..Y esto debería ser claro para un poeta…
PESO MINIMOSCA ( o una trifulquilla con Karmelo C. Iribarren)
..Y esto debería ser claro para un poeta…
“Estoy absolutamente convencido” es una de las frases preferidas de nuestros políticos ( y políticas, of course), repetida una y otra vez, aquí y allá, en los mítines y convenciones y en las redes sociales, sin que medie compasión alguna.
Cualquier avisado ( o avisada, of course), sin haber leído necesariamente a Freud , es consciente de que semejante frase indica más bien todo lo contrario de lo que pretende decir, o sea, algo así como «tengo muchísimas dudas”, pero a casi nadie le preocupa una cuestión así porque se sospecha que los políticos nunca dicen mayormente lo que piensan.
Sin embargo, en realidad, decir directamente frases del tipo ”Tengo muchísimas dudas”, como solía hacer el ex – presidente de la extinta Checoslovaquia y autor teatral, Vaclav Havel, más bien incrementaría la confianza en los políticos, pues se les vería más próximos – ¡casi humanos! – y atraería la atención de los ciudadanos sensibles que suelen ser los que más pueden llegar a comprometerse socialmente.
Pero…a lo mejor – a lo peor- los políticos (o, al menos, ciertos políticos, y políticas, of course) no persiguen la colaboración de ningún ciudadano y buscan tan sólo el voto inmediato y la despreocupación inmediata, utilizando para ello frases como la apuntada, imposibles por impensables y, por ello, quizá bastante disuasorias.
Y , por otro lado , como ya apuntó Erasmo de Rotterdam en su Elogio de la locura , siempre habrá quienes gocen » escuchando historias de milagros y prodigios» que «cuanto más lejos estén de lo verosímil, con más facilidad lo creen y con mayor encanto recrean sus oídos»…

«Según Ernesto Sabato ´vivir consiste fundamentalmente en fabricar recuerdos para el futuro`.Rememoración paradójica que constituye una realidad-otra, que se desarrolla según sus propias leyes aflorando también aquello que nunca existió, aquello que nunca pudo existir pero que sin embargo existirá ya para siempre».
He recordado hoy el número 50 de los comentarios y aforismos recogidos en mi ya viejo libro Mapa Mudo ( 1997), cuando me he enterado por la prensa de que, una vez más, dos personajes de la vida local han comentado que «les están animando a escribir » sus memorias.
Es este ,el tema de la memoria, un inacabable, y sale y se pierde como un guadiana, emergiendo en unas ocasiones como testimonio supuestamente unipersonal y en otras, las más alejadas, como esa imposible memoria histórica que lo es si acaso de cada grupo.
Pero parten todas sus manifestaciones del supuesto de que el lenguaje es puro, cristalino ,y que va recogiendo, como aquel ya famoso espejo itinerante de Stendhal, lo que va encontrando en el camino.
Sin embargo, hoy ya sabemos que esto no es exacta ni precisamente así – salvo ,una vez más, que se disponga de un guardaespaldas metafísico ( un dios) que lo puentee – y que lo que como individuos nos ha conformado colectivamente ( con sus sistemas narrativos, con sus léxicos y con esas metáforas inconscientes que valen para todo – las catacresis ), como sujetos supone un esfuerzo continuo de ajuste y aclaración. Y, sobre todo, teniendo en cuenta que , por lo tanto, y en conclusión, si se desea algo más que » expresarse» , hay que comenzar por dudar de que la expresividad sea una función natural del lenguaje ( como afirma J.P. Eakin.
Por supuesto, es legítimo que cada quien escriba lo que le parezca y con el objetivo que se le ponga en la punta de la nariz – a nadie hay que romperle su juguete -pero de ahí a pretender hacer – o haber hecho- algo más , aún en un sentido meramente informativo, se muestra la distancia que da cuenta de ese narcisismo recalcitrante, tan de moda en estos nuestros tiempos de selfies e instagram…

Tenida de amigos y amigas ( ahora hay que especificar, por si acaso. Repasamos los tópicos que se suelen emplear hablando de las relaciones personales.
Hemos estado recordando, entre risas, una larga serie de frases hechas y expresiones mil veces repetidas, del tipo:” ¡No has entendido nada!”,” ¡Ya verás, ya verás, cómo te va a cambiar la vida!”, o” En realidad, todos andamos buscamos lo mismo”.
Aparentemente toda esa palabrería no es, en la mayoría de los casos, sino una simple apoyatura verbal en charletas con pretensiones más o menos trascendentes, mayormente balizadas por el alcohol: casi nadie se fija en lo que dice, simplemente repite lo que ha oído ( las más de las veces, por cierto, en una cualquiera de las cadenas de televisión de las que gozamos.
Pero, sin embargo, a poco que se observe mejor a los personajillos ( y personajillas, of course )que las pronuncian, a veces sin mucho entusiasmo y mirando hacia otra parte, se puede concluir que, quizá, de tanto repetirlas a diestro y siniestro, les sirven de inconsciente tamiz para filtrar sus vidas y las de los demás y darles un sentido último definitivo se diría que inapelable. Y lo peor no es esto, que ya es en sí mismo bastante chungo, sino que todos esos tópicos les abren también la rejilla del futuro en una prodigiosa y al tiempo doméstica acción performativa.
Así que concluíamos que mantenerse con una mínima lucidez hoy en día pasaba (también) por ver que el lenguaje se atuviera en lo posible a la experiencia y no al revés y, sobre todo, en una cierta capacidad de, al menos, negar con la cabeza ante una de esas frases que supuestamente valen para todos pero que, en realidad, no valen para nada….
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”¿De quién es la frase: Proletarios de todos los países, ¡uníos!?”La concursante, una veinteañera de facciones caballunas y ojos grandes y redondos, se queda estupefacta y, por fin, acierta a decir:” ¿De Lutero King?”.”¡Nooo!”, le corta divertido el presentador del programa, “de Marx, de don Carlos Marx…Claro que lo dijo en alemán”.
«¿Quiénes llevaban boinas rojas durante nuestra última guerra civil?». El concursante, musculoso y tatuado hasta las orejas, aguza la mirada y dice levantando una ceja: » Los …rojos». » ¿Los rojos?». » Bueno, los comunistas aquellos…». » ¡Nooo!» , salta gozoso el presentador, » Los car-lis-tas…Supongo que ya sabrás lo que es un carlista , ¿nooo?». El joven hace una mueca de extrañeza.
«¿En qué famosa película se narran los avatares de un médico durante la Revolución Rusa?». La concursante levanta la mano: «¿Qué significa avatares?» » ¿No recuerdas otra película titulada Avatar?». «¡Ah sí!» y se queda pensativa. » Ya está: Anacleto, agente secreto«. » ¡Nooo!» , salta de nuevo el presentador, » Doctor Zhivago… Pero, mujer, si venía en el título». Ella asiente con la cabeza.
«Y, por fin , otra de pelis para nuestro concursante. Atento, ¿ Cuál es la saga más importante que se ha hecho de cine de ciencia-ficción, creada por el director estadounidense George Lucas?» El tatuado aprieta sus pectorales y dice entre dientes «¿ Juego de Tronos?»¡Nooo!,¡ La guerra de las galaxias, hombre!»
El presentador se vuelve hacia la cámara, sonríe y comenta en voz muy alta :» Lo siento, chicos, no podéis pasar a la final».Suena una descarga de aplausos y los concursantes se besan entre sí , luego con el presentador y saludan a los espectadores…
Con entrada casi completa se celebró ayer por la tarde un debate entre Karmelo C. Iribarren y Santos Zunzunegi a cuenta de unos Diálogos con la literatura, en este caso bajo el lema » Poesía y ensayo, cuestión de géneros».
En el primer round, hubo de intervenir el árbitro- José Fernández de la Sota- en varias ocasiones pues los contendientes no se ajuntaban, golpeando en remolinos cada uno su propia sombra.
Refrescados los púgiles y Premios Euskadi de Literatura 2018 , en el segundo round comenzó un ten con ten de miradas de soslayo, advirtiéndose claramente, al menos a juicio de este cronista, la desigualdad de los implicados pues el peso-pluma de lo poético fue cediendo ante el peso- pesado de lo ensayístico. No en vano se enfrentaban un poeta de la calle y un catedrático emérito.
En el tercer round , mareados crítica y público, el pugilato osciló entre la palabra entrecortada de lo poético literario, presimbólico aunque no ilógico que diría Lezama- Lima, y el discurso denso y profesoral al que no le sobraba ni una coma que diría Pierre Bourdieu y hubiera puesto en solfa Michel Foucault.
En el cuarto round, desfallecidos y abrazados hasta el punto de parecer mas tanguistas argentinos que dialogistas norteños, deshizo el árbitro la armonía y levantó un brazo de cada uno de los dos púgiles y estilistas declarando el combate nulo.
Más vale que no hubo apuestas.
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Otro de los regalos que he recibido por Navidad ha sido La imagen corpórea del arquitecto finlandés Juhani Pallasmaa, de quien siempre me han interesado sus ensayos por la ambiciosa y sugerente combinación de erudición y reflexión.
Y he aprovechado una tarde fría y oscura de este invierno que acaba de comenzar para abrirlo en el sofá, entre sorbos de un té muy caliente y más azucarado.
Pues bien , en la página 22 , me he encontrado con este párrafo que he subrayado de inmediato; » Desde tiempos inmemoriales, la tarea cultural de la narración oral, la literatura y el arte era producir y conservar ‘ el otro nivel de realidad ‘, el de los sueños, las creencias, los mitos o los ideales, con el fin de crear un contrapunto mental esencial para una experiencia cotidiana de la realidad prosaica y , a menudo , deprimente. Sin embargo, en las últimas décadas la responsabilidad ética de artistas y escritores parece haberse invertido y su tarea es , hoy, la de reforzar nuestra experiencia de la realidad…»
Y he levantado la mirada y he estado recordando la miríada de libros, sobre todo de novelas, de esas que se autodefinen como » realistas» o de esas » en las que se entiende todo » , desde una pugna épica de templarios hasta la vida miserable y sórdida de un barrio perdido que tanto gusta al pijerío intelectual, tan proclive al naturalismo masoquista de papel couché.
Y es que, como decía hace poco en una entrevista el escritor Jesús Ferrero, si tras leer una novela no deja tras de sí un cierto halo de interrogación y la sombra de un misterio , posiblemente no ha valido de mucho su lectura…
La tarea cultural, sí, replantear nuestros sueños, mitos, creencias e ideales, esos que para bien y para mal han permitido construir un relato de nuestra realidad.En alguna otra ocasión ya me he referido a ello- ayer mismo- y ha habido quien se ha quedado mirando el dedo que señalaba la luna…
Nota bene. – Entre tanto el té se me había quedado frío. Me pasa demasiado a menudo.

El ensayista y catedrático emérito de la UNED – y antiguo jefe de este que suscribe- Santos Juliá, se hace eco en un artículo de la vertiente religiosa de las antiguas militancias políticas y particulamente de las socialistas y comunistas.
En otro artículo, el periodista y ex- director de EL PAÍS – y viejo colega de la revista de ciencias sociales EL CÁRABO- Joaquín Estefanía Moreira, profundiza en la figura de Rosa Luxemburgo, teórica marxista y feminista, así como militante del movimiento espartaquista de tendencia anti- leninista, asesinada hace cien años .
Mi hija, por fin, me pide que le revise un comentario sobre «El manifiesto comunista» de Marx y Engels y ante su mirada interrogativa acabo por darle una pequeña chapa sobre la I, la II, la III y la IV Internacionales ( de la Liga para la Reconstrucción de la IV no hago mención para no liarla más). Ella sonríe y me dice : «O sea que esto es como lo de los católicos, los ortodoxos , los protestantes y tal…». Yo afirmo cabeceando y vuelvo al sofá.
Pasan luego también por mi cabeza los avatares del mundo político de estos lares: El euskeldun batzokiye, el PNV, la disputa interna entre los grupos Euskalduna y Aberri, y luego entre la Comunión y el Partido, la aparición de ANV, EKIN y todas las asambleas de ETA, una una y con todas sus excisiones y reagrupamientos, y MC ,EHAS, HASI, EIA, LAIA ( y LAIA-ez ) y la emergencia de EA , y por fin , SORTU…
Aquí y allí, la peor parte siempre se la ha llevado quien, a lo mejor sin darse cuenta, ha pasado a ser palestino pensando que continuaba siendo israelí…Pero la condena y su ejecución real o virtual se ha cumplido sin que le temblara la mano a nadie…
Vuelvo hacia el comienzo. Sí, a Rosa Luxemburgo la asesinaron por incitar a la solidaridad obrera entre contendientes de diferentes estados y con toda seguridad con el beneplácito de la socialdemocracia alemana y del leninismo emergente que no soportaba su marxismo radical sin centralismo democrático – otro tanto parece que le ocurrió poco después a León Trotsky.
Y sí, todo lo anterior no se puede comprender, en su sentido más weberiano- que renuncia a excusar y a explicar- sin dar cuenta de las sucesivas reconversiones laicas de ese fondo de armario ideológico occidental que se ha denominado judeo-cristianismo, con sus iglesias, con sus dogmas, sus ortodoxias y heterodoxias ,y con sus inquisiciones y purgas consecuentes…Sic transit gloria mundi !
Se inauguró ayer en la céntrica Sala Rekalde de Bilbao la exposición Trapos sucios de Cristina Gutiérrez Meurs (Madrid, 1966).
La obra se articula en torno a una instalación compuesta de largas corbatas multicolores colgadas con pinzas a modo de un gran tendedero. Cada corbata lleva el nombre de una mujer asesinada, bordado con un grueso hilo negro que luego cae al suelo formando una extensa alfombra de filamentos entrecruzados.
Completa la instalación una serie de viñetas alusivas a episodios de violencia contra las mujeres, incluyendo una referida al robo organizado de niños y niñas durante el franquismo, que por otro lado ya fue el tema de un libro de la artista ( Lo que no me quisiste contar, 2016) y que ella considera un aspecto más de la mentada violencia en su última obra escrita, recién publicada ( Eva no fue la primera, 2018).
La visita a la instalación, que resulta en su formalización y materiales una denuncia hipertrófica de una falocracia general básica, es una buena oportunidad para reflexionar sobre un tema de permanente actualidad en los medios de comunicación y en las redes sociales, y de hacerlo procurando separar y a la vez conjugar tantas transversalidades como las modalidades en que aparece.
Y además, viene a ser una muestra del talento sintético ( y plástico) de Gutierrez Meurs en el sentido de aquello que Roland Barthes definía como talento: «El conocimiento de aquello para lo que se vale. Un límite que no se debe traspasar por incitaciones superficiales y secundarias provinientes de la moda , de un capricho o de una ilusión de sí mismo…»
De vez en cuando, me da por volver a mis incipientes y aleatorios estudios orientales, en lo que algunos próximos ven algo así como una «regresión».
Ayer retomé las Analectas de Confucio en cuyo libro primero se puede leer : » Es placentero tener amigos que vienen de lugares distantes» que siempre me gusta recordar. Pero, de inmediato afirma : » El hombre que no se altera, aunque los demás no le conozcan, es un hombre superior», lo cual ya es otro cantar.
Pues , no deja de ser curiosa la insistencia de Confucio en la contención de los sentimientos y las pasiones a lo largo de toda su obra. Parecería que tal autorregulación sólo era propia de las religiones semíticas por intermediación de la figura del pecado y del consecuente castigo, o del clasicismo greco-romano,a través de los lemas del gnomise seautón (conócete a ti mismo) y de la cura sui (el cuidado de sí). Pero no resulta así, siendo más bien un a modo de clave antropológica que, en nuestra cultura, se ha prolongado en el Renacimiento y durante la Ilustración.
Un hombre (se habla poco de las mujeres) sabio es en todas estas manifestaciones culturales alguien que ha aprendido a contenerse y esto le confiere, por lo general, un status superior, frente a la masa de hombres que viven inmersos en la marea de los movimientos de su corazón o de su vientre ( ¿ serían hoy los denominados » populismos»?. Por supuesto, desde Platón o desde Confucio, aquellos que han llegado a ese nivel superior son quienes han de tener el poder político porque se supone que son los más sabios quienes mejor pueden gobernar ( sobre esto, decididamente, ya se pueden tener algo más que dudas…
Pues bien, decía que no deja de ser curiosa la insistencia confuciana porque, a pesar de tener su persistencia ecos tan señalables en nuestra deriva cultural occidental, desde el Romanticismo se ha ido imponiendo en Europa (más) y en USA (menos) la idea de que es precisamente la falta de contención y el desmadre de los sentidos lo que consigue que los hombres (de nuevo, no tanto las mujeres) sean deliberadamente superiores, aunque esta superioridad no les encamine precisamente hacia el gobierno de los demás. Sin duda, en esta actitud rimbaudiana ha habido mucho de reacción ante las imposiciones judeo-cristianas y a su condena castigada de las pasiones, pero lo cierto es que ha llegado a ser un lugar común en la literatura, el cine y los medios de comunicación: de aquí el ya viejo personaje del anti-héroe en todas sus variantes ( ahora sí, incluso de anti-heroínas.
Todas estas reflexiones inclinarían a volverse clásico-clásico y a ver en la contención, efectivamente, la humanidad (o la cultura, que vendría a ser lo mismo), pero, ayer, sin quererlo, me encontré con un lema que puso en duda mis aspiraciones neo-clásicas por el mero hecho de venir impreso en la etiqueta de una botella de la cerveza sin alcohol que me acompañaba en la lectura: Vincit qui se vincit, o sea, Vence el que se vence ( diz que de un tal Publius Syrus.
Y, claro, volví a colocar a Confucio en su estante y me fui a dar una vuelta…Y a tomar una cervecita normal, o sea , con alcohol…Por si acaso…