Más debate, mejor país

Un día lejano, en la televisión pública vasca pensaron que había exceso de debate político. Hasta entonces en ETB se discutía por todo, quizás para compensar nuestros desencuentros, dividida la sociedad en dos bandos, de paz y de terror. Las tertulias se esfumaron y no hubo más contienda. Y así nos encontramos hoy con un único espacio de debate en ETB2, salvo en período electoral. En Jake ha cumplido 11 años y siempre lo dirigió Xabier Lapitz quien, tan hombre de radio y despreocupado de su imagen, llevó aquello como si estuviera en una emisora, con su pecera de sonido, una mesa, cuatro sillas y la suya en el centro. Y lo ha dejado todo.

La nueva partida de En Jake la lleva con solvencia Miriam Duque, que ha optado por el buen rollo y no imitar el combate tóxico de las tertulias españolas en las que izquierda y derecha, entre gárrulos y garrulos, se zurran con munición de decibelios y ruindad. A la misma hora que acontece el debate vasco casi todos los canales, de la meseta para abajo, hacen lo mismo, discutir furiosamente. Euskadi es un oasis, aquí donde, aunque en precario, hay acuerdos entre desiguales, pluralismo convergente y un clima social respirable gracias a la decencia y la lluvia. Hace bien nuestra televisión pública en optar por el respeto en las polémicas, aunque esto sea aburrido. ¿Quién tiene nostalgia de las broncas de la década de los noventa y la hiperpolitización?

No le veo mucho sentido a que, con tan poco debate en nuestras pantallas, Radio Euskadi televise su tertulia e informativo Bulevar, de 7 a 10 de la mañana. Es un híbrido. A esas horas los ciudadanos, entre el afeitado y el aseo, el café y las tostadas, camino del trabajo están a la escucha de la radio, porque la tele inmoviliza. ¿Para qué necesitamos más debates? Para moderarnos.

JOSÉ RAMÓN BLÁZQUEZ

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