El color Living Coral 16-1546, elegido como color del año por Pantone.

Living Coral 16-1546, es el color elegido por Pantone para el año 2019, será tendencia en moda, decoración, diseño industrial, packaging y otras disciplinas.

Queda atrás el elegido para el año 2018, el Ultraviolet 18-3838, desde mi punto de vista un color muy poco afortunado por ser complejo, vinculado históricamente con la Cuaresma y la Semana Santa, asociado a la penitencia y al mundo del ocultismo.

Confieso que nunca he sido muy fan del color naranja, aunque reconozco sus beneficiosas propiedades estéticas.
Se trata de un color cálido y optimista, además de sociable y relacionado con actividades alegres.

Es un color muy energético que está muy presente en la naturaleza.

“Situado en el centro de nuestro ecosistema cromático y de una intensidad natural, el PANTONE Living Coral nos recuerda a los arrecifes de coral que protegen los distintos caleidoscopios de color”, comenta Pantone.

No todos los colores combinan con el Coral, es un color exigente y requiere de compañeros específicos para que funcione, os detallo algunos de estos colores:

Blanco
El color Blanco hace que el Coral luzca en todo su esplendor.

Gris
El color gris es el rey de los neutros, un compañero perfecto para el Coral, uno es sereno y tranquilo y el otro vibrante y alegre, juntos forman un equilibrio perfecto.

Negro
El negro no es de los que mejor combinan con el Coral, pero utilizado en pequeñas pinceladas se consiguen unas composiciones muy interesantes y con mucho estilo.

Azul
El Azul y el Coral son perfectos juntos, pero al ser dos colores muy expresivos y prácticamente opuestos conviene utilizarlos con cuidado, perfectos en dormitorios infantiles por la explosión de color que producen.

Azul Marino
Esta combinación es perfecta para conseguir espacios adultos y elegantes, en los que toma parte principalmente el Azul Marino y el toque vibrante que aporta el Coral, siempre que este sea en cantidades mucho más pequeñas.

Turquesa
Este color, más fresco que el Azul Marino, funciona perfectamente con el Coral.

Verde Menta
Este es sin duda mi color favorito para combinarlo con el Coral, es cercano al Turquesa o al Aguamarina pero con nombre propio y que necesita su propio apartado, este color frío al conjuntarlo con el Coral crea ambientes frescos y vibrantes.

Verde
El verde Jade o el verde Hoja son otros de los colores que mejor combinan con el Coral, estos colores verdes, denominados fríos y oscuros, resultan muy favorecedores con unos toques de Coral.

Beige
El Beige y el Coral, son dos colores cálidos, combinan perfectamente pero con cuidado, para no recargar los espacios.

Según Laurie Pressman, directora de Pantone, para la elección del Living Coral se han tenido en cuenta “las preocupaciones de lo que está sucediendo en la naturaleza y agotamiento de los recursos naturales del planeta”.

El color Coral, un tono vibrante, representa a la naturaleza y a la energía que obtenemos de ella; “un color que anima y afirma la vida”, termina diciendo Laurie Pressman.

Sin duda este año el color Living Coral, será catapultado a las tendencias del color.

Idoia Goiti

El orden

El orden es una de las consecuencias más positivas que se consiguen en los interiores de nuestras casas.

Cuando observamos una foto en una revista de decoración que tanta admiración nos provoca; es por tres factores a tener en cuenta: el color, la simetría y el orden, es este último el que nos produce la sensación más placentera de todas.

Siempre debemos de tener en cuenta que el orden es el factor más importante, directamente relacionado con las mejores sensaciones que tenemos en nuestro hogar.

El orden produce tranquilidad y al contrario la falta de este inquietud.

Debido a nuestro ritmo de vida, a veces frenético, no solemos tener mucho tiempo para dedicarle a la casa, pero sin embargo si conseguimos unos minutos al día para volver a colocar los objetos en su lugar, y dejar los textiles como los cojines, las alfombras y las colchas perfectamente colocados, la sensación de calidez, paz y bienestar aumentarán considerablemente, derivando todo esto en una mayor calidad de vida.

Es muy importante que al volver a casa después de un día de trabajo, o cualquier otro motivo que nos haya hecho estar fuera e incluso si no hemos salido…encontremos el hogar ordenado, sentiremos que estamos en nuestro sitio de confort, nuestro refugio de paz.

La sensación de hogar cálido que proporciona el orden, no es comparable a ninguna otra sensación, por eso sería muy beneficioso dedicar unos minutos al día a estas tareas.

Idoia Goiti

¿Visillos o estores para las ventanas?

“Si tenemos persianas”

Vestir las ventanas es algo personal, según los gustos de cada uno.
Los visillos y los estores son dos de las opciones más comunes y practicas.
Podemos elegir según nuestros gustos pero es muy importante tener en cuenta la forma y la apertura de las ventanas.
Los estores necesitan un espacio encima de la ventana para que se puedan recoger, si el espacio es escaso tendremos dificultades para abrir o cerrar las ventanas.
Debemos dejar pasar la luz, para ello tenemos que elegir una tela transparente pero con cuerpo.
En cuanto al color podemos buscar un tono parecido a la pared, siempre que esta sea de un color claro, y mejor neutro.
El efecto de continuidad agrandará la estancia, si preferimos el color blanco encontraremos muchas telas de diferentes texturas en el mercado.

En cuanto al visillo, quiero deciros que ocupa más espacio visual que el estor, pero vuelvo a repetir que es una cuestión de gustos.
En este caso también debemos de tener en cuenta la forma en la que abren las ventanas, los visillos se pueden confeccionar según convenga, con las aperturas más adecuadas, bien de la mitad hacia las esquinas, de un lado a otro, o algunas variantes más…
En el caso de los visillos me decantaría por el color blanco ¡pero solo es una preferencia personal! dejan pasar mejor la luz y dan una sensación de limpieza que resulta muy agradable y acogedora.

“Si no tenemos persianas”

Lo que podemos hacer si la casa no tiene persianas es, añadir tanto a los estores como a los visillos unas cortinas con una tela mucho más gruesa y opaca, que se pueda retirar hacia las esquinas, cuando queramos que entre la luz.
Además, también se pueden forrar con foscurit para conseguir la oscuridad total.
El foscurit es un tejido totalmente opaco que no deja pasar nada de luz a la estancia, también se le denomina “tejido oscurante”, tiene la característica de ser un buen aislante de la temperatura exterior, tanto para el frío del invierno o el calor del verano.
Existen dos tipos de este tejido, el de PVC que es el más usado por ser muy efectivo, además de económico. El otro es de tela y se le denomina como “oscurante black out”.

“El caminante” de Eguizabal y “El hombre caminando” de Giacometti

Hace un tiempo paseando por Vitoria, me encontré una agradable sorpresa en la calle Dato, una figura gigantesca de un caminante, enseguida me recordó a las figuras de Giacometti, tenía la misma estructura y pensé que tal vez se trataba de una obra de este artista, pero no podía ser…

Entonces investigué sobre el autor, su nombre es Juan José Eguizabal y su obra se llama “el caminante”

Curiosamente la obra de Alberto Giacometti fue creada 44 años antes y se llama “hombre caminando”, el artista suizo creó esta obra en el año 1960.

Para mí las similitudes son obvias, en el caso de Giacometti es una obra realizada en bronce sin pulir, con unas medidas de tamaño natural.
Representa una figura masculina en sus formas más simples, con las piernas abiertas como si estuviera caminando y los brazos pegados al cuerpo, este inclinado hacia adelante, creando una gran inestabilidad, mientras su rostro y facciones no aparecen ni siquiera definidos.

Toda la obra se ha reducido a sus formas más simples, aún así representa como pocas esculturas el movimiento y el dinamismo.
La precariedad de la escultura está relacionada con la precariedad de la raza humana, expuesta a muchos debates y sobre todo fragilidad.

Juan José Eguizabal nació en Logroño en el año 1961, su obra “el caminante” se ideó en el año 1985 y tiene 3,5 metros de altura.
Fue creada originariamente en fibra de vidrio y poliéster, se fundió en bronce en el año 1989.

En realidad los expertos no catalogan a esta obra como una “gran obra”, pero lo cierto es que no deja indiferente a nadie, lejos de la categoría artística de la obra
de Giacometti, por un momento me recordó a ella, puede ser que le sirviera de inspiración de Eguizabal, o tal vez no…

Louise Bourgeois y su escultura “MAMÁ”

Pocas personas saben que la impresionante araña, en la parte trasera del museo Guggenheim Bilbao, cuenta una historia real, la de la artista franco-estadounidense, Louise Bourgeois.

En realidad es un homenaje a su madre, que como todas las arañas era tejedora. La escultora mantuvo una afectuosa pero complicada relación con sus padres.

El padre, contradictorio, engreído, cruel y autoritario, al caer su mujer enferma, introdujo a su amante en el hogar como institutriz de Bourgeois y sus hermanos. Sobre aquellos lamentables hechos, la artista hablaba así “De niña, me daba mucho miedo cuando en la mesa del comedor mi padre no dejaba de alardear y se jactaba una y otra vez de sus logros. Cuanto más grande quería volver su figura, más insignificantes nos sentíamos sus hijos. Mi fantasía era que le agarrábamos entre todos mis hermanos, le poníamos sobre la mesa, le troceábamos y le devorábamos…”

Para Louise, que adoraba a su madre, fue un episodio traumático que influyó en su obra. Su madre aunque era cariñosa, también era posesiva y controladora con su hija, esto se percibe en su escultura “MAMÁ”.

La maternidad es el tema central de la obra y pone de manifiesto la duplicidad y ambigüedad: la madre es protectora y depredadora al mismo tiempo, teje la seda tanto para fabricar el capullo como para defenderse de los depredadores.
La maternidad puede ser frágil y fuerte al mismo tiempo, sentimientos complicados que presenta la madre hacia sus hijos y los hijos hacia la madre y la protección que les terminará debilitando para defenderse en la vida.

Las patas arqueadas de la araña simulan una jaula, y también la guarida protectora de una bolsa con huevos, que se encuentran adheridos a su vientre de una manera un tanto peligrosa.
La araña provoca en el espectador miedo y pavor, pero debido a la altura de sus patas y lo frágiles que parecen proyecta una conmovedora ternura.

Cuando preguntaban a Louise el significado de su obra está respondía: “Es una Oda a mi madre, era ella mi mejor amiga”
La MAMÁ envuelta en sedosas conjeturas, hila, teje, cuida, protege secretos… y nos inquieta.
La madre de Louise Bourgeois nunca pudo ver su obra, ella empezó a estudiar arte después de que esta falleciera.

“Mis obras son una reconstrucción del pasado. En ellas el pasado se ha vuelto tangible; pero al mismo tiempo están creadas con el fin de olvidar el pasado, para derrotarlo, para revivirlo en la memoria y posibilitar su olvido”