna? Quizás fuera la de Bertrand Duguesclin…

  2. Y no nos olvidemos del innombrable comportamiento del Banco, actual propietario de la vivienda, que desahució con la contundencia de la ley a quienes habían residido en la vivienda con legitimidad, y consienten la ocupación ilegal de la vivienda a quienes siembran la discordia, perturban la convivencia y rompen la armonía de la vida comunitaria y sus barrios.
    Los Bancos no son inocentes en estos hechos, son cómplices, y responsables de las consecuencias de sus actos.
    Ojalá este comportamiento de los vecinos sea un ejemplo a imitar en otros sucesos de la misma índole.

  3. ¿Sería igual la respuesta de jueces y autoridades si ocuparan sus viviendas, al parecer en algunos casos alquileres pagados con dinero de los contribuyentes?. Debemos estar tranquilos la ley es igual para todos, según concluyó el anterior jefe de Estado.

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