¡Es la guerra!

(La Tele en Onda Vasca, 20 octubre)

Iturbe1. El tema de hoy

ETB es muy complicada

Gobernar es algo muy difícil, lo sabemos; pero gobernar y gestionar la radiotelevisión pública vasca está entre las cosas más difíciles del mundo. ¿Qué tiene de complicado? Todo. A EITB se le pide: que haga país, que apoye el euskera, que propicie la cohesión social, que fomente la cultura vasca, que contribuya a la unidad y hermandad de los distintos territorios que componen Euskalherria dentro de su diversidad, que propague valores éticos, que sea el altavoz de la denuncia y un ejemplo de pluralidad, que sea el espejo donde mirarnos y sentirnos representados… Todo eso y más. Y sin embargo, ETB es la sede de todas las contradicciones, incoherencias y dudas políticas, lingüísticas, territoriales, éticas, comunicativas e identitarias de Euskadi. Además, ETB es un símbolo. Y gobernar un símbolo es navegar en un medio de un tsunami continuo.

A veces en la gestión de ETB hay que enfrentarse a las realidades artificiales o inventadas. Y eso, aunque no sea noticia, se convierte en noticia. Los diarios de Vocento, para los que ETB es el verdadero enemigo, porque les han quitado el liderazgo informativo, han jaleado un conflicto falso. Los socialistas vascos en el consejo de administración, que ocupan solo dos asientos de diecinueve, han solicitado la dimisión de la directora general, Maite Iturbe, cuyo nombramiento apoyaron hace cosa de año y medio. ¿Cuál es el argumento? Según dicen porque EITB “no estaba siendo una radiotelevisión objetiva, plural e imparcial al servicio de la sociedad”. ¿Y cuál es la verdadera razón?

Son dos razones: Una, política. El PSE no manda casi nada en Euskadi, solo en un puñado de ayuntamientos, y necesita salir de la irrelevancia institucional. Para lo cual monta un conflicto inexistente frente a los nacionalistas, a los que acusa de tener a ETB a su servicio. Esto es tan falso como que ETB es la televisión más plural de cuantas existen en el Estado español. Basta con hacer una comparación con la madrileña, la andaluza o la gallega. O con cualquiera de las privadas. En ninguna hay más libertad y variedad para hablar de todo.

Y la otra razón es informativa: al PSE, como al PP, le molestan que se trate asuntos incómodos, como los derechos de los presos, la existencia de torturas, el derecho a decidir, los casos de Cataluña y Escocia, etc. Socialistas y populares no quieren que se hable “tanto” de estos temas, que sean marginales. Quieren más España en ETB. Querrían en todo caso decidir cada día los contenidos y la escaleta de los teleberris y los programas de debate. Y sin embargo, lo que ocultan es que la voz del PSE y PP está sobrerrepresentada en ETB. Que las noticias sobre estos grupos sobrepasan la magnitud de su fuerza electoral. Y que en los debates ocupan una silla cada uno, al igual que PNV y EH Bildu, que les duplican o triplican en votos. ¿De qué se quejan? De la libertad de opinión e información. De la pluralidad. Y de lo incómoda que es a veces la verdad.
Lo dicho. Gobernar ETB es muy complicado.


 

2. El minuto de oro

Maroto quiere guerra

Esta es otra forma de gestionar la realidad, pero de forma muy poco decente. Es buscar un filón electoral y explotarlo cueste lo que cueste. Lo de Maroto y el PP en Vitoria-Gasteiz es una de las experiencias políticas más significativas ocurridas en Euskadi en los últimos años. Ya somos una sociedad tan cruel como otras sociedades occidentales: cuando la oferta de extrema derecha se hace visible, sin tapujos. Naturalmente, Maroto ha tenido que escuchar muchos reproches, como los de La Sexta, en el programa “Más vale tarde”. En este minuto se recogen algunos de ellos.

Maroto ya tiene su guerra en marcha, de la que piensa salir victorioso, allá por mayo.


 

3. La liga de la tele

– La vuelta de Évole. Jordi Evole volvió ayer con su programa Salvados, en La Sexta, por todo lo alto: 20,3% y 4.104.000 espectadores. Y lo ha hecho de forma atrevida: nada menos que con Oriol Junqueras, el líder de ERC, a quien invitó a Sevilla a comer y charlas con una familia, y donde se habló de Cataluña y su independencia de forma abierta y correcta.

No cabe duda de que Évole ha encontrado una fórmula de éxito, gracias a que es capaz de añadir a lo serio y crítico, un punto de osadía e ironía. Así los mensajes llegan mejor. Por algo, el programa de Évole es la imagen de la indignación social frente a los estragos sociales de la crisis y la corrupción política. En televisión la fórmula de éxito siempre está vinculada no al producto, sino a la persona que lo hace posible. Solo Évole puede hacer “Salvados”.

– Final apoteósico de “Pequeños gigantes”: El programa de talentos infantiles culminó el miércoles, en Telecinco, con un resultado espectacular: 24% y 3.235.000 espectadores. Está claro que la fórmula de programa de adultos con niños funciona, y mucho. Creo que hay un abuso en este ámbito, porque los niños no pueden convertirse en juguetes para la diversión de los adultos. Existe en todo el mundo; pero todo el mundo se equivoca.


 

4. Superanuncio

Cuando ser incoherente o cínico es la mejor opción

La alternativa creativa de este anuncio no es nueva. La hemos visto en otros anuncios. Se trata de poner en valor el cinismo como una opción rebelde: decir una cosa y hacer la contraria. Planteada de forma divertida no provoca rechazo, todo lo contrario, se entiende como una liberación. Es lo que plantea Audi 3, con su modelo Adrenalin: hace un canto a caminar, a andar por la ciudad como fórmula de vida divertida, para terminar optando por ir en coche. Es un discurso incoherente, y hasta éticamente perverso, pero que muchos ciudadanos asumen, precisamente porque ir en coche es, para ellos, mejor que ir andando.

El cinismo (la incoherencia justificada) puede ser divertido y una buena opción de discurso en publicidad. No hay peligro, se entiende como una broma y el espectador ya es lo suficientemente inteligente como para saber que nada justifica la incoherencia y el cinismo. Excelente anuncio.


 

5. Noticias de la tele

Dos estrenos, dos estilos:

http://www.youtube.com/watch?v=tHrXDXcclMk

– El sábado, en Telecinco, estreno de la tertulia política “Un tiempo nuevo”. Se trata de una apuesta fuerte de la cadena de Berlusconi frente a La Sexta y su programa “La Sexta Noche”. Para ello, “Un tiempo nuevo”, contará, al menos en principio con periodistas veteranos, ya en manifiesta retirada, como Pedrojota Ramírez, Luis María Ansón, Fernando Onega, Luis del Olmo; y siguiendo con veteranos políticos, como Julio Anguita. Lo de “tiempo nuevo” parece una ironía, porque de nuevos no tienen nada toda esta gente, y más bien parece un programa de nostalgia política y periodística. Lo presentará Sandra Barneda, que ya fracasara en La Noria y el Gran Debate, sus precedentes.

Cuando un programa se construye sobre la idea de rivalizar con la misma fórmula frente a otra cadena, el resultado suele ser el fracaso. La idea aquí es hacer lo mismo que “La Sexta Noche”, pero con más medios y mayor presupuesto, con nombres de más postín. Veremos en qué queda.

– El miércoles, en ETB2, comienza “El Impostor”, con Adela Ucar. A esta joven periodista la conocíamos de Cuatro, como reportera de “21 Días”, en la Cuatro. Con “El impostor” cambia radicalmente, porque se trata de una reality. El juego consiste en que una familia infiltre entre sus miembros a un desconocido y hacerlo pasar por uno más del clan familiar frente a un invitado, un personaje famoso, cuya misión es desenmascarar al impostor. Este miércoles el invitado será Juanito Oiarzabal.

 

 

¡Qué complicado es gestionar EITB!

IturbeGobernar es difícil; pero no tanto como gestionar ETB. Es lo más complicado del mundo. En nuestros medios públicos tienen su sede todas las contradicciones políticas, lingüísticas, territoriales e identitarias de Euskadi. Y sorprende que se le conceda tanto valor simbólico, lo que lleva al país a verse reflejado en sus pantallas y que los partidos escenifiquen en este foro sus histerias electorales. Los socialistas, extraviados en la crisis postzapaterista, han pedido la dimisión de la directora general, Maite Iturbe, cuyo nombramiento avalaron hace un año. Dicen ahora que EITB “no estaba siendo una radiotelevisión objetiva, plural e imparcial al servicio de la sociedad”. Y como no han presentado pruebas que avalen semejante denuncia, tenemos que explicarlas.

El PSE tiene un problema: su irrelevancia política. Carece de poder institucional y sus presagios electorales son muy sombríos. Por eso, tiene que reinventarse como oposición, mientras gana tiempo a su naufragio. El ataque contra ETB es una estrategia de notoriedad, casi la misma que la de Pedro Sánchez con sus apariciones en programas frívolos. La recusación de Iturbe también tiene algo de vendetta, de cuando los jeltzales cargaron contra López y Surio en el cuatrienio trágico del frente españolista. Tal vez aquel apoyo socialista a la directora general quede tan lejano como para olvidar que fue solo una compensación por conservar algunos puestos y un salario para sus menesterosos.

PSE y PP no creen que ETB esté al servicio del PNV. Les basta con compararla con las cadenas andaluza, madrileña y gallega. El objetivo es la domesticación de ETB. Que no se informe ni debata sobre el derecho a decidir, presos, torturas o Cataluña. Ser más España. Y aunque están sobrerrepresentados en noticias y tertulias, quieren decretar su escaleta. Lo que no se entiende, salvo en clave cínica, es que EH Bildu se sume al orfeón constitucional tachando a ETB de “No-Do del Gobierno vasco”, una frase tan original que hasta Vocento, enternecido, le ha dedicado varias páginas.

¡Alarmados!

(La Tele en Onda Vasca, 13 octubre)

 

https://www.youtube.com/watch?v=u69FKgPlepM
1.El tema de hoy

La bola del ébola

Ha sido una semana de susto. Del susto de la política y de la alarma sanitaria, una más. Los espacios informativos han subido un 40% sus audiencias a propósito del virus del ébola. España tiene el dudoso mérito de ser el primer país del mundo en producir un contagio del virus del ébola fuera del continente africano, con lo que entrábamos en una alrma sanitaria de alcance continental, porque el caso de la enfermera Teresa podría haberse extendido en su ámbito de relación familiar, social y profesional. Una auténtica alarma.

Pero al margen del problema sanitario en sí, lo que hemos tenido -y aún se mantiene- es una situación de pánico, por los efectos de una pésima gestión informativa por parte de las autoridades del Gobierno español que, por su incompetencia e irresponsabilidad han provocad, además de un caos hospitalario, una verdadera situación de incertidumbre. ¿Dónde estuvieron los fallos? En la percepción por parte de los ciudadanos de que ni la Ministra Mato (¡un nombre perfecto para una administradora de nuestra salud!) ni su equipo sabían lo que estaba pasando, cómo se había producido el contagio, si la situación estaba bajo control y si se tenían los medios para controlar el problema. La comparecencia de la ministra Mato fue patética, con unas lagunas comunicativas tremendas y una falta de liderazgo tremendo.

A renglón seguido, se produjeron las declaraciones del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que de forma inmisericorde cargó las responsabilidades sobre los fallos del protocolo de prevención en la enfermera Teresa Romero, que mientras se decía esto contra ella luchaba por salvar su vida. Estas declaraciones increíbles llevaron el miércoles al punto máximo de la indignación social y la incertidumbre. Hay que ser muy miserable para señalar a la enfermera como cabeza de turco de una gestión caótica de la sanidad madrileña.

¿Estamos ante un problema de comunicación? Yo creo que solo en parte. Lo que ha fallado es el proyecto de gestión, en tanto que la mala comunicación solo es el síntoma de este fracaso esencial. La comunicación no es la solución: es la vacuna que permite a la gestión tener una base de credibilidad y unas estrategias para explicar la gestión y tener instrumentos cuando aparece algún problema o imprevisto. Es como en las parejas mal avenidas: se dice que falla la comunicación, cuando lo que falla es el amor. Y la comunicación no resuelve esa carencia.

Ahora se pretende resolver el fiasco con un Gabinete de crisis presidido por la vicepresidenta del Gobierno del Estado, Soraya Sáenz de Santamaría. Hay toda una técnica de para qué y cómo deben funcionar estos gabinetes de crisis; pero cuando la comunicación es una caos, los gabinetes solo sirven para hacer un balance de daños y dar una imagen falsa de control. Son reuniones desesperadas de expertos diferidos. Y lo que me temo es que Gabinete sea un censor de la verdad y un escaparate ficticio para engañar a la sociedad sobre la gravedad de la alarma sanitaria.

La bola del ébola ya está en marcha e irá creciendo. Sólo parará cuando el virus esté bajo control y la sanidad pública tenga los medios y la formación necesaria para resolver la situación. Y, por supuesto, se diga toda la verdad.


 

http://www.youtube.com/watch?v=XgQrbQmExv8http://www.youtube.com/watch?v=XgQrbQmExv8

2. El minuto de oro

Argiñano, la verdad directa

A veces, la verdad en la tele no se dice en los espacios informativos, sino en los programas de cocina. En este punto, Karlos Argiñano, que reina en las mediodías de Antena 3, suele ser una caja de sorpresas: lo mismo te cuenta un chiste más o menos subido de tono, que se mete en harina de la política. Su intervención la pasada semana sobre el escandalazo de las tarjetas de Caja Madrid/Bankia resume perfectamente el sentimiento de indignación de la sociedad respecto de algunos dirigentes políticos, empresariales y sindicales. La verdad dicha con gracia y sin pretensiones resulta más impactante que dicha de otra manera. Esa es la fuerza de Argiñano, un cocinero que, entre recete y receta, te añade el ingrediente de la verdad. Cruda.


 

3. La liga de la tele

Exitazo de «Los viernes al show», en Antena 3: El programa presentado por Manel Fuentes y Arturo Valls el viernes pasado tuvo un estreno sin precedentes, con un 18.3% y 3.029.000 espectadores, superando a Sálvame Deluxe, que hasta ahora era imbatible, al que iguala, con un 20.3% y 2.452.000 espectadores, es decir, más cuota de pantalla, pero menos número de espectadores. A muchas personas a esas horas de la noche y ese día, los viernes, les apetece más un poco de espectáculo, y no tanto chismorreo.

– Gran Hermano no cede. Decíamos el otro día que las audiencias de GH empezaban a declinar y que el programa agotado. Pues parece que no, que tiene cuerda para rato. El pasado jueves volvió a subir, con un 18,1% y 3.372.000 espectadores de media, a poca distancia del líder de la noche, que es Aguila Roja”, en TVE, con un 20,7% y 3.846.000 espectadores.


 

4. Superanuncio

Un enfoque original

Sobre prevención y sensibilización sobre accidentes de tráfico hemos visto muchas campañas, algunas de ellas muy impactantes. Lo que no habíamos visto hasta ahora es un enfoque tan original como el de este anuncios, que pone el foco de la responsabilidad no en quien conduce, sino en quienes pueden provocar, indirectamente, un siniestro, y no con mala intención. Este anuncios se refiere a los llamados accidentes in itinere, es decir, aquellos que se producen camino o de vuelta del y trabajo que son, dicho sea de paso, los más numerosos entre los accidentes de trabajo (el 70%). Lo que nos sugiere en este anuncio es que la familia o los jefes de un trabajador no llamen a sus maridos o mujeres o a sus empleados, cuando saben que están conduciendo de vuelta a casa después del trabajo. El enfoque del anuncio es diferente y muy pertinente: no molestar cuando se está de vuelta, no trabajar más horas… Excelente.


 

5. Noticias de la tele

– Estreno de ‘Atrápame si puedes’, en ETB2. Hoy ha comenzado un nuevo programa en ETBA2, en la franja de las dos y media de la tarde, hasta el comienzo del Teleberri. Se trata de un concurso diario, de lunes a viernes, presentado por Patxi Alonso, con premios de mil euros. Es el típico programa de presuntas y respuestas, como el trivial. Un espacio de ocio para toda la familia, con mucho tirón entre los jóvenes y alternativo a Los Simpson.

– Nuevo presidente de RTVE. Esta semana elegirán, si Dios no lo remedia, a José Antonio Sánchez como presidente de la radiotelevisión pública española, contra la opinión unánime de todos los partidos, excepto el PP. Sánchez tiene un historial que da miedo: fue director el Ente público entre 2002 y 2004, los peores años del Aznarato, y hasta ahora estaba al frente de Telemadrid, la televisión más sectaria del Estado. Se trata de un pésimo gestor, que impulsó un ERE salvaje en la radiotelevisión pública madrileña que pretendía reducir al mínimo su plantilla. Es el candidato que la patronal de las televisiones privadas hubiera colocado al frente de RTVE para perjudicar el modelo público.

 

 

 

 

 

 

 

 

En busca de la calle perdida

(La Tele en Onda Vasca, 6 octubre)

Urkullu enacara1.El tema de hoy

Falso: el medio no es el mensaje

El debate de estos días en los medios de comunicación es la nueva estrategia de los dirigentes políticos para recuperar la calle, motivo por el cual se habrían lanzado a hacer cosas tan raras como participar en los programas de telebasura y mostrar un talante populista. El caso emblemático es el de Pedro Sánchez y su llamada a “Sálvame”, que ya comentamos la pasada semana aquí.

También se ha hablado mucho, en este contexto, de la actitud del lehendakari Urkullu, que por segunda vez se ha encarado directamente con manifestantes que protestaban contra actuaciones del Gobierno Vasco. En este caso concreto, mi opinión es que el lehendakari no comete un error, ni pretende ser más directo con estos gestos, que básicamente son naturales, aunque impulsivos. Su error no es ese, sino dirigirse de forma algo crispada. Estaría bien si se encarara con los sindicalistas de forma serena, dialogante, con contención, pero sin gestos excesivos y sin aspavientos. Levantar las manos en esa circunstancia es inconveniente, porque proyecta un cierto tic autoritario, innecesario en alguien tan templado como Urkullu.

En general, creo que el diagnóstico de que la clase dirigente busca ganar la calle es superficial. No está ocurriendo tal cosa. Lo que sí está ocurriendo es que tanto los líderes políticos (como de otras organizaciones y empresas) están seriamente despistados sobre cuál debe ser su proyecto en relación con la sociedad. Sienten el rechazo de la gente y no saben cómo gestionar ese desafecto. Y entonces es cuando dejan en manos de comunicadores inexpertos y muy poco preparados las estrategias de comunicación. Y de ahí lo de “Sálvame” y otras tonterías.

¿Qué deben hacer entonces? En mi opinión, hacer un diagnostico correcto. La clase política no tiene un problema de comunicación. En realidad tiene un problema de mensaje. No es lo mismo comunicación que mensaje. La comunicación es el proceso de transmisión, la codificación de su contenido, las arterias por las que fluye; mientras que el mensaje es el alma, la esencia, la verdad que hay que dar a conocer. El problema es que la política no tiene mensaje capaz de ser creído. No es la forma, es el fondo el que falla. Quien no es capaz de elaborar un mensaje convincente para la comunidad no le salva la mejor comunicación del mundo.

Los nuevos jefes de comunicación de los políticos creen todavía en MacLuhan y el mito de que “el medio es el mensaje”. Eso ya no vale. Eso ocurría en las décadas pre-internet. No vale para la época digital, que democratiza la comunicación. Y confunden medio y mensaje. No se enteran. El modelo a seguir es el “modelo Azkuna”, que consiste en definir el mensaje, añadir emoción, tener cierto atrevimiento, no atarse con demasiadas reglas, liberar la verdad, no temer a la gente y aceptar su sencilla e incómoda interpelación. Así se gana la calle y hasta el respeto de los oponentes. Pero para eso hay que decir la verdad.


2. El minuto de oro

Boyer deja viuda a Preysler

La muerte del exministro socialista Miguel Boyer es mucho más que una noticia luctuosa. Es el fin de una época: la beautiful people, que es la versión hispana de la gauche divine francesa, la izquierda culta y exquisita, pero de gustos y vida burguesa. Miguel Boyer es un personaje muy cinematográfico, que tuvo un inmenso poder en la España de los ochenta y autor de una genialidad romántica: dejar su familia y su cargo por amor. Y parece que fue un gran amor de verdad. Es digno de admiración solo por eso. Y sin embargo, la expropiación de Rumasa (justa pero mal gestionada y peor liquidada) le dejó una estela de fracaso. Creo que, en cierta forma, muchos veían a Miguel Boyer como un personaje algo patético, de otra época, muy inteligente y valeroso, pero vulnerable. Su muerte deja a Isabel Preysler como la viuda de España, lo que refuerza su leyenda de mujer fatal. Un chollo informativo para la tele.


3. La liga de la tele

– ‘laSexta noche’: récord histórico. El pasado sábado, el programa de debate que modera Iñaki López alcanzó su máximo histórico, con un 16,2% y 2.015.000 espectadores. Este dato tiene mucho que ver con la presencia de Pablo Iglesias, líder de Podemos, que tuvo su noche de gloria con un enfrentamiento constante con el periodista Eduardo Inda, que se empeña en ser el mejor propagandista de Iglesias, con una actitud agresiva e irrespetuoso con lo que consigue es reforzar y dar mayor sentido al discurso de Podemos. Una cosa es oponerse a unas determinadas ideas y otra hacer el ridículo. Inda se lo tiene que hacer mirar.

– Robin Food, una semana moderada. El programa de cocina de David de Jorge ha tenido una primera semana moderada, pero no mala para empezar. Su media de audiencia es de algo más del 11%, con una cifra de espectadores en torno a 1.200.000 espectadores. Esto son sus números:

Lunes: 12% y 1.459.000 espectadores
Martes: 11.3% y 1.320.000 espectadores
Miércoles: 11.8% y 1.338.000 espectadores
Jueves: 11.4% y 1.256.000 espectadores
Viernes: 11% y 1.176.000 espectadores

La cuestión es que el objetivo es ganar la franja de mediodía (el Access antes de los mediodías), en el que sigue líder absoluto Los Simpson, en Antena 3, con el 14%, seguido a corta distancia por Corazón, de TVE, con una media del 13%.
Difícil papeleta nuestro chef.


4. Superanuncio

https://www.youtube.com/watch?v=jk-8c8qFe0Y

La publicidad inane: la realidad es más fuerte

La publicidad trata de vender y posicionar marcas; pero tiene también una función de sensibilización social, sobre muy diferentes causas, que ha aportado enormes beneficios a la comunidad democrática. No se entiende la causa del SIDA sin las campañas preventivas hechas con anuncios impactantes. Pero hay veces en que la publicidad en el ámbito de la sensibilización pública fracasa, y no porque no lo intente o carezca de argumentos. La mejor publicidad del mundo fracasa ante la realidad. Es el caso de las campañas contra la piratería en internet. Se hacen magníficos anuncios por esta causa y todos son perfectamente inútiles. El último, el de Antena 3, es magnífico en imágenes y argumentario; pero choca contra una realidad absoluta: millones de personas no perciben las descargas de música, libros y películas como una infracción ética. No hay campaña capaz de cambiar este criterio. Bonito pero inútil anuncio.


5. Noticias de la tele

– Vuelve Evole. La próxima semana, vuelve “la conciencia de la indignación”, como se ha denominado a Jordi Évole y su programa Salvados. Es un programa imprescindible, porque sus entrevistas destripan la realidad política del Estado y ponen en evidencia la mediocridad institucional y los fiascos de la corrupción y la baja calidad democrática de un país que, a lo más, quiere volver a la situación anterior a la crisis, en vez de regenerarse. Será el domingo que viene.

– La Pantoja busca un medio para evitar la cárcel. Isabel Pantoja, la tonadillera de España, busca desesperadamente recaudar algo más de un millón de euros que tiene que pagar por la sentencia de blanqueo de capitales de Marbella. Su estrategia consiste en buscar un medio (a ser posible Telecinco) que le pague al menos 300.000 euros y le permita ganar tiempo y evitar ir a prisión. Incluso puede estar detrás de una campaña de captación de dinero al más puro estilo Lola Flores. Es la comidilla de las tertulias de la telebasura. ¿Será Ana Rosa quien le eche un cable?

 

 

 

 

 

 

MacLuhan ha muerto: el medio no es el mensaje

Urkullu enacaraDice la prensa que los políticos se han lanzado a recuperar la calle y que por este motivo hacen gestos inéditos, como aprovechar el foro de la telebasura o encararse con los manifestantes. Es un diagnóstico superficial. El asunto se agrava con los despistados jefes de comunicación que, en su ignorancia, ponen a sus líderes al borde del ridículo y juegan con ellos como productos de experimentación. A Pedro Sánchez le conviene destituir a su directora de prensa antes de que le cause más daño con apariciones vergonzantes y su fijación por la notoriedad a cualquier precio. Y al lehendakari Urkullu le haría bien responder a quienes le gritan tras la pancarta, pero evitando la crispación, con dominio y sin aspavientos. No es bueno para un mandatario bajar al territorio de la bronca, porque esas personas a las que se enfrenta no son la ciudadanía, sino un sector activo pero reducido que se arroga la representación colectiva. ¡Cuidado con la suplantación movilizada!

Se equivocan los mcluhanianos tardíos con que el medio es el mensaje. Eso se acabó. Peor aún es que piensen que el medio es el remedio de los males del producto. El mayor error de los estrategas iletrados es pensar que el actual problema de los partidos (y en general, de las empresas y organizaciones) es de comunicación, cuando el problema es de mensaje. La comunicación es el proceso y la codificación, mientras que el mensaje es el contenido, lo esencial, la verdad que se comprende. La confusión entre comunicación y mensaje es la causa de todos los desengaños por la frustración que produce una información vacía. Es asombroso constatar el reducido número de dirigentes capaces de sintetizar su mensaje. De ahí su adhesión a los tópicos y su previsibilidad.

Queridos políticos: hagan como Azkuna. Definan su mensaje, añadan emoción, tengan cierto atrevimiento, no se aten con demasiadas reglas, liberen la verdad, no teman a la gente y acepten su sencilla e incómoda interpelación. ¿La calle? Un lugar perdido que espera un mensaje original garantizado por su certeza.