NUEVA NORMALIDAD ( ¿o»Nueva Realidad»?)

Tras varias semanas hablando de la «Nueva Normalidad», en diversos medios de comunicación se ha comenzado a sustituir esta expresión por la de «Nueva Realidad».

Pudiera parecer que la sustitución no implica un gran cambio, pero suele ser conveniente dilucidar lo que quieren decir las palabras.

Pues «normalidad» se atiene a «norma», que suele ser lo estadísticamente mayoritario, legitimado ideológicamente y sancionado políticamente: es decir algo hasta cierto punto observable , medible y evaluable , que incluso puede definir a contrario sensu lo no-normal, o sea, lo a-normal.

Pero el significado de «realidad», a pesar de su aparente sencillez etimológica, ha sido una piedra de toque del pensamiento desde sus primeras manifestaciones . Y salvo la presencia última de un guardaespaldas metafísico – tal que el Demiurgo platónico o el Dios judeocristiano, por poner dos ejemplos que garantizan la existencia de Una Única Realidad ( generalmente correlativa a Una Única Verdad) – hoy en día hay que admitir que lo que denominamos «realidad» es una construcción social , como muy bien explicaron en un libro ya clásico Peter Berger y Thomas Luckmann ( La construcción social de la realidad): es decir, algo que se elabora con el concurso de diferentes formas y maneras de concebir lo realmente existente y que, por lo tanto, puede diferir espacio-temporalmente, y tanto social como culturalmente.

Por lo tanto, el deslizamiento de la «normalidad» a la «realidad», supone un cambio desde una propuesta hasta cierto punto medible hacia una entente que salvo estar garantizada por una adhesión monolítica, resulta muy problemática. Y asimismo previene de que, como consecuencia de esta última característica, la dinámica semántica puede retornar de la «realidad» a la «normalidad», reforzando la segunda con el amago de la primera : es decir, proponiendo que «lo real es lo normal», con toda su carga estadística y normativa, y en consecuencia que «lo no- normal es irreal» con todo el peso de inadecuación culposa que conlleva esta expresión.

Y claro, la pregunta que queda en el aire es: ¿ a quién le puede interesar que la Nueva Normalidad sea a la vez la Nueva Realidad y viceversa, y que resulte tan indiscutible que quien discrepe de esta identificación ambidiestra pueda ser declarado a-normal por i-realista?

Seguramente pronto se evidenciará la respuesta: tan pronto como se proclame el conjunto de ajustes «realistas» que implica la Nueva Normalidad.

4 comentarios en «NUEVA NORMALIDAD ( ¿o»Nueva Realidad»?)»

  1. Hay otra expresión, mayoritariamente aceptada por los medios de comunicación, que a mí me causa mucho recelo. Me refiero a la mal denominada «distancia social».
    Entiendo que según los científicos y sanitarios, de lo que se trata es de mantener una «distancia física» entre personas (los famosos 2m.) La «distancia social» (para mí al menos) es otra cosa. Es más bien una distancia entre clases sociales, entre pobres y ricos, entre patronos y obreros, etc. Y recomendar, casi obligar, a mantener esa «distancia social» me parece sencillamente aberrante.
    Saludos.

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