
Las informaciones resultan cada vez más contradictorias. Lo que en principio era similar a una simple gripe estacional, se ha convertido en una pandemia que se extiende muy rápidamente y que es mucho más letal de lo que se decía. Una universidad de cierto prestigio ha propuesto un modelo matemático para detectar el avance del coronavirus, pero, como todo lo cuantitativo, no ha tenido muy en cuenta ( ya lo avisó Max Weber) la irracionalidad cualitativa de sus portadores- any way, se agradece el intento. Se suspenden unos eventos multitudinarios, por prudente prevención pero otros, igualmente multitudinarios, continúan celebrándose con desenfadada alegría . No se sabe si se llevarán a cabo los Juegos Olímpicos de Tokio ni la Eurocopa, pero se mantiene abierto Disneyland-Paris…
Entre tanto, las bolsas se hunden – un amigo, modesto inversor, me ha comentado que ha perdido un 10% en un par de meses- , la FED baja el tipo de interés y el BCE está a punto de hacerlo. Las previsiones de crecimiento se replantean a la baja, y sobre todo en el caso de China, (16% del PIB global) que aun así llegará al 4,9 % ( Oh my God! ) en este año:- atención : Estados Unidos : 1,9%; la Eurozona: 0,8.
Las redes (sociales, of course) , por su parte, no cesan de divulgar repetidas bromas y chanzas aleatorias, acaso en un intento de opacar las trompetas apocalípticas que resuenan a lo lejos.Una de las más divertidas es una versión italiana de My Sharona de los setenteros The Knack.
Pero, quizá, lo más curioso es que los llamados a la prevención y entre ellos particularmente los que se encaminan a la cuarentena , proponen la alternativa del tele-trabajo, tras el tele- diagnóstico y a su vez implican la tele-compra y,otro sí, la tele-educacion y las tele-relaciones…
De manera que, entre la globalidad omnipotente y la particularidad resiliente, se puede llegar a sospechar que, de paso ( o no ),estuviéramos ensayando de facto un régimen de tele- sociedad electrónica …Vamos que, como decían nuestros abuelos , «no hay mal que por bien no venga», aunque venga entre pantallas…¡Tele-coronavirus!








