
( para Josebi, mi historiador económico de referencia)
Previendo las duras condiciones de la rentrée laboral y para abonar el esfuerzo colectivo que se espera , se vienen repitiendo cifras que pretenden ilustrar las dimensiones del desastre económico que ha acompañado a estos meses de pandemia.
Así, se ha mentado una y otra vez que la bajada del PIB ( Producto Interno Bruto) español ha sido del 18,5% y que el paro se ha incrementado en un 17%.
Pero se obvia que , como apuntó el presidente de la CEOE Antonio Garamendi, el PIB industrial no llega al 14% ( 16%, si se incluyen las eléctricas), lo cual supone una gravísima debilidad estructural. Y tanto más si , por otro lado, se tiene en cuenta que todavía una parte relevante del empleo es temporal y de muy deficientes condiciones.
Ni que decir tiene que la distribucion de los guarismos anteriores es muy diferente en el conjunto de la piel de toro – en Euskadi el PIB industrial es del 24,2 %-, pero la triste conclusión es que los servicios y sobre todo el turismo continúan siendo la aportación fundamental al PIB – un 70%.
Y depender del turismo convencional de sol y playa no solo manifiesta la persistencia del diseño productivo franquista – ya en su día bien analizado por Manuel Vázquez Montalbán en su La penetracion americana en España – sino una incapacidad básica para satisfacer las necesidades propias.
Ante esto, se proclama la alternativa última de la digitalización, una vez más vicaria de tecnologías ajenas, sin replantearse la deslocalización oportunista de muchas empresas, ni reflexionar sobre la importancia de la investigación – y no solo de la aplicable inmediatamente a la máquina-herramienta – ni reconsiderar, por ejemplo, la apología cashera de la Formación Profesional que no genera sino meros operadores de tecnologías «made in…».
Otro sí, ofrecer una copia descafeinada del modelo turístico carpetovetónico disfrazándolo de «gastronómico» o «cultural» donde no hay tanto sol y la playa presenta mucho farallón, es incurrir a la vez en el pecado y en la penitencia, sobre todo cuando se hace a expensas de multinacionales ajenas y lejanas.
«Hay que hacer un histórico esfuerzo mancomunado para recuperar el PIB», se dice. Bien, pero, ¿qué PIB?








