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En un lugar de la ancha costa vasca de cuyo nombre no me quiero acordar, se ha implantado de la noche a la mañana una Odenanza de Tráfico y Aparcamiento ( vulgarmente llamada OTA y también TAO con sus connotaciones euskérico-orientales ) entre el uno de junio y el treinta de setiembre.
Tal lugar se caracteriza por una edificación rimbombante en forma de pisos y apartamentos veraniegos, no muy edificante ya que no consta ni en los planos ni en la calle que se hayan previsto las consecuentes plazas de aparcamiento. Y otro sí, se caracteriza por una población flotante estival y numerosa que acude a disfrutar del mar desde sus pequeñasa o grandes posesiones inmobiliarias.
Pues bien, el edilato de tal lugar, de cuyo nombre, insisto, no me quiero acordar, ha dispuesto en primer lugar no dar publicidad a la implantación de la referida OTA/TAO salvo como «noticia» periodística local muy local. En segundo lugar, expedir y enviar tarjetas de aparcamiento a toda la población autóctona empadronada lo hubiera solicitado o no. Y en tercer lugar, abrir un turno de peticiones para la mentada población flotante con la condición de haber pagado los impuestos correspondientes , en primera instancia, y demostrar , en segunda, un vínculo tan particular como la convivencia inmediata del o la solicitante con el propietario o propietaria.
Y es esta última condición la que ha desatado las protestas de mucha de esta población flotante, pues son ya pocos los padres y madres que pueden flotar sin riesgo en las aguas de ese lugar de cuyo nombre , insisto, no quiero acordarme, y a algunos y algunas hasta corren riesgo incluso en una inmersión griega de entrar y salir, por lo que son más bien sus hijos e hijas o nietos y nietas quienes disfrutan de las propiedades inmobiliarias y , por supuesto, no suelen convivir con los abuelos o abuelas pues ya son bastante mayorcitos o demasiados pequeñitos,
Es de suponer que quienes no fueron muy duchos en ordenar las edificaciones ni los anexos aparcamientos, se den una buena ducha revitalizante y no pidan peras al olmo pues con la interpretación torticera de un edilicio no se puede corregir lo que ya estaba mal planificado desde el principio.
Y que vayan tomando nota otros lugares tales que jugaron al pan para hoy y hambre para mañana, siendo en esto más hispanos que quienes han arrasado las costas mediterráneas y aún las cántabras por mucho que se disfracen de majetes-basque-people…







