
Desocupado lector, desocupada lectora: en estos días de feria cervantina y lejanos horizontes bloqueados, me he leído a mí mismo como si un clásico más fuera , y así que me he encontrado este viejo apunte en el Dietario de 2006 :
«Dice Josep Pla en su magnífico Notes Disperses que dice Max Scheler que uno de los rasgos que caracterizan la forma de pensar de la clase alta en una sociedad es la tendencia a la identidad, frente a la clase baja que tiene una comprensión más dialéctica o interrelacionada de los seres y las cosas.
Sería interesante definir con exactitud las expresiones “clase alta” y “clase baja” y ver si el peso de la definición recae sobre la renta ( alta o baja), sobre la capacidad de decidir políticamente ( alta o baja) o sobre la disponibilidad de recursos simbólicos ( alta o baja), teniendo en cuenta que la posibilidad de una combinatoria triple por arriba o por abajo está en nuestros días muy alterada por los medios de comunicación y la globalización.
En cualquier caso parece que la tendencia la identidad, a ser uno/una (s) mismo/a (s), cualesquiera que sean sus unidades básicas – individuo o grupo- indica un deseo de permanencia en la situación actual y un miedo explícito al cambio de cualquier género. Y también que un punto de vista dialéctico es un manifiesto deseo de disolución de la situación actual y una apuesta más o menos consciente por el cambio.
Algo así como que la clase alta quiere continuar siendo alta y que la clase baja quiere dejar de serlo.
No obstante parece también que los problemas habituales ( de renta, políticos y simbólicos) de una sociedad de clases se agudizan cuando una parte de la clase baja se ubica ideológicamente en las formas de pensamiento de la clase alta contribuyendo al mantenimiento de la clase alta como clase alta y ratificando inconscientemente y humillantemente su condición vicaria de clase baja».
Y en fijándome en este último párrafo me ha parescido que lo que en él se indica, ese ubicarse ideológico de la clase baja en las formas de pensamiento de la clase alta, puede explicar la inexplicable actitud electoral de algunas gentes que esligen a dirigentes como un tal T.r.u.m.p o una tal A.y.u.s.o. sin ser en nada conscientes del tiro en el pie en que se ratifican.
Y otro sí que no es ajeno a todo lo anterior esta percepción de horizontalidad social que proporcionan las redes llamadas sociales que diluyen en la virtualidad de sus algoritmos los niveles de renta, de capacidad política y de recursos simbólicos, haciendo del Desierto cotidiano una nueva Tierra Prometida con café con leche.
Y que, of course, así nos va, pues, que diría un tal Forges…
(c) by Vicente Huici Urmeneta