
Esta mañana me he levantado muy pronto y como tenía tiempo, me he arrebujado en el sofá a la luz de una lampara y al calor de una manta. Tenía medio abierto en el suelo Notas para Silvia , uno de lo dietarios de Josep Pla, así que le he echado una ojeada. Y he leido: » …Y al otro lado el mar, con el aire suave del litoral, el olor de las violetas, el incipiente olor de la flor de los guisantes y de las habas. ..Y este es el país que tenemos delante. A mí, que nunca he logrado ser un patriota integral de ningún país, estas cosas me encantan…»
He cerrado el libro y me he quedado pensando en lo del «patriota integral». Pues, ¿qué es un patriota integral? Y he supuesto que sería alguien que, más allá de gustar de las cosas de un país – de su paisaje y de su paisanaje, de sus lenguas, de su gastronomía-, siente el deseo íntegro de consagrarse políticamente a su defensa.
Y no sé porqué, me ha venido a la cabeza nuestro último viaje a Baja Navarra: en Donibane Garazi o en Baigorri hemos llevado la vida en euskera con una naturalidad sorprendente, una naturalidad que se ha esfumado en cuanto hemos traspasado Valcarlos y que ha desaparecido por completo más allá de Roncesvalles-Orreaga.
Sin embargo esa naturalidad, creo, se ha debido a que la lengua no tenía en esa zona de Iparralde ninguna connotación política definida. Es más, a un hijo de Baigorri que conocí muy bien, el historiador y antropólogo Pierre Bidart, no se le caían los anillos de su precioso euskera por sentirse plenamente francés – y, por cierto, «ciudadano del mundo». Resultaba evidente que no había sido un patriota integral ,y acaso buena prueba de ello, fue que no llegamos a ver ni una sola mención a su figura en ningún lugar de su localidad natal ( si estoy equivocado, que me corrijan.
Luego he comenzado a pensar que lo que más arriba he comentado se ha considerado casi siempre desde Euskadi y desde la Alta Navarra una falta de conciencia- política por supuesto- pero no he podido continuar en mi angulosa meditación porque ha sonado la alarma de las seis y media y no quería perderme el paseo matutino .
Así que, después de un buen desayuno, he salido en dirección a la ría. Caminado al filo de las siete bajo la lluvia, entre blancas y agitadas gaviotas y el oscuro viento del noroeste, se me ha ocurrido la pretenciosa idea de que algún día sería capaz de escribir algún párrafo como ese de Pla que he citado, sin llegar a saber si yo mismo podría considerarme un patriota integral, o si merecería la pena llegar a serlo…






